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Una Esposa Por Un Año

Una Esposa Por Un Año

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio contratado
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

¿Qué sucede cuando un matrimonio comienza como un acuerdo y termina convirtiéndose en el único lugar al que ambos desean pertenecer?

Nyssa Johnson está dispuesta a sacrificarlo todo por su familia, incluso sus propios sueños. Cedric Vellane tiene dinero, poder y una vida sin compromisos, pero está a punto de perder a la única persona que siempre ha estado a su lado: su abuela.

Un matrimonio por contrato parece ser la solución perfecta para ambos. Ella obtendrá la estabilidad que necesita y él cumplirá el último deseo de Eleanor.

Sin amor, sin obligaciones y con una fecha de vencimiento.

Pero entre besos fingidos, discusiones y sentimientos inesperados, las reglas comienzan a desmoronarse.

Y cuando el contrato termine, tendrán que descubrir si lo que los une es suficiente para elegirse sin ninguna obligación.

Porque fingir un matrimonio es fácil. Lo difícil es dejar ir a quien nunca planeaste amar.

Él la dejó marchar porque creyó que no tenía derecho a pedirle que se quedara. Ella se fue creyendo que él nunca la había elegido. Ninguno imaginó que, al separarse, también estaban dejando atrás una parte de sí mismos.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El primer beso

Nyssa descubrió que Cedric tenía planes para ella cuando George le informó que debía estar lista a las ocho de la mañana.

—¿Adónde vamos? —preguntó, dejando la taza de café sobre la mesa.

—A las oficinas principales de Vellane Holdings.

Ella miró a Cedric, que desayunaba tranquilamente mientras leía unos correos en su teléfono.

—¿Por qué tengo que ir a tu trabajo?

—Porque eres mi prometida y quiero que conozcas mi mundo.

Nyssa frunció el ceño.

—¿No se supone que nuestro matrimonio es un acuerdo privado?

—El matrimonio será privado. Los rumores, no tanto.

—No te entiendo.

Cedric dejó el teléfono a un lado.

—Mi familia tiene muchos conocidos. Algunos empleados ya saben que voy a casarme, y otros se enterarán pronto. Si quiero que nuestra relación resulte creíble, es mejor que te presente personalmente.

Nyssa lo observó con desconfianza.

—¿Y no bastaría con una fotografía?

—Podría bastar para algunos. Para otros, no. Además, quiero que conozcas las oficinas donde paso la mayor parte del día.

—¿Y qué esperas que haga allí? ¿Sentarme a sonreír?

—Preferiblemente, sin amenazar a mis empleados.

Nyssa le lanzó una mirada fulminante.

Cedric sonrió sobre el borde de su taza.

—Era una broma.

—Tus bromas necesitan mejorar.

—Y tú necesitas terminar el desayuno. Nos vamos en veinte minutos.

Nyssa estuvo a punto de protestar, pero decidió que no valía la pena empezar el día discutiendo.

Aunque todavía no comprendía por qué Cedric quería introducirla en su vida laboral, aceptó acompañarlo.

Después de todo, si iban a fingir que estaban comprometidos, tendría que aprender a desenvolverse en aquel mundo.

Lo que no esperaba era descubrir que Cedric Vellane era una persona bastante diferente cuando estaba trabajando.

El edificio de Vellane Holdings era imponente, con enormes ventanales, pisos de mármol y una recepción donde varias personas se movían con una eficiencia que Nyssa nunca había visto de cerca.

Apenas Cedric cruzó las puertas, una recepcionista se puso de pie.

—Buenos días, señor Vellane.

—Buenos días, Sophie. ¿Cómo sigue tu padre?

La mujer pareció sorprendida de que recordara aquella conversación.

—Mucho mejor, señor. Gracias por preguntar.

—Me alegro.

Cedric continuó caminando, saludando a varios empleados por sus nombres. A uno le preguntó por un proyecto; a otra le recordó que debía tomarse unos días libres después de terminar una entrega importante.

No parecía hacerlo para impresionar a Nyssa.

Simplemente conocía a las personas que trabajaban con él.

Y ellas lo respetaban.

