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UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

Un alfa embarazado de un Omega dominante

Dante Lombard Sanford siempre vivió a la sombra de su familia, hasta que conoció a Trébol Armstrong, un omega dominante que desafía todas las reglas. Lo que comienza como una atracción imposible termina convirtiéndose en un amor capaz de romper las leyes de la biología y los prejuicios de la sociedad.

Cuando Dante descubre que está embarazado de un omega, ambos deberán enfrentarse al rechazo, las ambiciones familiares y a quienes intentarán separarlos. Juntos demostrarán que el verdadero amor no entiende de jerarquías, solo de la valentía para elegir a la persona correcta.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Rabia contenida

Dante salió de la empresa y se fue al gym,

Cuando Trébol lo vio subir las escaleras, supo que algo había pasado.

Dante no caminaba como siempre.

Iba más rígido. Más callado. Con una violencia contenida bajo la piel que no tenía nada que ver con celos, ni con orgullo, ni con la dinámica entre ellos.

Era rabia.

Trébol se acercó sin preguntar demasiado delante de todo el mundo.

—Te veo mal ¿pasó algo?

— Tengo algo que contar.

— Vamos a mi oficina igual iba por unos papeles—dijo.

Dante asintió.

Eso ya era una alarma. Cuanto estuvieron solos, Trébol cerró la puerta y se apoyó contra ella, cruzándose de brazos.

—Habla.

Dante se quedó de pie frente al escritorio. Pasó una mano por su cara y por primera vez desde que Trébol lo conocía, parecía realmente alterado.

—Amelia mi ex me drogó ayer, por eso el Rut de repente.

La frase cayó pesada.

Trébol sintió un latigazo helado recorrerle el cuerpo.

—¿Qué?

Dante le explicó todo. El polvo en la bebida. La intención de sacarlo de la gala y sobre los involucrados.

Mientras hablaba, la expresión de Trébol se fue endureciendo hasta volverse una cosa peligrosa.

Cuando terminó, el silencio dentro de la oficina era espeso.

—Voy a matarla si me la topo por ahí—dijo Trébol con una calma tan limpia que daba más miedo que un grito.

Dante lo miró.

—Pensé lo mismo. Esto hubiera sido un desastre.

—No estoy bromeando. Esa mujer está loca.

—Yo tampoco bromeo.

Trébol empezó a caminar por la oficina, pasándose una mano por la boca.

—Esa maldita enferma… Si te hubiese llevado… si yo no te saco de ahí…

Se interrumpió.

La idea lo golpeó tan fuerte que tuvo que cerrar los ojos.

Dante lo observó en silencio y se dió cuenta que además de nervios Trébol estaba considerando la idea de que lo hubiera perdido si no hubiera actuado antes.

Trébol no solía mostrarse frágil. Nunca. Pero en ese momento había algo en su respiración, en el modo en que apretaba la mandíbula, que dejaba ver más de la cuenta.

Dante se acercó despacio.

—No pasó. Eso es lo importante.

—Pero pudo pasar.

—No pasó —repitió Dante, más bajo—. Porque tú estuviste presente y me protegiste.

Trébol soltó una risa amarga.

—Eso no me tranquiliza. Esa mujer tiene una familia poderosa según me cuentas y por eso su padre se empeñó en emparejarte.

—A mi si me tranquiliza.

Trébol abrió los ojos y se volvió hacia él.

—¿Te das cuenta de lo que intentó hacerte? Quiso aprovecharse de tu rut, de tu vulnerabilidad, de tu cuerpo fuera de control. Quiso llevarte como si fueras un premio que podía recuperar. De seguro quería hacer aparecer todo como un desliz de tu parte. Y si quedaba embarazada... Tu y ella...

—Lo sé.

—¿Y por qué demonios estás tan calmado?

Dante lo miró un segundo.

Luego sonrió apenas, cansado.

—Cuando me lo dijeron no estaba tan calmado. Pero ahora si me pongo a sentir todo lo que esto merece, voy a salir a buscarla y no me conviene.

Trébol se quedó quieto.

Ese autocontrol. Esa forma pulcra y peligrosa de contener un derrumbe.

Dios.

Se acercó y le acomodó la corbata sin pensar. Un gesto pequeño. Íntimo.

—Vamos a hacer esto bien —murmuró—. Primero: Amelia no se te vuelve a acercar sola ni acompañada nunca más. Segundo: si vas a alguna reunión o evento, si sospechas que alguien tocó tu bebida o no te la sirven frente tuyo, no la tomes y me llamas para recogerte. Tercero: voy a enseñarte a identificar mejor cuándo tu cuerpo se está alterando, porque no pienso volver a verte medio desarmado de una gala llena de hienas.

Dante arqueó una ceja.

—¿Eso fue una orden?

—Sí.

—Qué sorpresa.

Trébol tiró de la corbata lo justo para acercarlo.

—Y la cuarta: desde hoy me dices la verdad aunque te dé vergüenza. No quiero adivinar si estás celoso, asustado, alterado o a punto de cometer una estupidez. Me lo dices.

