NovelToon NovelToon
Renaci Con Mi Peor Enemigo

Renaci Con Mi Peor Enemigo

Status: Terminada
Genre:Escuela / Reencarnación / Amor-odio / Completas
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ellos son enemigos mortales en la escuela tras morir juntos en un accidente renacen en una novela dónde son los villanos

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 6

Alma lloraba en silencio.

Había dejado de gritar y de discutir con Mino, pero eso no significaba que estuviera bien. Se había sentado en el borde de la cama nupcial, abrazándose las rodillas mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas.

No quería morir.

Tampoco quería estar atrapada en una novela, casada con su peor enemigo y condenada a terminar ejecutada por crímenes que ni siquiera había cometido todavía.

¿Qué clase de segunda oportunidad era aquella?

—Alma.

Ella no respondió.

Mino se acercó y se sentó a su lado. Por primera vez en mucho tiempo, no hizo ninguna broma ni intentó provocarla.

Simplemente la abrazó.

Alma se quedó rígida entre sus brazos.

—Ven. Vamos a dormir —murmuró él.

La acomodó contra su pecho y la cubrió con la manta. Después apoyó la barbilla sobre su cabeza.

—Mañana pensaremos en qué hacer.

Alma quería apartarse. Quería decirle que no necesitaba su ayuda y que podía dormir perfectamente sola.

Sin embargo, estaba agotada.

Tenía miedo, le dolía la cabeza y sentía que, si abría la boca, volvería a llorar.

Así que no discutió.

Se acurrucó contra el pecho de Mino y cerró los ojos.

Él dejó de respirar durante un instante.

¿Qué está pasando?

La chica que llevaba años apartándolo a empujones estaba durmiendo entre sus brazos sin protestar.

Mino bajó la mirada.

Alma tenía el ceño ligeramente fruncido, como si incluso en sueños estuviera enfadada con el mundo. Una de sus manos sujetaba la tela de su ropa.

Él sonrió.

Es mi esposa.

La idea le produjo tanta felicidad que tuvo que morderse el labio para no reírse.

Mi esposa de verdad.

Por supuesto, no era el momento de celebrarlo. Estaban en una situación terrible y podían morir si cometían un solo error.

Pero eso no impedía que disfrutara de aquel pequeño milagro.

Mino la abrazó con más cuidado y cerró los ojos.

Se quedó dormido con una sonrisa.

La luz de la mañana entró por las ventanas de la cámara nupcial.

Mino despertó primero.

Durante unos segundos, no recordó dónde estaba. Después sintió un peso sobre el pecho y bajó la mirada.

Alma seguía dormida entre sus brazos.

Su cabello estaba desordenado y una pequeña arruga le cruzaba la frente. Tenía los labios ligeramente entreabiertos y respiraba con tranquilidad.

Mino permaneció inmóvil.

No quería despertarla.

En la escuela, Alma siempre tenía algo que decirle. Una queja, un insulto o una amenaza de muerte. Si él se acercaba demasiado, ella lo apartaba. Si intentaba ayudarla, lo acusaba de meterse en sus asuntos.

Pero ahora podía mirarla sin que le gritara.

Qué injusto.

Había tenido que morir y reencarnar en un mundo desconocido para conseguir que Alma durmiera tranquilamente a su lado.

Si hubiera sabido que esto funcionaría, habría intentado casarme contigo antes.

Se rio por lo bajo.

—Eres una idiota, hámster.

Alma se movió ligeramente, pero no despertó.

Mino apartó con cuidado un mechón de cabello de su rostro.

Su sonrisa se volvió más suave.

—Pero me alegra que estés viva.

En ese momento, alguien llamó a la puerta.

¡Toc, toc, toc!

—Joven señora, ¿está despierta?

Mino levantó la cabeza.

La voz pertenecía a una sirvienta.

—Joven señora, he venido a ayudarla a prepararse.

Alma abrió los ojos lentamente.

Lo primero que vio fue la ropa de Mino.

Lo segundo fue su pecho.

Lo tercero fue el brazo que la rodeaba.

Se quedó inmóvil.

