NovelToon NovelToon
Secretos Y Pecados.

Secretos Y Pecados.

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencuentro / Amor-odio / Mundo de fantasía / Amor a primera vista / Romance
Popularitas:323
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Tres casi hermanos, una finca cargada de sombras y un destino que se escribe en la sangre. Sofía, una científica brillante cuya única pasión es un laboratorio que la aísla del mundo; Julián, un hombre de un temperamento volcánico que oculta un poder devastador; y Esmeralda, la calma necesaria en medio de la tormenta familiar. En un lugar donde la tierra parece estar viva, los tres se verán arrastrados por deseos prohibidos y amores que desafían su lógica, mientras el misterio científico de su legado amenaza con consumirlos a todos.

NovelToon tiene autorización de Estefaniavv para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: Sofía

Salí del cuarto de Gabriela con movimientos felinos, casi conteniendo la respiración para no despertar a nadie. El silencio de la madrugada en la hacienda tiene una cualidad espesa, casi táctil. Me dirigí a mi habitación, donde una ducha de agua helada terminó de despejar las brumas del sueño y la fatiga residual de la noche anterior. Me vestí con ropa funcional y, sin pasar por el comedor principal, caminé directamente hacia el laboratorio de alta tecnología.

Al cruzar la esclusa de aire, el zumbido constante de los extractores y el olor a ozono me indicaron que la jornada ya había comenzado. Allí, bajo la luz blanca y aséptica de los fluorescentes, se encontraba Rances, inclinado sobre una placa de Petri con una concentración que rozaba lo religioso.

—Buenos días, Dra. Videla —saludó sin apartar la vista del ocular del microscopio de barrido—. Le comento que ya inicié con el procesamiento de las 41 muestras que recolectamos ayer. Los resultados preliminares son... desconcertantes, por decir lo menos.

Me acerqué, ajustándome la bata blanca. Rances señaló una serie de gráficos en el monitor principal, donde las estructuras moleculares bailaban en modelos tridimensionales de color neón.

—Solo tres de las muestras, específicamente las obtenidas en la veta más profunda de la cueva, presentan una peculiaridad atómica. Al someter el mineral a una solución de litio líquido bajo una presión de atmósferas, ocurre algo que desafía la tabla periódica convencional. Se fusionan de una manera impresionante, creando un elemento cuya firma electromagnética nunca antes había sido documentada. No es un compuesto, Sofía; es una reestructuración molecular que parece absorber la energía del litio para estabilizarse.

Me quedé mirando la pantalla, fascinada. Como médico y científica, entendía las implicaciones. Si este elemento podía estabilizarse, sus propiedades de conductividad o incluso su interacción con células orgánicas podrían revolucionar la biotecnología.

—Seguiré el procesamiento de estas muestras junto al equipo —continuó Rances, ajustando un dial—. Pero debo ser honesto: esto va a demorar. Necesitamos purificar el sustrato antes de iniciar las pruebas experimentales en tejidos biológicos. Inicialmente trabajaremos con fitocélulas, plantas de crecimiento rápido, para observar si el elemento actúa como un catalizador metabólico o como una toxina.

—Es una noticia maravillosa, Rances —respondí, sintiendo esa chispa de adrenalina que solo el descubrimiento genuino provoca—. Déjame ponerme el traje protector. Quiero supervisar la espectrometría de masas personalmente. No podemos permitirnos ni un margen de error micrométrico.

Pasamos las siguientes horas sumergidos en una coreografía de pipetas, centrífugas y protocolos de seguridad. El trabajo en el laboratorio es un ejercicio de paciencia infinita. Cada paso requiere una validación, cada mezcla debe ser monitoreada para evitar una reacción exotérmica imprevista. Por suerte, mamá y papá se habían ido de viaje el día anterior; la ausencia de sus expectativas y de las cenas formales me permitía una libertad absoluta. Comimos algo rápido en el área de descanso del laboratorio, rodeados de manuales técnicos y el zumbido de los servidores, compartiendo el pan con el equipo de investigadores que apenas levantaban la vista de sus cuadernos de campo.

A las tres de la tarde, la realidad técnica nos dio un golpe de realidad. Rances se quitó las gafas de protección y me miró con una expresión sombría.

—Dra. Videla, tenemos un inconveniente logístico crítico. En vista de que solo tres muestras fueron funcionales, el volumen del nuevo elemento es insuficiente. Para que los resultados de los análisis biológicos tengan una media viable y no sean un mero accidente estadístico, necesitamos una cantidad diez veces mayor. Si seguimos con lo que tenemos, perderíamos semanas en un experimento que cualquier comité científico tumbaría por falta de masa crítica.

