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El Secreto del Matrimonio del Doctor

El Secreto del Matrimonio del Doctor

Status: Terminada
Genre:Doctor / Hijo/a genio / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:71.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Buna Seta

Camila era enfermera y estaba casada con el hombre que creía perfecto: el doctor Santiago, un ginecólogo-obstetra brillante y respetado. Pero detrás de la puerta de su mansión, la realidad era otra. Santiago la trataba con una frialdad glacial, jamás le tocó el vientre durante los nueve meses de embarazo y se negó a atenderla la noche en que rompió aguas. Su bebé no sobrevivió. O eso le dijeron.

Tres años después, Camila ha reconstruido su vida como enfermera pediátrica. Un día ingresa de urgencia un niño de tres años llamado Mateo, con traumatismo craneal y una fractura abierta. Necesita una transfusión de sangre A-negativo —un tipo rarísimo— y Camila resulta ser compatible. Le dona su propia sangre y le salva la vida. Al despertar, Mateo la mira fijamente y la llama *Mamita*.

Lo que parece el capricho inocente de un niño asustado se convierte en un vínculo imposible de romper. Mateo se niega a comer, a dormir y a dejarse curar por nadie que no sea Camila. Pero Mateo tiene una madre: Luna, una actriz glamurosa que abandonó a su hijo por su carrera, y un padre cuya identidad Camila aún desconoce.

Cuando la verdad salga a la luz —sobre el bebé que Camila creyó muerto, sobre la sangre que comparte con Mateo, sobre el fraude que lo arrancó de sus brazos— nada volverá a ser como antes. Ni para ella, ni para Santiago, ni para el niño que siempre supo quién era su verdadera madre.

NovelToon tiene autorización de Buna Seta para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 26

Camila estaba sentada en el suelo del cuarto acabando las últimas lágrimas, pero no se agotaban. El pedido de Santiago de reconciliarse había abierto la vieja herida que de a poco iba olvidando, y esa herida comenzaba a aparecer de nuevo. Cómo se atrevía a decirle eso; incluso si Santiago hubiera estado soltero, Camila lo habría pensado mil veces antes de aceptar, mucho más ahora que tenía esposa.

Toc, toc, toc.

Alguien llamó a la puerta del cuarto suavemente; Camila no tenía ganas de abrir, porque pensó que era Santiago quien la seguía.

—Enfermera... Soy yo... ¿Puedo pasar? —preguntó una mujer; resultó que era Rosa.

Camila no dijo nada para no despertar a Mateo; abrió la puerta que había cerrado con llave y en cuanto se abrió hizo pasar a Rosa. —¿Qué pasa, señorita? —preguntó Camila con voz ronca mientras las dos avanzaban. Rosa callaba sin saber por dónde empezar. En realidad quería preguntarle por los asuntos personales de Camila.

Al ver que Rosa quería hablar de algo, Camila la invitó a sentarse en la cama donde ella dormía habitualmente.

—Perdone, enfermera; sin querer escuché la pelea de la enfermera con el señor Santiago —reconoció Rosa, bajando la cabeza porque sabía que lo que había hecho no era correcto. —Entonces, ¿la enfermera Camila era la exesposa del señor Santiago, y Mateo es el hijo biológico de la enfermera?

Camila miró a Rosa, que estaba sentada al borde de la cama; no esperaba que la pelea de antes hubiera tenido testigos. Camila recostó la cabeza contra la pared con los ojos cerrados. —Así es mi vida, señorita —respondió sin intención de compartir su amargo pasado; Rosa lo había oído por sí sola.

—Tenga paciencia, enfermera —dijo Rosa mirando a Camila con los ojos húmedos. Detrás de ese semblante tranquilo, la enfermera Camila guardaba recuerdos dolorosos junto a su patrón.

Camila solo asintió, mirando con los ojos vacíos la pared del cuarto pintada de blanco limpio.

—Antes escuché que la enfermera quería llevarse a Mateo de esta casa —preguntó Rosa con expresión triste.

—Sí, pero estoy esperando a que vuelva la señora Patricia, señorita —dijo Camila; todavía tenía que tener paciencia. Si no fuera por esa buena mujer, Camila ya habría recogido sus cosas esa misma noche. —Y eso, si la señora está de mi lado, señorita. Si no, no sé qué será de nosotros —dijo Camila, y las lágrimas volvieron a caerle.

—Estoy segura de que la señora Patricia quiere que el pequeño Mateo sea feliz, enfermera; porque la felicidad del pequeño Mateo es una sola: estar siempre cerca de la enfermera —dijo Rosa mirando a Mateo, que ya dormía profundamente desde el otro lado del cuarto.