Después levantó la cabeza.

Mino la observaba con una sonrisa insoportable.

—Buenos días, esposa mía.

Alma se puso roja hasta las orejas.

—¡¿QUÉ HAGO AQUÍ?!

—Dormir.

—¡¿POR QUÉ ESTOY ENCIMA DE TI?!

—Porque anoche te quedaste dormida abrazándome.

—¡MENTIRA!

—También me llamaste muy guapo mientras soñabas.

Alma lo golpeó en el pecho.

—¡ERES UN MENTIROSO!

Mino soltó una carcajada.

—¡Ay! ¡Me duele! ¡Ten piedad de tu pobre marido!

—¡VOY A MATARTE!

—¡Joven señora! —insistió la sirvienta desde el otro lado de la puerta.

Alma se congeló.

Miró la puerta.

Después miró a Mino.

Y entonces recordó dónde estaba.

¡Maldición!

No podía permitir que los sirvientes descubrieran que los recién casados se comportaban como enemigos mortales. Aunque, considerando su reputación, probablemente nadie se sorprendería demasiado.

Se apartó de Mino de un salto y se arregló la ropa.

—No digas ni una palabra de esto.

—¿De qué? ¿De nuestra romántica noche de bodas?

—¡MINO!

—Está bien, está bien.

Alma respiró profundamente y caminó hacia la puerta.

Pero, antes de abrirla, se volvió para señalarlo.

—Como le cuentes algo a alguien, te cortaré la lengua.

Mino apoyó la cabeza en una mano.

—Qué esposa tan cariñosa tengo.

Ella le lanzó una mirada asesina y abrió la puerta.

Una joven sirvienta entró con una bandeja y ropa limpia. Al ver a Alma, sonrió alegremente.

—¡Buenos días, señorita Juner!

Alma se quedó tiesa.

Juner.

Todavía no se acostumbraba a escuchar aquel nombre.

—Buenos días —respondió con cautela.

La sirvienta se acercó para ayudarla a prepararse, pero sus ojos se desviaron hacia la cama.

Luego miró a Alma.

Y sonrió todavía más.

—Parece que la joven señora y el joven maestro han dormido muy bien.

Alma sintió que el rostro le ardía.

—¡N-no es lo que piensas!

La sirvienta soltó una risita.

—No tienes que explicármelo, señorita.

—¡Pero si no he explicado nada!

—Por supuesto, por supuesto.

Aquella sonrisa era insoportable.

Alma agarró a la joven por la mano.

—¡Vamos!

—¿Adónde?

—¡A cualquier sitio que no sea esta habitación!

Y salió corriendo, arrastrándola consigo.

Detrás de ellas, Mino se echó a reír.

—¡Que tengas un buen día, esposa mía!

—¡CÁLLATE!

La puerta se cerró de golpe.

Mino se dejó caer sobre la cama, riendo como un idiota.

—Cielos…

Alma se detuvo en un corredor apartado y apoyó una mano contra la pared.

Necesitaba respirar.

La sirvienta se acomodó la ropa y la miró con preocupación.

—Señorita Juner, ¿se encuentra bien?

—Sí. Solo necesito acostumbrarme a este lugar.

—¿A este lugar?

Alma se enderezó inmediatamente.

—¡Quiero decir, a mi nueva vida de casada!

La joven asintió, aunque parecía sorprendida.

Después ladeó la cabeza.

—Señorita Juner, tiene los cachetes muy rojos.

Alma se tocó las mejillas.

Estaban ardiendo.

¡Todo por culpa de Mino!

—Debe de ser por el calor —respondió.

La sirvienta miró las ventanas abiertas.

—Pero esta mañana hace bastante frío.

—¡Pues yo tengo calor!

La joven se rio.

Alma la observó durante unos segundos.

No parecía una persona maliciosa. Era una muchacha de rostro amable que la trataba con una familiaridad que no esperaba de una sirvienta.

Quizá podía confiar en ella.

O, por lo menos, obtener información sin parecer una completa ignorante.

Alma respiró profundamente.

—Oye, ¿cómo te llamas?

La joven parpadeó.

