Hola! Soy CEO de la empresa billonaria Ybarra🌹 soy de Francia, pero actualmente estoy en la ciudad E.
Estoy comprometida en un matrimonio arreglado con el CEO Racet, pero somos personas no compatibles "según nosotros", pero ¿Qué pasara cuando los dos vivamos juntos bajo el mismo techo? ¿será que nos matamos antes de llegar a cultivar nuestro amor?
Soy una arma dificil de roer, pero creo que ya llego mi tiempo de que abra mi corazón.
NovelToon tiene autorización de Billy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo 23
Ami le dio un beso en las mejillas a Arianne y le dijo: — Tía, despierta, ya es hora.
— Un ratito más.
— Ríe, tía mía, vamos a llegar tarde, levántate, además tengo hambre.
Se despertó por completo al escuchar que su sobrina tenía hambre, pero al despertarse tan rápido, las náuseas se presentaron y salió corriendo hacia el baño.
— Tía, ¿estás bien?
—Sí... no te preocupes.
Toc, toc.
—Voy.
— Ah, eres tú. ¿Qué haces aquí?
— Esa no es la forma de recibir a un invitado, tienes que ser cordial y mostrar educación.
— Yo muestro mi educación a quien se lo merece, y tú no la mereces. Tú hiciste enojar a mi tía y la hiciste llorar.
—¿Dónde está ella?
Vomitando. ¿Por qué?
—¿Vomitando?
Fue directo hacia el baño.
—Oye, no puedes ir ahí.
—Arianne, ¿te sientes bien? Abre la puerta.
—Estoy bien, solo es la náusea matutina. Solo espérame sentado o, mejor dicho, prepara algo de desayuno para Ami, ella tiene hambre.
Racet frunció el ceño, no quería complacer a la malcriada de Ami, pero aceptó para complacer a Arianne. Se acercó a Ami y le dijo: —Voy a hacer el desayuno porque ni mi esposa me lo pidió, porque si fuera por ti no lo hiciera.
—Puff, como si yo quisiera que tú lo hicieras, tú no cocinas igual que mi tía y si piensas que te vas a enfriar con ella haciendo el desayuno, estás equivocado. No creas que no sé lo que haces, no te voy a dejar que te le acerques. Te estoy vigilando.
Esos dos se llevan de la patada, pues porque la señorita Ami es muy celosa con su tía y si Racet consigue estar bien con Arianne, ella no podrá estar tan cerca de ella. No le gustaba para nada Racet y, qué se puede decir, a Racet no le gustaba nada la actitud de la niña.
Los dos voltearon los ojos y Racet se puso a hacer el desayuno. Arianne al rato salió vestida y encontró un semental de lo silencioso que estaba.
— Tía, ¿qué le viste a Racet? Porque ni siquiera sabe hacer un simple desayuno.
— Pero qué niña más desagradecida.
— Ami, deja de molestar a Racet, sabemos que aquí la experta soy yo (le guiño un ojo).
— Sigue malcriando a tu sobrina, mira qué actitud tiene hacia un superior.
—Racet, el respeto se gana y porque ella te diga la verdad no significa que ella sea malcriada, así que deja de molestar a Ami.
— ¿Molestar yo? Esa niña es la versión de Chucky.
En eso le dio una mirada a Ami y la vio sonriendo; esa niña es malévola.
—Ya vamos.
—Fuera mejor si él no fuera; así sería más agradable.
—Lo mismo digo yo.
—Ah, no, basta ustedes dos. Racet, pareces un niño y Ami, por Dios, déjalo tranquilo.
En el transcurso del camino, Racet y Ami se la pasaron discutiendo por la mínima cosa que cualquiera de los dos decía. Arianne solo decía: "pobre de mí".
— Se me olvidó decirte lo hermosa que estás en ese vestido.
— Tus halagos no te llevarán a ningún lado, pero gracias.
— Lo intenté, por lo menos.
Al llegar y registrarse, Racet y Ami dijeron al mismo tiempo:
— ¿Dónde se quedará él — ella?
— Racet, tú tendrás tu habitación aparte.
—¿Qué? Pero soy tu esposo.
Ami se echó a reír.
Racet solo le daba una mirada cargada de odio.
— Estos serán unos días largos. Racet, nos vemos a la hora de cenar; por el momento quiero descansar.
—Nos vemos en la noche. Descansa.
Al llegar la noche, Arianne y Ami bajaron a encontrarse con Racet. Ahí estaba él, en todo su esplendor, esperando a su esposa.
Cuando vio a Arianne, sus ojos se iluminaron. Ella era toda una belleza, con su pelo rubio, sus labios carnosos y su perfecto cuerpo. Aunque aún no se le notara que estaba embarazada, tenía un brillo único. Al lado de ella estaba Ami, que no se quedaba atrás; era una belleza de persona, pero con un carácter que no todo el mundo toleraba.
—Hola, mi bella esposa.
—Hola, Racet.
—Vamos a empezar a cenar, tía. Tengo hambre y recuerda que me prometiste ver caricaturas.
Racet sabía cuáles eran los planes de Ami; era apartarlo totalmente de Arianne, pero él no se iba a dejar vencer tan fácilmente por una niña.
Cuando Arianne se excusó para ir al baño, él aprovechó para encarar al pequeño demonio.
— Sé lo que estás haciendo, que conste que tu plan no va a funcionar.
—No me importa, dicen que si no puedes con el enemigo, te le unas. ¿Por qué no hacemos un trato?
—Si viene de ti, no será nada bueno. ¿Qué tienes planeado, pequeño engendro?
— Sabes que si no estás conmigo, no podrás pasar tiempo con ella; soy su favorita.
—Ve al grano, niña.
— Lo único que te voy a pedir a cambio es que no la hagas sufrir; ella es muy especial para mí. Si la haces sufrir, puedes apostarlo a que no dejaré que te le acerques.
Al escuchar aquella sugerencia, se quedó en shock. Pensó que aquella niña iba a pedir algún juego o algo así; nunca esperó que hablara a favor de su tía. Al parecer, esa niña no era tan mala como parecía.
— Acepto, no voy a hacer sufrir a mi esposa jamás.
— Espero que cumplas.
— ¿De qué hablan ustedes dos?
—De nada, dijeron los dos al mismo tiempo.