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Latidos Bajo La Bata

Latidos Bajo La Bata

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Amor a primera vista / Divorcio / Amor prohibido / Romance / Superpoder / Completas
Popularitas:21.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Esta es la crónica de Valentina Vingut, una estudiante de medicina cuya existencia se fragmenta al colisionar con Ricardo Vidal. Él es un magnate custodiado por un imperio de poder y una familia de fachada, pero poseedor de una oscuridad magnética que arrastra a Valentina hacia un romance prohibido. Lo que ella ignora es que esa conexión eléctrica no es azar: sus linajes han estado encadenados por una deuda de sangre desde tiempos ancestrales.
Será el deseo suficiente para silenciar la moral?

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Capítulo 13: escape

Ricardo… —susurré, pero mi voz se perdió en el cansancio.

En un segundo, el mundo se desvaneció y el sueño se apoderó de mí, arrastrándome a un descanso profundo en medio del silencio de la finca.

Al despertar, la luz de la mañana se colaba suavemente por las cortinas. Me encontré con los ojos de Ricardo fijos en mí; me observaba con una intensidad que me hizo estremecer bajo las sábanas.

—¿Qué ves? —pregunté, con la voz ronca por el sueño.

—El panorama más hermoso de mi vida —respondió él, sin parpadear.

—A veces siento que me mientes —solté una pequeña risa—. ¿Cómo puedes decir eso a estas horas de la mañana?

—¿A estas horas? —repitió con una sonrisa ladeada.

Antes de que pudiera replicar, tomó mi mano y la guió bajo las sábanas. El contacto fue eléctrico: su intimidad estaba dura como la roca. Con su mano sobre la mía, marcó un ritmo lento de arriba abajo, mientras con la otra se humedecía los dedos para buscar mi centro. Sus movimientos circulares me desquiciaron en segundos; el contraste entre su control y mi urgencia era insoportable. De un momento a otro, me penetró con sus dedos antes de llevárselos a la boca, probándome con una mirada oscura.

—Estás deliciosa —sentenció.

Mi mano seguía sobre él, masajeando con un ritmo que lo hacía tensar la mandíbula.

—Te prometo que esto te gustará —me susurró al oído—. Ponte en cuatro.

Acaté la orden sin protestar, movida por un instinto que solo él sabía despertar. Me embistió con fuerza, reclamándome otra vez. Con una mano me sujetaba el cabello, firme como si sostuviera las riendas de un caballo brioso, mientras con la otra recorría mi cuerpo, jugando con mis senos. Todo estaba perfectamente sincronizado, una danza de respiraciones agitadas hasta que el placer nos alcanzó y él se derramó dentro de mí, rindiéndose por fin.

Minutos después, aún abrazados y recuperando el aliento, la realidad volvió a golpearme.

—Ricardo, creo que es momento de hablar —dije, buscando su mirada—. ¿Qué vamos a hacer? No quiero ser el motivo de la ruptura de una familia.

—No es así, Valentina. Ya te he explicado cómo están las cosas —respondió, y por un momento el hombre dominante desapareció para dejar ver a uno vulnerable—. Solo dame tiempo para arreglar este lío, para solucionar todo sin que tú te veas afectada. Sé que no tengo derecho a pedirte que me esperes, pero mi corazón es demasiado egoísta para soltarte.

Lo miré en silencio.

—Antes de ti no existía nadie, Ricardo. Te aseguro que si alguna vez decido algo distinto o acepto ver a otra persona, serás el primero en saberlo. No puedo prometerte nada porque sería injusto para mí, y ahora mi prioridad es terminar mis estudios... pero creo que lo más sensato es llevar esto con calma, sin movimientos que nos dañen a ninguno.

—Estoy de acuerdo —asintió él, besando mi frente—. Disfrutemos de este fin de semana; es un regalo. ¿Te parece si hoy salimos a cabalgar y terminamos con una cata de vinos?

—Estoy a su merced, señor Ricardo. Lo que usted ordene.

Él ya lo tenía todo previsto. Al abrir el clóset, me encontré con una selección de ropa que parecía escogida milimétricamente para mí. Elegí unos vaqueros ajustados, botas marrones y una camisa blanca que resaltaba mi piel. Me recogí el cabello en una coleta y coroné el conjunto con un sombrero. Ricardo, por su parte, lucía como un dios griego; su camisa de manga larga remangada dejaba a la vista unos bíceps que gritaban fuerza.

—Estás hermosa —me dijo justo antes de que Scott, su hombre de confianza, interrumpiera.

—Señor, todo está preparado para la salida —anunció Scott.

—Gracias, Scott. Primero desayunamos y nos vamos.