—¿Yo? Soy su sirvienta personal, señorita. ¿No lo recuerda?

Alma sintió que el corazón le daba un vuelco.

¡Maldición!

Tenía que encontrar una excusa.

—Anoche bebí demasiado y tengo la cabeza hecha un desastre. Recuérdamelo, por favor.

La sirvienta la miró con sorpresa, pero enseguida respondió:

—Soy Loto, señorita.

—Loto… —repitió Alma, intentando memorizarlo.

Después le dedicó una sonrisa.

—Dime Alma. Ese es mi nombre.

Loto abrió mucho los ojos.

—¡Señorita! ¡No puedo llamarla por su nombre de pila!

—¿Por qué no?

—¡Porque usted es la joven señora de la mansión del marqués!

Alma se quedó callada.

Claro.

En este mundo, su nombre era Juner. Una mujer que ocupaba una posición elevada gracias a un título que no le pertenecía.

La falsa princesa heredera.

La villana de aquella novela.

Recordó las escenas que había leído antes de la excursión. Juner humillaba a Shusu, intentaba destruir su relación con el protagonista masculino y cometía una serie de errores que la convertían en enemiga de toda la familia imperial.

Al final, su identidad quedaba expuesta.

Perdía sus títulos, era abandonada por todos y moría de una forma tan horrible que Alma había tenido que dejar de leer durante unos minutos.

Y ahora ella estaba dentro de ese cuerpo.

No era un sueño.

No era una broma.

Aquella era su segunda vida.

Y el final original de Juner era su propio final si no hacía algo para cambiarlo.

Alma bajó la mirada hacia sus manos.

No.

No voy a morir así.

Había sobrevivido a una caída desde un puente. Había despertado en un mundo desconocido. Se había casado con el hombre más insoportable que conocía y había sido amenazada por un rey regente antes de que terminara su primera noche.

Si el destino esperaba que aceptara su muerte sin luchar, estaba muy equivocado.

Alma apretó los puños.

—Voy a sobrevivir —murmuró.

Loto la miró, desconcertada.

—¿Ha dicho algo, señorita?

Alma levantó la cabeza.

Esta vez, su sonrisa no era nerviosa.

—Sí. He dicho que voy a vivir.

No sabía cómo lo haría. No tenía dinero propio, desconocía las reglas de aquel mundo y su nueva identidad estaba llena de secretos peligrosos.

Pero tenía algo que Juner, la villana original, nunca había tenido.

El conocimiento de su propio destino.

Y, aunque le costara admitirlo, también tenía a Mino.

Su peor enemigo.

Su nuevo esposo.

El chico que se había lanzado al agua para abrazarla cuando ella estaba a punto de morir.

Alma frunció el ceño.

—Aunque primero voy a asegurarme de que ese idiota no arruine mis planes.

Loto sonrió.

—El joven maestro parece muy unido a usted, señorita.

Alma la miró como si acabara de decir la mayor estupidez del mundo.

—¿Unido? ¡Ese hombre es mi desgracia personal!

Sin embargo, mientras reanudaba el camino, no pudo evitar recordar cómo Mino la había abrazado durante la noche.

Y cómo, por primera vez desde que había despertado en aquel mundo, había conseguido dormir sin miedo.

Alma sacudió la cabeza.

No te confundas. Solo estamos cooperando para sobrevivir.

¡Eso es todo!

Y así, con los puños apretados y la determinación de una mujer que se negaba a morir como una villana, Juner —o mejor dicho, Alma— comenzó su segunda vida.

Su primer objetivo: sobrevivir.

Su segundo objetivo: evitar que la ejecutaran.

Su tercer objetivo: descubrir por qué su peor enemigo parecía tan feliz de haberse casado con ella.

1
Taurel
capítulos atrás dijeron que el emperador era su padre, y que la apreciaba mucho, ya aquí hay incoherencia
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Taurel
hasta el momento me cae fatal se me hace miro mucho para ella
Taurel
hay ya mejor porque no madura está vieja que actitud tan horrible
Bea Ro
hermosa novela
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Nena
muy interesante
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play