—Ojalá sea así —respondió Camila. Esa noche charlaron en el cuarto; hasta Rosa se quedó a dormir en la misma cama que Camila.

El sol de la tarde que empezaba a apagarse iluminaba el jardín de la mansión en el conjunto residencial exclusivo. La enfermera Camila acababa de dejar sus zapatos en el estante; todavía respiraba un poco entrecortado después de volver del trabajo en el hospital. El cuerpo, agotado de todo el día cuidando pacientes, de repente se sintió fresco de nuevo cuando Mateo la recibió abrazándola cariñosamente.

—Ya volvió Mamita —dijo el niño mirándola desde abajo, los dos brazos rodeando la cintura de Camila.

—Uy... El niño de Mamá ya huele rico —dijo Camila, que se aguantó las ganas de besarle la mejilla a Mateo porque todavía no se había bañado y le preocupaba tener la cara sucia. Se puso en cuclillas delante de Mateo, con la sonrisa floreciendo en los labios, y tomó esa manita pequeña besándole el dorso.

—¿Mateo estaba jugando? —Camila miró los carritos en el suelo.

—Jugando carreras —respondió Mateo.

—Bueno, sigue jugando; Mamá va a bañarse primero —dijo Camila bajando la vista para arreglarle el pantalón a Mateo, que se le había bajado un poco. —Un momento, cariño... —añadió Camila sujetando la mano de Mateo que quería volver al juego. Los ojos de Camila notaron que algo no estaba bien en el muslo de Mateo, que se veía enrojecido con marcas claras como de algo puntiagudo.

—¿Qué tienes en el muslo, hijo? ¿Por qué tan rojo? —preguntó Camila con un tono que comenzó a subir, aunque todavía intentaba controlar las emociones para no asustar al niño.

Mateo alzó la cabeza; los ojos se le llenaron de lágrimas. —Me pellizcó Mommy Luna. Duele, Mamá. Y yo lloré —dijo en voz baja mientras se frotaba la zona roja del muslo.

—¡Dios mío! —exclamó Camila para sus adentros. Su semblante habitualmente tranquilo se puso rojo de rabia. Alzó a Mateo con suavidad hacia su pecho, pero la mirada ya estaba llena de fuego. —¡¿Dónde está ahora Mommy Luna?! —preguntó Camila, conteniendo el coraje.

—Se fue —respondió Mateo negando con la cabeza. Camila le acarició la cabeza y se levantó.

Las piernas de Camila la llevaron a toda prisa a la cocina donde Rosa estaba cocinando para Mateo. —Señorita Rosa, ¿qué le pasó al muslo de Mateo? —preguntó Camila para cerciorarse; no iba a tragarse a ciegas lo que decía Mateo, aunque estaba segura de que su hijo era incapaz de mentir.

—No sé con exactitud, enfermera —respondió Rosa; se había dado cuenta de que el muslo de Mateo estaba rojo cuando lo bañó una hora antes.

—¿Mateo estuvo con Luna?

—Sí, enfermera, aunque no fue mucho tiempo —dijo Rosa, que contó cómo mientras estaba planchando la ropa de Mateo escuchó que el niño lloraba desde el cuarto de Luna.

Camila se alejó de la cocina después de pedirle a Rosa que de ahí en adelante vigilara a Mateo cuando estuviera con Luna. Para confirmar que lo que dijo Mateo era verdad, revisó las cámaras de seguridad. Aunque la imagen era borrosa, todavía se podía ver que Luna se había enojado y le había pellizcado el muslo a Mateo, sin que quedara claro por qué.

—¡Qué desvergonzada esa artista! —Camila apretó el puño.

—¡ILHAM! —Camila caminó rápido hacia el despacho de Santiago, que no estaba cerrado con llave. Empujó la puerta con toda la fuerza, que retumbó con un golpe seco contra la pared.

—¿Qué pasa, Camila? —preguntó el doctor Santiago, que seguía concentrado frente a la computadora y se sobresaltó con el ruido de la puerta; pensó que era Luna que ya llegaba, pero era Camila.

—¿Qué le hizo tu esposa a Mateo?! —dijo Camila con los ojos encendidos, sin el menor miedo.

—Luna no está en casa; ¿qué hizo Luna? —preguntó Santiago abandonando la computadora con el rostro alarmado y siguiendo a Camila, que caminaba hacia donde Mateo estaba jugando.

