Lena una joven moderna estudiante de primer año de la universidad, muere en su camino al centro universitario cuando una pared en construccion cayo sobre ella.
Abre sus ojos en un lugar que no conocía pero había estudiado a la perfección, la antigua china, justamente en una historia de amor que había leído hace poco.
fanática de dramas e historias relacionadas a esta cultura se vio inmersa en una de las historias que leía.
Pero el colmo era que reencarnó en una mendiga estafadora que aparecía y moría en medio capítulo. sabía su fin, aún así algo la llevo a querer continuar y no darse el tiempo de morir.
El secundario, aquel que amaba a la protagonista pero estaba destinado a no ser.
El duque Xi.
Lena tomo como misión conquistar a ese hombre, para hacerlo necesitaba algo.
Un nombre, edad, una familia que la respaldará y sabía exactamente como conseguirlo, lo había leído.
¿lograra conquistar a su secundario?
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Cap 24
Lena lo recordó.
La llegada de los bárbaros termina siendo un reto buscando demostrar que el imperio no es nada.
Tres competencias, arquería, lucha de espadas y finalmente lucha cuerpo a cuerpo.
Sean es la persona a la que retan debido a su padre.
El padre de Sean hirió gravemente el orgullo de los bárbaros en la guerra de hace diez años, de allí la idea de retarlo.
En arquería Sean pierde por poco pero lo hace, aunque es bueno en casi todo la arquería tiende a jugarle en contra.
La lucha de espadas por supuesto que Sean vence, sin embargo, queda con algunos cortes, no debió pasar aún así los bárbaros sólo se disculparon y nada paso.
Cuando tocó la lucha cuerpo a cuerpo todo empeoraría, la lesión anterior influyó, además del monstruo que le tocó de contrincante lo llevó a recibir golpes devastadores en el rostro y abdomen, aunque ganó y el imperio mostró su poder, Sean quedó en cama por algunas semanas por lesiones internas.
Aunque esto es el recuerdo de Lena en base a la historia no tardó mucho en darse cuenta que nada cambiaría.
Miro al bárbaro, esperando algún cambio.
Sin embargo, las primeras palabras del bárbaro terminarían siendo lo que ella recordaba.
—Hemos venido hoy a asistir al banquete como de costumbre, sin embargo, está vez queremos retar a su imperio.
El emperador sin estar convencido respondió.
—¿De qué se trata?.
—Para continuar llevando una relación armoniosa, queremos recuperar nuestro estado fronterizo, Yun, —declaro el bárbaro —así que retamos al duque Xi, 3 competencias, si el gana no volveremos a mencionarlo, no obstante, si el pierde tendrá que ser devuelta a nosotros.
Los murmullos comenzaron, los funcionarios comenzaron a levantarse y objetar aquel atrevimiento, el emperador cerró sus ojos y sobo su entrecejo.
Lena miró a Sean.
—No aceptarás ¿verdad?—Sean sonrió y asintió.
—Mi padre luchó a muerte contra ellos por el territorio Yun, sinceramente si el emperador me da la oportunidad de acabarlos y mantener esa tierra con nosotros lo haré sin pensarlo.
—Pero…
—No sé preocupe esposa, yo estaré bien.
“¿Cuál bien? Estarás en cama por varias semanas, ¿qué haré yo entonces?”
—Esposo…
—Duque Xi —Sean se levantó e hizo una reverencia al emperador. —estás dispuesto.
Lena lo sabía, Sean aceptó sin dudarlo, es algo que debía pasar.
El emperador al escucharlo lo miró con severidad, no solo era una demostración de poder, podrían perder un territorio estratégico.
Mandó a preparar el campo de entrenamiento imperial tal y como debería
Pese a que Sean intentaba hacer ver qué nada pasaría Lena sabía la verdad y la preocupaba a más no poder.
Todos los presentes al banquete se dirigieron al campo de entrenamiento.
Lena caminaba a un lado de Sean pensando en que hacer para evitar todo, sin embargo, la terquedad de Sean por demostrar su rudeza le hacía la tarea difícil.
“Listo” pensó.
—Ren, ven un momento —Ren se acercó a ella lo suficiente para que ella le susurrara algunas palabras al oído.
Tras hacerlo la sonrisa en sus labios regresó, Ren asintió apartándose de ellos y alejándose.
—¿Qué le pediste? —preguntó Sean al no ser ajeno a lo que pasó.
—Ya lo verás.
En el campo de entrenamiento todos se organizaban para ver los duelos. Tanto Sean como su contrincante hacían lo mismo.
Lena desde la distancia veía a su esposo tomar el arco que usaría, sabía que él perdería por lo que su atención estaba en Ren, debía llegar pronto.
El duelo de la arquería comenzó, Sean dos centro, tres fuera.
Contrincante cuatro centro, uno fuera.
Por supuesto Sean perdía, Lena miraba a los lados, buscaba a Ren.
“¿Dónde está? Ya van a empezar”
Ren llegó por fin, traía consigo la caja que Lena había traído del ducado y sobre está tiras de cuero y soga.
La sonrisa en los labios de Lena apareció
“Por fin”
Sean dentro del campo de entrenamiento ya escogía la espada que usaría, estaba frustrado por haber perdido en tiro con arco y justo estando frente a su esposa.
Miró hacia Lena , está levantó su mano en señal de que se acercara.
—Ven —el contrincante vio a Sean sonriendo.
—Te llaman —Lena agarró la soga que callo, así que todos la vieron —te ataran cómo a un perro.
Las risas se hicieron presentes, Sean no le dió importancia y caminó hacia su esposa.
—¿Esposa?
Lena no perdió el tiempo, agarró un trozo de cuero y lo colocó en el antebrazo derecho de Sean.
—Esposa ¿Que haces? —abrio sus ojos a más no poder, no entendía
—Sean, no te interpongas, debo protegerte —la mirada de todos estaba sobre la joven, iba de un lado a otro de sean cubriendo algunos puntos.
Brazo derecho, abdomen, muñeca izquierda, justo los lugares donde Sean es herido.
El rudo Sean terminó sonriendo al ver a la mujer ir de un lado al otro, cubriendo con cuero su cuerpo y sellándolo con la soga.
El resto miraba incrédulo incluído el emperador, Sean pese a la burla que continuaba de parte de los bárbaros este ni se inmuta, parecía que le importaba más verla feliz que el que dirán, aun sabiendo que lo que Lena hacía no era correcto, su vestimenta estaba siendo arruinada por esos rollos de cuero.
—Listo —dijo Lena al terminar, Sean se veía un tanto gracioso, tanto cuero a medio poner en varios lugares era extraño.
—Gracias esposa —tomó la espada que había dejado clavada en la arena y volvió al cuadrilátero.
Los bárbaros soltaron una carcajada.
—El poderoso duque Xi se deja tratar como a un esclavo, quien iba a pensarlo.
—Es mi esposa y ella puede hacer lo que quiera conmigo —mostró una sonrisa ladina y levantó su espada tomando la posición de lucha —empecemos.
Entre risas el bárbaro levantó su espada y miro con indiferencia al duque, ya habían ganado una vez, con esta ya recuperarían Yun.
Grito y fue hacia Sean, el estridente de las espadas chocando fue el aviso que habían comenzado.