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CONTRATO CON EL ROCKSTAR: EL PRECIO DE ENAMORARSE

CONTRATO CON EL ROCKSTAR: EL PRECIO DE ENAMORARSE

Status: Terminada
Genre:Aventura de una noche / Embarazo no planeado / Casarse por embarazo / Matrimonio arreglado / Mi novio es un famoso / CEO / Completas
Popularitas:75.4k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Yazz García

Sofía y Nathan siempre fueron mejores amigos… hasta que una noche de impulso lo cambió todo. Ahora, atrapados entre secretos, rumores y un contrato absurdo que los obliga a casarse, deberán enfrentar emociones que nunca imaginaron.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bienvenida al mundo real

...CAPÍTULO 24...

...----------------...

...SOFÍA RÍOS ...

A las tres de la tarde del día siguiente, el sol de la ciudad me parecía un insulto. Caminé por los pasillos del supermercado con una especie de neblina mental, metiendo en el carrito todo lo que mi ansiedad me dictaba: chocolates, papas fritas, gomitas ácidas... chucherías que sabía que no eran el mejor almuerzo, pero era lo único que sentía que podía controlar.

Mi celular no dejaba de vibrar en el bolsillo del abrigo. Era Emma.

Emma: Sofi, ¿qué pasó? Nathan me ha llamado tres veces preguntando por ti.

*Emma: **Responde, me está poniendo nerviosa. Dice que no le contestas el celular.*

Emma: ¿Estás bien? Por favor, di algo.

Bloqueé la pantalla sin responder. No quería hablar con Emma, ni con Carolina, y mucho menos con el "héroe cansado" que me había recordado ayer que mi única función en este matrimonio era quedarme quieta y aceptar las consecuencias de mis errores. Las palabras de Nathan seguían dándome vueltas:

"Es lo mínimo que te toca, ¿no crees?".*

Regresé al penthouse con las bolsas pesándome en las manos y el ánimo por los suelos. Al abrir la puerta, lo primero que noté fue un aroma familiar, una mezcla de su perfume y el aire viciado de los aeropuertos.

Dejé las llaves en la mesa de la entrada y me congelé.

Nathan estaba allí, de pie junto al ventanal del salón. Tenía una maleta pequeña de mano a sus pies y se veía desastroso: ojeras profundas y el cabello revuelto de quien no ha dormido nada.

—¿Qué haces aquí? —solté, sin dejar las bolsas en el suelo. Mi voz sonó más rota de lo que hubiera querido—. ¿Por qué no estás en Los Ángeles?

Él se giró lentamente. Al verme, soltó un suspiro que pareció desinflar todo su cuerpo.

—Tomé el primer vuelo que encontré horas después de que me colgaste —dijo, dando un paso hacia mí—No podía dejar las cosas así, Sofía.

—Viniste desde allá solo para... ¿qué? ¿Para recordarme otra vez que soy el problema que estás tratando de arreglar? —dejé las bolsas en el sofá con un golpe seco. La furia, que había estado dormida bajo la tristeza, volvió a despertar—. No tenías que molestarte, Nathan. Podrías haberlo dicho por videollamada y ahorrarte el combustible.

—Sofía, para —pidió con voz ronca—. Sé que fui un imbécil. Estaba estresado, las cosas con la productora están siendo un infierno y Alex... estar con él todo el día me pone en un estado en el que no mido lo que digo. Pero no pienso lo que dije ayer. No eres una carga.

—Pero lo dijiste —di un paso hacia él, señalándolo—. Lo dijiste porque es lo que piensas cuando estás cansado. Crees que porque me equivoqué con Alex, ahora tengo que agachar la cabeza y decirte a todo que sí. ¿Crees que mudarme a una ciudad donde no conozco a nadie, lejos de mi hermana y de mi vida, es algo que puedes decidir tú solo porque "es lo mejor para la banda"?

Nathan se pasó la mano por la nuca, frustrado.

—Vine aquí para que hablemos de eso. En persona. No quiero que te sientas sola en esto, aunque sé que lo arruiné por completo estas semanas.

—No solo me siento sola, Nathan —le corregí, sintiendo las lágrimas agolparse en mis ojos—Estás huyendo de la realidad en una mansión en Los Ángeles mientras yo me quedo aquí, con este embarazo que cada día me recuerda que mi vida ya no me pertenece.