La mirada de Dante bajó a sus labios y luego volvió a sus ojos.

—¿Eso también forma parte del entrenamiento?

—Todo forma parte del entrenamiento. Ya me conoces. Te entreno para que estemos a la par.

—¿Incluye recompensas?

Trébol rodó los ojos.

—Eres insufrible.

—Pero obediente, al parecer.

—No te emociones. Aún no te he domesticado.

Dante sonrió, y el ambiente se alivió apenas.

Apenas.

Porque Trébol todavía quería romperle la cara a Amelia.

La tarde se complicó todavía más con la llegada de Dimitri.

Entró al gimnasio vestido con ropa deportiva negra, impecable, como si hubiera nacido con el derecho legal de verse bien incluso al sudar. Varias personas voltearon a mirarlo. Un par de omegas cuchichearon cerca de la zona de cardio. Una recepcionista casi se le cae un bolígrafo.

Dante, que estaba sentado en una banca fingiendo estirar, lo vio aparecer y murmuró:

—Se acabó la paz mundial.

Trébol estaba a su lado revisando una rutina.

—Compórtate.

—No prometo nada.

Dimitri se acercó con esa sonrisa suya demasiado serena para ser sincera.

—Dante, hermanito.

—Dimitri.

—Trébol.

—Lombard mayor.

Dimitri clavó los ojos en el hermano menor y luego en Trébol. Su mirada era fina, observadora. No necesitaba feromonas para intimidar; le bastaba la costumbre de haber sido el mejor en todo durante demasiado tiempo.

—No te vi en casa anoche —dijo, mirando a Dante.

—Qué observador. ¿Para qué me querías?

—Mamá preguntó por ti esta mañana.

—Estoy vivo, gracias por la preocupación. Además seguro nuestro hermanito ya le dijo que me vió temprano.

Dimitri ignoró el tono.

—¿Dónde pasaste la noche?

Dante sonrió con una elegancia venenosa.

—¿Ahora eres mi padre?

Trébol vio el momento exacto en que la paciencia de Dimitri crujió por dentro.

—Solo pregunto porque te fuiste de la gala en mal estado siendo arrastrado por Trébol.

—Y, aun así, aquí me ves. Con vida. Qué tragedia para tus planes.

—Dante —advirtió Trébol.

—¿Qué? Estoy siendo encantador.

Dimitri desvió la vista hacia Trébol.

—Si estuvo contigo, me alegra que alguien tuviera la decencia de hacerse cargo de este borrachín.

Dante se puso de pie.

—¿Perdón?

—No lo dije como insulto.

—Pero lo pensaste como uno.

Trébol se metió entre ambos antes de que aquello degenerara en una pelea ridícula en medio del gimnasio.

—Basta. Los dos. Se tranquiliza o se largan.

Dimitri lo miró.

Dante también.

Y ambos, para fastidio de Trébol, se callaron.

Eso no pasó desapercibido para Dimitri.

El mayor entrecerró los ojos apenas.

Había visto demasiadas negociaciones corporativas como para no reconocer una dinámica de poder cuando la tenía delante. No dijo nada, pero la sospecha se instaló en su expresión como una sombra.

—Interesante —murmuró.

Dante se tensó.

—No empieces.

Dimitri sonrió de lado.

—No he dicho nada.

—Peor. Estás pensando y eso no es común en tí.

—Siempre pienso.

—Como digas. Es tu peor hábito cuando tramas algo.

Trébol se masajeó la sien.

—Los dos fuera de mi zona de pesas si van a seguir midiéndose el ego.

Dimitri levantó las manos en rendición elegante.

—Solo vine por mi sesión.

—Entonces entrena y deja de actuar como si esto fuera una subasta.

Dimitri sonrió otra vez, pero esta vez había algo más agudo en su mirada cuando observó a Dante.

Como si hubiera entendido que ya no estaba compitiendo por un omega inalcanzable.

Como si sospechara que llegaba tarde.

Pero no pensaba darse por vencido.

1
Mckasse Escritora
🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Shu! Shu! alejate, tengo un 🔪 y no temer en usarlo Dimitri! * saco el 🔪*
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Ah no, deja a la parejita quita!!
Dalia Lara
q trebol se ponga celoso🤣🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]: Siii, sería epico!!
total 1 replies
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Jajajajaja
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
¡¡¡ME-EN-CAN-TA!!!
(⁠~⁠ ̄⁠³⁠ ̄⁠)~
(⁠人⁠*⁠´⁠∀⁠`⁠)⁠。⁠*゚⁠+
(⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠)
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por éstos hermosos capitulos autora!! 🖤🤭
Patricia Polo
bueno Trébol a luchar contra la ex y el hermano envidioso de Dante 🤣😂🤭
Teresa Perez
autora hermosa felicidades cuando vas a seguir haciendo capitulo xfa gracias
Mckasse Escritora: prepara café para las dos casi los voy subiendo. díganme de dónde me leen.🥰
total 1 replies
Patricia Polo
excelente que emoción tanto que la he esperado 👏👏👏🥰🥰🤭☺️ gracias escritora eres la mejor
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