Morí por trabajar demasiado y desperté como la villana de una novela. Mi esposo está en coma, mi hijo me odia y estamos a punto de quedarnos sin dinero. Conociendo el trágico futuro que nos espera, decidí cambiarlo todo. Esta vez cuidaré de mi familia, protegeré a mi esposo y le daré a mi hijo el amor que nunca recibió. Aunque... parece que ambos creen que me volví completamente loca. ✨💕📖
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Lucas corría de un lado a otro intentando espantar a las gallinas.
—¡Por aquí! ¡No, por allá!
Las aves parecían divertirse más que obedecer.
Valeria terminó riéndose.
—¡Lucas, no las persigas! ¡Las vas a asustar más!
El niño se detuvo, completamente despeinado.
—Entonces... ¿qué hago?
—Trae un poco de maíz.
—¡Sí!
Salió corriendo hacia el granero.
Sebastián observaba la escena desde el porche.
Ver a Valeria correr por el patio, con el cabello suelto y riéndose junto a Lucas, le provocó una sensación extraña.
Era una imagen tan cotidiana...
Que por un momento olvidó todo lo que había pasado.
Valeria logró reunir a las gallinas y cerrar el corral.
Se apoyó en la cerca, respirando agitada.
—Listo...
Lucas levantó los brazos como si hubiera ganado una batalla.
—¡Lo logramos!
Los tres rieron.
En ese instante, un automóvil volvió a detenerse frente a la finca.
Esta vez no era Mateo.
Un hombre vestido con un uniforme bajó del vehículo.
Llevaba una carpeta bajo el brazo.
—¿La señora Valeria Suárez?
La sonrisa de Valeria desapareció.
—Soy yo.
El hombre se acercó.
—Traigo una notificación para usted.
Ella tomó el sobre con curiosidad.
—¿Qué es?
—No estoy autorizado para explicarlo.
Solo necesito que firme aquí.
Valeria obedeció.
El hombre se despidió y volvió a subir al automóvil.
Cuando el vehículo desapareció por el camino, Sebastián frunció el ceño.
—¿Qué dice?
Valeria abrió el sobre.
A medida que leía, su rostro fue perdiendo el color.
Lucas se acercó preocupado.
—¿Mamá?
Las manos de Valeria comenzaron a temblar.
Sebastián la miró fijamente.
—¿Qué pasó?
Ella levantó lentamente la vista.
—Es... una citación.
—¿Una citación? —repitió Sebastián.
Valeria asintió con dificultad.
—Dentro de tres días tendré que presentarme en el juzgado.
Lucas no entendía nada.
—¿Por qué?
Valeria tragó saliva.
El documento llevaba un motivo escrito con letras grandes.
"Denuncia por daños y amenazas con arma blanca."
Era la denuncia que había presentado el hombre al que había perseguido con el machete.
Sebastián tomó el papel y lo leyó en silencio.
Después levantó la vista hacia Valeria.
—¡Que por qué ese loco vino a decirme que necesitaba dinero que no le importaba que yo no tengo dinero y quería sacarme lo poco que tenía un desconocido!
Pero, para su sorpresa, Sebastián dobló el documento con calma y dijo:
—Entonces iremos juntos.
Valeria abrió los ojos.
—¿Qué?
—No vas a enfrentarte a esto sola aparte yo sé que tu eres inocente recuerda yo estaba allí.
Ella sintió un nudo en la garganta.
Sin embargo, ninguno de los dos sabía que, a varios kilómetros de allí, Beatriz acababa de recibir una llamada.
Al otro lado del teléfono, una voz masculina sonó con una sonrisa burlona.
—Señora Beatriz...
—La demanda contra Valeria ya está en marcha.
Beatriz sonrió despacio.
—Perfecto.
—Ha llegado el momento de que todo el pueblo recuerde quién era realmente Valeria Suárez.
Beatriz dejó el teléfono sobre la mesa con una sonrisa satisfecha.
—Tarde o temprano... las máscaras siempre caen.
Susana, que estaba sentada frente a ella, levantó la vista.
—¿Qué pasó?
Beatriz tomó una taza de café.
—Nada importante.
—Solo que algunas personas no pueden escapar de las consecuencias de sus actos.
