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La Luna Oscura Del Rey Lycan.

La Luna Oscura Del Rey Lycan.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:14.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

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Capítulo 09

El estruendo de la máscara de hierro golpeando las baldosas de piedra pareció resonar no solo en el pasillo, sino en los cimientos mismos de la mansión Moonlight. Durante años, ese sonido había sido el mayor temor de Luneth: el momento en que su "fealdad", su "insignificancia" y su "vergüenza" quedaran expuestas ante el mundo. Pero ahora, bajo la mirada dorada de Ethan Dark’Raven, el silencio que siguió no fue de burla, sino de una reverencia tan absoluta que resultaba asfixiante.

Luneth mantenía los ojos apretados, sintiendo el aire frío acariciar la piel de sus mejillas, una piel que había olvidado lo que era estar libre de la presión del metal. Sus dedos temblaban y sus hombros se hundían, esperando la carcajada, el insulto o, peor aún, el suspiro de decepción del Rey.

—Mírame, Luneth —repitió Ethan. Su voz era una caricia de terciopelo y acero, una orden que su lobo interno obedeció antes de que su mente pudiera procesarla.

Ella abrió los ojos lentamente. Su visión estaba borrosa por las lágrimas contenidas. Lo primero que vio fue la mandíbula tensa de Ethan, y luego, esos ojos dorados que parecían estar devorando cada detalle de sus facciones. No había asco. No había arrepentimiento. Había una fascinación tan profunda que la hizo estremecerse.

—Es... es un error —susurró Luneth, su voz apenas un soplido tras años de silencio forzado—. Majestad, el vínculo... a veces la Diosa se equivoca. Soy una Omega sin rango. Míreme... estoy sucia, mi rostro está marcado por el hierro, no soy lo que un Rey necesita. Por favor... tiene que rechazarme. Hágalo ahora, antes de que alguien más nos vea. Se lo ruego.

Lisandra, recuperando un poco de valor al escuchar las palabras de sumisión de su sobrina, dio un paso adelante con las manos entrelazadas con fingida angustia.

—Tiene razón, Gran Rey —intervino Lisandra, forzando una sonrisa servil—. La niña es honesta, al menos en eso. Su mente está tan dañada como su linaje. Es una criatura de sombras, una sirvienta de las cenizas. Un rechazo formal sería lo más misericordioso para ella. No podría sobrevivir a las presiones de su corte. Permítanos llevárnosla y... corregir este malentendido.

Ethan no se movió. Ni siquiera parpadeó ante las palabras de la mujer. Sus manos seguían acunando el rostro de Luneth, y sus pulgares rozaban con una ternura infinita las marcas rojas que el borde de la máscara había dejado en su mandíbula y sienes.

—¿Rechazarte? —preguntó Ethan, ignorando por completo a Lisandra—. ¿Crees que después de cruzar medio continente siguiendo el rastro de tu alma, voy a dejarte ir por el capricho de una vieja envidiosa o por tus propias dudas?

Él se inclinó más, reduciendo el espacio entre ellos hasta que Luneth pudo sentir el calor abrasador de su aliento.

—Escúchame bien, Luneth Moonlight. Y que todos en este nido de ratas escuchen también —dijo Ethan, elevando su voz para que vibrara en cada rincón del pasillo—. Yo, Ethan Dark’Raven, Rey de los Lycans, Alfa de la Manada de la Sombra Eterna, no acepto tu propuesta de rechazo. No solo no te rechazo, sino que te reclamo. Reclamo cada lágrima que has derramado, cada herida que te han infligido y cada gramo de tu espíritu que han intentado quebrar.

—Pero no soy hermosa... —sollozó ella, con el corazón martilleando contra sus costillas.

Ethan soltó una risa baja, una vibración gutural que erizó el vello de la nuca de todos los presentes.

—¿No eres hermosa? —Él la obligó a girar la cabeza hacia un gran espejo de marco dorado que colgaba en el pasillo, un objeto de lujo que ella siempre había tenido prohibido mirar—. Mírate, loba mía.

Luneth miró. Por primera vez en casi una década, vio su reflejo. No vio al monstruo que Lisandra le describía cada mañana. Vio una piel pálida y suave como la de los pétalos de jazmín, unos labios carnosos y temblorosos, y unos ojos plateados que brillaban con la intensidad de mil lunas. Las marcas de la máscara no eran deformidades; eran medallas de supervivencia que solo resaltaban la delicadeza de sus rasgos. Era una belleza etérea, casi divina, que parecía fuera de lugar en aquel sótano mugriento.

—Ves una Omega —continuó Ethan al oído de ella—, pero yo veo a una Reina que ha sobrevivido al infierno sin dejar que su luz se apague. Veo la pureza que mi corona ha buscado durante siglos. Eres la compañera que la Diosa me prometió, y no hay poder en este mundo, ni ley de hombres, que me haga apartarme de tu lado.

—¡Es una locura! —gritó Carla, incapaz de contener su envidia—. ¡Es una Omega de limpieza! ¡Huele a ceniza y a sudor! ¡Majestad, yo soy una Alfa de sangre pura! ¡Yo fui preparada para usted!

Ethan finalmente apartó la mirada de Luneth. Sus ojos dorados se tornaron en dos rendijas de fuego frío mientras miraba a Carla. La presión en la habitación aumentó de repente; era el aura de un Rey que no aceptaba desafíos. Carla cayó de rodillas, con las manos en el pecho, luchando por respirar bajo el peso de la dominación de Ethan.

—Hueles a perfume caro y a una podredumbre moral que me revuelve el estómago —dijo Ethan con desprecio—. Si vuelves a alzar la voz en presencia de tu futura Reina, te arrancaré la lengua yo mismo.

Lisandra se apresuró a sujetar a su hija, aterrorizada.

—Perdónela, Majestad... la sorpresa... ella no quería...

—Llévense a estas mujeres de mi vista —ordenó Ethan a los dos guardias reales que habían aparecido silenciosamente tras él—. Y busquen al señor de esta casa. Tenemos mucho de qué hablar sobre el trato que se le da a la realeza en sus tierras.

—¡No, por favor! ¡Ricardo no está! —mintió Lisandra, sabiendo que su esposo estaba tratando de ocultar los registros financieros de la manada.

—Lo encontrarán —sentenció Ethan.

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✨✨Esmeralda Guzman✨✨
me encantó la historia después de todo lo vivido luneth tiene su familia y el amor de Ethan 😍😍😍😍😍😍
Lilith🇦🇷♑😈💜♀️
No era que asesinaron a los padres, y cómo la ayudó la madre? si es fiambre? desde la tumba la ayudó? 🤔🤔🤔😁😁😁😁
Mimi Luna
Espero más capitulos de favor ☺️
Mimi Luna
Muy buena novela
Yadira Salgado
que pasa??? ya no hay más??? estoy muy emocionada con la novela y ya no hay más, sugerencia habían de poner novelas completas
Leydis Ochoa: aún no termina, aún quedan 10 capítulos 🥰
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
pobre Ethan el enemigo bajo su techo
Anonymous
No me gusta las novelas que te dejan pensando y q paso este es el final sin sentido. Estaba muy interesante la trama se daño con el abrupto final.😭😭
Leydis Ochoa: No, la historia no ha terminado, aún faltan 10 capítulos ( como yo la tengo guardada) (aquí dividí los capítulos en dos) la historia aún continua.
total 1 replies
Gloria Cruz
es fascinante
Gloria Cruz
me gusta esta hhistoria
Seok
Me encanta, ¡Pobre Luneth😢! Todo lo que ha pasado...
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