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LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Amor-odio / Malentendidos / Completas
Popularitas:966
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

En este juego de espejos, nadie es quien dice ser y la moneda está a punto de caer del lado de la justicia... o del caos.

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capitulo 19

El sonido de las puertas metálicas cerrándose tras de mí tenía un eco que conocía demasiado bien. Mil ochocientos veinticinco días de mi vida se resumían en ese estruendo hidráulico. Sin embargo, esta vez no vestía el mono gris de algodón áspero, sino un abrigo de cachemira negra que se sentía como una armadura de seda. Caminé por el pasillo de locutorios de la prisión de mujeres, el mismo lugar donde nadie vino a verme durante cinco años. El olor —una mezcla de desinfectante barato, sudor frío y desesperanza— se me filtró por la nariz, activando recuerdos que mi mente intentaba borrar con cada paso.

Me detuve frente al cristal del locutorio número 4. Al otro lado, Isabella esperaba. Ya no era la "Mujer del Año". Llevaba el cabello sucio, recogido en una coleta descuidada, y su piel, privada de las cremas de mil euros, se veía cetrina bajo la luz fluorescente. Sus ojos azules, antes dos zafiros de arrogancia, estaban inyectados en sangre. Al verme, sus labios se apretaron en una línea de odio puro.

—Vienes a regodearte, ¿verdad? —su voz llegó distorsionada por el intercomunicador—. La gran Elena Valerius, la salvadora de la empresa. O debería decir... Marina, la rata que aprendió a morder en la oscuridad.

—Vengo a traerte un regalo, Isabella —respondí, dejando la carpeta azul sobre la repisa de madera—. Es el informe pericial original del Mercedes. El que papá escondió en su caja fuerte mientras yo dormía en una litera como la que tú tienes ahora.

Isabella miró la carpeta con desconfianza. Sus dedos temblorosos pasaron las páginas mientras yo observaba cómo su rostro pasaba del odio a una confusión devastadora. Al llegar a la nota manuscrita de Arturo, soltó un sollozo seco, un sonido que parecía el de un animal herido.

—Él sabía... —susurró ella, mirando el papel como si fuera a quemarle las manos—. Sabía que los frenos estaban mal. Me dejó conducir ese coche sabiendo que podía matarme.

—Él no te amaba, Isabella —sentencié, acercándome al cristal—. Él amaba lo que tú representabas: la continuidad de su mentira. Me sacrificó a mí para salvar la empresa, y te puso a ti en un coche mortal para no admitir un fallo de diseño. Para Arturo De la Vega, sus hijas eran solo activos depreciables. Yo fui la pérdida que amortizó, y tú fuiste el riesgo que decidió correr.

La última carta de la desesperación

Isabella cerró la carpeta con violencia y me miró con una sonrisa desencajada, una mueca de locura que me puso los pelos de punta.

—¿Crees que has ganado, Marina? ¿Crees que por tener las acciones y mi libertad ya lo tienes todo? —rio, y el sonido fue un graznido histérico—. No tienes ni idea de lo que Federico ha estado escondiendo. Papá no era el único con secretos en esa caja fuerte.

—Federico está en el hospital, custodiado por la policía —dije con calma—. Ya no tiene poder.

—Federico tiene un hijo, Marina. Un hijo que nadie conoce. Una pieza que no está en tus libros de contabilidad ni en tus auditorías suizas. Si crees que Beatriz se va a quedar de brazos cruzados viendo cómo le quitas la mansión, es que has olvidado quién la entrenó. Ese niño es el heredero legal de la línea de Federico, y tiene derechos sobre una parte del holding que Arturo blindó antes de morir.

Me mantuve impasible, pero por dentro, una alarma se encendió. Antonia no me había mencionado ningún heredero. Federico Santillán siempre se había presentado como el soltero de oro antes de casarse con Isabella.

—Mientes para ganar tiempo, Isabella. Es un truco barato.

—Pregúntale a Beatriz por la cuenta en las Islas Caimán a nombre de "S.S." —respondió ella, pegando su rostro al cristal—. Pregúntale por qué Federico viajaba a Londres cada tres meses. Si me dejas aquí pudriéndome, te juro que esa pieza del tablero se moverá sola y te quitará la corona antes de que puedas disfrutarla.

El regreso a la realidad corporativa

Salí de la prisión sintiendo que el aire exterior ya no era tan limpio. El juego de los 40 capítulos se complicaba. Si Federico tenía un heredero oculto, mi control sobre el holding era legalmente vulnerable. Arturo era un maestro del blindaje sucesorio, y una pieza fuera de lugar podría derrumbar toda mi estrategia de absorción.

Llamé a Julián mientras conducía de regreso a la torre.

—Necesito que rastrees los viajes de Federico a Londres en los últimos tres años. Busca residencias, colegios privados, cualquier cosa vinculada a las iniciales "S.S.". Isabella acaba de lanzar una bomba.

—¿Un hijo? —la voz de Julián sonó incrédula—. Federico era un imbécil, pero era un imbécil cuidadoso. Si existe, debe estar muy bien escondido.

—Búscalo. Si ese niño existe, Beatriz lo usará como un escudo humano para recuperar la empresa. Y yo no voy a dejar que una sombra del pasado arruine mi presente.

