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Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amor prohibido / Ella Mayor Que Él / Completas
Popularitas:51.7k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Renata creyó que el peor error de su vida había sido amar a un hombre que jamás la quiso.

Durante tres años fue la esposa perfecta de Rodrigo, soportando humillaciones y sacrificios con la esperanza de que algún día él la mirara con amor. Pero la noche de su tercer aniversario descubre la verdad más cruel: su esposo la engaña con Daniela, su propia hermana, la mujer que desde niña le arrebató todo lo que alguna vez quiso.

Decidida a recuperar su dignidad, Renata pide el divorcio y jura no volver a depender de ningún hombre. Sin embargo, cuando cree haber perdido a la única familia que le quedaba, alguien inesperado comienza a sostenerla en silencio.

Adrián siempre estuvo ahí.

Quince años menor que ella. Hermano de su mejor amiga. El hombre al que jamás debería mirar.

Lo que Renata ignora es que Adrián lleva años enamorado de ella, observándola desde la distancia, esperando el día en que pudiera demostrarle que el amor no duele, no humilla y mucho menos traiciona.

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Capítulo 22

Renata volvió al salón todavía con las palabras de Roxana clavadas en el pecho, y lo hizo justo a tiempo para el segundo acto del desastre.

Daniela no se había calmado. Rodrigo había intentado sacarla, Roxana la había regañado, pero el alcohol y la humillación la tenían suelta, y cuando vio a Renata reaparecer por la puerta de la terraza, encontró un blanco nuevo para su rabia.

—¡Ahí está! —Daniela levantó el vaso vacío, señalándola—. La santa. La perfecta. La que se hace la digna. —Se rió, torcida—. Igualita a la loca de su mamá.

El salón, que apenas empezaba a recomponerse, volvió a quedarse quieto.

Renata se detuvo en seco.

—No hables de mi mamá.

—¿Por qué no? —Daniela caminó hacia ella, tambaleándose—. Si toda la ciudad lo sabía. Una mujer histérica, andando por ahí de metiche, buscando problemas, hasta que se estrelló ella solita contra un barranco. —Sonrió con crueldad—. Mi mamá me lo contó todo. Que era una amargada, que tu papá vivía miserable con ella, que hasta se alegró cuando por fin se murió y pudo rehacer su—

La bofetada resonó en todo el salón.

Renata ni siquiera se dio cuenta de que había levantado la mano hasta que la sintió estrellarse contra la cara de Daniela, con veinte años de rabia contenida detrás. Daniela trastabilló, se llevó la mano a la mejilla, y por un segundo el salón entero contuvo el aire.

—Vuelve a nombrar a mi madre. —A Renata le temblaba la voz de pura furia—. Atrévete. Vuelve a decir una sola palabra sobre ella, con esa boca sucia que tienes, y te juro que la bofetada va a ser lo más suave que te pase esta noche.

Daniela abrió la boca, entre el shock y el vino, y de repente rompió a llorar con un llanto escandaloso, teatral, llevándose las dos manos a la cara.

—¡Me pegó! —chilló—. ¡Todos vieron! ¡Está loca, me pegó!

—¡¿Cómo te atreves?!

La voz de Armando cortó el salón como un latigazo. Renata se giró y vio a su padre cruzando hacia ella con la cara desencajada de furia, más rojo de lo que lo había visto nunca, empujando invitados a su paso.

—¡Le levantaste la mano a tu hermana! —Armando llegó hasta ella con el brazo ya alzado, ciego de rabia—. ¡Delante de todo el mundo! ¡Malagradecida, después de todo lo que—!

Renata se encogió por instinto, el viejo reflejo de la niña que aprendió a hacerse pequeña, esperando el golpe.

No llegó.

Un cuerpo se interpuso entre ella y su padre, y una mano firme atrapó la muñeca de Armando en el aire antes de que descargara.

—No.

Adrián. Se había plantado delante de Renata, media cabeza más alto que Armando, sosteniéndole la muñeca con una fuerza que no admitía discusión, y aunque no había levantado la voz, algo en su tono hizo que Armando se detuviera en seco.

—Usted no le va a poner una mano encima. —Adrián lo miró a los ojos, glacial—. Ni esta noche, ni nunca. Y si vuelve a intentarlo delante de mí, le prometo que va a lamentar cada segundo de lo que le voy a hacer a su reputación y a sus negocios en esta ciudad. ¿Me entendió?

Armando lo miró, entre la furia y el desconcierto, midiendo de golpe quién era el hombre que le sostenía la muñeca. El CEO del Grupo A. Uno de los pocos hombres en ese salón con más poder que él. Y despacio, con la mandíbula temblándole de rabia contenida, bajó el brazo.

—Esto no es asunto tuyo, Adrián.

—Se volvió mío. —Adrián lo soltó con desprecio—. Váyase a atender a su otra hija, que está haciendo un escándalo, y deje a Renata en paz.

Beatriz apareció entonces, golpeando el suelo con el bastón, con una autoridad que a sus ochenta años seguía callando a cualquiera.

