Después de sobrevivir a la masacre de Buena Suerte, Lía y Dikeet intentan encontrar un lugar en un mundo que las teme y las necesita al mismo tiempo. Pero cuando una nueva amenaza surge de las sombras de BioKal —más antigua, más poderosa y capaz de desafiar al cielo mismo—, las hermanas se ven obligadas a salir de las sombras.
Junto a antiguas enemigas y aliados inesperados, deberán enfrentar una fuerza que no solo quiere destruirlas, sino reescribir lo que significa ser humana… o algo más.
En una carrera contra el tiempo, entre selvas que devoran y ciudades que se apagan, descubrirán que la verdadera batalla no es contra una empresa cruel, sino contra lo que el poder hace con quienes lo persiguen… y con quienes lo rechazan.
Una historia de hermanas, traiciones, rabia y la pregunta que nunca desaparece:
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para proteger lo que cres que es tuyo?
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Capitulo 17-La Inquebrantable Voluntad de una Diosa
Localización: A pocos kilómetros de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair
Hora: 09:41 AM
Ayura avanzaba con paso inestable.
Su andar ya no era elegante: era desesperado.
-"Debo llegar... ahora... o caeré..." -susurró, con un hilo de voz.
Su cuerpo titilaba.
Su energía se agotaba.
Su cabello eléctrico ondulaba al ritmo de cada descarga, pero ya no era feroz... era inestable.
Sus cuatro brazos colgaban, el relámpago en ellos chispaba y moría, chispaba y moría.
CNN transmitía en directo.
BBC, RT, NHK, Al Jazeera... todos los canales interrumpieron sus transmisiones.
> "Estamos presenciando algo nunca antes visto... una entidad humanoide de energía pura está por llegar a una planta hidroeléctrica en Ecuador.
> El mundo contiene la respiración..."
Desde la ONU, se declaró:
-"Amenaza nivel 0. Se permite el uso de armamento atómico por seguridad global."
El Pentágono se comunicó con el Kremlin.
Por primera vez en décadas... Estados Unidos y Rusia trabajaban juntos.
> Dos portaaviones en el Pacífico y Atlántico activan protocolos:
> Arsenal masivo: desbloqueado.
> Blanco: Ayura.
Desde el cielo, una lluvia de fuego cayó.
Misiles hipersónicos rusos. Tomahawks norteamericanos. Drones suicidas de última generación.
¡KABOOOOOOM!
Ayura se tambaleó.
Sus ojos temblaron.
-"No... aún... no..." -murmuró.
Su cuerpo se alzó.
Sus cuatro brazos se abrieron.
Giró sobre sí misma.
Y de su cuerpo brotó una tormenta circular de electricidad viva,
que hizo añicos los cielos.
¡TRUUUUUUUUUUUUUUUUM!
Los misiles explotaron en el aire.
Los drones fueron fulminados antes de llegar.
Las cámaras militares captaron cómo los fragmentos se derretían en rayos y humo.
Pero no fue eso lo que estremeció al mundo...
Desde un B-2 Spirit estadounidense, a gran altitud...
Un arma de destrucción total fue liberada.
Una bomba termonuclear.
Capaz de borrar ciudades enteras.
Cayó lentamente.
Silenciosamente.
Y Ayura... la vio.
-"...¿Eso es todo lo que tienen...?"
Elevó su cuerpo, aún herida, aún fallando, y la atrapó con un campo electromagnético.
La bomba flotó... inmóvil... dentro de su aura.
Y entonces...
Ayura descompuso la bomba nuclear como si fuera un juguete de bloques.
Las cámaras de drones grabaron en detalle:
Placa por placa. Tornillo por tornillo. Uranio, cables, circuitos...
Todo flotó como si la gravedad no existiera, como si la lógica hubiera muerto.
Y Ayura... rió.
-"¿Esto era su esperanza? Qué frágil es el miedo de los hombres..."
Extendió sus brazos y los restos de la bomba
cayeron al suelo como una lluvia de juguetes desarmados.
La ONU quedó en silencio.
En Rusia, se detuvieron las transmisiones.
En EE.UU., se cortaron cámaras al Pentágono.
Miles de millones de personas la vieron desarmar la bomba en vivo.
Y luego... desaparecer de las cámaras por la energía residual.
> #DiosaEléctrica se convirtió en tendencia mundial.
> #NoPudimosDetenerla inundó redes sociales.
La humanidad tembló.
No por la explosión...
Sino porque ni siquiera hubo una.
Desde un edificio derrumbado, Rubí -con su cuerpo mitad conejo, sus orejas blancas erguidas y el pelaje manchado de sangre y tierra-
miró al cielo, jadeando.
Las chicas -Dikeet, Hera, Lía- estaban malheridas, al borde del desmayo.
Un dron espía cayó cerca.
Rubí se acercó, tocó el lente...
y una idea nació.
-"Es una red... de espionaje y vigilancia... ¿y si invertimos su uso...?"
