Zara es una chica huérfana, desde los 4 años después de que murió su madre vive con la familia Sáenz.
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En busca de información
Dominic salió a hurtadillas del Hotel, vestido como cualquier chico de su edad se veía guapo, camino por las calles con calma, se sintió libre por estar solo y poder dar un paseo sin que nadie siguiera sus pasos.
Los últimos siete años fueron buenos con él, su personalidad se hizo un poco ruda y dominante, contrastante con un encanto peculiar, lo contrario a la ingenuidad y vulnerabilidad que tenía antes de su cumpleaños 18.
Las malas experiencias lo hicieron fuerte y ahora no se detendría ante nadie ni nada , ya no huiria, afrontará todo con la cabeza en alto.
Ese cambio¿Cuándo fue? ... Ese día en el callejón supo que no podía confiar en nadie nuevo que llegara a su vida con una sonrisa y pretendiendo ser amable.
En esa ocasión de alguna forma su cuerpo se lleno de adrenalina, Vladimir estaba por desabrochar sus jeans y abusar de él.
En el momento que el hombre intentó meter la mano entre su ropa Dominic estaba por quedar expuesto, no podía permitir que alguien además de sus amigos más cercanos supieran que ella era chica.
Si Vladimir lo sabía sería una arma que debería para someterlo y manipularlo a su antojo.
Zara tenía que ser fuerte, recordó algunos programas de televisión donde enseñanza defensa personal, nunca lo había intentado ni siquiera pasó por su mente estar en peligro cuando salía con sus amigos y su profesor favorito.
Sintió la fría mano de Vladimir tocar su trasero, entonces una flama de ira contenida sustituyó el miedo de su interior, su cuerpo dejó de temblar y dio un fuerte cabezaso a Vladimir que se inmediatamente soltó a Dominic y se llevo ambas manos a su rostro, cubriéndose la nariz de la que salía líquido rojo, sus ojos que antes miraban a Dominic con lujuria a ahora lo con enojo.
- ¡Maldito mocoso !, Muchos quisieran que yo me fijará en ellos.
Dominic estaba tratando de pensar cuál era su siguiente movimiento, se acercó a Vladimir con un rostro inocente, parecía que se arrepentía de lo que había hecho y se acercaba a pedir disculpas.
- Yo... Yo lo siento ... - En ese momento le dio un fuerte golpe entre las piernas, los ojos de Vladimir se pusieron nublados por lágrimas de dolor que estaban apundo de salir - siento haber confiado en ti, no eres más que basura.
De ahora en adelante nuestra amistad término, solo apegate al contrato firmado.
Dominic cambio en menos de 10 minutos, su delgado cuerpo que antes tembló de miedo ahora estaba erguido y rígido por la furia, en ese momento su aura cambió por completo.
Dejó al hombre tirado en el sucio callejón, se arregló la ropa y entró al establecimiento a despedirse de sus amigos.
Cuando llegó al pequeño dormitorio que compartía con uno de sus compañeros comenzó a buscar en Internet los mejores lugares para aprender artes marciales.
Se culpo a sí misma por ponerse en esa situación después de lo que ya había vivido en Londres no aprendió la lección y nuevamente bajo la guardia y se puso de nuevo en peligro.
Dominic por fin llegó a la oficina que buscaba, era espaciosa pero nada fuera de lo común, una chica en la recepción lo vio y el rostro se le iluminó, salió de atrás de su escritorio y saludo de forma cordial al chico.
En él había una aura encantadora, su buen semblante y su brillante sonrisa era como una luz a la cual las personas se sentían atraídas, en su mayoría mujeres y hombres jóvenes.
- Tengo cita con el Sr. Mashwel
- Claro, pase, tome asiento en lo que le informo a mi jefe, ¿gusta tomar algo ?.
-No gracias estoy bien.
- Bien, deme un minuto por favor.
La mujer corrió a la oficina del fondo, se escucharon sus tacones y después golpecitos en la puerta de madera, después de un rato salió mostrando una sonrisa.
- Puede pasar, lo está esperando.
- Gracias.
- Dominic se puso de pie y avanzó a la oficina, su caminar era sutil pero de pasos fuertes.
Al entrar vio a un hombre de 45 años aproximadamente, piel blanca como el papel, mandíbula cuadrada y cuerpo alto pero desgarbado.
El hombre estaba sentado detrás de un gran escritorio donde había algunos adornos de oficina, una computadora de escritorio y algunas carpetas.
Le indico al joven que tomará asiento frente al escritorio y Dominic con aires de grandeza se fue a sentar en el enorme sillón de piel color marrón que estaba a un lado.
