NovelToon NovelToon
LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / Reencuentro / Madre soltera / CEO
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

Hace siete años, una noche de tormenta cambió su destino.

Isabella Rossi es una mujer brillante con múltiples identidades ocultas. Genio en tecnología, medicina y negocios, vive en las sombras protegiendo a sus dos gemelos prodigio… y ocultando un secreto que podría destruir su mundo.

Nunca creyó en el amor.
Nunca necesitó a un hombre.
Y mucho menos a un CEO arrogante.

Pero cuando Alexander De Luca —el empresario más poderoso y temido de la ciudad— reaparece en su vida, su pasado vuelve para reclamarla.

Él no sabe que es padre.
Ella no sabe si puede confiar.
Y los gemelos… ya empiezan a sospechar la verdad.

Entre secretos, traiciones, enemigos ocultos y una pasión imposible de ignorar, dos genios deberán decidir:

¿Proteger su corazón…
o rendirse al amor?

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5 — Cuando tocan lo que más amas

La noche cayó pesada sobre la ciudad.

No era una noche común.

El cielo estaba cubierto de nubes densas, sin luna, sin estrellas, como si el mismo mundo contuviera la respiración.

En el piso 38 del edificio Rossi, todas las luces estaban apagadas excepto una.

El estudio de Isabella.

Tres pantallas iluminaban su rostro.

Líneas de código fluían sin descanso.

Mapas de red, direcciones IP, nodos ocultos.

Sus dedos se movían con precisión quirúrgica.

Nyx había despertado por completo.

El mensaje recibido en la escuela no era una amenaza vacía.

Habían mencionado a sus hijos.

Eso era una declaración de guerra.

—Error grave… —murmuró.

Activó un rastreo inverso sobre el número oculto.

Rebotó en siete países.

Doce servidores fantasma.

Cuatro redes privadas militares recicladas.

Profesional.

Pero nadie era perfecto.

Nadie.

Después de veinte minutos, encontró algo.

Un micro retraso en la señal.

Una firma digital residual.

Corporativa.

Pero no de De Luca.

Era otra cosa.

Otra empresa grande.

Otro jugador poderoso.

—Así que no es él… —susurró.

Eso la calmaba un poco.

Pero también abría otra pregunta:

¿Quién tenía recursos de ese nivel y estaba interesado en ella?

Entonces, una pequeña voz habló desde la puerta.

—Estás en modo guerra.

Isabella giró.

Ethan estaba allí, con su pijama, sosteniendo su tablet.

—Te dije que no investigaras.

—No investigo.

Analizo.

Entró al estudio como si fuera suyo.

Miró las pantallas.

—No es solo una persona —dijo—. Es una organización.

Isabella lo miró en silencio.

—¿Por qué?

—Porque hay múltiples nodos coordinados.

Eso es trabajo en equipo.

Correcto.

Demasiado correcto.

—Ethan, esto ya no es un juego intelectual.

El niño la miró con calma.

—Lo sé.

Luego agregó:

—Por eso activé tu protocolo espejo.

Isabella abrió los ojos levemente.

Revisó su sistema.

Era cierto.

Su red estaba ahora duplicada en una nube privada oculta.

Si alguien intentaba atacar, solo golpearía una copia.

Protección avanzada.

Ella no lo había activado.

—¿Cuándo hiciste eso?

—Mientras estabas en la ducha.

Silencio.

Orgullo y preocupación chocaron dentro de ella.

Ese niño heredó su mente.

Pero también heredó el peligro que venía con ella.

—No vuelvas a hacerlo sin avisar.

—Está bien.

Pero ambos sabían que lo haría de nuevo.

Desde la habitación, Elena habló medio dormida:

—Mamá… tengo frío.

Isabella salió del estudio de inmediato.

Arropó a su hija, acarició su cabello.

Por un momento, su expresión fría desapareció.

Solo era madre.

Solo amor.

Y eso era exactamente lo que sus enemigos usarían.

Mientras tanto…

En la torre De Luca.

Alexander seguía trabajando.

Pero su atención estaba dividida.

El informe de seguridad escolar estaba frente a él.

Habían identificado al hombre del reloj negro.

Ex guardia de seguridad corporativa.

Vínculos con espionaje industrial.

Actualmente contratado por una firma privada.

—¿Quién lo contrató? —preguntó Alexander.

—Empresa fachada.

Difícil de rastrear.

Alexander golpeó suavemente la mesa con los dedos.

Eso no le gustaba.

Nada.

—Pongan vigilancia sobre la señora Rossi.

—¿Sin que lo note?

—Especialmente sin que lo note.

No sabía por qué lo hacía.

No era su estilo involucrarse en asuntos ajenos.

Pero algo en ella…

Algo en sus hijos…

Le resultaba inquietantemente importante.

Como si una parte de él ya estuviera ligada a ellos.

Y eso lo irritaba.

Porque no comprendía la razón.

Medianoche.

El apartamento Rossi estaba en silencio.

Demasiado silencio.

Isabella lo sintió primero.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Abrió los ojos.

Oscuridad.

Miró el reloj.

2:17 AM.

Algo estaba mal.

Tomó su teléfono.

Su sistema mostraba normalidad.

Pero su instinto gritaba lo contrario.

Se levantó sin hacer ruido.

Caminó por el pasillo.

Entonces lo escuchó.

