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La Novia Equivocada

La Novia Equivocada

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Amor-odio
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: daniela Capurro

Valentina no recuerda a Gael Montenegro.

Él asegura que hace tres años estuvieron enamorados… hasta que un accidente le borró aquella noche de la memoria.

Pero cuando sus recuerdos comienzan a regresar, Valentina descubre algo aterrador:

ella no fue la víctima del accidente.

Fue la única persona que sobrevivió.

Y antes de perder la memoria, dejó un mensaje para sí misma:

“No confíes en Gael. Él sabe quién me quiso matar.”

NovelToon tiene autorización de daniela Capurro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que no podía recordar

Capítulo 24 —

La lluvia golpeaba los ventanales con tanta fuerza que parecía querer entrar en la habitación.

Valentina permanecía junto a la ventana, abrazándose a sí misma mientras observaba las luces de la ciudad deformarse detrás del cristal mojado.

Había pasado toda la tarde intentando recordar.

Una palabra.

Un rostro.

Una conversación.

Cualquier cosa.

Pero cuanto más lo intentaba, más le dolía la cabeza.

—No deberías estar haciendo esto sola.

La voz de él la hizo girarse.

Estaba apoyado contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados y aquella expresión seria que últimamente Valentina había aprendido a reconocer.

—¿Hacer qué?

—Intentar reconstruir tu pasado como si pudieras obligar a tu cabeza a devolvértelo.

Valentina soltó una pequeña risa nerviosa.

—¿Y qué se supone que debo hacer? ¿Esperar?

Él se acercó lentamente.

—Sí.

—Qué fácil decirlo.

—No dije que fuera fácil.

Quedaron frente a frente.

Por unos segundos ninguno habló.

Valentina bajó la mirada.

—Tengo miedo.

La expresión de él cambió inmediatamente.

—¿De qué?

—De descubrir que todo lo que recuerdo es mentira.

Él tomó suavemente su mano.

—Entonces descubriremos la verdad juntos.

Valentina levantó los ojos.

—¿Por qué haces esto?

—¿Esto qué?

—Quedarte.

Él tardó unos segundos en responder.

—Porque quiero hacerlo.

La sencillez de aquella respuesta le dolió más que cualquier explicación.

Valentina sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—No deberías mirarme así.

—¿Así cómo?

—Como si...

Se quedó callada.

—¿Como si qué?

—Como si todavía sintieras algo por mí.

Él sonrió apenas.

—¿Y si todavía lo siento?

Valentina dejó de respirar por un instante.

Él se acercó un poco más.

Ella no retrocedió.

El silencio entre ambos se volvió diferente.

Más pesado.

Más íntimo.

—Valentina...

—No digas mi nombre así.

—¿Cómo?

—Como si fueras a hacer algo que después ninguno de los dos pueda olvidar.

Él sostuvo su mirada.

—Tal vez hay cosas que no deberíamos olvidar.

Valentina tragó saliva.

Y entonces fue ella quien cerró la distancia.

El beso comenzó lentamente.

Casi como una pregunta.

Pero la respuesta llegó inmediatamente.

Él la rodeó con los brazos y Valentina apoyó las manos sobre su pecho, sintiendo la tensión de ambos desaparecer durante unos segundos.

No había pasado.

No había recuerdos.

No había miedo.

Solo estaban ellos.

Cuando se separaron, Valentina respiró profundamente.

—Esto es una mala idea.

—Probablemente.

—Entonces deberíamos parar.

—Probablemente.

Ninguno se movió.

Valentina sonrió.

—No estás ayudando.

—Tú tampoco.

Ella volvió a acercarse.

Esta vez el beso fue más intenso.

Más seguro.

Sus dedos se aferraron ligeramente a la tela de su camisa mientras él apoyaba una mano en su cintura.

Valentina sintió un escalofrío.

Por primera vez en semanas, su cabeza dejó de sentirse como una habitación llena de puertas cerradas.

Pero justo cuando empezaba a olvidarse de todo...

Un ruido proveniente del pasillo los hizo separarse.

Ambos miraron hacia la puerta.

—¿Escuchaste eso?

Él asintió.

—Sí.

El ambiente cambió inmediatamente.

Él salió primero.

Valentina lo siguió.

El pasillo estaba vacío.

—Quizás fue el viento —susurró ella.

—No.

Él se agachó.

Había algo en el suelo.

Una pequeña fotografía.

Valentina se quedó paralizada.

—No...

La recogió con manos temblorosas.

Era una fotografía antigua.