Él acortó la distancia entre nosotros y, por un momento, pensé que me abrazaría, pero se detuvo justo antes de tocarme, como si tuviera miedo de que yo lo rechazara.

—No estoy huyendo —susurró—. Estoy tratando de construir un lugar donde podamos empezar de cero. Donde nadie nos mire como si hubiéramos cometido un crimen.

—El problema es que tú me miras así —le solté en la cara—. Ayer me lo demostraste.

—Sofía, vine hasta aquí para arreglarlo, ¿puedes dejar de atacarme un segundo? —su voz subió un tono, la fatiga transformándose en irritación.

—¿Arreglarlo? ¡No hay nada que arreglar, Nathan! —exclamé, lanzando las manos al aire—. Esto no va a funcionar. El contrato, el matrimonio de papel, la mudanza... nada. No puedo seguir fingiendo que esto es una vida normal. ¡Ni siquiera quiero estar en este apartamento, ni en Los Ángeles, ni en ningún lado contigo!

Me di la vuelta, frotándome las sienes porque el dolor de cabeza de ayer había vuelto con una fuerza demoledora. Nathan me siguió, interceptándome en el pasillo.

—Es el cansancio el que habla, Sofía. Estás estresada por el embarazo, por lo que dijo Carolina...

—¡No es el cansancio! —le grité, dándome la vuelta tan rápido que él tuvo que retroceder—. Es la realidad. No quiero este matrimonio. Y para serte sincera... ni siquiera quiero tener a este bebé. No quiero nada de esto. Ni siquiera estoy cómoda con que esta bebé creciendo dentro de mí mientras todo a mi alrededor se cae a pedazos.

El silencio que siguió fue distinto al de ayer. Este fue gélido, pesado, como si el aire se hubiera convertido en plomo.

Nathan se quedó rígido. Sus ojos, que hace un momento suplicaban perdón, se entrecerraron y una chispa de furia pura se encendió en ellos. Su mandíbula se apretó tanto que vi saltar un músculo en su mejilla.

—¿Qué acabas de decir? —su voz ya no era ronca por el cansancio, era un rugido bajo y peligroso.

—Lo que oíste —respondí, aunque mi corazón latía desbocado contra mis costillas—. No estoy cómoda. No siento esa "conexión" que se supone que debo sentir. Solo siento que este bebé es un error, es la cadena que me amarra a un hombre que me desprecia en secreto y a una vida que odio.

—¡Mejor cállate, Sofía! ¡No te atrevas a repetir eso! —Nathan dio un paso al frente, invadiendo mi espacio personal. Estaba realmente enojado, una faceta de él que rara vez veía—. Puedes estar enojada conmigo, puedes mandarme al carajo y odiar Los Ángeles todo lo que quieras. Pero no vuelvas a hablar así de mi hija. No la metas en esto.

—¡Es mi cuerpo, Nathan! —le espeté, aunque me dio un escalofrío verlo así.

—¡Es mi hija también! —gritó él, y el eco de su voz retumbó en las paredes del penthouse—. Me he partido el lomo estas tres semanas, aguantando la cara de asco de Alex y durmiendo cuatro horas al día para que a ti y a ella no les falte nada. He aceptado que me odies, he aceptado cargar con la culpa de los dos, ¡pero no voy a permitir que hables de ella como si fuera un error o una carga!

Se acercó tanto que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo, su respiración agitada golpeando mi frente.

—Si crees que esto es una cárcel, bienvenida al mundo real —siguió, con un tono cortante—Pero no voy a dejar que te desquites con alguien que ni siquiera ha nacido. Así que baja el tono y mídete, porque hay límites que ni tú ni yo podemos cruzar, por muy "mejores amigos" que hayamos sido.

Me quedé sin habla, con el pecho subiendo y bajando, impactada por la violencia de sus palabras. Nathan nunca me había hablado así. Nunca me había gritado con esa autoridad.

—Me he partido el lomo para que esto funcione, Sofía —continuó Nathan, su voz vibrando con una intensidad que me hizo retroceder un paso hasta chocar con la pared—. Y si crees que este viaje fue un capricho, te equivocas. He venido porque no podía dejar que las cosas se pudrieran más, pero no tengo tiempo para tus berrinches.

Se alejó de mí de golpe, caminando de un lado a otro por el pasillo como un animal enjaulado.

