La rivalidad entre un mafioso y una reportera provoca una serie de eventos que se complican de maneras inesperadas a medida que nuevos secretos salen a la luz.
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Capítulo 22. Final.
2 días después tenía en mi mente información clara y precisa. No me siento orgulloso de esto en particular, pero a mi criterio es necesario…
Ruger Mark IV, calibre .22 LR. Cargador de 10 cartuchos. Su manejo me resultó bastante sencillo y, después de dos días de entrenamiento intensivo con Patricia, había aprendido lo suficiente para acertar a corta distancia. No me consideraba un experto ni mucho menos, pero al menos ya no tendría que limitarme a salir corriendo ante una amenaza.
En una emergencia, eso tendría que ser suficiente.
Entonces recibo una llamada de Paola, quien dice: “Ya todos saben lo que Adrián y Yurelys querían comunicarnos. En general, todos los han tomado relativamente bien.”
Digo: “¿En general? ¿Alguien no se lo ha tomado como esperabas?”
Paola: “Es solo Agusto. Ya sabes cómo es él.”
En mi mente digo: “¿Ese buscapleitos? Claro que sé cómo es.”
Pero simplemente respondo: “Sí, lo sé. ¿Hubo algún problema?”
Paola: “Solo de saber que puede terminar de nuevo en un lugar así se enojó a tal nivel que ni sus amigas se le acercaron por el resto del día. Pero espero que se calme pronto y si ocurre el escenario que imaginamos, habrá que pensar que hacer al respecto.”
Digo: “Bueno, por lo menos en general todo salió bien.”
Paola: “Sí. De hecho, hay algo que no sé si te parezca una buena noticia, pero casi todos han preguntado por ti en lo que respecta a este tema. Creo que de alguna forma te siguen viendo como alguien que pueda liderar si la situación se repite.”
Digo: “Agradezco la confianza, pero en un equipo todos somos importantes. Es algo estresante que muchos confíen en tus decisiones, pero si eso ayuda a la integridad y unión en el equipo, por mí está bien.”
Termino la llamada con Paola y agradezco las clases a Patricia. Después de eso, me retiro a donde estoy viviendo temporalmente, ya que con todo lo que ocurre aún no logro definir donde quedarme a vivir permanentemente.
Sin embargo, de camino a mi departamento pienso en aquellas dudas que no le mencioné a Yurelys y Adrián. Preferí solo hablar de nuestro secuestro que ya ocurrió, no de un secuestro futuro para no dar la impresión de estar hablando de una situación así como un hecho.
Pero en este momento a solas, en mi mente repito las preguntas… Si de los 26 que fuimos llevados a esos escenarios de terror solo salimos vivos 18 y ahora con la muerte de Érica quedamos vivos solo 17, ¿Nos llevarían a competir en esos juegos macabros solo a los 17, con la desventaja que eso implica?. Recuerdo que cuando Goren apareció en los escenarios Agusto preguntó si podía resucitar muertos y él dijo que no y fue muy claro al decir “si te mueres, te mueres”. Partiendo de eso, si los extraterrestres aplican esa misma frase, no recuperaremos a los que ya perdimos. Además, Érica a diferencia de los demás, salió viva de los escenarios y murió de vejez acá. ¿Será diferente en su caso?. Por otro lado, si volviéramos a los escenarios, posiblemente Goren con su armadura sería de mucha utilidad. ¿Permitirán ese apoyo nuestros secuestradores? Sobre esta pregunta creo que probablemente no. Quizás esta vez lo limiten de alguna manera para hacer que la situación sea un desafío real para todos, pero sinceramente, espero no tener que averiguar las respuestas a ninguna de estas preguntas.
Claro, eso no impide que, en mi imaginación, me dedique a especular. Nosotros fuimos los primeros en ir a esos escenarios, pero ha habido secuestros de más personas. Sería muy fácil para los extraterrestres secuestrar a 9 personas nuevas para completar la cantidad y “problema resuelto”. Claro que el trato y la dinámica entre antiguos y nuevos es impredecible.
Y ni hablar de cómo será el trato para Goren si esto que imagino sucede y de repente empiezan a verlo como el culpable de lo que ocurre. No me considero un experto en relaciones personales, pero considero razonablemente posible que tengamos un lío bastante gordo incluso antes de empezar a luchar por nuestras vidas en los escenarios. Ojalá no terminemos matándonos entre nosotros.
En cualquier caso, noto que el grupo de WhatsApp en el que estamos todos ha estado silencioso. Me parece apropiado escribir algo que pueda calmar los ánimos de aquellos que puedan estar alterados por las noticias recientes.
Entonces tomo mi celular y escribo en el grupo de WhatsApp:
“He estado pensando en todo lo que hablamos y creo que no debemos permitir que una posibilidad, por terrible que sea, termine dividiéndonos antes de que siquiera sepamos si ocurrirá.
Si alguna vez volvemos a encontrarnos en una situación como aquella, ninguno de nosotros podrá saber con certeza qué nos espera. Algunos tendrán más experiencia, otros tendrán habilidades diferentes y quizás aparezcan personas nuevas que no conozcan nada de lo que vivimos. Pero precisamente por eso creo que debemos recordar algo: todos podemos aportar algo.
La primera vez conseguimos sobrevivir porque, pese a nuestras diferencias, terminamos ayudándonos unos a otros. Si alguna vez tenemos que pasar nuevamente por algo parecido, espero que podamos hacer lo mismo. No necesitamos pensar igual, ni ser amigos íntimos, ni siquiera estar de acuerdo en todo. Sólo necesitamos recordar que, en una situación así, cada persona que logremos mantener a nuestro lado puede marcar la diferencia.
Ojalá nunca tengamos que comprobarlo. Pero si llega el peor escenario, espero que nos encontremos juntos y no enfrentados.”
Después de enviar el mensaje, recibí likes, frases de aprobación y en general, todos parecían estar de acuerdo con mi comentario.
El futuro es impredecible y en la situación actual se ve particularmente tenebroso. Por un instante pienso en que, después de haber cumplido mi último trato con Frederick, elegí huir de todo y de todos. Sin embargo, si pasa lo que creo, de esto no será posible huir. En cualquier caso, que pase lo que tenga que pasar.
FIN