—¡Mira lo que le hizo tu esposa a mi hijo! —dijo Camila en voz baja aunque por dentro estaba furiosa, porque su actitud no debía ser modelo para Mateo. Camila levantó un poco el muslo de Mateo para que Santiago pudiera ver la marca clara del pellizco, con hasta una pequeña huella de uña.

—Cariño... ¿esto qué es? —Santiago dudaba de lo que decía Camila. Lo que él sabía era que Luna, desde que Mateo era bebé, lo quería mucho.

—Se cayó el perfume de Mommy, Pa, pero yo no quería —dijo Mateo levantando dos deditos. —Y luego Mommy me pellizcó el muslo —respondió Mateo con miedo a que su Papá también se enojara con él.

Santiago guardó silencio un momento; sus ojos llenos de decepción y de culpa. —Camila, perdona. Voy a hablar con Luna sin falta.

Camila se alejó caminando rápido hacia el cuarto para bañarse; pero cuando llegó frente a la puerta, Santiago le pidió que esperara.

—Camila, yo no sabía que Luna era así de brusca con nuestro hijo.

—No es tu hijo, es mi hijo —cortó Camila. Santiago reconocía a Mateo como suyo, pero no tenía tiempo para Mateo. Desde la mañana Santiago estaba en casa, pero que su esposa le pellizcara al niño ni siquiera lo sabía. —Una cosa más: si tienes esposa, enséñale para que sirva de algo tu papel como cabeza de familia —le espetó Camila.

—Ya no es la primera vez que Mateo se queja de que Luna lo pellizca, y tú no te enteras. ¿Cómo va a querer Dios darles un hijo si con un niño de solo tres años son así de crueles? ¿Qué pasa con el niño que llevan en el vientre cuando ya le hacen eso? Solo son una pareja perfecta; claro que hacen buena mancuerna. ¡Si ya abandonaste a un bebé en el vientre, ahora te quieres hacer cargo de Mateo! —continuó Camila con una voz tranquila pero que pinchaba el corazón de Santiago uno tras otro hasta que el rostro del hombre se puso pálido.

—Ya, Camila; no me reproches más el pasado —dijo Santiago, sintiéndose acorralado por Camila.

—¿Por qué, te da miedo? Arrepiéntete ya, señor Santiago —siguió Camila disparando palabras filosas.

—Bien, Camila; a partir de ahora le voy a llamar la atención a Luna —reconoció Santiago que las palabras de su exesposa eran acertadas. —También prometo que esto no volverá a ocurrir. Luna tiene que entender que Mateo es un niño pequeño al que no se puede lastimar.

—¡No solo a los niños pequeños no se les puede lastimar, señor Santiago! —sentenció Camila, y entró al cuarto cerrando con llave desde adentro.

—Otra vez me equivoqué —murmuró el doctor Santiago mirando la puerta del cuarto de Camila.

Continuará…

1
Fannny Castro
Excelente
Fannny Castro
Que desgraciado
Marisol
Me imagino que luna por dañar su figura no keria hijo y la abuela le exigía un heredero y uso a Camila 😡y luego le robó a su niño haciéndole pasar por muerto autora solo espero que ella no lo perdone ni quede con el
Marisol
Le fingió la muerte de su hijo ese bastardo 😡espero que ella nunca lo perdone 😡
Gómez Martínez juaniss
tengo dudas de quién de los dos le robaron al bebé a CAMILA si fue Santiago o Luna
Mary Cabrera
acaso la quieren obligar a que lo perdone si se portó tan mal ,además la hizo sufrir más al hacerla creer que su hijo murió y robarcelo para dárselo a esa otra que no lo quiso si no era solo por quedar bien con sus suegros, pero no le dió amor al niño y se portó mal 😏 por favor así el se haya arrepentido no significa que ella no tenga esa herida grande
Mary Cabrera
este tipo lo que hizo fue que ella se embarazara, le robó el bebé para dárselo a la otra tal vez por la riqueza de la abuela y por qué esa otra era bonita y de la clase de ellos🤔🫤
Tere Jimenez
gracias hermoso final felicidades
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela estuvo muy hermosa al principio un poco triste pero la protagonista increíble espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento.muchad gracias
Tere Jimenez
cuál es el misterio cuéntanos por favor
Tere Jimenez
que desgraciado que paso en realidad con el bebé
Tere Jimenez
será su hijo y se lo robó su esposo al nacer
Tere Jimenez
muy triste pero interesante la novela gracias por compartir
Primi Mendez
pobre Santiago parece que no va a consumar el matrimonio 🤣🤣🤣🤣
Primi Mendez
porque la novela es de historia Musulmana habla de mezquita a mi me gusta el desarrollo de la novela pero no de Musulmanes
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
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