Arabella murió quemando el manicomio donde la tenían encerrada y despertó en el cuerpo de una damisela que intentó envenenarse para no casarse con el temible Duque de Eisen.
Ahora, entre un matrimonio explosivo, una guerra en puerta y su obsesión con el fuego, Arabella demostrará que con ella nadie juega... o terminará ardiendo.
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Capitulo:15
ARABELLA:
Garth ahoga una tos culpable y baja la cabeza frotándose la nuca con evidente vergüenza ante mi deducción.
—Bueno... un soldado leal debe reportar los movimientos inusuales a su señor, mi Señora.
Murmura el viejo veterano con una mueca entre avergonzada y divertida.
—Pero debo confesar que cuando vi cómo dividía el azufre y colocaba las piedras de chispa en las grietas de las rocas... Me convencí de que usted no es esa chica tonta e inexperta que todos dicen... Si creo que está un poco ida de la cabeza, pero es la locura que necesitamos para ganar esto.
—Acepto el cumplido, Garth.
Le guiño un ojo acomodando la última mecha improvisada con tela impregnada en aceite de lámpara... Solo espero que esto funcione.
Desde la altura del risco observo la vista del paso del río y es sencillamente espectacular.
Las tropas del reino invasor marchan en filas apretadas abajo, con sus capas oscuras y sus escudos de bronce reluciendo bajo el sol del mediodía.
En lo alto del acantilado opuesto, tal como dedujimos, hay más de trescientos arqueros enemigos que ya ajustan sus arcos largos, esperando a que la caballería de Eisen entre en la garganta del valle para acribillarlos desde arriba.
A lo lejos, el sonido ensordecedor de un cuerno de guerra retumba en las colinas y la tierra bajo nuestros pies empieza a vibrar levemente.
La columna central de la Casa Eisen avanza a paso firme por el sendero principal y en la cabeza, montado en su enorme semental negro y vistiendo su armadura de combate, Kaelan destaca como un verdadero demonio de la guerra. Puedo ver la tensión en su postura, sé que tiene la mirada fija en el paso estrecho... Y de reojo en la cima donde me encuentro.
Detrás de él, la caballería del príncipe Aldo Rigolf marcha en la retaguardia, manteniéndose a una distancia sospechosamente prudente... Ese cobarde probablemente espera que Kaelan reciba la primera lluvia de flechas para luego entrar a llevarse la gloria.
—Lástima por ti principito... Hoy el espectáculo lo dirijo yo.
Murmuro con una sonrisa malévola y los arqueros enemigos abajo comienzan a tensar las cuerdas de sus arcos, apuntando directamente hacia la curva del camino por donde la vanguardia de mi esposo está a punto de asomar.
—¡Garth! ¡Enciendan las mechas del flanco derecho ahora mismo!
Ordeno con voz firme, levantando la antorcha.
—¡A sus órdenes, Duquesa!
Grita Garth aplicando la llama a las cuerdas del lado oeste mientras los otros tres soldados corren a protegerse a una distancia prudente tras una gran roca.
Aplico el fuego a la mecha principal del centro y el hilo impregnado en aceite chisporrotea con un sonido agudo y la llama corre hambrienta por la piedra, adentrándose en las grietas donde sepultamos los barriles de pólvora concentrada.
—¡Todos al suelo y protejanse!
Exclamo tirándome de pechos detrás de la gran piedra, mientras me cubro la cabeza y en segundo de silencio absoluto domina la montaña.
Y entonces, el infierno se desata.
¡BOOOOOOOOM!
Un estruendo ensordecedor, como si el mismísimo cielo se hubiera partido en dos, sacude la cima del risco.
Una onda de choque caliente me despeina la trenza y hace volar polvo y pequeñas piedras por los aires en el lugar donde estamos, pero es seguro.
El impacto de la pólvora detonando dentro de las grietas naturales crea una presión monstruosa que quiebra la roca sólida como si fuera cristal barato.
El acantilado entero cede con un rugido ensordecedor y toneladas de piedra, tierra y rocas gigantescas se desprenden de la pared de la montaña, cayendo en picada directamente sobre la posición de los arqueros enemigos.
El griterío de pánico de los invasores es ahogado instantáneamente por la avalancha de rocas y el polvo denso que ciega todo el del paso del río... Es solo en cuestión de segundos, la posición estratégica del enemigo ha sido completamente sepultada bajo un montón polvo, piedra y fuego.
Me levanto de un salto sacudiéndome el polvo de los pantalones de cuero con una carcajada de pura euforia que no puedo ni quiero contener.
—¡Eso es a lo que yo llamo una bienvenida cálida!
Grito al aire asomándome a la orilla del precipicio.
Abajo en el valle, la caballería enemiga se ha sumido en un caos absoluto. Los caballos relinchan aterrorizados por el estruendo mágico e inexplicable que jamás habían escuchado en sus vidas, rompiendo sus filas y atropellándose entre ellos.
Desde la vanguardia de Eisen, Kaelan alza su gran espada hacia el cielo. Incluso desde esta altura puedo sentir la energía dominante que emana de él... Carajo, este hombre me gusta.
—¡AVANCEN! ¡POR LA CASA EISEN!
El rugido de Kaelan retumba en el valle, aprovechando el shock del enemigo para lanzar a la caballería en una carga implacable por el centro desprotegido.
Garth se asoma a mi lado mirando el desastre abajo con los ojos abiertos como platos y la boca desencajada.
—Por los dioses de las montañas...
Susurra el viejo soldado, mirándome luego con un terror que rápidamente se convierte en una sonrisa de devoción absoluta.
—Duquesa... usted es una criatura peligrosa.
—Apenas estoy calentando, Garth.
Le respondo guiñándole un ojo mientras me limpio una mancha de polvo en la mejilla.
— Vamos abajo... Quiero ver la cara del príncipe cuando se dé cuenta de que resolvimos la vanguardia sin perder a un solo hombre.
los dos son igual de locos y calientes posesivos me encanta
🤣😍😍😍😍
Con eso confirma la lealtad de su esposa 😅