No era el respeto temeroso que Nyssa había visto en algunos hombres poderosos, sino una mezcla de admiración y confianza.

Un joven que llevaba una carpeta se acercó apresuradamente.

—Señor, el informe que solicitó ayer está listo.

Cedric lo recibió y revisó las primeras páginas.

—Buen trabajo, Ethan. Solo falta corregir estas cifras antes de la reunión.

—Lo haré enseguida.

—Y no te quedes hasta tarde otra vez. El informe puede esperar hasta mañana si necesitas descansar.

El empleado asintió y se marchó.

Nyssa miró a Cedric con curiosidad.

—¿Siempre eres así en el trabajo?

Él giró la cabeza.

—¿Así cómo?

—Te conocen, sabes sus nombres y te preocupas por ellos.

Cedric se encogió de hombros.

—Dirijo una empresa, no un ejército. Si espero que la gente haga bien su trabajo, lo mínimo es tratarlos como personas.

Nyssa no respondió inmediatamente.

Había imaginado que un hombre como él sería arrogante con todo el mundo, acostumbrado a dar órdenes sin escuchar a nadie.

Pero aquel Cedric no encajaba del todo con la imagen que se había formado de él.

Y eso la confundía.

Cuando llegaron al piso ejecutivo, una mujer elegante salió de una oficina y se acercó a ellos.

—Cedric, la reunión con los directores comienza en quince minutos.

—Gracias, Margaret. Antes quiero presentarles a alguien.

La mujer dirigió la mirada hacia Nyssa.

Cedric apoyó una mano en la parte baja de su espalda.

—Ella es Nyssa Johnson, mi prometida.

La expresión de Margaret cambió de inmediato.

—¡Por fin! —exclamó—. Pensé que nunca conoceríamos a la mujer que consiguió atraparlo.

Nyssa abrió la boca, desconcertada.

Cedric suspiró.

—Margaret, por favor.

—¿Qué? Llevo años trabajando contigo. Tengo derecho a mostrar un poco de curiosidad.

Nyssa soltó una pequeña risa.

—No creo que haya sido tan difícil atraparlo. Solo tuve que encontrarlo en el lugar correcto.

Cedric giró lentamente hacia ella.

—¿Ah, sí?

—Eso parece.

Margaret se rio, encantada.

—Me agradas, Nyssa.

—El sentimiento es mutuo.

Cedric negó con la cabeza, aunque una sonrisa amenazaba con aparecer en sus labios.

Mientras Margaret les explicaba que algunos directores ya habían preguntado por su prometida, Nyssa comprendió finalmente la intención de aquella visita.

Cedric no quería limitarse a decir que iba a casarse.

Quería que todos la conocieran, que la vieran a su lado y que no quedaran dudas sobre la relación que estaban anunciando.

Entonces él se volvió hacia ella.

—Hay algo que deberíamos hacer antes de entrar a la reunión.

Nyssa lo miró con cautela.

—¿Qué cosa?

Cedric se inclinó ligeramente hacia ella.

—Un beso.

Ella se quedó inmóvil.

—¿Qué?

—Hay empleados mirando desde el pasillo. Y Margaret probablemente ya se lo habrá contado a media planta antes del almuerzo.

—Cedric…

—No tiene que ser nada más que un beso, Nyssa. Si no quieres, no lo hacemos.

Aquella última frase la hizo detenerse.

Él no había intentado tomarla por sorpresa ni había dado por hecho que podía besarla solo porque figuraban como prometidos.

Nyssa miró alrededor.

Efectivamente, dos empleados fingían revisar unos documentos mientras los observaban de reojo.

Aquello era absurdo.

Pero también sabía que, si querían que el acuerdo pareciera real, tendrían que representar su papel de vez en cuando.

—Está bien —murmuró—. Pero no exageres.

Una sonrisa ladeada apareció en el rostro de Cedric.

—Jamás exagero.

—Eso es mentira.

—Probablemente.

Y antes de que Nyssa pudiera replicar, Cedric le rozó la mejilla con una mano y se inclinó hacia ella.

El beso fue breve, pero no un simple roce accidental.

Sus labios se encontraron delante de todos, con la naturalidad de una pareja que llevaba tiempo compartiendo aquella clase de intimidad.

