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UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

Un alfa embarazado de un Omega dominante

Dante Lombard Sanford siempre vivió a la sombra de su familia, hasta que conoció a Trébol Armstrong, un omega dominante que desafía todas las reglas. Lo que comienza como una atracción imposible termina convirtiéndose en un amor capaz de romper las leyes de la biología y los prejuicios de la sociedad.

Cuando Dante descubre que está embarazado de un omega, ambos deberán enfrentarse al rechazo, las ambiciones familiares y a quienes intentarán separarlos. Juntos demostrarán que el verdadero amor no entiende de jerarquías, solo de la valentía para elegir a la persona correcta.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tomando territorio

Dante no se movió.

Ezra lo miró de arriba abajo con una delicadeza casi cruel.

—Y también sé que, por mucho que le gustes, tú eres un problema complicado para alguien como él. Lo suyo será algo imposible de manejar en un futuro. Si se vinculan no harás más que hacerlo sufrir mucho más.

Dante sonrió.

Una sonrisa pequeña y peligrosa.

—¿Alguien como él?

—Mi Trébol es orgulloso. A guardado muchas heridas. Está reacio a depender de nadie. Trébol no necesita un alfa rico con familia complicada y una ex prometida desquiciada. Necesita paz.

—Curioso. ¿Te molestaste en investigarme?

— Sólo lo que anda circulando en las redes y los medios.

— Yo podría decir lo mismo de él respecto a ti.

Ezra se quedó en silencio un segundo.

Luego sonrió apenas.

—No vine a pelear contigo, Dante.

—Qué pena. Se te da bastante bien provocar.

—Solo vine a advertirte que Trébol no siempre elige lo que le hace bien. A veces elige lo que conoce. Mejor aléjate de él ahora que hay tiempo.

Dante ladeó la cabeza.

—¿Eso es una amenaza o una súplica?

La sonrisa de Ezra no cambió.

—Llámalo como quieras.

Antes de que Dante pudiera responder, la puerta del patio se abrió.

Trébol apareció con el ceño fruncido.

—¿Interrumpo algo?

Ezra giró el rostro hacia él con una expresión impecablemente vulnerable.

—No, corazón. Solo hablábamos.

Dante sostuvo la mirada de Trébol un segundo.

No dijo nada.

No delante de ella.

Pero Trébol lo conocía lo suficiente para notar la tensión en sus hombros, la rigidez de su mandíbula, el brillo helado en sus ojos.

Ezra le tocó el brazo a Trébol con suavidad.

—Me siento un poco cansada. Creo que me iré. Me encantó compartir contigo. Hagámoslo solo nosotros dos como antes, yo invito un buen restaurante. Cómo en los viejos tiempos. Bueno, ya me voy.

Leona apareció detrás de su hijo.

—¿Quieres que Gael te lleve?

—No, tranquila. Estoy bien.

Mentía fatal.

Pero mentía bonito.

Se despidió de todos con besos, abrazos y esa fragilidad cuidadosamente dosificada que dejaba a cualquiera con culpa por no protegerla. Cuando llegó frente a Trébol, se inclinó y le dio un beso en la mejilla demasiado cerca de la comisura de los labios.

Dante lo vio.

Trébol también se dió cuenta que actuaba más atrevida.

Y la forma en que se tensó apenas bastó para confirmarle a Dante que no estaba exagerando: Ezra no había aparecido solo para cenar.

Había vuelto por algo.

O por alguien.

Cuando al fin quedaron solos en la cocina, con los platos ya lavados y el resto de la familia repartida entre despedidas, duchas y televisión, Trébol cerró la nevera y se volvió hacia Dante.

—Habla.

Dante estaba apoyado en la encimera, con las mangas remangadas y esa expresión peligrosamente serena que usaba cuando estaba a un paso de mandar al diablo su educación.

—¿Que quieres que diga? La pasé super con tu familia.

— Eso ya lo sé. Quiero que hables del porqué te ves tenso y qué hablaron tú y mi amiga afuera. Parecía que querías golpearla.

—Tu ex me odia con una sonrisa preciosa.

Trébol soltó aire por la nariz.

