Un mundo por gobernar
Una alianza que crear
Enemigos más que amigos, sin esperanza en una historia mal contada.¿Podrá tener un comienzo en paz? O¿ será un final sin sueños de libertad?
⚠️ Contenido con relación poliamorosa
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Un lugar seguro
Un hombre imponente con vestimenta militar de color gris y negro, en su pecho una medalla dorada en forma de águila; su enorme figura llena de músculos caminaba por su oficina, mandando órdenes a los soldados.
– Quiero que la lleven con el médico una vez que toquen tierra – dijo con voz de mando.
– Sí, General Dante – contestaron los soldados.
El general salió camino hacia la terraza junto a su amigo; su mano derecha, el segundo general Isack, esperaba el helicóptero que llegó a la hora justa.
El ruido de las aspas resonaba; el doctor llegó para recibir a la débil joven, llevándola a su sala de control.
El general Dante apretó los dientes al verla en mal estado. Isack suspiró de alivio al verla viva.
– Maldito desgraciado – bufó Dante con enojo.
– ¡Está viva!… es lo más importante – dijo Isack mientras caminaban hacia la sala de control.
– Sí… Espero recuerde – murmuró suspirando.
– General Dante, se nos informó que Racnor escapó – dijo el soldado, haciendo que pare su andar.
– Infeliz – quejó con ira – Quiero que lo busquen, no puede ir lejos – terminó diciendo, siguiendo al doctor.
– Estoy seguro de que ese maldito fue a las mazmorras – dijo pensativo Isack.
Dante asintió con su cara seria.
Al entrar, el doctor le puso una vía intravenosa: la deshidratación y la falta de comida la estaban matando. No podía creer cómo estaba con vida en su estado, así que mandó a las enfermeras a que la limpiaran.
– Soldado Luca, quiero que quede a su cuidado. Tengo que ir a solucionar unos temas con los diplomáticos – dijo Dante.
– Sí, General Dante – contestó firme.
– Avísanos si se despierta – dijo Isack, marchándose juntos. Luca asintió.
《Todo está en silencio… un silencio triste. Siento mi cuerpo tibio; es lindo sentir calor…
Tengo los ojos pesados, siento algo suave que me envuelve. Alguien está a mi lado… puedo sentirlo…》
Luca estaba sentado al lado de Amira y notó su movimiento.
– Doctor… – dijo avisando – Se está despertando – terminó diciendo.
Amira se movió quejosa, sintió una punzada en la garganta. Miró a su alrededor, no sabía dónde estaba y entró en pánico; su corazón latía con rapidez. Vio su brazo con las agujas, el miedo la invadió y quiso tirar de él, pero fue evitado por el doctor.
– Tranquila, estás a salvo, Amira. Son para tu cuerpo, estás muy débil – dijo con voz suave el doctor.
Amira estaba en shock, sus oídos zumbaban. El doctor tomó su mano y la hizo respirar junto a él, logrando que se calmara.
– ¿Dónde estoy…? – preguntó con dolor; su garganta ardía.
– Tranquila, estás en el centro de salud, te rescatamos. Tu garganta está muy irritada – dijo dándole un poco de agua – Necesitas calmarte – terminó diciendo.
Amira lo miró; su voz le dio confianza. Miró de reojo al soldado a su lado y sintió que lo conocía.
– Tú… – balbuceó mirándolo.
– Él fue quien te rescató con los otros soldados – contestó el doctor.
– Gra… cias… – dijo Amira.
Luca asintió, miró sus ojos y sintió un cosquilleo en su estómago. Evitó su mirada rápidamente, quedándose con dudas.
– ¿Recuerdas algo, Amira? – preguntó el doctor tomando su presión – Solo mueve la cabeza, no hables todavía – dijo mirándola.
Amira asintió. El doctor volvió a preguntar y ella negó.
– ¿Sabes dónde estás? – preguntó. Ella negó.
– ¿Te hicieron algo? – preguntó. Ella asintió. – ¿Con agujas? – preguntó. Amira asintió.
– Bien, tengo que hacerte preguntas más profundas… ¿Quieres responderlas? – preguntó. Ella asintió nerviosa, sentándose en la camilla.
– Primero… me presentaré. Soy Carter, el doctor del difunto emperador Helios Fisher, y estoy feliz de que hayas despertado – dijo sentándose a su lado, dándole una tierna sonrisa.
Amira hizo una mueca que parecía una sonrisa.
Luca avisó a los generales Dante e Isack de su despertar.
El doctor hizo las preguntas mientras esperaba a los generales. Le pidió permiso para hacer análisis y ella asintió sin reproches; Amira también quería saber qué le hicieron en ese horrible lugar.
Los generales llegaron ansiosos. Dante miró por la ventana y vio a Carter salir, dejándola para que comiera algo.
– ¿Cómo está? – preguntó ansioso.
Carter suspiró: – Está dolorida por el humo, pero su cuerpo está peor. Lo que le hicieron ahí debía matarla; es algo increíble que siguiera viva. Me permitió hacerle análisis, con eso veremos qué le pusieron – dijo mirándolo.
– Está bien. ¿Recuerda algo? – preguntó Dante.
– Su mente está en shock por el momento, tenemos que tomarlo con calma – contestó Carter.
Isack suspiró mirándola por la ventana.
Amira los miró dudosa; odiaba sentirse así, era un sentimiento de conocerlos pero no recordar. Quedó mirando a Isack hasta que una imagen rápida pasó por su mente.
«Eres mi hermosa sobrina, siempre te protegeré, Amira.»
«Amira, baja, tenemos que entrenar» – gritó desde abajo del árbol.
«Ami, mi dulce Ami» – decía alzándola en brazos con una sonrisa.
Amira se levantó con asombro sin dejar de mirar a Isack, dio unos pasos tambaleándose. La enfermera a su lado se asustó y la ayudó a llegar hasta la ventana de la puerta.
Isack sonrió: «No puede ser» – dijo suspirando lleno de alegría, dejando asombrados a Dante y Carter.
Amira llegó con dolor, miró los ojos de Isack.
– Tí… o Is… ack – dijo temblorosa.
– Mi dulce Ami – contestó Isack, abriendo la puerta rápidamente para envolverla en un fuerte abrazo. El llanto de Amira en sus brazos era desgarrador.
Todos estaban en silencio; sus llantos resonaban en el lugar, el llanto de un alma partida que encontró un refugio seguro. Isack lagrimeaba: «Estás a salvo» – decía mientras escuchaba su llanto desgarrador.
LOS OTROS ALEN HIERBA MUERTA, POR COBARDES E INÚTILES 🙄