Poción Gitana Vol.2
Gabriel es un hombre que desde muy joven se vio involucrado en pandillas, drogas y alcohol. Era prácticamente la oveja negra de su familia.
Zita es una joven gitana que desciende de poderosos brujos y magos. Su abuela le ha confiado la poción más poderosa, pero peligrosa, si cae en manos equivocadas.
El camino de ambos se cruza, cuando, por un reto, Gabriel entra a la tienda de Zita, y termina robando la poción. ¿Podrá Zita recuperar la poción antes de que cause daño?
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Capítulo 24 ¿NORMALIDAD?
...NARRADORA...
Marixa sigue sufriendo debido a su quebradura, sanar le costará mucho tiempo así como un adicional a rehabilitación mientras que Gabriel está pasando tiempo con ella y ayudándola en lo que pueda.
El compañero de trabajo de Gabriel no está mucho mejor. Le dieron más de un mes de tiempo con un yeso puesto sumado a un buen tiempo de recuperación.
Gabriel sabe que tuvo suerte porque en el trabajo no hay cámaras y que además nadie lo vió pero también se arrepiente de haber cometido tal acto y más por ver lo que su amiga sufre. Se pone en los zapatos de su compañero de trabajo y la verdad es que no le gustaría ocupar su lugar.
...----...
Días Antes...
Zita pensaba una, dos, mil veces en las palabras de su abuela y se negaba a aceptar ayudar a quien haya tomado esa maldita poción. Él se buscó su destino, él tiene que atenerse a las consecuencias. Además de eso sí no encaminaba su maldita vida le tocaría atenerse a las consecuencias, ella no iba a intervenir, ella no lo iba a ayudar.
Esperó un tiempo lo que su abuela le dijo que sucedería cuando quien la haya robado tomara la poción pero nada sucedió. ¿Quien en su sano juicio tomaría algo que presagiaba maldad? Solo un grandísimo imbécil. Hasta que al levantarse un día vió el medallón que brillaba radiante con una luz verde y allí lo supo.
Solo se persignó y rogó porque todo el mal solo le fuera a quién la bebió pero que no afectara a personas inocentes. También suplicó que quien la haya ingerido se de cuenta del mal que puede ocasionar y no cometa errores que otros pudieran pagar caros.
Cuando Gabriel cometió el primer acto que no debía el medallón volvió a iluminarse y Zita a rezar implorando que nadie sufriera.
Dolores supo lo que había ocurrido pero prefirió guardar silencio y esperar que su nieta pudiera perdonar aquella falta y viera la parte positiva. Mucha gente podría sufrir pero quién la bebió aprendería la lección y encaminaría su vida si es que había tiempo.
Dicen que las batallas más difíciles Dios se las da a sus mejores guerreros pero Dolores sabía que ahora con una mujer necia y un hombre rebelde todo sería demasiado difícil y más si tenía en cuenta la forma en la que todo se podría encaminar.
Gabriel no era mala persona pero no supo elegir bien el camino. Tampoco eligió de quienes rodearse pero hasta que no encontrara su norte y saliera del círculo vicioso de autodestrucción que tomaba nada mejoraría. Por desgracia para él, Zita era la única persona que pudiera ayudarlo pero no estaba dispuesta.
Gabriel notó una manchita verde inusual en sus ojos y pensó que era extraño pero su apariencia le importaba tan poco y era tan descuidado que no supo si la tenía hacía mucho o no.
Sería muy difícil volver a la "normalidad" cuando él la única vez que estuvo cerca de saber el significado de esa palabra fue cuando vivía bajo el techo de sus padres, algo que ya no hacía desde hace mucho tiempo y que se hace el fuerte para no reconocer cuánto extraña a su familia.
porque esa pócima en manos de Zita, era la más peligrosa que la abuela le dió
haber más adelante que pasa