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Sweet Blood

Sweet Blood

Status: Terminada
Genre:Vampiro / Romance oscuro / Completas
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Dicen que la sangre de un vampiro es fría, pero la suya ardía con una maldición. La mía, tan dulce y prohibida, era su único dulce veneno... o su salvación eterna.

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Capítulo 18

El eco de la ceremonia aún vibraba en las paredes de la mansión, pero el silencio que siguió en los aposentos privados de Chen Yi era de una naturaleza completamente distinta. Era el silencio del agotamiento absoluto, pero también el de una paz recién conquistada.

XiaoXuan ayudó a Chen Yi a sentarse en el diván cerca del ventanal que daba al jardín ahora bañado por la luz plateada de la luna post-eclipse. Ambos estaban exhaustos, con sus ropas ceremoniales manchadas de sangre y polvo, pero ninguno quería separarse del otro. El vínculo que habían forjado era ahora una presencia física, un pulso compartido que latía suavemente en sus sienes.

—¿Cómo te sientes? —preguntó ella, acariciando con el pulgar la palma de su mano, donde la herida del ritual ya se había cerrado, dejando solo una fina cicatriz plateada.

Chen Yi cerró los ojos y dejó caer la cabeza hacia atrás.

—Como si hubiera estado cargando una montaña sobre mi espalda durante toda mi vida y, de repente, alguien la hubiera convertido en plumas —susurró él—. Puedo pensar con claridad, XiaoXuan. El hambre... sigue ahí, pero ya no es un animal salvaje tratando de devorarme desde adentro. Es solo una parte de mí, bajo control.

Él la miró, y la intensidad de su mirada hizo que el corazón de XiaoXuan diera un vuelco. Ya no había rastro del joven maestro distante y frío de los primeros días.

—¿Y tú? —preguntó él con una ternura que la desarmó—. Te he arrastrado al infierno conmigo esta noche. He sentido tu dolor, tu miedo al beber mi sangre... Me odié por cada segundo que tuviste que pasar por eso.

—No me arrastraste, Chen Yi —respondió ella, sentándose más cerca, de modo que sus hombros se tocaban—. Yo elegí saltar contigo. Y lo volvería a hacer. Ese dolor fue el precio de nuestra libertad. ¿Realmente crees que somos libres ahora?

Chen Yi tomó su rostro entre sus manos. Sus dedos eran cálidos, una calidez humana que antes era intermitente y que ahora parecía constante.

—Mi madre no se rendirá fácilmente. Ella quería un arma, no un hijo feliz. Pero la Sincronía cambió algo en mi sangre. Ya no soy el heredero que ella puede manipular. Soy algo nuevo. Y todo es gracias a ti.

En ese momento, la vulnerabilidad de Chen Yi fue total. Él, que siempre había tratado de mantener el control, de ser el protector o el mártir, se derrumbó emocionalmente frente a ella. Apoyó su frente contra la de ella, y XiaoXuan sintió una lágrima solitaria que resbalaba por la mejilla de él.

—Me rindo, XiaoXuan —murmuró él, su voz quebrada—. Me rindo a ti. Ya no voy a luchar contra lo que siento. Ya no voy a intentar alejarte para "protegerte". Sin ti, no soy nada más que una sombra. Contigo... siento que puedo ver el amanecer sin miedo a quemarme.

XiaoXuan sintió que se le humedecían los ojos.

—Yo también me rindo —dijo ella—. He pasado tanto tiempo cuestionando por qué estaba aquí, si era solo por deber o por miedo... Pero esta noche, en el altar, cuando nuestras almas se tocaron, lo supe. No estoy aquí porque la familia Liu me compró. Estoy aquí porque mi alma reconoció a la tuya.

El ambiente en la habitación cambió, volviéndose denso con una pasión que no era el deseo febril de la sangre, sino la entrega total de dos seres que se habían encontrado en la oscuridad. Chen Yi la besó, un beso lento, profundo, que sabía a alivio y a una promesa eterna. No había urgencia, solo el deseo de saborear cada segundo de su nueva realidad.

Se movieron hacia la cama, dejando caer sus pesadas túnicas ceremoniales como si se despojaran de sus antiguas identidades. Bajo las sábanas de seda, en la penumbra de la habitación, Chen Yi la abrazó con una mezcla de fuerza y delicadeza. Cada caricia, cada susurro, era una confirmación de su vínculo.

—Eres mi vida, XiaoXuan —le dijo él al oído, su aliento cálido contra su piel—. No solo porque tu sangre me salvó, sino porque tu amor me dio una razón para ser salvado. Prométeme que nunca dejaremos que esta casa nos vuelva a separar.

—Te lo prometo —respondió ella, entrelazando sus dedos con los de él—. Mañana enfrentaremos a Lady Liu. Mañana buscaremos una forma de vivir fuera de estas paredes. Pero esta noche... esta noche solo somos nosotros.

La noche de rendición no fue solo el final de la lucha contra la maldición; fue el comienzo de su verdadera unión. En la quietud de la mansión, mientras el resto del mundo dormía ajeno al milagro que había ocurrido en la oscuridad, Chen Yi y XiaoXuan se entregaron el uno al otro por completo. No había más secretos, no había más deudas de sangre. Solo dos corazones latiendo al unísono, encontrando en la entrega mutua la fuerza necesaria para reconstruir sus vidas sobre las cenizas de un pasado oscuro.

Cuando el primer rayo de luz del alba, un sol real y brillante, comenzó a filtrarse por las cortinas, Chen Yi no se desintegró. Se quedó allí, observando a XiaoXuan dormir, sabiendo que el amanecer ya no era su enemigo, sino el testigo del primer día de su nueva existencia. La maldición había sido vencida por algo mucho más antiguo y poderoso que cualquier pacto oscuro: la voluntad inquebrantable de dos almas que se negaron a ser solo sombras.

1
Helena Palomino Olaya
me gusta la trama
Helena Palomino Olaya
ojalá el acepte la ayuda de ella
Lorena Montoya
Amé!
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