—No te odia. Cuando se conozcan la amarás. Es buena persona. Sólo es cuidadosa con la gente que empiezo a conocer y dejo entrar a mi vida.

—Perfecto. Entonces quiere despellejarme en paz.

—Ezra no es así.

Dante alzó una ceja.

—¿Seguro? ¿Confías tanto en ella que pones en duda lo que yo te digo?

Trébol se quedó callado.

Ese silencio fue suficiente para empeorarle el humor a Dante.

— No digas eso. No es eso.

—No necesito repetir lo que me dijo, pero es suficiente para mantenerme alerta. No creo que te vea como solo un amigo, más bien, podría jurar que quiere regresar contigo y yo supongo un estorbo.

La mandíbula de Trébol se tensó.

—¿Te dijo eso?

—Me dejó bastante claro que sigue considerándose parte de tu familia.

Trébol apoyó ambas manos en la encimera y bajó la cabeza un segundo.

No parecía sorprendido. Parecía cansado.

Eso le molestó aún más a Dante.

—No me gusta —dijo Dante.

—No tienes que decírmelo con esa cara de homicidio.

—No me gusta —repitió Dante, acercándose un paso—. No me gusta cómo te mira. No me gusta cómo se victimiza. No me gusta que tu familia la quiera tanto y no me gusta que tú la sigas mirando con esa culpa rara de hombre noble que no sabe mandar a una ex al demonio.

Trébol levantó la vista.

Y, en lugar de ofenderse, sonrió.

El desgraciado sonrió.

—Estás celoso.

Dante abrió la boca.

La cerró.

Volvió a abrirla.

—No es el punto.

—Ese es exactamente el punto.

—Trébol, me siento celoso, pero no es el punto.

—Dante no te enojes o te verás más sexy.

—Te estoy hablando en serio.

—Y yo también.

Trébol se acercó despacio, hasta quedar frente a él. Le acomodó el cuello de la camisa con la misma tranquilidad obscena con la que parecía desarmarlo siempre.

—Escúchame bien —murmuró—. Ezra fue importante. Mucho. La quise de verdad. Pero eso terminó. No porque faltara cariño, sino porque dejó de ser el lugar donde yo podía quedarme. Descubrí que me gustan los chicos no las chicas. Si volvió con otra idea en la cabeza, es problema suyo. No mío.

Dante lo miró.

Necesitaba creerle. Y le creyó.

Pero no del todo tranquilo.

—¿Y la enfermedad de la que hablo con tus padres? La escuché.

La expresión de Trébol cambió apenas.

—No sé.

—Noah tampoco parecía convencido.

—Lo noté.

Dante entrecerró los ojos.

—Entonces no soy el único paranoico.

—No. Solo eres el más elegante.

Dante soltó una risa seca.

Trébol dio un paso más, invadiendo su espacio.

—¿Quieres saber qué sí me importa?

—¿Qué?

—Que hoy conociste a mi familia y no huiste.

Dante parpadeó.

—Eso te importa.

—Mucho.

—Tu familia es ruidosa.

—Sí.

—Tu madre da abrazos sin consentimiento previo.

—También.

—Tu hermana me evaluó como si estuviera comprando un caballo.

—Eso significa que le interesas.

—Tu hermano Noah me amenazó con reanimarme después de asesinarme.

—A su manera, te dio la bienvenida.

Dante resopló.

Trébol sonrió y, antes de que él pudiera seguir quejándose, abrió un cajón de la cocina y sacó algo pequeño.

Una pulsera.

Negra. De cuero suave. Sencilla, elegante, con una pequeña pieza de acero mate en el centro.

Dante frunció el ceño.

—¿Qué es eso?

Trébol tomó su mano izquierda.

—No te emociones. No es una marca de propiedad pública ni un anillo de compromiso ni una locura simbólica de esas que les encantan a los ricos.

—Qué decepción. Un anillo me caería bien.

—Cállate.

Dante obedeció.

Y el hecho de que lo hiciera sin pensar hizo que la mirada de Trébol se oscureciera un segundo.

—Es solo un recordatorio —dijo Trébol mientras ajustaba la pulsera en su muñeca—. De que, si vamos a hacer esto, lo vamos a hacer bien.

