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Miel Y Veneno

Miel Y Veneno

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Escuela / Amor prohibido
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: persona X

Fabricio creyó haber dejado atrás las sombras del pasado cuando encontró en Esteban un amor dulce y verdadero. Pero la felicidad no llega sin precio, amenazas, mentiras y la obligación de fingir para protegerse pondrán a prueba su confianza. Entre lo que se muestra ante el mundo y lo que se guarda en secreto, entre el sabor suave de lo que desea y el peligro oculto en cada paso, tendrá que aprender que en la vida y en el amor, lo más dulce también puede esconder lo más amargo.

NovelToon tiene autorización de persona X para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

día 23

Amanecí con una claridad mental que hacía días no sentía. Ya no había esa niebla pesada, ni la lentitud en los pensamientos, ni esa sensación de estar flotando entre la realidad y el sueño. Sabía que era porque no había tomado la sustancia, pero esa misma claridad traía consigo un miedo más agudo: ahora entendía perfectamente cada amenaza, cada trampa, cada mirada de Brayan… y sabía que un solo error podría arruinarlo todo.

Me miré al espejo antes de salir: tenía que actuar igual que antes, con esa apariencia de somnolencia y docilidad que él esperaba. Si me veía demasiado despierto, demasiado firme, sospecharía al instante.

Vigilancia extrema

Al llegar a la escuela, Brayan no estaba solo como de costumbre. Estaba apoyado en la pared, hablando con dos compañeros, pero en cuanto me vio acercarse, los despidió de inmediato y se abalanzó sobre mí, agarrándome de los hombros con más fuerza de lo habitual.

—Hoy te miro y algo no me cuadra —dijo, escudriñándome de arriba abajo con una mirada afilada, casi de depredador—. Pareces más alerta. ¿Seguro que te tomaste bien la dosis de anoche? ¿No te sentiste raro?

Sentí que se me aceleraba el corazón, pero mantuve la mirada baja y dejé caer los hombros, fingiendo cansancio.

—Sí… me la tomé igual que siempre —respondí con voz apagada, arrastrando un poco las palabras—. Solo me desperté con dolor de cabeza, eso es todo. A veces me pasa, ¿no?

Apretó los dientes, no del todo convencido, pero no dijo nada más. Sin embargo, durante toda la jornada cambió su forma de actuar: ya no solo me acompañaba, me vigilaba. No me dejaba ir ni a la papelera solo, revisaba con quién cruzaba la mirada, y cada vez que yo hacía un movimiento que no le parecía, me daba un apretón en la mano o en el brazo que me dejaba marcas leves.

—No intentes nada —me susurró en el pasillo, cuando nadie podía oírnos—. Sé que tu mente todavía lucha, pero esa mezcla es fuerte. Aunque sientas que te despejas un rato, pronto volverá a nublarse. No te confíes.

Cada palabra suya era un recordatorio de lo que estaba arriesgando. Pero yo sabía la verdad: ya no tenía control sobre mi mente, solo sobre mi apariencia.

Un encuentro bajo presión

A la hora del receso, Brayan me llevó a un banco en el centro del patio, donde nos veían todos. Me obligó a sentarme entre sus piernas, rodeándome con ambos brazos, y cada vez que pasaba algún alumno de tercero —cerca del edificio donde estaba Esteban— me apretaba con más fuerza, como si quisiera aplastarme contra su cuerpo.

De pronto, lo vi aparecer. Esteban venía caminando hacia la salida del edificio, con una carpeta en la mano. En cuanto nos vio, se detuvo un instante, y nuestros ojos se cruzaron. En esa fracción de segundo, yo logré levantar un poco la mirada y mover apenas los dedos en la espalda de Brayan, una señal mínima: “Estoy bien, no me tomo nada”.

Esteban captó el mensaje al instante, pero en ese mismo momento, Brayan giró la cabeza para mirar en la misma dirección.

—¿Qué miras? —me preguntó bruscamente.

—Nada… solo vi a alguien que se me parecía —mentí rápido, desviando la vista.

Brayan soltó una risa seca y desagradable, y alzó la voz para que Esteban lo oyera claramente:

—No pierdas el tiempo mirando cosas que ya no son para ti. Lo que tienes aquí es lo único que te conviene.

Esteban apretó la carpeta hasta doblarla, pero siguió caminando sin detenerse, sin responder. Sin embargo, yo noté que, al pasar cerca, dejó caer un pequeño papel doblado al suelo, disimuladamente. Mi corazón dio un vuelco: ¿cómo lo recogería sin que Brayan se diera cuenta?

Pasaron diez minutos eternos, hasta que Brayan se levantó un momento para ir a la cantina de la escuela a comprar refrescos. Fue menos de un minuto, pero suficiente. Me agaché fingiendo atarme el zapato, tomé el papel y lo metí rápido en el bolsillo, sintiendo cómo me temblaban las manos. Cuando volvió, ya estaba sentado derecho, respirando hondo para calmarme.

Más tarde, en el baño, lo leí con cuidado:

“Sé lo que haces. Es muy peligroso. Guarda cada gota, cada frasco, todo sirve como prueba. Yo averiguaré qué es esa sustancia. No cambies tu actitud ni un milímetro. Si te descubre, te hará daño peor que antes. Aguanta un poco más, por favor”.

Guardé el papel en el mismo lugar donde escondía las dosis, sintiendo que al menos no estaba solo en esta guerra.

 

La prueba más difícil

Al terminar las clases, Brayan no me dejó salir con el resto de los alumnos. Me guio por un pasillo lateral casi vacío, lejos de las miradas de maestros o compañeros, y en cuanto nos quedamos solos sacó de su mochila el frasco principal con la sustancia. Lo sostuvo frente a mis ojos, girándolo para que viera cuánto líquido quedaba aún.

