NovelToon NovelToon
Fuego Interior

Fuego Interior

Status: Terminada
Genre:Mujeriego enamorado / Colegial dulce amor / Completas
Popularitas:346.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Paola Alejandra Paolini

Ludmila es una chica tímida que esta cursando su tercer año en la universidad. ella siempre se encuentra sola ya que su timidez la mantiene al margen de todos. vestida constantemente con gorros que cubren su cabello completamente, lentes que cubren casi todo su rostro y ropa holgada, es alguien que pasa desapercibida.
Shain es el chico popular, el que siempre tiene a toda chica loca por el, pero tiene una debilidad por su hermana menor a la que protege y consiente constantemente.
Ayse, hermana de Shain, logra que su hermano se acerque a la chica tímida para ella poder tener momentos mas que románticos con su novio Bruno, que es a su vez hermano de Ludmila.
¿podrá esta tímida muchacha lograr concertar una amistad con el chico que en el fondo de su corazón es su amor platónico?

NovelToon tiene autorización de Paola Alejandra Paolini para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

distraída

Para la hora del almuerzo yo estaba metida de lleno en mi laptop, tenía que terminar un nuevo capítulo de la historia que estoy escribiendo. Eso me mantuvo entretenida un buen rato mientras de reojo veía danzar a mi novio sobre la barra de la cocina.

Sentada en el taburete mientras tecleaba, él se dedicaba a preparar nuestra próxima comida.

Creo que descubrí la cura a mi falta de apetito, porque desde que desperté no dejo de tener hambre. Aunque se puede confundir con otro tipo de apetito.

Por un momento me distraigo viendo como esta tan concentrado, cortando las verduras, como cada tanto bebe un sorbo de jugo de una copa que tiene a su lado. Ver como su garganta se mueve al pasar el líquido, me pone a fantasear con pasar mi lengua por allí.

El momento más incómodo para mi cuerpo fue cuando coloco todo en una bandeja y se dirigió al horno. Al hacerlo, me dejo ver como su bóxer remarcaba bien su tonificado trasero, haciendo que mi saliva aumenta como también las ganas de morderlo.

Al voltear, se está quitando el delantal y ahora no solo tengo ganas de morder su trasero y pasar mi lengua por su cuello, sino que deseo recorrer todo su abdomen y pectorales como si yo fuera siega y él una nota en braille.

—¿Cariño? —de pronto parece que salgo de una burbuja y escucho nuevamente todo a mi alrededor—. ¿Escuchaste algo de lo que te dije? —pregunta.

—¿Mmm? —pregunto, moviendo mi cabeza para despejarme de la ensoñación febril que poseo.

No funciona, sigo deseando morder esa fruta que no me parece tan prohibida de pronto.

—No quisiera ni pensar que es lo que pasa por esa mente tuya —dice estando ya en frente de mí, se ríe.

Levanto la mirada para ver qué es lo que le causa gracias y veo que señala la pantalla de mi laptop. Volteo para ver y me encuentro con una hilera de letras sin sentido.

Al parecer mi cerebro sufrió un cortocircuito cuando me encontré con su garganta, luego su trasero y sin esperar mucho, su pecho.

En resumen, es una distracción. Una distracción que me llevara a la perdición, pero por el momento decido que tengo que hacerles caso a mis hormonas y además hay una cuota a la que debo de cubrir y como al parecer, mi novio siempre está dispuesto no creo que se lamente mucho si me le tiro encima como sanguijuela exigiéndole que me ayude con la meta que debo cumplir.

—¿Cuánto tiempo tenemos hasta que el almuerzo esté listo? —pregunto seria, acomodando el marco de mis lentes para parecer intelectual y no una cachonda pervertida.

—Veinte minutos, al menos. ¿Por? —me mira desconcertado y yo decido que mejor me quito los anteojos.

El sigue mis movimientos con sumo cuidado, cierro mi laptop y doy la vuelta con mi taburete para quedar en frente de él. Mi mirada en sus pectorales. Levanto una de mis manos ante su atenta mirada, acerco mi cara a su pecho y paso mi lengua mientras mi mirada está conectada con la suya.

—Creo que me está gustando donde nos llevara tu mente —dice y me levanta—. Pero esta vez no seré tan cariñoso.

Eso hace que abra la boca sorprendida, me voltea quedando la piel de mis nalgas a su merced.