Dante bajó la vista hacia el cuero oscuro rodeando su piel.

Tragó saliva.

—¿Esto es parte de…?

—De tu entrenamiento.

—¿Entrenamiento para qué exactamente?

Trébol levantó la mano y le tomó la mandíbula con firmeza.

No fuerte. Solo lo suficiente para obligarlo a sostenerle la mirada.

—Para aprender a ser mío sin dejar de ser tú.

El aire cambió.

Dante sintió un escalofrío bajarle por la espalda. Su entrepierna se tensó.

Trébol no apartó la mano.

—No voy a romperte —murmuró—. No voy a humillarte. No voy a convertirte en una sombra obediente de mí. Pero sí voy a enseñarte a ceder sin sentirte menos. A confiar sin pensar que te están quitando poder. A entregarte sin vergüenza.

Dante lo miró, incapaz de decir nada durante un segundo.

—Y hay reglas —añadió Trébol.

—Claro que hay reglas. De lo contrario no sería divertido.

—Primera: honestidad total. Si estás celoso, lo dices. Si estás alterado, lo dices. Si tienes miedo, lo dices. No me importa si te parece poco digno.

—Eso suena muy invasivo.

—Lo es.

—Qué alivio.

Trébol le pellizcó la mandíbula y siguió:

—Segunda: nada de esconderme cosas relacionadas con tu familia, Amelia o cualquier otra amenaza con piernas.

—Eso es muy específico.

—Porque tú atraes el desastre con un talento especial.

Dante sonrió.

—No puedo discutirlo.

—Tercera: mientras estés conmigo, comes cuando te digo que comas, descansas cuando te diga que pares y no juegas al abogado mártir que cree que puede sobrevivir a base de café y trabajo.

—Eso ya parece esclavitud doméstica.

—Y, aun así, vas a obedecer.

Dante sostuvo su mirada.

El pulso le latía fuerte en la muñeca donde Trébol acababa de colocarle aquella pulsera absurda, simple, privada… y peligrosamente íntima.

—¿Y la cuarta? —preguntó.

Trébol sonrió despacio.

—La cuarta te la diré cuando te la ganes.

—Eso es manipulación.

—Eso es estrategia.

Dante bajó la vista hacia la pulsera otra vez.

La acarició con el pulgar. Como si estuviera comprobando que era real.

—Me gusta —admitió en voz baja.

Trébol levantó una ceja.

—¿La pulsera o que te dé órdenes?

Dante sonrió sin dignidad.

—Quiero un abogado.

—Yo quiero un alfa menos descarado. Ninguno de los dos va a conseguirlo.

Dante se acercó un paso más, invadiendo ahora él el espacio entre ambos. Sus cuerpos se rozaban entre sí bajo la ropa.

—¿Puedo besarte o eso requiere llenar un formulario?

—Puedes besarme.

—Qué generoso.

—Pero si vuelves a pelearte con con mi amiga o Dimitri en medio del gimnasio, te pongo a hacer sentadillas hasta que llores.

—Eso suena erótico y humillante.

—Perfecto. Entonces ya entendiste el espíritu de este vínculo.

Dante soltó una carcajada.

Y entonces lo besó.

Lento. A conciencia. Sin rut, sin alcohol, sin desesperación química.

Solo él. Eligiendo.

Trébol le devolvió el beso con una mano en la nuca y la otra aún sobre la muñeca donde descansaba la pulsera, como si quisiera dejarle claro que aquello no era un juego cualquiera. Que lo que estaba naciendo entre ellos era raro, sí. Incómodo. Intenso. Difícil de explicar.

Pero también era real.

El beso le iba calando entre los huesos como si quisieran más. Dante se obligó a calmarse y Trébol quedó extasiado, no quería apresurar nada.

Cuando se separaron, Dante apoyó la frente contra la suya y murmuró:

—Creo que tu familia me gustó demasiado.

Trébol sonrió.

—Eso es porque no viste a Noah borracho en Navidad.

—¿Se pone peor?

—Muchísimo.

—Perfecto. Quiero repetir. Porque pienso pasae las futuras navidades a tu lado.

