Más allá de la tormenta es la historia de Juan Manuel, un hombre noble y humilde que se enamora de Adela, una joven que trabaja en una casa de placer, Pero la vida no los deja estar juntos. todo cambia cuando nuestro protagonista recibe una herencia de su padre y por vueltas del destino, se casa con Elena, una joven un poco rebelde y de ciudad, que debe adecuarse a la vida en el campo.
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CAPITULO 24: RECUERDO DE OTRA VIDA.
CAPÍTULO 24: RECUERDO DE OTRA VIDA.
Tiempo más tarde, la casa estaba revolucionada. María alistaba todo para el viaje de Juan Manuel, mientras esté ya estaba vestido con sus pantalones finos, levita y camisa blanca, cuello descubierto, como era su estilo. Raúl y Elena por detrás.
-Pero amigo, déjame acompañarte.- decía el hombre.
-No, ya te he dicho que con Carito en su estado ni, además eres el único que conoce el manejo de todo aquí.- respondió él terminándose de arreglar.
-Pero eso... ¿Eso es peligroso?- pregunto Elena que hasta el momento lo había contemplado en silencio.
-No se preocupe, iré con dos peones.- contesto Juan Manuel, tomándose un tiempo para responderle más tranquilo -Aparte, es solo para arreglar lo de la denuncia, y sobre todo lo del peón, que lo único que espero es que se encuentre bien.-
Luego camino hacia la salida, tomando su tapado, Pero cuando abrió la puerta, su esposa le sostuvo la mano. Él la miró un poco sorprendido y calmo.
-Igual... Cuídese.- le dijo.
Juan Manuel la miro por un momento ¿Era posible que esté angustiada por él? Estaba tan bonita, tuvo el impulso de besarla Pero se contuvo. Solo sonrió, se colocó el abrigo y salió hasta el carruaje, seguido por Raúl. Mientras ella lo miraba desde la puerta, cubierta por una chalina, por el frío, hasta que él coche salió.
Una par de días después, Elena estaba en la cocina, con María, quien tejía unas repitas para el bebé de Carito. Para su propia sorpresa, se había sentido angustiada desde la partida de Juan Manuel, pero sus dos acompañantes la tranquilizaban, "Es que seguro tendrá que hacer mucho papeleo y eso." Por suerte, el día anterior había recibido algunas cartas. Una de su mamá y Leonor, que habían escrito juntas, otra de Rosaura, y la última de su hermana mayor. En las tres le daban la noticia de que Amparo estaba encinta.
Ahí, mientras prestaba especial atención en la labor de la mujer mayor, con la cabeza apoyada en su mano, se animó a preguntar.
-¿Puede enseñarme… O tejerle algo para mí hermana Amparo que está embarazada? Quería enviarle algo bonito, Pero yo solo sé bordar.-
-¡Claro, señora!- exclamó María -Pero si es por bordar, agarre una de esas que ya hice y empieza, después le enseño a tejer si lo desea.-
-¡Qué alegría! ¡Gracias!- esbozo exaltada.
-Vaya a mi cuarto, en una caja tengo un bastidor, agujas de bordar y más lana. Elija lo que quiera.- le ofreció la mujer.
Así, con la emoción expresada en su cuerpo, la joven salió hasta el cuarto de María. Al llegar, abrió la puerta y vio una habitación sencilla, pequeña, pero muy limpia y prolijamente arreglada.
"En una caja dijo, pero ¿En cuál?" pensó, mientras veía la pila de cajas de madera, muy bien acomodada en un mueble.
Tomo una en dónde había manteles bordados, servilletas y pequeños ramilletes de flores secas. La cerro pensando en que podia ser algo personal.
-No, este no es.- dijo dejándolo en su sitio y tomando otra.
En este encontró un tul, lo quito y vio un manojo de cartas atadas con una cinta. Parecía más personal que la anterior, pero está vez la curiosidad fue más fuerte que ella y leyó de quien eran las misivas, Rosario Chávez... ¿Chávez? ¿En dónde había escuchado ese apellido? En el fondo vio algo como... ¿Fotografías? ¿Cómo podría ser? Las tomo y comenzó a explotarlas. En la primera aparecía un grupo de personas, aborígenes supuso, en un lugar con naturaleza, detrás se veían pequeñas chozas, cubiertas con lo que parecía ser... ¿Piel de animal?.