En ella aparecía ella.

Mucho más joven.

Y junto a ella estaba él.

Pero eso no era lo extraño.

Lo extraño era la tercera persona que aparecía detrás de ellos.

Una mujer.

Valentina acercó la fotografía a la luz.

—¿Quién es ella?

Él se quedó completamente serio.

—No lo sé.

—No me mientas.

—No estoy mintiendo.

Valentina observó nuevamente la imagen.

La mujer tenía una mano apoyada sobre su hombro.

Y llevaba un collar.

Un collar que Valentina reconoció inmediatamente.

El mismo que había encontrado semanas atrás escondido dentro de una caja.

—Ese collar...

Él miró la fotografía.

—¿Qué pasa con él?

—Lo he visto antes.

—¿Dónde?

—En mis cosas.

Su expresión cambió.

—¿Estás segura?

—Sí.

Valentina sintió que una presión comenzaba a formarse detrás de sus ojos.

Una imagen apareció fugazmente.

Un pasillo.

Una puerta roja.

Una voz femenina.

"Si él se entera, todo se acaba."

Valentina soltó la fotografía.

—¡Ah!

Él la sostuvo antes de que cayera.

—¿Qué viste?

—Una puerta.

—¿Qué puerta?

—Roja.

Su respiración se aceleró.

—Y alguien estaba hablando.

—¿Quién?

Valentina cerró los ojos.

La voz regresó.

Más clara.

Más cerca.

—Una mujer.

—¿Qué decía?

Valentina abrió los ojos.

—Decía que... si tú te enterabas, todo se acabaría.

Él se quedó inmóvil.

—¿Eso es todo?

—No.

Valentina comenzó a llorar.

—También dijo algo sobre mí.

—¿Qué dijo?

Ella negó con la cabeza.

—No puedo recordarlo.

Él la abrazó.

Valentina escondió el rostro contra su pecho.

—Tengo miedo de seguir recordando.

—No tienes que hacerlo esta noche.

—Pero necesito saber.

—Lo sabremos.

Ella levantó la cabeza.

—Prométemelo.

—Te lo prometo.

Valentina lo miró durante unos segundos.

Luego sonrió débilmente.

—Entonces quédate conmigo.

—Me voy a quedar.

Regresaron a la habitación.

La fotografía quedó sobre la mesa.

Pero ninguno volvió a hablar de ella durante varios minutos.

Valentina se sentó en la cama.

Él se quedó de pie frente a ella.

—Ven.

Él obedeció.

Valentina tomó su mano.

—Tengo una pregunta.

—Hazla.

—¿Alguna vez estuvimos juntos de verdad?

Él la miró fijamente.

—Sí.

Ella sintió un nudo en el estómago.

—¿Y me amabas?

El silencio fue suficiente respuesta.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?

—Porque cada vez que intentabas recordar, terminabas peor.

—Quizás tenía derecho a saberlo.

—Lo sé.

Valentina acarició lentamente sus dedos.

—¿Y ahora?

—Ahora creo que tienes derecho a saberlo todo.

Ella respiró profundamente.

—Entonces dime algo que recuerdes de nosotros.

Él sonrió.

—Te enfadabas conmigo cuando llegaba tarde.

—Eso sí puedo imaginarlo.

—Una vez me esperaste durante tres horas bajo la lluvia.

—¿Tres horas?

—Sí.

—Eso es ridículo.

—Lo sé.

—¿Y tú qué hiciste?

—Llegué cuatro horas tarde.

Valentina soltó una carcajada.

—¡Eras un idiota!

—Nunca dije que fuera perfecto.

Ella siguió riendo.

Por unos segundos, todo se sintió normal.

Como si fueran simplemente dos personas recordando una historia que había quedado incompleta.

Pero entonces él la miró.

Y la sonrisa de ambos desapareció lentamente.

Valentina volvió a sentir aquella tensión.

—No me mires así.

—¿Otra vez?

—Sí.

—No puedo evitarlo.

Él se inclinó.

Valentina levantó ligeramente el rostro.

El beso fue lento.

Cálido.

Lleno de todo aquello que ninguno de los dos se atrevía a decir en voz alta.

Valentina pasó los brazos alrededor de su cuello.

Él la acercó suavemente hacia sí.

Ella sonrió contra sus labios.

—Te estás aprovechando.

—¿De qué?

—De que no recuerdo nada.

—No.

La miró directamente.

—Estoy esperando que tú también quieras recordar.

Valentina sostuvo su mirada.

—Creo que ya estoy empezando.