Trébol iba a responder cuando el teléfono de la encimera vibró.

Miró la pantalla.

Su expresión cambió.

Dante lo notó enseguida.

—¿Qué pasó?

Trébol leyó el mensaje otra vez, más despacio.

Era de Noah.

No quiero alarmarte antes de comprobarlo, pero el nombre de la enfermedad que dijo Ezra no coincide con los síntomas que describió. Y el médico que mencionó ni siquiera trata ese tipo de casos. Tenemos que hablar.

Dante vio cómo la mandíbula de Trébol se endurecía.

El ambiente en la cocina se volvió más frío.

Más serio.

—¿Trébol?

Él levantó la vista lentamente.

Y la dureza en sus ojos hizo que Dante entendiera, sin necesidad de más palabras, que el problema acababa de cambiar de forma.

—Creo —dijo Trébol con una calma peligrosa— que tu intuición sobre mi ex acaba de ganarse el derecho a ser insoportable.

Dante arqueó una ceja.

—¿Eso fue un halago?

—No te acostumbres.

—Muy tarde.

Trébol dejó el teléfono sobre la encimera.

—Ezra está mintiendo.

Dante bajó la vista hacia la pulsera en su muñeca.

Luego volvió a mirarlo.

Dante sintió que no solo estaban construyendo una relación extraña, feroz y deliciosamente complicada.

También estaban a punto de entrar en una guerra.

Y si Ezra Armstrong había vuelto para manipular a Trébol, usar a su familia y meterse entre ellos con lágrimas falsas y recuerdos viejos…

Entonces había elegido muy mal el momento para intentarlo.

Porque Dante Lombard Sanford tal vez seguía aprendiendo a ceder. Tal vez apenas estaba descubriendo cómo ser el pasivo de un omega sin sentir que el mundo se derrumbaba.

Pero si había algo que sí sabía hacer bien, era esto: defender lo que ya consideraba suyo.

Aunque todavía no se atreviera a decirlo en voz alta.

Aunque Trébol, con esa boca cruel y esa mirada imposible, siguiera negándose a darle la cuarta regla.

Aunque el desastre, como siempre, ya estuviera tocando la puerta.

Y esta vez, Dante estaba bastante seguro de algo: si Ezra quería jugar sucio, él podía ser elegantemente despiadado.

Y Trébol, por la forma en que lo estaba mirando ahora mismo, parecía más que dispuesto a dejarlo hacer lo que quisiera.

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ALICE
cuándo vienen los próximos capítulos queremos verlos con muchas ansias
Lizeth Romero Osorio
necesito más 😭😭😭😭😭
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por los caps autora!!! 🖤🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
WAAAAAA!!! (⁠ᗒ⁠ᗩ⁠ᗕ⁠)
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Un anillo (Creo)... Gracias por los caps autora!! estuve todo nervioso en los dos capitulos
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
¡AAAAAAAAAAAAHHH! *grito cómo perro loco*
ALICE
Dios Dante no se da cuenta que alguien lo está utilizando como su hotel de 9 meses qué tierno😂😂😂😂
Miguel{E.P.E.D}[🍭]: Jajajajajajaja buena ésa!!! 😂😂
total 1 replies
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Eso trébol alocate (Bromis) Gracias por el cap autora!! 🖤🤭
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Por alguna razón siento que Trébol se enrerara antes que Dante... Gracias por el cap autora!! 🤭
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por los caps autora!! 🤭🥺
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
*gritos internos*
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
。⁠:゚⁠(ᗒ⁠ᗩ⁠ᗕ)゚⁠:⁠。 Yei! 🤭
ALICE
hooooo!! ya le puso el fruto y ellos no lo saben por dios,me preguntó qué caras pondrán cuando se enteren 😂😂
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por los caps autora!! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Amó tu novela!! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Estuve sonriendo todo el capítulo 🤭
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Hay el amor ~
ALICE
es una historia excelente me encanta 100 de 100 tiene un desarrollo muy creativo muy bueno
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Erza no debiste regresar y mucho menos entras a la boca del lobo
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora!! me encanto el capítulo!!
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