Visto una de sus remeras y solo mi ropa interior inferior, por lo que no le cuesta nada darme una fuerte nalgada que hace que de mi boca salga un grito se sorpresa.

—Si, cariño —dice en mi oído, apoyando toda su anotomía en mi espalda—. Grita para mí.

Se aparta, pero no demasiado, y vuelve a abofetear mis blancas nalgas, que apuesto que ahora lucen un poco más rosadas. Para mi sorpresa luego de una quinta abofeteada de mi garganta ya no salen gritos, sino que salen gemidos.

Mi cuerpo comienza a refregarse, como buscando que haga algo más que darme cachetadas.

—¡Shain! —mi voz suena a suplica y deveras que necesito que haga algo con el latido que siento en mi entrepierna.

—¡Silencio! ¡Solo grita y gime para mí! —exige sin dejar de abofetearme.

Para complacerlo le regalo un gemido que deja mi garganta casi seca y eso parece complacerlo, porque me arranca la remera y muerde la piel expuesta de mi hombro.

Eso le da a mi cuerpo una nueva oleada de descargas que me llevan a perder la cordura y solo desear que siga.

—¡Shain! —grito, muerdo mis labios al escuchar sus gruñidos.

—¡Grita y gime! —me exige y lo hago. Estoy a su merced—. Amo tu piel enrojecida y tus grititos me vuelven loco —dice pasando suavemente sus manos por mi piel ardida.

Cuando creo que ya no me dará más golpes, una nueva palmada llega que me hace estremecer. Mi centro late tan fuerte, necesitando ser liberado. El parece saber bien lo que mi cuerpo quiere, porque es ahí cuando siento sus dedos recorre mi piel, que ya no está húmeda, esta mojada.

—¡Por favor! —suplico moviendo mis caderas sobre sus dedos.

—¡Grita y gime! —me exige nuevamente y hago lo que me pide. Como recompensa corre mi ropa interior y se posiciona—. Toma aire y contenlo —pide y cumplo con lo que me pide.

Justo en ese momento, de una sola vez se adentra. Al estar conteniendo la respiración, siento más nítidamente todo. Como su carne se adentra en mi interior, como mi piel se expande y late.

Sin miramiento, sin ser suave, su mano en mi cabello se aferra con rudeza y presiona mi cabeza sobre la mesa para comenzar ese vaivén frenético.

Su velocidad se mescla con los pellizcos y mordidas y luego, cuando siento que estoy por desmayarme y quedarme afónica la vida entera, lleva su mano a mi entrepierna para mover sus dedos en mi piel sensible y así romperme en mil pedazos, deshaciéndome entre sus manos.

Como si se tratara de una sincronización, el reloj del horno suena anunciando que el almuerzo ya está listo y también se escucha como la puerta del departamento es abierta.

—¡Hermano! —se escucha la voz de Leonardo.

—¡Ya llegaron los reyes de las pijamadas! —le sigue Martin, que al parecer todavía seguían de fiesta.

—¡Por nada del mundo entren a la cocina si no quieren morir! —grita Shain sin dejarme, sin salir de mi.

—Pero tenemos hambre —refunfuña leo, apuesto que hasta luce un puchero.

El mismo puchero que luzco yo porque fuimos interrumpidos.

—¡Pues deberán esperar! —insiste shain—. Todavía no termino contigo —advierte en un susurro que me pone nuevamente a la espera.

—Que bien... —murmuro.

—Dios, nena, solo logras que quiera tenerte así, el día entero —dice y lo tomo como una promesa.

—Te tomo la palabra —murmuro sintiendo las ganas de estar frente suyo para morder su piel.

—¿Qué tanto haces? —pregunta Leo y se lo escucha cerca.

—¡Suban a sus habitaciones, cuando esté listo los llamo! —ordena papa oso y para mi sorpresa se escucha risas y pasos que resuenan ya más alejados.

—¡Terminen rápido, pervertidos! —escucho que dicen, ya sonando alejados.

—Bien, ahora, grita —pide mi novio como si siguiéramos completamente solos.

Para mi sorpresa lo hago, pero solo porque sale de mí y me voltea tan brusco que casi caigo. Me levanta nuevamente, enredo mis piernas en su cadera y se mueve hasta que cae en una silla, me da una nalgada que me hace gemir y muerda mis labios.

Hago lo mismo que el, muerdo sus labios, su cuello y el me acomoda para estar nuevamente en mi interior.

