Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
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CAPÍTULO 14 El cuerpo que piensa
El lugar no aparecía en los mapas oficiales de Blackthorne.
No porque estuviera prohibido, sino porque había sido olvidado.
Un patio interno antiguo, encajonado entre muros de piedra ennegrecida por el tiempo, oculto tras un corredor derrumbado que pocos transitaban. Las columnas estaban partidas, cubiertas de musgo, y el suelo era una mezcla irregular de grava húmeda y losas fracturadas. No era bello. Era funcional.
Sethiel lo había elegido por eso.
Allí no había miradas curiosas.
No había jerarquías.
No había expectativas.
Solo espacio. Y tiempo.
La espada descansaba contra su palma con naturalidad. No era un arma ceremonial ni una hoja diseñada para lucirse. Era sencilla, equilibrada, honesta. Sethiel la empuñó con firmeza y respiró hondo antes de comenzar.
No entrenaba para impresionar.
Entrenaba para sobrevivir.
El primer movimiento fue lento. Un giro de muñeca, un paso lateral, el peso del cuerpo desplazándose con control absoluto. La hoja cortó el aire sin ruido innecesario. Sethiel no se apresuraba. Cada movimiento tenía un propósito claro, como si estuviera resolviendo un problema invisible.
La camisa holgada que llevaba —demasiado grande para su cuerpo— se adhería poco a poco a su piel a medida que el sudor aparecía. El tejido fino se volvía translúcido en algunos puntos, marcando la línea de su espalda, la tensión en los hombros, la curva firme de su cintura cuando giraba.
No había sensualidad buscada.
Había función.
Y eso lo hacía infinitamente más atractivo.
Draven lo observaba desde la sombra.
No había ido a buscarlo. No conscientemente. Había seguido una intuición, un rastro invisible de presencia que no sabía explicar del todo. Se detuvo al borde del corredor derrumbado y no avanzó más.
Porque entendió algo al instante.
Esto no era un espectáculo.
Era algo privado.
Sethiel se movía con una concentración absoluta. La espada describía arcos precisos, cambiaba de ritmo, alternaba entre ataques directos y defensas cerradas. No era fuerza bruta. Era lectura del espacio. Anticipación. Economía de movimiento.
Draven frunció el ceño.
Eso no se improvisaba.
Un giro más rápido. Sethiel retrocedió dos pasos, giró sobre sí mismo y lanzó una estocada limpia hacia un punto imaginario. Se detuvo justo antes del impacto ficticio, respirando con fuerza, el pecho subiendo y bajando bajo la tela empapada.
Corrigió su postura. Ajustó el agarre.
Volvió a empezar.
Draven sintió el deseo surgir con fuerza, pero no fue el mismo deseo que había sentido la noche anterior. Este no nacía solo del cuerpo. Nacía de la capacidad. De la disciplina. De la certeza de que Sethiel no dependía de nadie para sostenerse.
Hermoso, sí.
Pero también letal.
—Así que aquí te escondes —dijo Draven finalmente.
La voz no rompió nada. Solo se añadió al espacio.
Sethiel no se sobresaltó.
Terminó el movimiento que estaba ejecutando, bajó la espada con control y respiró hondo antes de girarse. El sudor resbaló por su cuello, marcando la línea elegante de su clavícula. Su mirada estaba alerta, pero tranquila.
—No me escondo —respondió—. Practico.
Draven avanzó un poco más, saliendo de la sombra.
—No parecías un aficionado —dijo.
—No lo soy.
Sethiel apoyó la espada contra una columna rota y se pasó el antebrazo por la frente. La camisa se pegó aún más a su piel. Draven apretó la mandíbula, consciente de cada detalle.
—¿Dónde aprendiste? —preguntó.
—Observando —respondió Sethiel—.
Hizo una pausa.
—Y equivocándome.
Draven lo miró con atención renovada.
—Tu técnica no es académica —dijo—. Es adaptable.
Sethiel asintió.
—No lucho para lucirme —respondió—.
—Lucho para ganar.
El silencio que siguió fue distinto. No tenso. Denso.
—Eres estratega incluso con el cuerpo —añadió Draven—.
—No solo con palabras.
Sethiel inclinó la cabeza, aceptando el reconocimiento sin falsa modestia.
—Nunca quise ser solo deseable —dijo—.
—Quise ser útil. Necesario.
Alzó la mirada.
—Imprescindible.
Draven sintió algo apretarse en su pecho.
Ese deseo no se parecía a nada que hubiera sentido antes.
—Te observan como si fueras una debilidad —dijo—.
Sethiel sonrió, cansado pero sereno.
—Eso los tranquiliza —respondió—.
—Hasta que se equivocan.
Draven dio un paso más cerca. No invadió. Compartió el espacio.
—Si te vieran ahora —dijo—, cambiarían de idea.
—No entreno para ellos.
—¿Entonces para quién?
Sethiel sostuvo su mirada.
—Para mí.
Hizo una pausa breve.
—Y para quedarme vivo en un mundo que no espera que lo haga.
Draven respiró hondo. El aroma de sudor, metal y piel caliente lo golpeó de lleno. No era solo atracción. Era algo más profundo, más peligroso.
—Esto —dijo— cambia cómo te veo.
Sethiel alzó una ceja.
—¿Te decepciona?
—Me atrae.
La respuesta fue directa. Honesta.
Sethiel sonrió, lento.
—Entonces no apartes la mirada —dijo—.
—No pienso bajar la espada para tranquilizar a nadie.
Draven sostuvo su mirada. No intentó tocarlo. No hizo falta.
Porque en ese patio olvidado, entre piedra rota y sudor, Draven Blackthorne entendió algo con claridad inquietante:
Sethiel Raviel no era solo alguien que deseaba.
Era alguien
a quien admiraba.
Y esa mezcla —deseo y admiración—
era infinitamente más peligrosa que cualquier obsesión simple.
Cuando Draven se marchó, no dijo nada más.
Sethiel retomó la espada.
Y siguió entrenando.
No para ser visto.
Sino porque sabía que, muy pronto,
el mundo dejaría de subestimarlo.
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/