—Vine de rapidez, Sofía. O mejor dicho, me permití unos días libres. Tengo que regresar a Los Ángeles en un par de días como máximo —soltó, mirándome con una determinación que me heló la sangre—Y no pienso volver solo.

—¿Qué? —mi voz salió como un hilo—. ¿Estás sordo? Te acabo de decir que no quiero ir.

—Y yo te estoy diciendo que no es opcional —respondió, y por primera vez sentí que el contrato que firmamos no era un papel, sino una soga—Hay eventos programados. Hay alfombras rojas donde la banda tiene que presentarse completa, y eso nos incluye a nosotros como esposos. La prensa está empezando a preguntar por qué mi esposa no está viviendo conmigo si se supone que estamos casados. No podemos permitir que sospechen que esto es un montaje o que estamos en crisis.

Se detuvo frente a mí, recuperando esa calma fría que me daba más miedo que sus gritos.

—Así que vas a empacar lo que necesites. Regresas conmigo a Los Ángeles. Tienes que aparecer a mi lado, sonreír y demostrar que somos la familia feliz que el mundo espera que seamos.

—No soy un accesorio, Nathan —mascullé, con las lágrimas de rabia nublándome la vista—No puedes obligarme a posar frente a las cámaras después de lo que me acabas de decir.

—Lo harás por la bebé, si no quieres hacerlo por mí —sentenció, tomando su maleta de mano con fuerza—Porque si este matrimonio fracasa ahora, si los medios nos destruyen, no habrá futuro para la banda, ni seguridad, ni futuro para ella. Así que guarda tu orgullo y tus chucherías, y empieza a hacer esa maleta.

Me miró una última vez, con una mezcla de reproche y una extraña tristeza que no supe descifrar, antes de caminar hacia la habitación de invitados, dejándome sola en el pasillo con el eco de sus exigencias martillándome la cabeza.

1
Almu Dena
me parecióarsvillo y con grandes y profundas enseñanzas
Juana liliana Rosas
excelente
Ebida Marina Sanchez Lima
Es obvio Sofía. Mujita si no hubieses abierto las piernas. El no t lo fuera metido 🙄🙄🙄
Ebida Marina Sanchez Lima
🤔🤔🤔🤔 ESRA TIPA es una mongólica. Inmadura
Blanca Santini
me gusta mucho esta historia y la estoy disfrutando mucho de principio a fin, así como disfruté la primera parte un contenido que tiene de todo un poco y mucha reflexión... muchas gracias y bendecido día 🙏
Sandra Patricia Ramirez Linares
super me encanto
Maria Dejesus Fernández
a mi a veces me pareció muy injusta y egoísta Sofía con Nathan.mevencanto la lectura.felicidades escritora ☺️
Liliana Flores
Ps mucho amor, no creo, no lo hubiera engañado si en realidad lo amara
Liliana Flores
Eso de firmar contratos, viene de familia creo que Emma no le contó todo para que la historia no se repitiera /Speechless/
Carina Alanis
Gracias yess la ame de principio a fin 😭😭
DC
hola felicitaciones por esta historia ☺️ aunq me hubiese gustado q ellos qdaran juntos peroooo bueno la historia fue otra, de igual manera me gusto 💐💐💐
Candelaria Ortiz Reyes
gracias como dices fue sube y baja entonces sí dudo mucho la novela para que terminaras pero bueno al final ya tenemos el final gracias por ponerlo y mucha suerte para la próxima
GRACIELA CORONADO
si a mí también me gustaría la historia de Angela y Asher 👏👏👏
Elvia Morales
hermosa historia me atrapo demasiado seria bueno la historia de angela y asher felicitaciones escritora👏👏👏👏
Yanet Cristina Vilugron Salazar
Me gusto la historia, felicidades autora excelente novela 👏👏👏👏
meidi aguiar
excelente historia amiga llore me moleste pero al final siempre por los hijos tenemos que llevar una buena relación para que ellos estén bien y felices
Jaini Ball Nuñez
la verdad luego de la primera historia se esperaba algo.muy bueno de esta pero no tuvo nada de coherencia
Vanina Herrera
hermosa historia, me encantó ❤️
Vanina Herrera
excelente
Jiskah Basti
Me gustó mucho la historia me gustaría leer la historia de Ángela y Asher
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