Grito, gimo, el gruñe y no deja de abofetear mi pobre trasero hasta que la locura se desata en nuestro interior haciendo que ambos nos corramos a la vez. Agitada, casi sin aire, sintiendo que mi garganta sangra de tanto gritar, me quedo rendida entre sus brazos, esperando solo un momento para recuperar el aliento.

—¿Estas bien? —pregunta Shain apartando el cabello de mi cara, tomando mi rostro entre sus manos para verme mejor.

—Perfectamente bien —digo con la voz rota—. O algo así —nos reímos y deja un suave beso en mis labios que me hacen jadear, me arden.

—Creo que me pase, tus labios están sangrando —dice con pena.

—Ok, pero ahora sí... me muero de hambre —digo y él se ríe.

—Te quiero —me dice y no me deja responder nada, pues su boca nuevamente me roba el aliento, olvidando mi labio partido, hace que pierda el hilo de mis pensamientos.

Me ayuda a levantarme y corremos a su cuarto para cambiarnos rápidamente, suerte que nuestros amigos están en sus habitaciones.

Ya más decentes, bajo mientras él se encarga de liberar a los cachorros confinados en sus habitaciones. Los tres entren a la cocina cuando termino de preparar la mesa. Shain saca la bandeja del horno con la comida lista para dejarla en el centro de la mesa.

—Espero que hayan limpiado bien la mesa —se burla Leonardo, ganándose un chirlo de Shain detrás de su nuca.

—Movidita la mañana ¿No, hermanita? —pregunta, ahora, con burla Martin.

Me sonrojo y ahora él se gana un golpe detrás de su nuca.

—No molesten, que ustedes recién vuelven de una pijamada a la que asistieron el viernes y hoy es domingo —los reprende papa oso, apuntando a sus cachorros con una espátula en la mano.

—Si, puede ser, pero al parecer no hemos perdido de muchas novedades —dice Leo mirándonos con esa cara picara.

—Novedades que no te importan, ahora come —lo regaña Shain y Leo se ríe.

—Defiéndeme hermanita —pide Leo cuando Shain le pega con la espátula en la cabeza.

—Shain —solo digo, el me mira y sonriendo deja la espátula a un lado.

—¡OH! ¡Dominado! —grita Martin burlándose de mi novio, sonrío, pero Shain le dedica una mirada que lo hace retroceder y comenzar a comer.

1
🖤 dulce melón 🖤
👏
Alba Molina
excelente historia
Nanes
no es que a Jimena le gustaba el camarógrafo??? entonces cual novio ?
yuraima maldonado
Felicidades, esta historia me encantó, muy divertida 😘🙏
Anonymous
No
Anonymous
Nada
Miriam Cuscueta
guau perfecto! no podía dejar de leer me encanta como escribes! FELICITACIONES 👏
Hilda Emens
cómo todo lo que Paola escribe es magnífica esa capacidad de escribir los diálogos y relacionar una novela con otras como los hijos de Zafiro espectacular 👏👏👏👏👏👏👏😘❤️💐
LogeAa
Pero si lo quieres a él, viene incluido y no es que te aproveches de su fama porque cuando saques tu siguiente libro sólo lo compraran quienes les gustó tu escritura mas no lo harán de nuevo por él
victor hernandez
execelente execsional magnífica
victor hernandez
execelente execsional magnífica
LogeAa
tengo un amor/odio por este personaje porque me estrese mucho leyendo su historia y como no sabia ni porque, me enloquece sólo de saber que esta chica quedó en una familia monarca aunque su padre rechazara ese linaje 🤭😂
CHRIS
Bruno es igual de impulsivo que su papá pero su papá si, sabía sobrellevar sus celos
CHRIS
WOW veamos que pasa con los hijos de Lucia y Naguel
Yanett Alvarez
muy bueno
Daniela Maidana
recien me doy cuenta como se entrelazan las historias!! hermoso!!
Daniela Maidana
recien me doy cuenta como se entrelazan las historias!! hermoso!!
Lorenza Malpica
Se pasó el amigo de Shain ,no debió hablar de más ,mira todo lo que ocasionó
Lorenza Malpica
pobre,como no se siente bonita,ya pensó mal y no esperó a escuchar todo, ojalá y la alcance antes de que le pueda pasar algo
Lorenza Malpica
Que tiernos los hermanitos, la cuidan
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play