Susana frunció ligeramente el ceño.
No preguntó más.
No le gustaba la expresión que había visto en el rostro de Beatriz.
Mientras tanto, en la finca...
Valeria seguía con la citación entre las manos.
Sebastián rompió el silencio.
—Bueno Tranquila Valeria si explica que paso seguro te van a creer aparte no ahí nadie que nos puedan sacar.
Ella respiró hondo.
—Pero Sebastián tenemos muy poco y si nos saca el poco dinero que tenemos la finca todo se irá y creo muy poco que tú familia nos ayudará.
—No importa me pondre bien y trabaje duro para cuidar de ti y Lucas.
Valeria continuó.
—Sebastian recién despertaste está debil te faltan remedios ejercicios y eso también tarda.
Sebastián escuchaba sin interrumpirla.
—Sebastian no pasa Pasa nada ok no te preocupes yo voy contar la versión de mi historia por qué aquí está mi testigo.
Dijo Valeria con toda la confianza.
—Valeria no te acuerdas que yo estaba en coma.
—Pero Si escuchaste podría ser que te crean.
Sebastián La miraba como ella sonreía.
—Si haré eso ¿que tal? SOY VALERIA ESPOSA DE MONTENEGRO Y NO DEJARE QUE UN GIGILO ARRUINE LA VIDA DE MIS SERES QUERIDOS.
Valeria saltaba feliz como si ya tuviera la solución de todo.
— ahí Valeria haces no si tiene 24 años o eres una niña de 5 años.
Sebastián reía mientras Valeria agarraba sus manos y saltaba
—Si si si...vamos a ganar es más le vamos a sacar dinero a el.
Mientras tanto loca miraba desde lejos arrugando un papel en su mano.
era un papel de la escuela que Lucas le iba dar de sorpresa a su mamá.
—No la puedo molestar.... ella tiene problemas.
Se va a su cuarto.
—Valeria cálmate ni siquiera sabes si va resulta tu lógica.
Se calmo Valeria abrió mucho los ojos.
—¿ y ¡Lucas!?
—¡Es verdad! Hace unos minutos no lo veo.
Busca con la mirada.
—a veces ese niño es inexplicable.
—Bueno Tú eres igual a veces amoroso y después te pones malo.
Sebastián agarró la mano de Valeria.
—¿quieres ver qué realmente amoroso soy?.
Valeria se tapó la cara de la vergüenza.
—Qué vergüenza...
La risa fue apagándose poco a poco.
Sebastián volvió a ponerse serio.
—Pero hablando enserio Valeria no estés segura que vas a ganar.
Ella levantó la vista.
—Lo sé Pero intentando no pierdo Nada.
"Si lleva Sebastián capas la magia de protagonista de él me da suerte"
No dejaré que te culpen injustamente.
En ese momento, llamaron a la puerta.
—¡Toc, toc!
Los tres se miraron.
Valeria abrió.
Del otro lado estaba maestra de Lucas.
Llevaba una carpeta en la mano.
—Buenos día soy Sara la maestra de su hijo Lucas.
Ella parpadeó.
—a si si. Buenos tarde ¿Pasó algo?
levantó la carpeta.
—Sí.
Miró primero a Valeria y luego a Sebastián.
—No se si le dijo Sebastián en 3 días es el festival padres y hijos bueno Lucas no trae los materiales para ese día y no hace nada
Los dos quedaron sorprendidos.
—¿y que podemos hacer para que el ya sabe se adapte?—preguntó Sebastián.
Valeria miró curiosa.
—Bueno Sería una gran ayuda se participará Pero yo tenía entendido que el padre de el está en coma.
Hubo un silencio.
Sebastián continuó:
—Si hace unos día acabó de despertar.
La expresión de maestras cambió de inmediato de felicidad.
—Bueno me alegro pasa que Lucas siempre decía que su padre era lo que más quería que lo viera en el torneo.
—¿así que el quiera eso?.
Algo dentro de el se sentía cálido eso era tener un hijo el nunca supo por qué desde que nació el estuvo en coma varias veces despertó cuando Valeria tenía su panza Pero un día nunca más despertó y solo escuchaba la voz del niño el llanto y ahora saber que el solo quería que lo viera le hizo sentir más que cálido era emocion.