Miró el equipo improvisado.
Sus dedos de pelaje blanco temblaban, pero su mente funcionaba como un rayo.
-"Si usamos este dron como canal... podemos crear una onda inversa... una sobrecarga localizada..."
¡Un cortocircuito dentro de su propio núcleo!
Sus ojos se abrieron.
-"¡Tal vez no podamos destruirla con fuerza... pero sí con inteligencia!"
Gritó, inspirada, mientras recogía partes del dron y corría hacia las chicas.
-"¡Dikeet! ¡Hera! ¡Lía! ¡Tengo un plan!"
Sus pasos eran pesados.
Sus brazos aún caían.
Pero sonreía.
-"Ya casi llego...
Pronto seré... invencible..."
Sus ojos brillaban como soles.
Y a lo lejos... la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair relucía como un paraíso prometido.
Pero algo se estaba preparando para ella.
Un plan.
Un contraataque.
Una chispa de esperanza...
Ubicación: Afueras de la ciudad de El Coca – Ecuador
Hora: 10:12 a.m.
La brisa caliente del amanecer chocaba con la tensión que había en el aire.
Rubí, con sus orejas blancas erguidas, cubierta de tierra y sangre, miraba los restos del dron espía… y lo conectó.
—“Puedo usar esto para una bomba, pero…” —susurró.
Antes de seguir, una voz la interrumpió.
—“No es necesario.” —dijo Hera, de pie, su tono más frío que el viento.
Rubí se giró de golpe.
Delante de ella, como si se levantaran de entre las cenizas, estaban Hera, Lía y Dikeet.
Sus cuerpos aún temblaban del dolor, pero sus ojos ardían con decisión.
—“¿Puedes moverte?” —preguntó Dikeet a su hermana menor.
—“Sí... sí puedo.” —dijo Lía, limpiándose la sangre del labio.
—“Esperen... ¿qué hacen?” —preguntó Rubí.
—“Diles que dejen de atacar. Nosotras nos haremos cargo.” —afirmó Dikeet, su voz firme como acero.
Las tres empezaron a trotar lentamente, mientras sus heridas ardían, pero sus corazones ardían más.
Rubí respiró hondo…
Y entonces activó el dron espía.
Su rostro apareció en vivo en todas las pantallas del mundo.
—“Mi nombre es Rubí. Escúchenme todos.
Detengan los ataques. Repito:
¡Detengan los ataques AHORA MISMO!
Un escuadrón secreto se encargará de la amenaza.
Ella se llama Ayura, y ahora posee un poder divino.
Pero no es invencible.
El objetivo es descargarla, y nosotras lo haremos.
Evacuen a los civiles. Salven lo que puedan.
La batalla final… ya comenzó.”
En las pantallas de Times Square,
en los cafés de Tokio,
en los mercados de Lagos,
en los hospitales de París,
en las trincheras digitales de Moscú…
Todos vieron lo que nadie creyó posible.
Una tanqueta blindada fue lanzada al aire.
Ayura la partió a la mitad con una sola mano.
Pero entonces…
¡BOOM!
Lía apareció como un relámpago, se deslizó por la tierra, y le estampó un puñetazo ascendente al rostro de Ayura.
La “diosa” fue levantada por los aires, su cuello torció el ángulo por la fuerza.
¡CRASH!
Hera apareció de inmediato y con su puño envuelto en energía morada la estrelló contra un cúmulo de escombros de concreto y piedra.
Una nube de polvo cubrió el impacto.
Y entonces…
Dikeet caminó entre ellas.
Entre las ruinas.
Entre el poder.
Entre la esperanza.
Y se colocó justo al centro de las tres.
La cámara del dron aún grababa.
Los periodistas no sabían qué decir.
> “Damas y caballeros... esto… no estaba en ningún protocolo. Tres mujeres. Tres guerreras. Están… lastimando a Ayura.”
> “¡Ella está… HERIDA!”
En las transmisiones, una gota de sangre azul goteó desde la mejilla de Ayura.
Otra más desde la comisura de su labio.
La sangre chispeó electricidad…
Y se evaporó al tocar el suelo.
Pero el mundo ya lo había visto.
Una diosa…
había sangrado.
Los escombros se sacuden.
Una masa eléctrica estalla desde adentro.
Ayura emerge.
Su ojo izquierdo estaba manchado de azul.
Su sonrisa… desaparecida.
Su rostro… contraído en rabia silenciosa.
—“…Me sangraron…” —dijo en un tono que erizó los cielos.
El cielo se tornó púrpura.
Las nubes giraron.
Y sus dedos se apretaron.
—“¡YO!
¡YO SANGRÉ!
¡¿USTEDES?!”
El mundo vio lo que nadie pensó posible:
Una diosa con miedo disfrazado de furia.
Y tres guerreras…
que no retrocedían.
(Queda aclarar que solo nombró empresa famosas mas No soy el dueño)