Al llegar a la oficina, Beatriz me esperaba en el vestíbulo, pero ya no lloraba. Estaba sentada en uno de los sofás de cuero, con una elegancia renovada y una expresión de triunfo que no cuadraba con su situación de desahucio inminente.

—Elena... o Marina, ya ni sé cómo llamarte —dijo ella, levantándose con parsimonia—. He hablado con mis abogados. Parece que ha habido un error en la ejecución de las garantías. Hay un fideicomiso sucesorio que prevalece sobre las deudas líquidas. Un fideicomiso para el linaje masculino de los Santillán-De la Vega.

—Federico no tiene hijos, Beatriz. Isabella es estéril, lo sabemos todos —respondí, cruzándome de brazos.

Beatriz sonrió, una sonrisa gélida que me recordó a la de Arturo.

—Isabella es estéril, sí. Pero la madre de Sebastián no lo es. Sebastián Santillán tiene siete años, vive en Kensington y es, legalmente, el dueño del 15% del capital social que tú creías haber absorbido esta mañana. Y como su abuela paterna y tutora legal de facto ante la incapacidad de Federico, yo tengo la última palabra sobre esa participación.

El jaque de la sangre

Me quedé en silencio, procesando la magnitud del golpe. El 15% era suficiente para bloquear cualquier decisión importante en la junta directiva. Beatriz no quería la empresa; quería mi cabeza. Quería usar a ese niño para paralizarme, para obligarme a negociar, para devolverme al rincón de la hija olvidada.

—Has estado guardando esto como una carta de triunfo —dije, mi voz bajando un octava—. Sabías que Arturo me estaba sacrificando y guardaste a este niño como un seguro de vida.

—Arturo era un visionario, pero también era un hombre —respondió Beatriz, acercándose a mí—. Él sabía que tú podrías volver. Siempre tuvo miedo de tu inteligencia, Marina. Por eso te mandó tan lejos. Sebastián es el seguro que él dejó para que esta empresa nunca cayera en manos de alguien que no pudiera controlar.

—¿Y crees que puedes controlarme a mí con un niño que ni siquiera conozco?

—No necesito controlarte. Solo necesito detenerte. Mañana pediré una medida cautelar para suspender tu presidencia basándome en el fideicomiso. A menos, claro... que quieras negociar el destino de Isabella.

El chantaje era perfecto. Beatriz quería la libertad de su hija favorita a cambio de no usar al heredero secreto para hundirme. Me vi atrapada en una red que se había tejido mucho antes de que yo saliera de prisión.

La decisión de Elena

Esa noche, me encerré en mi ático. Miré la carpeta azul. Arturo me había usado una vez, y ahora, incluso muerto, intentaba usar a un niño para seguir gobernando mi vida. Pero él había cometido un error: me había subestimado.

Llamé a Antonia.

—Necesito el contacto del equipo de extracción en Londres. No vamos a negociar con Beatriz. Vamos a buscar a ese niño. Pero no para hacerle daño... sino para descubrir quién es realmente su madre. Si Federico escondió a un hijo, es porque la madre es alguien que Arturo no podía permitir que se conociera.

—¿Qué sospechas, Marina? —preguntó Antonia.

—Sospecho que el "linaje masculino" de los Santillán no es tan puro como Beatriz cree. Si encuentro una grieta en la legitimidad de ese niño, el fideicomiso se cae. Y si se cae, Beatriz no tendrá nada a lo que aferrarse.

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Hope Mag Vasquez
Wuaoooo!!!! hasta cuándo el tablero va a dejar de moverse /Frown//Frown/
Hope Mag Vasquez
Unas joyitas los de la Vegas..... se hicieron millonarios sobre bases de algodón
Hope Mag Vasquez
Quien sabe... a lo mejor sigue siendo estúpida.....
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Muy bonita la novela, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Wow mas mentiras, quien es realmente el padre del niño, y que pasara con Julian y Marina?
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay tantos secretos entre todos que ya me late que son todos unos desgraciados infelices peleando como buitres
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuantas cosas ocultas mas tendrán que salir a la luz, esta muy buena 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay cuantas cosas mas saldrán a la luz 😭👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Chuta, de quien eres hija Marina? 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta muy buena e intrigante 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
No entiendo porque Sebastian es su nieto, si Federico es el esposo de Isabella, pero el niño es con otra mujer 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Ese hijo a de ser la recluta que escribía cartas que nunca se enviaron 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado se a de están quemando en el infierno, nunca quisieron a nadie, ya que la vieja sabía todo igual 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Al fin estas haciendo justicia, por ti, por Lucía y todos los que han sido estafados 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que pasara ahora, se mataran, oh Julian intervendra
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Trabajando juntos lo lograron, falta la zorra de Usabelja y su madre 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que desgraciado este viejo de Arturo, cree que hará tonta a Elena 🤣🤣👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que bien Elena aprendiste con la mejor Maestra que jamas te unieras imaginado y con Julian de apoyo hará un gran equipo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que bueno que Julian acepto aliarse con ella, asi se dará cuenta realmente quienes son esos desgraciados sin escrúpulos 🤭👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Yo creo que Julian ya sabía eso, ojalá se unan para acabar con esos desgraciados y también porque no enamorarse 🤭👏👏👏
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