Un clic suave.

La cerradura del balcón.

Isabella corrió.

Llegó justo a tiempo para ver la puerta del balcón moviéndose levemente.

Alguien había intentado forzarla.

Activó la luz exterior.

Nada.

Pero en el vidrio…

Había una marca.

Un símbolo dibujado con algo grasoso.

Un círculo con una línea diagonal.

No lo conocía.

Pero era un mensaje.

La estaban vigilando.

Retrocedió.

Su mente ya analizaba escenarios.

No era robo.

No era casual.

Era presión psicológica.

Querían que se sintiera insegura.

Sonó su laptop en el estudio.

Corrió.

Pantalla encendida sola.

Un archivo abierto.

Un video.

Dudó un segundo.

Lo reprodujo.

Las cámaras de la escuela.

Sus hijos caminando.

Ella hablando con Alexander.

El hombre del reloj negro observando.

Grabación editada.

Mensaje claro:

“Sabemos dónde estás.

Sabemos con quién hablas.

Sabemos quiénes son tus puntos débiles.”

Isabella apretó los dientes.

Eso era cruzar la línea.

Cerró el video.

Activó rastreo inmediato.

Pero esta vez…

La señal era en vivo.

Alguien estaba conectado a su sistema ahora mismo.

Sus dedos volaron.

Entró al canal.

Los atacó directo.

Código contra código.

Firewall contra intrusión.

Era una batalla silenciosa.

Intelectual.

Mortal en su propio nivel.

Logró infiltrarse.

Un segundo.

Solo un segundo de acceso.

Y vio algo.

Un logo.

Una empresa.

Helix Corporation.

Sus ojos se endurecieron.

Helix.

Una corporación de biotecnología conocida por experimentos cuestionables.

Ella había expuesto uno de sus proyectos ilegales hace dos años.

Así que era venganza.

Cerró la conexión.

—Error fatal… —susurró.

Porque si tocaban a sus hijos…

No habría misericordia.

A la misma hora…

Alexander recibía una alerta de su equipo.

—Señor, la residencia de la señora Rossi tuvo actividad sospechosa.

Se puso de pie al instante.

—¿Intrusión?

—Intento de acceso.

—Auto. Ahora.

No sabía por qué su cuerpo reaccionó tan rápido.

Pero ya no era solo curiosidad.

Era instinto protector.

Y eso era nuevo para él.

Muy nuevo.

En el apartamento Rossi…

Isabella terminaba de reforzar sus sistemas cuando su timbre sonó.

Se tensó.

Miró las cámaras.

Era Alexander.

Solo.

A las 2:40 AM.

Abrió la puerta apenas.

—¿Qué hace aquí?

—Su seguridad fue comprometida.

Ella lo miró fijamente.

—¿Cómo lo sabe?

—Tengo recursos.

Silencio.

Ella evaluó.

Él no parecía enemigo.

Y si Helix estaba involucrada…

Un aliado poderoso no era mala idea.

—Entre.

Alexander entró.

Miró el lugar.

Elegante.

Minimalista.

Seguro.

Pero su atención fue a los monitores.

—Eso no es trabajo común.

—No soy común.

Respuesta directa.

Se miraron.

Una tensión densa llenó el aire.

—Sus hijos están en peligro —dijo él finalmente.

—Lo sé.

—Puedo poner seguridad privada.

—No necesito guardaespaldas.

—Tal vez sus hijos sí.

Golpe bajo.

Pero cierto.

Isabella guardó silencio.

Y ese silencio era una grieta en su armadura.

Alexander lo notó.

—No tiene que hacerlo sola.

Ella lo miró.

Por primera vez sin frialdad.

Solo cansancio.

Solo humanidad.

Pero duró un segundo.

—Gracias —dijo—. Lo consideraré.

Alexander asintió.

Se dio la vuelta para irse.

Pero antes de salir, dijo:

—Quien sea que la esté presionando…

no sabe con quién se metió.

Sus ojos azules eran hielo.

Puro poder.

Y por primera vez…

Isabella sintió que tal vez…

Tal vez no estaba sola.

Pero en algún lugar oscuro de la ciudad…

Alguien observaba ambos edificios en pantallas separadas.

Isabella.

Alexander.

Los niños.

Una voz habló en la oscuridad:

—Perfecto.

El CEO ya entró en el tablero.

Una risa baja siguió.

—Ahora el juego será más interesante.

1
Eneida Atencio
Excelente autora mis felicitaciones
Sandra
excelente novela, la empecé a leer y me atrapó tanto k no pare hasta el último cap, gracias y felicidades
Nidia Chica
que pasó donde esta el final
Sole Amado
waauuuu excelentes capítulos apasionante con toda la adrenalina 👌
Yapura Elsa Gladys: huauu hermosos capítulos cargados de adrenalina pura
total 1 replies
Sole Amado
buenísima historia x favor más capitulos
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
JOSELIS
Me encanta esta historia. Felicidades escritora !!!
Maria Muñoz
Me está enganchando cada vez más
y más
Dona White
es una novela fenomenal, la disfruto mucho y espero más capitulos para disfrutar
Ci-P
Está muuuy buena!! ojalá tenga secuelas cuando termine 😭
Nora Cuevas
más capítulos de favor 👏 autora para seguir leyendo está interesante novela 👌🏼
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play