Cuatro años atrás, el amor entre Miriam Bianchi y Adam Ricci parecía inquebrantable… hasta que una traición los separó de la forma más cruel. Lo que Miriam no sabe es que detrás de su dolor se esconde un nombre que aún la persigue en silencio y Elisa Moretti, la mujer que manipuló cada pieza para destruirlos.
Ahora, el destino vuelve a cruzar sus caminos. Miriam ha reconstruido su vida con esfuerzo, apoyada por su leal amiga Lionela Conti, mientras Adam, consumido por el arrepentimiento, intenta llenar el vacío con ayuda de su inseparable amigo Francisco Romano. Pero hay heridas que nunca sanaron… y secretos que nunca salieron a la luz.
Cuando la verdad comienza a revelarse, el pasado amenaza con repetir la misma tragedia. ¿Podrá el amor sobrevivir a la traición? ¿O será demasiado tarde para recuperar lo que una vez fue perfecto?
Porque hay historias que no terminan… solo esperan el momento de volver a comenzar.
NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 24
Ya sin miedo a las mentiras de Elisa, Miriam y Adam pasaron horas repasando cada detalle de la trampa que ella había intentado tenderles. Y en cada paso que desmentían, en cada prueba que demostraba su inocencia mutua, un peso inmenso se levantaba de sus hombros, dejando espacio para algo nuevo: la certeza absoluta de que nunca se habían traicionado.
—¿Te das cuenta? —empezó Adam, con voz suave pero cargada de emoción, mientras entrelazaba sus dedos con los de ella—. Ni tú fuiste la que dejó de amarme por lástima, ni yo fui el que seguía buscando a otra persona. Todo fue polvo arrojado a nuestros ojos para impedirnos vernos de verdad.
Miriam levantó la vista, y en sus ojos ya no había desconfianza ni dolor oscuro, sino una claridad reconfortante que hacía tiempo no brillaba así.
—Me cuesta todavía creerlo… —susurró ella, apretando su mano con fuerza—. Cuatro años odié la situación, me odié a mí misma por haber confiado mal, y temí haberte perdido por tu culpa… cuando la única culpable estaba siempre fuera de nosotros, jugando con nuestras vidas como si fueran suyas. Ambos fuimos víctimas, Adam. Ninguno de los dos falló al otro.
—Esa es la verdad que lo cambia todo —respondió él, acercándose un poco más—. Si yo supe desde el principio que no te había fallado, pero necesitaba que tú también lo vieras… y ahora que lo ves, siento que mi corazón vuelve a latir libre por primera vez en años. ¿Sientes cómo cambia todo entre nosotros?
Miriam asintió lentamente, dejando caer suavemente su frente contra la de él.
—Lo siento… Ya no me pregunto si cada gesto tuyo esconde algo, ni temo que cada palabra sea una trampa. Confiar en ti está dejando de ser un esfuerzo para volver a ser lo más natural del mundo, como antes, pero ahora más fuerte, porque sabemos lo que valió la pena proteger.
—Yo tampoco dudo ya ni un segundo —confesó Adam, rodeándola con cuidado y firmeza—. Antes temía que me miraras y solo vieras al traidor que ella pintaba. Ahora sé que me miras a mí, solo a mí, y que ves a quien te amó desde el primer instante y no dejó de hacerlo ni un solo día. El daño no lo causó nuestro amor… sino lo que ella puso en medio para separarnos.
—Y si ella tuvo que usar mentiras tan grandes, tan complicadas y crueles para separarnos… —reflexionó Miriam con voz tierna y decidida— es precisamente porque nuestra verdad era demasiado fuerte para romperla de frente. Nuestro amor no murió, Adam. Solo quedó enterrado bajo toneladas de engaños. Y ahora que vamos quitando todo eso… mira cómo vuelve a crecer. Más firme, más consciente, mucho más fuerte que antes.
—Más fuerte porque ya no somos los mismos —aseguró él, acariciando su mejilla con ternura infinita—. Ahora sabemos qué es lo que intentaron destruir, conocemos su valor real y el inmenso dolor de perderlo. Y a pesar de todo, aquí sigue. Aquí seguimos nosotros, eligiéndonos otra vez, sabiendo que solo nosotros dos somos lo verdadero en medio de tanta oscuridad.
Miriam levantó la cara para mirarlo a los ojos, y sus labios se curvaron en una sonrisa temblorosa pero radiante, la primera auténtica en mucho tiempo.
—Te amo —dijo clara y firmemente, sin dudas, sin sombras—. Te amo sabiendo la verdad completa, sabiendo que fuiste inocente y fiel a nosotros todo este tiempo. Y este amor renacido… siento que nada, ni nadie, podrá volver a tocarlo jamás.
—Ni yo dejaré que vuelvan a tocarlo —prometió Adam, sellando sus palabras con una mirada que era una promesa eterna—. Te amo, Miriam. Y esta vez, lo haremos crecer sobre la verdad absoluta. Nada ni nadie volverá a separarnos.
En ese abrazo, sintieron cómo la confianza, aquella semilla que parecía muerta bajo el hielo de la desconfianza, brotaba de nuevo, verde y poderosa, capaz de sostenerlos y protegerlos contra cualquier nueva tormenta que pudiera llegar.
Lo más seguro es que al final se queden juntos, pero mientras que ella sufra cómo lo hizo sufrir a él por no confiar en su amor.
Entonces la que amaba menos era ella. Y su inseguridad y baja autoestima la hace ser crédula y tonta.