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La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:190.6k
Nilai: 4.3
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía vivir un matrimonio perfecto… hasta descubrir que su marido la engañaba con su mejor amiga.

Poco tiempo después, un accidente la hace desaparecer.
Para todos, Isadora murió.

Años más tarde, regresa como Lívia Montenegro, una mujer fría, poderosa e irreconocible. Con una nueva identidad y un imperio en sus manos, su único objetivo es ajustar cuentas con el pasado.

El destino la pone nuevamente frente a frente con Adriano Bastos, el hombre que la destruyó. Arrepentido y marcado por la culpa, se enamora de Lívia… sin saber que ella es la esposa que cree haber perdido para siempre.

Entre venganza, deseo y sentimientos sin resolver, Isadora debe decidir:
¿revelar la verdad… o hacerlo pagar hasta el final?

Una historia de renacimiento, poder femenino y venganza emocional.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Adriano Bastos no confrontó a Lívia Montenegro.

No aún.

Hizo algo que consideró más inteligente, más sensible, más… seguro: intentó reconquistarla. No como quien busca una verdad, sino como quien cree que el amor puede borrar todo lo que se hizo.

Y eso, para Lívia, fue peor que cualquier acusación.

Él comenzó de forma sutil.

Mensajes más largos. Invitaciones que no involucraban negocios. Pequeños gestos que parecían casuales, pero cargaban intención demás para ser inocentes. Adriano no hablaba de Isadora directamente — pero todo lo que decía giraba en torno a ella.

— ¿Crees en segundas oportunidades? — preguntó cierta noche, mientras caminaban lado a lado tras un evento discreto.

Lívia no respondió de inmediato.

— Creo en consecuencias — dijo, por fin.

Él sonrió, como si aquello fuera solo una defensa elegante.

— Siempre fuiste así — comentó. — Fuerte por fuera… pero mucho más sensible de lo que dejas traslucir.

El comentario cayó como un peso antiguo.

Lívia mantuvo la mirada al frente.

— Hablas como si me conocieras — respondió.

— Porque conozco — dijo él, con convicción. — Más de lo que imaginas.

En los días siguientes, Adriano pasó a acercarse con más osadía emocional. Hablaba del pasado como si estuviera pidiendo permiso para reescribirlo.

— Fui un idiota — dijo en una cena silenciosa. — Cobarde. Temeroso. Dejé que otra persona ocupara un espacio que era tuyo.

Lívia posó el cubierto con calma.

— Hablas de errores como si fueran accidentes — dijo. — Algunos son elecciones repetidas.

— Estaba perdido — insistió él. — Creí que Isadora era demasiado fuerte. Que aguantaría.

Allí.

Allí estaba el error.

Lívia alzó lentamente los ojos hacia él.

— ¿Y cuándo te diste cuenta de que ella no aguantaba más? — preguntó.

Adriano vaciló.

— Cuando la perdí.

Ella sostuvo la mirada de él por largos segundos.

— No — dijo, por fin. — Te diste cuenta cuando ella dejó de pedir.

La frase lo golpeó con fuerza.

— Aún me miras como si sintieras algo — Adriano dijo, casi en un susurro. — Como si… aún hubiera amor allí.

Lívia sintió el impulso primitivo de reír.

Pero no rió.

— El amor no sobrevive a la indiferencia — respondió. — Puede incluso resistir al dolor. Pero no a ser ignorado.

Adriano se inclinó un poco más hacia adelante.

— Sé que tú eres ella — dijo, finalmente. — Isadora.

El nombre flotó entre ellos como algo prohibido.

Lívia no se movió.

No negó.

No confirmó.

— Y aun así — continuó él — volviste. Eso significa algo.

Ella respiró hondo.

— Significa supervivencia — dijo. — No sentimiento.

— Volviste para mí — insistió él.

— No — Lívia corrigió. — Yo volví a pesar de ti.

Adriano frunció el ceño, confuso.

— Si no sintieras nada… no estarías aquí conmigo ahora.

Ella se levantó lentamente, la silla raspando suavemente en el suelo.

— Confundes presencia con perdón — dijo. — Son cosas muy diferentes.

Él se levantó también.

— He cambiado — afirmó. — Estoy pagando. Estoy intentando ser mejor.

— ¿Para quién? — Lívia preguntó. — ¿Para mí… o para aliviar tu culpa?

Adriano quedó en silencio.

— Crees que aún te amo — Lívia continuó, la voz baja, controlada. — Porque eso lo hace todo más fácil para ti.

Él abrió la boca para responder, pero ella prosiguió:

— Si aún te amara, Adriano, no estarías aquí intentando conquistarme. Estarías intentando oírme.