Nyssa se había preparado para sentir incomodidad, quizá vergüenza.

No para quedarse tan desconcertada cuando él se apartó.

Cedric mantuvo la mano junto a su rostro un instante y después le acomodó un mechón detrás de la oreja.

—¿Todo bien? —preguntó en voz baja.

Ella asintió, incapaz de encontrar una respuesta ingeniosa.

—Perfectamente.

—Tu expresión dice otra cosa.

—Mi expresión dice que deberías ir a trabajar.

Cedric soltó una risa suave.

—Como ordene mi prometida.

Y entró en la sala de reuniones, dejándola con las mejillas encendidas.

El beso no pasó inadvertido.

Antes de que Nyssa llegara al salón donde esperaría a Cedric, ya había recibido tres sonrisas cómplices, dos felicitaciones y un comentario de una empleada que aseguró que nunca había visto a su jefe comportarse de aquella manera.

—Parece que está muy enamorado de usted —le dijo la mujer.

Nyssa sostuvo su sonrisa con esfuerzo.

—Cedric puede ser bastante convincente.

—Eso no lo dudo. Pero nunca lo había visto besar a alguien en medio de la oficina.

Nyssa sintió una extraña punzada de confusión.

¿De verdad era tan inusual en él?

Cuando Cedric salió de la reunión casi una hora después, la encontró junto a una ventana, contemplando la ciudad.

—¿Sobreviviste a mi terrible ambiente laboral? —preguntó.

Nyssa se volvió hacia él.

—Tus empleados te adoran.

—No todos.

—Pero la mayoría te respeta. Y tú los tratas bien.

Cedric se acomodó el reloj.

—¿Eso te sorprende?

—Un poco.

—Qué concepto tan maravilloso tienes de mí.

—No te emociones. Sigues siendo insoportable.

Él sonrió.

Nyssa vaciló antes de continuar.

—¿Siempre besas a tus prometidas delante de todos?

La sonrisa de Cedric se debilitó ligeramente.

—Nunca había tenido una prometida a la que presentar.

—Ya sabes a qué me refiero.

Cedric la miró durante unos segundos.

—No, Nyssa. No suelo hacer esas cosas en la oficina. Pero necesitaba que entendieran que esto es serio.

—Es un contrato serio —corrigió ella—. No una relación de verdad.

—Para ellos, la diferencia no importa.

Nyssa bajó la mirada un instante.

—Supongo que no.

Cedric notó el cambio en su expresión, pero no intentó bromear esta vez.

—Si vuelven a preguntarte algo que te incomode, puedes decirles que es asunto nuestro.

—¿Y si alguien pregunta cuánto nos amamos?

—Diles que todavía estamos descubriéndolo.

Nyssa levantó la cabeza.

—Eso sería mentir.

—No necesariamente. Estamos descubriendo muchas cosas el uno del otro.

Ella no encontró una respuesta inmediata.

Cedric le ofreció el brazo.

—¿Nos vamos?

Nyssa lo aceptó después de una breve vacilación.

Caminaron juntos hacia los ascensores, mientras los empleados que encontraban en el pasillo los saludaban con sonrisas cada vez más cómplices.

Y Nyssa comprendió que fingir ser la prometida de Cedric Vellane podía resultar mucho más complicado de lo que había imaginado.

Especialmente si él seguía besándola con tanta naturalidad delante de todo el mundo.

Porque una cosa era firmar un contrato.

Y otra muy distinta era acostumbrarse a que aquel hombre la mirara como si tuviera todo el derecho del mundo a sonreírle de aquella manera.

Aunque, por supuesto, no lo tenía.

No más allá de lo que ella decidiera permitirle.

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Leda Rojas
Dice q finalizado pero veo mas capitulos😭
Leda Rojas
Dice q finalizado pero veo mas capitulos😭
Renata Mabel
me encanta esta historia ✨🦆
Carmen Chávez Rebolledo
excelentes relatos me encantan
𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Nueva seguidora ✨
Claudia Oroná
que mujer tan estúpida y cobarde!!! xq no lo llamo a Cédric y averigua?
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