Asentí, sintiendo la frustración crecer. —Tienes razón. Necesitamos volumen para que la investigación tenga peso.

—Me estoy programando para salir ahora mismo de regreso a la cueva —dijo Rances, guardando un kit de muestreo en su mochila—. ¿Tiene algún problema en quedarse vigilando la estabilización de los reactores mientras voy al sitio? Quiero aprovechar las últimas horas de luz natural.

—Tranquilo, ve con calma. Yo terminaré el sellado de los cultivos por hoy.

Pasé las horas pegada al microscopio, observando cómo los cristales del nuevo elemento se organizaban en patrones fractales perfectos. El tiempo en el laboratorio es elástico; parece detenerse mientras el mundo exterior sigue su curso acelerado. Cuando finalmente decidí apagar los equipos, eran las ocho de la noche. Rances me había enviado un mensaje corto: "Muestras obtenidas. Regreso en una hora. Todo bajo control".

Caminaba de regreso a la casa principal, disfrutando del aire fresco de la noche, cuando el rugido de un motor rompió la calma. El Jeep de Julián apareció por el camino, deteniéndose bruscamente. De él bajaron Julián, Rodrigo y una Gabriela que parecía querer fundirse con las sombras del suelo. Algo estaba muy mal. El lenguaje corporal de Julián desprendía una hostilidad tóxica, y Gabi entró corriendo a la casa como si escapara de un incendio.

Me cansé. Mi paciencia con los arranques de soberbia de mi hermano se había agotado en el mismo instante en que vi el rostro desencajado de Gabi. Me dispuse a encarar a Julián, notando de inmediato cómo Rodrigo, apostado junto al vehículo, me escaneaba con esa mirada depredadora, esperando mi próximo movimiento.

—Julián, ¿qué ha pasado? —pregunté, tratando de mantener un tono clínico, neutral, aunque por dentro hervía.

Él, con una ira que parecía a punto de desbordarse, me escupió la historia: cómo la encontró varada en la carretera y la pelea que tuvo que librar en el pueblo contra un borracho. Su voz estaba cargada de un desprecio injustificado, como si Gabriela fuera la culpable de la existencia de idiotas en el mundo.

—Ya para, por favor —le corté, dando un paso hacia su espacio personal—. Tú podrás no estimar a Gabriela, podrás considerarla una extraña si así lo dicta tu arrogancia, pero para mí es mi hermana. Exactamente igual que tú. Te voy a pedir un favor, y no es una sugerencia: mientras dure tu estadía aquí, no la observes, no le hables y no le digas absolutamente nada que pueda incomodarla. Por el bien de la paz en esta casa, mantente al margen. Ella no merece tus proyecciones de odio.

Era la primera vez que le hablaba así, con una autoridad que no dejaba espacio a réplicas. Julián se quedó mudo, sus ojos dilatados por la impresión.

—¿La prefieres a ella? —soltó finalmente, con un tono que mezclaba la ofensa con la incredulidad.

—No seas inmaduro, por Dios. ¿No te das cuenta de que te comportas como un idiota? —le respondí, sin bajar la guardia—. No se trata de preferencias, se trata de decencia humana básica. Tu desprecio es tan gratuito que ya resulta patético. Si no puedes ser agradable, simplemente sé invisible para ella.

—Bueno, por mí me voy mañana mismo —gruñó él, dándose la vuelta.

—Aún no podemos, Julián —intervino Rodrigo con una voz de terciopelo y acero—. Tengo asuntos pendientes en este lugar que ameritan mi presencia. Lo sabes.

Julián miró a su amigo, apretando los puños. Su rabia chocó contra la pared de la voluntad de Rodrigo y, sin decir una palabra más, se marchó hacia la casa, dejando tras de sí un rastro de tensión eléctrica. Me quedé sola en el camino con Rodrigo. El silencio se volvió denso, cargado de esa química peligrosa que habíamos estado alimentando.

—¿Tú no me vas a saludar? —preguntó él, dando un paso hacia mí, con una sonrisa que no llegaba a ser amable, sino un reto.

—Hola, Rodrigo —dije con sequedad.

—No te había visto en todo el día. Mucho trabajo en ese laboratorio misterioso, supongo.

—Sabes perfectamente que no tengo tiempo para esto ahora —respondí, dándole la espalda para seguir mi camino—. Me voy. Y ni se te ocurra seguirme; iré a ver a Gabriela y no quiero que nada interrumpa su tranquilidad.

Sentí sus ojos en mi nuca mientras me alejaba. Sabía que Rodrigo era un hombre que aceptara un "no" fácilmente, pero en ese momento, la seguridad de Gabi pesaba mucho más que cualquier juego de seducción en los pasillos de la hacienda.

1
Estefaniavv
🥰🥰👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play