Paso a ver otra, en dónde había dos jóvenes morenas, de muy rústicas y hermosas facciones. Fijo la mirada, aunqueel retratoo era en blanco y negro, podía mirar que una de las muchachas tenía ojos claros, la otra parecía ser María, pero mucho más joven. Estaba a punto de ver la tercera.
-¿Encontró las cosas, señora?- pregunto la mujer, haciendo que salte del susto -¿Qué hace?-
-No, yo solo... Yo...- trataba de formular Elena sin éxito.
-Son retratos de mi pueblo, mi gente.- explico María, lejos de enojarse -Mi gente querida.-
-María, de verdad no quería husmear.- respondió acercándose a la mujer con las fotografías en la mano -Pero me llené de curiosidad.-
-Una vez, llegó un hombre al pueblo y nos hizo unos recuerdos. Por suerte fue de lo poco que pude agarrar cuando hui.- agrego María.
- Son muy bellas... ¿quiénes son?- pregunto mirando uno de los retratos.
-Ella es Rosario, la mamá de Juan Manuel y yo.- comento y la chica miró sin entender -Y en esta de aquí...- continuo señalando la tercera, en dónde estaban ellas con otras mujeres y niños -Es Manuelito. Tendría unos 4 años.-
Elena miró nuevamente las fotografías y se sentó en la cama anonadada. Realmente le sorprendió enterarse del origen de su esposo. Aunque también le causó ternura ver a Juan Manuel, tan pequeño, con su cabello rubio, brillante, largo hasta por debajo de los hombros.
-Es muy lindo.- pronunció, al fin -Pero no entiendo.-
-Pero señora, si Manuelito se entera que hablamos de esto...-
-Por favor.- se apresuró en decir -No se enterará.-
-Está bien.- dijo María, sentándose a su lado -Rosario era una hermosa induesita, sus rasgos eran rústicos, peros sus ojos color del cielo. Pues, su padre era un alemán que vino al país siendo un niño, a principios de siglo, y ya mayor, conociendo nuestras tierras, se topó con la "Papai" de Rosario, "A su mamita".- aclaro -Después de sortear una serie de obstáculos, el alemán se "Jue" a vivir a las tolderías, dejando toda su vida atrás por él gran amor que sentía, del cual nació un fruto hermoso. Cuando la Rosario era grandecita, unos 14 años, el señor alemán, decidió volver con su gente, porque la mamá de su hijita estaba enferma ¡Cuánto la amaba!.
Bueno, ahí, Rosario entro a trabajar en la casa de los Placeres, para ayudar con los gastos del doctor. "Jue" cuando conoció a Juan Manuel Placeres padre, quien quedó encandilado con los ojos azules de mi amiga. Pero el hombre era "casao" y cuando se enteró su esposa la echó de patitas a la calle... hasta amenazó con mandarla a matar. entonces, gracias a qué la salud de su mamá mejoro un poco, regresaron a "Tierra adentro", aunque ella volvió con un "Pichi" (pequeño) en su vientre.-
Elena la miraba atonita, ahora entendía tantas cosas y se arrepentía de tantas otras. pero aún había mucho más que quería saber.
-Pero... Juan Manuel es un hombre muy... Estudiado. ¿Cómo es que...?-
-Cuando Manuelito tendría unos 7 años, su abuela murió. El alemán le dijo a la Rosario que no era bueno que su hijo crezca en la ignorancia ¿Por que no buscaba un buen futuro pal niño?. Asi "jue" como los tres llegaron a la estancia de los García Teagle.-
-¿García Teagle?... ¿Él hombre que conocí en la fiesta? ¿El esposo de Adela?- la interrumpio ella.
-No, Genaro, el hermano. Todo esto lo sé por las cartas de la Rosario. La vida ahí era buena, pero cuando llegaba el tal Ramón... mejor ni le digo lo que le hacía a mi pobre Rosarito.- respondió la mujer y al chica se tapo la boca con la mano -A pesar de todo lo que sufrió mi amiga, Juan Manuel "Jue" fruto de un gran amor y de un cierto momento de felicidad, aunque ese amor siempre estuvo destinado al fracaso.-
Ahora ella entendía todo lo que sufrió su esposo, y le agradaba conocer esa oarrte de su esposa, aunque fuese triste. Se sintió culpable por su mal comportamiento, aunque se le herguia el pecho de lo grillo al saber que ahora era parte de esa familia, y de cierta manera era parte de su gente.