Se besaron nuevamente.

Esta vez sin miedo.

Sin preguntas.

Sin intentar descubrir el futuro.

Solo dejándose llevar por aquello que ambos sentían.

Hasta que Valentina se apartó de repente.

Su rostro había cambiado.

—Espera.

—¿Qué ocurre?

Ella miró hacia la mesa.

La fotografía.

—Hay algo detrás.

Él tomó la foto y le dio la vuelta.

Había una frase escrita a mano.

Cuatro palabras.

"Ella nunca estuvo sola."

Valentina sintió que la sangre se le helaba.

—¿Qué significa eso?

Él no respondió.

—Dime.

Él observó la fotografía durante unos segundos.

—No lo sé.

—Mientes.

—No.

—Entonces, ¿por qué tienes esa cara?

Él dejó la fotografía sobre la mesa.

—Porque empiezo a recordar algo.

Valentina se quedó inmóvil.

—¿Qué?

Él cerró los ojos.

—La noche en que desapareciste.

El corazón de Valentina dio un salto.

—¿Qué pasó esa noche?

Él abrió los ojos.

—Tú me llamaste.

—¿Yo?

—Sí.

—¿Qué te dije?

Él respiró profundamente.

—Me dijiste que alguien te estaba siguiendo.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Quién?

—No lo sé.

—¿Y después?

Él la miró.

—Después escuché un golpe.

—¿Qué golpe?

—Como si hubieran tirado el teléfono.

Valentina se llevó una mano a la boca.

—¿Y tú qué hiciste?

—Fui a buscarte.

—¿Me encontraste?

Él negó lentamente.

—Encontré tu teléfono.

—¿Y yo?

—No estabas.

Valentina comenzó a temblar.

Una nueva imagen apareció en su mente.

La puerta roja.

La mujer.

El collar.

Y finalmente...

Un automóvil negro.

Una mano cubriendo su boca.

Valentina gritó.

Él la sostuvo inmediatamente.

—¡Valentina!

—¡Ya lo recuerdo!

—¿Qué?

Ella lo miró aterrada.

—No desaparecí.

—¿Qué quieres decir?

Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

—Me llevaron.

Él quedó completamente inmóvil.

—¿Quién?

Valentina cerró los ojos.

La voz volvió a sonar dentro de su cabeza.

Esta vez pudo reconocerla.

Era la misma mujer de la fotografía.

Y entonces recordó sus últimas palabras.

"Si quieres volver a verlo, tendrás que olvidar."

Valentina abrió los ojos.

—Ella lo hizo.

—¿Quién?

Valentina miró la fotografía.

—La mujer del collar.

Y justo en ese instante, el teléfono de él comenzó a sonar.

Número desconocido.

Ambos se miraron.

Él contestó.

—¿Sí?

Nadie respondió.

Solo se escuchaba una respiración.

Después, una voz femenina susurró:

—Ya recordó demasiado.

La llamada terminó.

Valentina sintió que el miedo volvía a apoderarse de ella.

Pero esta vez no estaba sola.

Él tomó su mano.

—Ahora sí vamos a descubrir quién es.

Valentina miró nuevamente la fotografía.

Y por primera vez desde que había perdido la memoria, sintió que la verdad ya no estaba escondida.

Estaba a punto de encontrarlos a ellos.

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𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Hermosa, gracias por actualizar ✨
Dani
/Smile//Smile//Smile/
𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Gracias hermosa, por actualizar ☺️✨
Warriorgame
¿Lo creyeron sin un cadáver? 🤔
Warriorgame
Todos le hablan así. Da la impresión de que ninguno de los 2 es confiable.
Warriorgame
Debería empezar por... ¿quien está dispuesto a contarle la verdad sobre lo que pasó esa noche?
Warriorgame
Actualmente hasta podría ser IA
Dani: gracias, yo tmb voy a leer tus trabajos ☺️
total 10 replies
Warriorgame
Pues desde la perspectiva de ella no lo parece.
laura123
/Shame//Shame//Shame//Shame/
mimi
me encanta ☺️
mimi
/Smile//Smile//Smile//Smile/
Dani
/Hey//Hey//Hey//Hey//Hey/
Mamc
.
Lucia
Ame este capítulo ☺️
Lupe
/Smile//Smile//Smile//Smile//Smile/
Amelia
Gracias por subir capítulos
Amelia
☺️☺️☺️☺️
𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Gracias por actualizar 🥰
miriam
/Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile/
miriam
excelente libro, me fascinó
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