¿Será que una mujer solo tiene una única oportunidad para amar?
Mi Salvaje Concubina es una novela sobre libertad, identidad femenina y el precio de amar sin perderse.
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La Cena.
Al día siguiente, Meliá se levantó casi al medio día. Había tenido un descanso placentero en toda la noche. Los cuatro príncipes al igual que Meliá, se habían dormido, muy cansados por el ajetreo del viaje. Ellos tenían muchos asuntos de estado que tratar. así que no habían salido del despacho en todo el día, ni siquiera para almorzar.
En las horas de la tarde, el sirviente personal de Kailer le interrumpió en los temas que estaban tratando diciéndoles:
- Su alteza, la señora Meliá...
- Le pasó algo a la señora Meliá - Preguntó con evidente desesperación Kailer ya que el sirviente se quedó callado.
- No su alteza... Es que ella se metió a la cocina... Dice que quiere hacer la cena... - expresó el sirviente con evidente nerviosismo.
Kailer no sabía q contestar al sirviente. El tenía en claro, tal como lo dijo Misimú, lo terca q Meliá podía ser. Así q le dijo, lo q el sirviente esperaba oír:
Está bien... Me haré cargo...
Al irse el sirviente, Krey que no estaba contento con la situación, tocó sus palmas en manera de burla y dijo:
Bravo! Bravo! Somos oficialmente los niñeros de la pequeña salvaje.
- Krey... Basta... Kall le regaña.
- No. Déjalo Kall... Si tienes algo que decir, dilo Krey. - le dice Kailer, con una mirada serena.
-Kailer. Sabes que te soy leal, pero me molesta, que mientras los problemas externos delreino siguen creciendo, tu estas embobado con esa mujer... Eres el próximo rey de Kandor... Este pueblo espera que tu soluciones los problemas, que están dejando sin posibilidades, a muchos, tras los desplazamientos, que se han dado, por la pérdida de los territorios...Lo sabes...No puedes amarla... Tienes que centrarte en nuestros problemas.... Lo lamento Kailer, pero cuando se es rey, no se tiene derecho a ser débil, enamorándose.
Kailer lo miro fijamente por un minuto. El sabía que lo que Krey decía era verdad. Pero él sentía, que en esos momentos no tenía alternativa. La amaba, y lo sabía hasta el último de sus cabellos. Lo q Krey no sabía, era cuantos intentos había hecho él, para alejarse de ella. Pero ahora, ya el no tenía alternativa. Debía esperar que acabara el año y solo entonces, cuando se alejara, poder sacarla de su corazón.
- No te preocupes, no voy a permitir q ella interfiera en mis responsabilidades... Es solo... Que no quiero que muera. Ahora como lo veo, también soy responsable de su salud... - Le contestó Kailer.
- Quieres que vaya y hablé con ella? - Le Preguntó Kramin.
- No. Déjala. No creo q cocinar le cause un gran esfuerzo... Continuemos en lo nuestro.
Cuando llegó la hora de la cena. Después que los sirvientes les avisaron a los príncipes, ellos llegaron a la mesa. Tan pronto como tomaron asiento. Los sirvientes comenzaron a servirles la cena
-Y Meliá, donde está? Pregunto Kramin.
-Su alteza. La señora, se fue a cambiar en cuanto terminó de hacer la cena. - Contestó un sirviente.
Cuando el sirviente termino de hablar, la figura de Meliá apareció cerca de la Mesa. Todos al mirarla se quedaron impactados. Ella se veía deslumbrante, con su hermosa cabellera suelta. Un hermoso vestido blanco y en su frente una corona de flores.
Melia al verlos, notó que los cuatro príncipes, se la quedaron mirando, recorriendo con sus miradas toda su figura.
-Pasa...Algo... Acaso me veo mal... - pregunto con una inseguridad, que nunca había sentido.
Ellos no dieron respuesta a la pregunta de ella, en ese instante. Entonces Meliá se arrepintió en aquel momento, de haberse vestido de tal manera. Se sintió apenada. Y pensó que era una estúpida, por querer vestir diferente, para agradar a Kailer. Al no recibir una contesta de ellos, salió de la estancia a pasos apresurados y se fue a su habitación y sentándose en su cama se abrazaba ella misma, mientras se preguntaba.
Qué le estaba pasando? Por qué ese hombre le interesaba tanto? por qué quería cambiar incluso su ropa, para llamar su atención. qué estupidez estoy haciendo, se decía así misma.
En la mesa los cuatro príncipes estaban llenos de curiosidad, por conocer el motivo por el cual Meliá salió tan apresurada de la estancia. A ellos, aunque le rodeaba la idea en la cabeza, de que ella se había sentido mal porque ellos no le respondieron a la pregunta. simplemente, no podían creerlo. La Melia que conocían era una mujer muy segura, aún en su forma de vestir. Ella tenía claro que ropa usaba y porque la usaba.
Después de esperar un par de minutos, una de las doncellas de Meliá les anunció diciendo:
- Su alteza, la señora no los acompañará a cenar...
Ellos habiendo escuchado eso, prosiguieron con la cena. sin embargo, Kailer no podía quitarse esa hermosa imagen de su mente. Había una parte de él que quería explicarle, que el motivo por el que se quedó como un tonto mirandola, y no le respondió a su pregunta, era porque para él en ese momento, era la mujer más hermosa que jamás había visto.
- Kailer. Te lo digo con sinceridad... has perdido cuando se trata de ella, la capacidad de suprimir tus emociones. si te hubieras visto como la mirabas... Debes tener cuidado, ya que si en la capital, los altos funcionarios del gobierno o tus enemigos se dieran cuenta de lo que significa ella en tu corazón, eso sería muy malo... - Expuso Krey con serenidad.
- Bueno... No estoy enamorado de ella, pero al igual que Kailer, no pude esconder mi admiración, ya que realmente se veía muy hermosa... - Expresó Kall
Kailer se levantó de la mesa y dijo antes de alejarse:
- Voy a tomar aire...
Al estar en el Jardín, Kailer luchaba con las ancias que tenía de ver a Meliá. Leía una y otra vez la nota de Galen, tratándose de fortalecerse, para no buscarla.