Bajamos al comedor, donde nos esperaba un festín: panquecas, chocolate espeso, frutas frescas, quesos artesanales y huevos.

—Todo se ve exquisito. ¿Quién lo preparó? —pregunté maravillada.

—La señora Rosa. Es de absoluta confianza y una mujer dulce. Te va a encantar su carisma.

Tras el desayuno, salimos a recorrer la propiedad. Lo que había visto hasta entonces era solo una fracción de la majestuosidad de esas tierras. Cabalgamos entre senderos flanqueados por árboles centenarios hasta llegar a la orilla de un río cristalino. Ricardo sugirió detenernos para refrescarnos.

—Tienes un poco de barro en la mejilla, déjame limpiarte —dijo acercándose.

Pero el muy condenado, en lugar de limpiarme la cara, dejó caer el agua deliberadamente sobre mi escote. El líquido frío se deslizó entre mis senos, haciendo que mi respiración se cortara.

—¡Oh! Señor Ricardo, eso no fue un accidente —protesté, fingiendo indignación.

—Vaya, vaya... ¿o sea que te moviste a propósito? —bromeó él, recorriendo con la mirada mi blusa, que ahora se transparentaba, revelando mis formas erizadas por el frío—. Ahora no respondo de mis actos.

—¿Qué dices? ¡Si lo has hecho tú todo!

—¿Yo? Qué va... solo iba a limpiarte. Pero ahora, dime qué hago si tus "bellezas" me están señalando, pidiendo a gritos que calme su frío.

—Ricardo, estás loco —reí, mirando a nuestro alrededor con nerviosismo—. ¿Y si pasa alguien por aquí?

Tranquila —susurró Ricardo con una autoridad que me hizo estremecer—. Di la orden de que nadie nos siguiera. Ahora, quédate inmóvil. Es una orden. Tengo que remediar mi "error".

Bajo su mirada abrasadora, mis dedos perdieron fuerza. Él, con una parsimonia calculada, fue desabotonando mi camisa, uno a uno, hasta que la prenda cayó a mis costados, exponiendo mi pecho a la brisa del río y a su escrutinio.

—Creo que tienen mucho frío... qué pecado —murmuró.

Empezó trazando círculos con la yema de sus dedos, un camino de fuego que me erizó la piel por completo. Luego, se inclinó para tomarlos con su boca; succionaba y masajeaba primero uno, luego el otro, con una urgencia que hizo que mi espalda se arqueara instintivamente buscando más contacto. El deseo me estaba consumiendo.

—Tienes prohibido moverte —advirtió, susurrando contra mi piel—. Hoy serás mi musa. No puedes tocarme hasta que yo te dé permiso.

Tras la sentencia, su mano derecha descendió para desajustar el botón de mis vaqueros. Se deslizó con destreza en mi intimidad, atrapando mi centro con movimientos circulares que me desquiciaron. Mientras su pulgar me presionaba, introdujo un dedo en mi entrada, entrando y saliendo con un ritmo que iba en aumento. Mis jadeos se mezclaban con el sonido del agua; estaba empapada, sedienta de él, hasta que el placer estalló en un orgasmo que me dejó sin aliento.

Él me miró con una sonrisa triunfal.

—Qué divina... pero espera, esto aún no acaba.

Me despojó del resto de la ropa y me besó con una pasión desesperada antes de entrar en mí de golpe. No hubo sutilezas; fue brusco, ordinario, casi animal. En un gesto de posesión absoluta, rodeó mi cuello con su mano, apretando lo justo para hacerme sentir su dominio. Ese acto me enloqueció. Éramos dos fuerzas de la naturaleza chocando a la orilla del río, sin pasado ni futuro, hasta que él se derramó dentro de mí con un gemido sordo.

Nos quedamos abrazados un largo rato, dejando que el pulso volviera a la normalidad. Entonces, una sombra de preocupación cruzó su rostro.

—Preciosa... no nos hemos cuidado —dijo, mirándome a los ojos.

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Maria M. Rosario
mjy bonita la historia
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
total 1 replies
LIZA VELAZCO
sencillamente hermosa!!!!! felicidades que gran historia 😊
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
total 1 replies
Elina Beatriz Ravazzano
Te felicitó por tu imaginación. No entendí mucho,pero me gustó.
Estefaniavv: Viene una segunda parte que se desarrolla la historia final 🥰🥰
total 1 replies
AYA
El título de la novela cambió, al inicio no se leía fantasía y luego cambió a pura fantasía , no fue mala pero esos cambió tan drástico dañan la lectura.
AYA
Demasiado fantasía, 🙄😒
Carola Videla 😈🇦🇷
que triste vivir así, es injusto
Lirio Blanco: Cierto 😔
total 3 replies
Estefaniavv
🥰🥰🥰
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