—Hoy me di cuenta de que mi método no está funcionando tan rápido como quería —dijo con voz fría y firme—. Sigues pensando en él, sigues buscando señales, sigues siendo tú mismo más de lo que me gusta. Así que cambiaremos las reglas. A partir de hoy, no te daré una sola gota: te daré el doble de la cantidad habitual. Quiero que esta vez no te quede ninguna duda, ningún recuerdo claro, ninguna fuerza para oponerte.

Sentí que se me helaba la sangre. El doble de cantidad significaba que tendría que esconder mucho más, y cualquier error al fingir podría delatarme al instante. El riesgo subía a un nivel que nunca había imaginado.

—¿El doble? —pregunté, poniendo cara de asustado y débil—. Brayan, por favor… ya me duele mucho la cabeza y me siento mal algunas veces. ¿No será demasiado para mí?

—Es lo que necesitas para entender tu lugar —respondió sin ninguna compasión—. Si te sientes mal, es señal de que está haciendo efecto. No discutas, obedece.

Cuando llegamos a la puerta de mi casa, entró conmigo como si fuera suyo, buscó un vaso limpio en la cocina y vertió el líquido despacio, contando con atención cada gota. Luego se acercó y me lo entregó sin apartar la vista de mi rostro ni de mis manos.

—Bébete todo ahora mismo, sin dejar ni una sola gota en el fondo —ordenó, parándose justo frente a mí para no perderse ningún movimiento.

Con el corazón latiendo con tanta fuerza que parecía que se me saldría del pecho, tomé el vaso. Lo acerqué a mis labios y, con mucha calma y cuidado, dejé que todo el líquido se quedara retenido en el interior de mi boca, entre la mejilla y las encías, sin tragar nada. Hice el gesto de tragar, pasé la lengua por el borde del vaso para que pareciera limpio y se lo devolví vacío.

—¿Ya terminaste? —preguntó, mirando fijamente mi garganta.

—Sí, ya está —respondí con voz normal, aunque sentía el sabor amargo y asqueroso extenderse por toda mi boca.

Esperó unos segundos más, como si quisiera comprobar que no hacía ninguna mueca extraña, y al final pareció quedar satisfecho. Se despidió con una caricia brusca en el cabello y se marchó.

En cuanto cerré la puerta con llave, corrí al baño, me incliné sobre el lavabo y escupí todo el líquido con cuidado en un frasco limpio que tenía preparado. Lo enjuagué varias veces con agua para quitarme el sabor y guardé la nueva muestra en el mismo escondite: en el fondo de mi armario, dentro de una caja vieja de útiles escolares, cubierta por ropa y papeles antiguos donde nadie buscaría nunca.

 

Noche de tensión

Ahora escribo esto con la mente totalmente despejada, sin esa confusión que él creía estar causando. Pero también soy consciente de que la situación se vuelve más peligrosa cada día. Brayan está más desconfiado, aumenta las dosis para asegurar su control y me vigila con más intensidad que nunca.

Sin embargo, cada vez que guardo una nueva porción de esa sustancia, siento que voy juntando las pruebas que algún día nos darán la libertad. Ya no soy solo una víctima pasiva: estoy fingiendo, guardando información y esperando el momento en que Esteban encuentre la forma de usar todo esto sin poner en riesgo a mi familia.

Miro la caja donde guardo los frascos y las notas, y respiro hondo. Sé que el camino es difícil y que un solo error podría destruirlo todo, pero ahora sé que no estoy solo. Y eso me da fuerzas para seguir actuando, para seguir aguantando y para esperar a que llegue el momento de salir de esta pesadilla.

 

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Takemichi haganaki
Si lloro de alegría ahora puede estar juntos
Takemichi haganaki
Si lloro de felicidad
Pingüina_17 🐧
Y no pregunto ¿Por qué está historia no se está haciendo popular?🤔 Si es buena ಥ⁠‿⁠ಥ🐧
Masha :D: en realidad está historia la escribi hace tiempo la pensé y la escribí seguido, no me animé a subirla hasta ahora, y con Tigo y esa otra lectora que están activas me basta, gracias por apoyarme tanto /Smile//Heart/
total 1 replies
Takemichi haganaki
Por fin la cosa esta mejor me haces muy feliz
Jac
pero si habrá final feliz??
Takemichi haganaki
Que bueno lloro de felicidad💖💖💖
Takemichi haganaki
Por favor que se muera brayan porque cuando estaba bien, o pierda la memoria y lo lleve a la cárcel y no se acuerde de nada 😭😭😭😭😭😭😭
Pingüina_17 🐧: Estoy de acuerdo (⁠ ⁠⚈̥̥̥̥̥́⁠⌢⁠⚈̥̥̥̥̥̀⁠)🐧
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Takemichi haganaki
Una historia que merece 10/100,es una obra de arte 💖 💖 💖 💖 💖 💖
Masha :D: no era al revés /Whimper/
total 1 replies
Rosi
🥰
Pingüina_17 🐧
Y a tí quien vrg te pidió tu opinión? ಠ⁠ᴥ⁠ಠ🐧
Pingüina_17 🐧
Tengo una pregunta ¿Por qué le cambias te el nombre y la portada de la historia? 🤔🐧
Pingüina_17 🐧: Te entiendo, también hando en las mismas con una de mis historias (⁠•⁠ ⁠▽⁠ ⁠•⁠;⁠)👍🐧
total 2 replies
Pingüina_17 🐧
Te entiendo (⁠•⁠ ⁠▽⁠ ⁠•⁠;⁠)👍🐧
Pingüina_17 🐧
Hace mucho que no siento eso :v 🐧
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