Las palabras cortaron hondo.

— Entonces, ¿por qué me dejas acercarme? — preguntó él, con la voz fallando.

Lívia lo encaró con una frialdad que no existía antes.

— Porque necesitas entender — respondió. — Y porque ni toda aproximación es invitación.

Hubo un silencio pesado.

— Crees que merezco castigo — Adriano dijo.

— No — ella respondió. — Mereces lucidez.

Él dio un paso al frente, impulsivo.

— Dime qué puedo hacer — pidió. — Dime cómo arreglarlo.

Lívia sintió algo romperse dentro de sí. No rabia. No dolor. Algo más profundo: la certeza de que él aún no entendía nada.

— No puedes arreglarlo — dijo. — Porque nunca rompiste solo.

— Te perdí — murmuró él.

— Me abandonaste antes de eso — ella corrigió. — Muchas veces. En silencio.

Adriano cerró los ojos, derrotado.

— Creí que aún me amabas — confesó.

Lívia se aproximó, quedando a pocos centímetros de él. Por primera vez, había algo casi cruel en su calma.

— Ese fue tu mayor error — dijo. — Creer que una mujer sobrevive a todo… y aún vuelve igual.

Ella dio un paso atrás.

— No volví para ser amada — concluyó. — Volví para existir.

Adriano permaneció parado, sintiendo el peso de aquella verdad aplastarlo.

En aquella noche, solo, él finalmente entendió:

Lívia no era Isadora intentando volver.

Era Isadora que nunca más cabría en el lugar donde él la dejó.

Y eso dolía más que cualquier castigo legal.

Al otro lado de la ciudad, Lívia encaró el espejo del cuarto.

— No lo amas más — se dijo a sí misma. — Y eso es libertad.

Pero había una última verdad que aún necesitaba ser dicha.

No por él.

Por ella.

1
Maria Drpic Gallardo
para mí gusto diálogos demasiado rebuscados y simplemente me agotaron y llegó hasta acá, se que me queda poco para llegar al final, pero no tengo paciencia 🤭😊🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Maria Drpic Gallardo
a mí me gusta las narraciones más ágiles, hablan siempre lo mismo y bno avanzamos, el cuento de nunca acabar, la persona que escribe la historia no se da cuenta de que aburre?
Alejandra Sanchez
bien
Niniam Betzaida Reyes Rangel
LA NARRATIVA EXPECTACULAR. ÚNICA Y DIFERENTE
Mayordis Calzado Sanchez
Solo con el echo de escribir una novela ya es un reto ☝️☝️. Exitos futuros 🙏🙏
Mayordis Calzado Sanchez
Una novela distinta a la acostumbrada a leer, muestra la supervivencia de alguien que nunca existió en la vida de la persona que creía amar y luego su renacimiento como el ave fénix, muy sencilla pero firme la protagonista 👏👏
Ventura Calcaneo
Ya no leo más m arto su drama
Ventura Calcaneo
Ya me aburrió esta mujer ni k fuera la primera ni la última mujer traicionada en el mundo está paranoica
Ventura Calcaneo
Si kien fue
Isabel Martín
Es una buena historia, felicidades autora 🤗
Maria Soto Schiller
Mas enredada que plato de espaguetis, ¿porque Clara llevaba el apellido de Adriano, quien provocó el incendio, quien la rescató ...ufff y muchas dudas más, me podría haber gustado ya que empezó muy bien pero la escritora se enredó entre tantos líos...
Maria Soto Schiller
Siii mas y mas de lo mismo, .e estoy saltando párrafos para terminarla luego, aparte que hay cosas que o entiendo cómo Clara tiene el mismo apellido de Adriano, equivocado la rescatódel incendio quien era, donde la llevó....tengo muchas interrogantes,,, además los tres era solos sin familia???? raro me parece
Maria Soto Schiller
por qué Adriano y Clara tienen el mismo apellido, ellos se casaron??
Leonor Marino
pregunta tonta ¿por qué escribir desconfortable en lugar de incómodo?
Mari Cruz
🙄Ya me aburre 😏
Marta Bettucci
y el final de terror.....
Marta Bettucci
super aburrida....iba salteando hojas.....no me quedo claro lodel accidente, del incendio ni de quien la salvó.
MargaraMaria Correa Escobar
yo me he dado cuenta que tiene el mismo apellido de el y supongo que se casó con ella
MargaraMaria Correa Escobar
yo estaba pensando que sería clara quien provocó el accidente y como vio que sobrevivió mando a incendiar el hospital porque eso que dicen no arrepentimiento si no miedo quiere decir que ella o los dos hicieron eso
matyy
omggg
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