—¡Ya basta! —La anciana barrió el salón con la mirada—. Esta es mi fiesta, mi casa, y no voy a permitir un circo más. Armando, saca a tu hija de aquí antes de que la saquen mis guardias. Y tú, Renata, ven conmigo. —Le tendió la mano—. Los demás, sigan disfrutando, que la orquesta no cobra por descansar.

Poco a poco el salón volvió a moverse, los murmullos, la música, la vergüenza tapada con más champaña. Armando se llevó a Daniela y a Roxana, lanzándole a Renata una última mirada de odio antes de desaparecer. Y Renata, temblando, dejó que Beatriz se la llevara del brazo, pero antes de salir buscó los ojos de Adrián, y le dijo, sin voz, solo con los labios: gracias.

Él le sostuvo la mirada un segundo de más. Un segundo demasiado largo.

Ximena lo vio todo.

Vio a su hermano interponerse entre Renata y Armando sin dudarlo un instante. Vio cómo la protegió, cómo la amenaza en su voz fue la de un hombre defendiendo algo suyo. Vio esa última mirada entre los dos, ese "gracias" mudo, ese segundo de más.

Y ya no pudo seguir fingiendo que no veía.

Esperó a que la fiesta bajara, a que Renata se fuera con Beatriz, a que el salón se vaciara lo suficiente, y entonces agarró a Adrián del brazo y se lo llevó a un rincón apartado, junto a los ventanales del jardín.

—Necesito preguntarte algo. —Ximena lo miró a los ojos, seria como Adrián casi nunca la veía—. Y necesito que me digas la verdad. No la que crees que quiero oír. La verdad.

—Ximena—

—Te vi. —Le apretó el brazo—. Cómo te paraste delante de ella. Cómo la miraste después. Llevo semanas viéndote, hermanito, desde la cena en mi casa, con esa cara cada vez que ella está cerca. Y me he estado diciendo que son ideas mías, que no puede ser, que tú no serías capaz.

Adrián no dijo nada. Y ese silencio, para Ximena, fue peor que cualquier palabra.

—Dímelo de frente. —A Ximena le tembló la voz—. ¿Hay algo entre tú y Renata que yo deba saber?

1
Victoria
👏👏👏👏
Liliana Torrecilla
Hermosa historia escritora. Felicitaciones 👏👏👏❤
Magnolia
yo ya mejor dejé de intentar entender a esta protagonista y su creadora...
que es lo mismo...
Magnolia
Renata tardó 10 minutos en llegar y Adrián tardó lo mismo en bajar por el elevador o usó las escaleras???😂
Magnolia
ahora son 30 años...
cada vez se entiende menos...
Magnolia
pero el shofer lo checó el mismo día del accidente y estaba todo en orden...
cómo es que 3 días antes ya lo habían manipulado...
Magnolia
pero aquí no le encuentro sentido...
cuando se casó ya tenía 40 años, por Dios!!!
no sé casó "chavita" estaba "bastante" madura...
como para andar jugando a que me quieran...
desde cuando te hubieras independizado...
seguir viviendo en la casa de tu padre donde no eras felíz y además maltratada por la hermanastra y la madrastra...
siento como pena ajena por ella... disculpa autora...
medio boba la protagonista...
Magnolia
cómo está aquí???
no me cuentan las cuadras 🤔🤔🤔
tenía 5 años cuando murió su mamá...
hace 20 años...
pero Renata tiene 43...
cómo así??? 🤔🤔🤔
que alguien me explique...
Maria Elena Gomez
Normal
Cristina Beyeh
Que novela más pendeja yo no vi nada de amor solo buscando el culpable de la muerte de su mamá aburrida desde comienzo a fin
Cristina Beyeh
Esta novela aburre ósea todo el trama de su mamá muerta por dios aqui no hay romance No hay pasión aqui no hay novela solo un homicidio y más nada que novela tan cansona
Cristina Beyeh
Ahi ya esto cansa con tanto dramas psicológicos
Cristina Beyeh
Que aburrido lo mejor ni lo describieron y ahora se la va a pasar lamentándose por lo que quiso hacer? Ahi ya que fastidio
alicia g
excelente historia ,donde el amor fue más fuerte ,prevalecio al tiempo ,no dejes que la diferencia de edad te condicione a ser feliz
excelente historia escritora, tus escritos siempre te dejan sabor a mas
yelitza campos
Toma tu tomate 🍅 solo una cucharadita de tú propia medicina💊
yelitza campos
El colmo de los colmos!! 🤬🤬🤬🤬
yelitza campos
El colmo de los costos🤬🤬🤬🤬
yelitza campos
Lo anteriormente dicho, esta mujercita es una mongólica, si fuera ella sola, pero el bb ni tiene culpa de nada, requete gafa, con 43 años a cuestas y no le dió la cabeza de llevar aunque sea un arma, nada, ella sabía que iba directo a una trampa, y no preparó ni un plan B, era muy profundo para ella, no puedo con tanto!
yelitza campos
Renata es tan inconciente que va a exponer a su hijo nonato, a la 💀😡
yelitza campos
La señora Elena no tomó ácido fólico durante el embarazo de Renata, bueno, bueno, espero que Adrián la tenga vigilada, sabiendo como es de mártir!!
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