Con las piernas cruzas y su espalda reclinada sobre el respaldo miró al hombre detrás del escritorio que saludo de forma cordial.
- Buen día.
- Buen día, ¿cómo le va?- Respondió Dominic mientras su mirada barría con todos los detalles de la oficina, después continuó - Bien, estoy aquí por que necesito investigar a unas personas.
- Claro estamos para servirle, necesito que me diga que es lo que quiere saber, es su novia, cree que lo engaña o tal vez su familia no quiere que estén juntos y la han echo mal y desea desenmascaralos frente a ella.
- Jajaja, usted ve muchos dramas, no nada de eso. Tengo una buena amiga su nombre es Zara Paredes, ella salió del país hace algunos años y ahora busca a sus padres, antes de irse no pudo sacar sus documentos ni algún recuerdo de ellos, así que no tenemos mucho con que trabajar, no sé si usted pueda con esto.
Ya veo, - dijo el investigador mientras se flotaba la barbilla- estamos hablando de que no hay nada, ni una imagen, solo nombres.
- Así es, ¿puede hacerlo?
- Si, puedo hacerlo mientras los nombres sean reales, de lo contrario sería un callejón sin salida.
- Bien, no estoy seguro de si son o no los nombres reales pero algo debe existir.
- Esta bien, pero la información al ser más complicada para rastrear es un poco más costoso mi servicio.
- Por el dinero no se preocupe, mientras su investigación de frutos el dinero no es problema.
- Bien, dígame los nombres por favor.
- La madre de mi amiga se llama Celia Paredes su padre es Adolfo Sáenz
- Creo que no será tan difícil, Adolfo Sáenz es un hombre de negocios es accionista del grupo Andor.
- Oh, vaya, entonces creo que sus servicios no serán tan caros como lo creía.
-Jajaja, - el investigador se dio cuenta que había cometido un error al sugerir que sería fácil investigar a alguien muy conocido - tiene razón, tal vez la investigación tarde poco - su sonrisa era apretada, pero ya había cometido el error y nada lo pidría solucionar.
- Bien, le daré mi número y correo, los informes me los puede enviar al correo y solo llámeme si es algo muy importante, también me envía al correo el recibo de sus servicios, anexando su número de cuenta para liquidar por favor.
Solo espero que sea sumamente discreto por favor y nunca revele que su hija es la que esta buscando información.
- Entiendo, la información siempre es confidencial, exclusiva solo para el contratante no se preocupe por nada.
- Buen, eso espero. - Dijo al tiempo que se levantaba del sillón y lanzaba una mirada amenazadora.
Salió del lugar y tomó un taxi al hotel, tenía que prepararse para con Dylan Braun, que al parecer no era fácil de tratar pero por el bien de su investigación debería que tolerar.
Entró a su habitación de la misma forma en la que salió, siempre a hurtadillas, con mucho cuidado de no ser visto, al entrar a su habitación se recostó unos minutos, apenas habían pasado 10 o 15 minutos alguien llamó a la puerta.
- Pasé
- Señor, en 30 minutos salimos.
- Esta bien, ya recibió la ubicación de la parte del Sr. Braun.
- Si, ya lo temos.
- Esta bien, en un momento salgo.
- Lo espero en el pasillo.
- Umm ...
Dominic arreglo las cintas del rígido corset que apretaba sus frondosos senos y su amplia cadera, lo había mandado a hacer para que pudiera ocultar esas partes de su cuerpo, era doloroso pero estaba acostumbrada a ese dolor, al principio fue difícil pues entre más crecían sus senos más doloroso resultante, sin mencionar su cadera que se ampliaba y era molesto sentarse o caminar sin sentir que todo su cuerpo había sufrido una golpiza.
Después de acomodar el corset se puso una camisa blanca de diseñador, un traje gris y una corbata azul celeste que resaltaba.
Se retoco el cabello y salió luciendo sumamente atractivo, las mucamas que se llegaron a encontrar con él suspiraba al verlo pasar, su suave y sutil fragancia inundaba el lugar a su paso.
Cuando llegó al Claude Bosi at Bibendum donde tenía la reservación, el maitre lo llevó a la espléndida mesa donde no tuvo que demasiado esperar, al filo de las 8 pm apareció un atractivo hombre, se veía aún más imponente que horas atrás, un elegante traje hecho a la medida color negro, camisa blanca y corbata gris perla, hacia que los rasgos de su rostro se notarán aún más armoniosos y atractivo.
Dominic sintió que le faltaba el aire al levantar la vista y ver a ese hombre frente a él.