NovelToon NovelToon
Me Casé Con Un Viejo Millonario

Me Casé Con Un Viejo Millonario

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Matrimonio arreglado / Romance
Popularitas:11.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Autora_23

Pamela, orgullosa y arrogante, humilla en público al señor Fitwilliam, un supuesto “hombre viejo” que resulta ser un multimillonario frío, poderoso y mucho más peligroso de lo que aparenta.
Como castigo, su padre la obliga a casarse con él.
Ahora vive atrapada en un matrimonio forzado con el hombre al que despreciaba… y al que desafía a cada instante. Pero Fitwilliam no es de los que pierden el control. Ni de los que olvidan.
Entre orgullo y poder, solo una cosa es segura: uno de los dos terminará cayendo primero.

NovelToon tiene autorización de Autora_23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 23: Encerrados

Maximiliano siguió caminando por el pasillo rumbo a la habitación de Pamela, tenso y claramente a regañadientes. Para empeorar las cosas, su abuela prácticamente lo había empujado a ir de inmediato, sin darle siquiera tiempo de ponerse una camiseta.

Cuando llegó frente a la puerta, se quedó unos segundos inmóvil.

Finalmente, levantó la mano y tocó.

Dentro de la habitación, Pamela aún no se había dormido. Estaba sentada sobre la cama revisando algunas cosas en su computador. Al escuchar los golpes en la puerta, dejó el portátil a un lado y se levantó.

Pensando que se trataba de Mercedes, caminó hasta la entrada y abrió sin preocuparse demasiado.

Pero apenas la puerta se abrió, se quedó inmóvil.

Frente a ella estaba Maximiliano.

Y sin camisa.

La sorpresa se reflejó de inmediato en su rostro.

La luz del pasillo resaltaba el torso firme y bien trabajado del hombre, algo que no esperaba encontrarse a esas horas de la noche.

Sin embargo, más que su apariencia, lo que realmente la desconcertó fue verlo allí.

Y tocando la puerta.

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada.

Pamela lo observó confundida.

Maximiliano parecía tan incómodo como ella.

Pamela fue la primera en recuperar la compostura.

Se cruzó de brazos y arqueó una ceja.

—Bien... ¿y ahora qué quieres? —preguntó con evidente desconfianza—. Porque dudo mucho que hayas venido hasta aquí a esta hora solo para admirar la decoración de mi habitación.

Su tono volvió a ser el de siempre: orgulloso, desafiante y ligeramente provocador.

Era la forma más fácil que tenía de ocultar lo desconcertada que seguía por verlo allí.

Maximiliano también reaccionó finalmente.

Sin responder de inmediato, pasó junto a ella y cerró la puerta detrás de sí.

El suave clic de la cerradura hizo que Pamela frunciera ligeramente el ceño.

Luego él se giró para mirarla.

Directamente.

Aquello solo consiguió aumentar la confusión de Pamela.

—¿Y bien? —preguntó, cada vez más desconcertada—. ¿Piensas quedarte ahí mirándome toda la noche?

Maximiliano soltó un suspiro.

Por un momento permaneció en silencio, como si estuviera buscando la forma menos absurda de decir lo que había venido a decir.

Pasó una mano por su nuca y desvió la mirada unos segundos.

Aquello era ridículo.

Y precisamente por eso le costaba tanto explicarlo.

Finalmente volvió a mirarla.

—Mi abuela descubrió que dormimos en habitaciones separadas.

Pamela no pareció alarmarse en lo más mínimo.

Se cruzó de brazos y lo miró con total tranquilidad.

—¿Y qué hay con eso? —preguntó como si fuera lo más obvio del mundo—. Francamente, creo que las habitaciones separadas son de las pocas cosas que funcionan bien en este matrimonio.

Maximiliano se pasó una mano por el cabello, claramente intentando mantener la paciencia.

—No entiendes —dijo con un suspiro.

Pamela arqueó una ceja.

—Entonces ilumíname.

—Mi abuela está convencida de que los matrimonios deben dormir juntos, pasar tiempo juntos y resolver sus problemas juntos.

—¿Y?

—Y ahora cree que estamos peleados.

Pamela volvió a encogerse de hombros.

—Pues déjala creerlo.

Maximiliano la miró fijamente.

—Ese es el problema. No piensa dejar el asunto así.

Aquello llamó por fin un poco la atención de Pamela.

—¿Y qué hizo?

—Me obligó a venir aquí.

—¿Obligó?

—Sí.

Pamela soltó una pequeña risa incrédula.

—Esto es maravilloso. Resulta que el único jefe capaz de darte órdenes en esta casa es tu abuela.

—Esto no tiene ninguna gracia, Pamela —dijo Maximiliano mientras se acercaba a ella.

Su expresión se volvió más seria.

Se detuvo a poca distancia y la miró directamente a los ojos.

—Te estoy hablando en serio.

El tono firme de su voz hizo que la sonrisa burlona de Pamela disminuyera apenas un poco.

No porque la intimidara.

Sino porque era evidente que él realmente estaba molesto con aquella situación.

—Sigo sin entender cuál es el problema. Tu abuela piensa que estamos peleados. Solo explícale que no es así y asunto resuelto —dijo sin imaginar siquiera lo que había ocurrido.

Maximiliano cerró los ojos un instante antes de continuar.

—Pamela, intenta tomarte esto en serio por una vez. Mi abuela está convencida de que debemos arreglar nuestras supuestas diferencias y no pienso escuchar un interrogatorio suyo toda la noche.

Pamela abrió la boca para responder.

Pero en ese momento ambos escucharon la voz de Mercedes al otro lado de la puerta.

—Bueno, los dejaré solos. Aprovechen para hablar y arreglar todo eso —dijo Mercedes desde el otro lado de la puerta con una satisfacción imposible de ocultar—. Buenas noches.

Pamela frunció el ceño.

Confundida, caminó hasta la puerta y probó el pomo.

No se movió.

Volvió a intentarlo.

Nada.

Entonces giró lentamente la cabeza hacia Maximiliano.

—¿Está... cerrada?

Maximiliano ya se imaginaba la respuesta.

Pamela probó una vez más.

Seguía sin abrir.

—No puede ser.

Del otro lado se escuchó la voz alegre de Mercedes alejándose por el pasillo.

—¡El amor, el amor...!

Incluso parecía estar canturreando para sí misma.

—A ver si pronto me dan unos nietos...

Pamela abrió los ojos como platos.

Y lentamente volvió la cabeza hacia Maximiliano.

—Dime que tu abuela no hizo lo que creo que hizo.

Por la expresión resignada de Maximiliano, obtuvo la respuesta incluso antes de que él hablara.

Pamela se alejó de la puerta de inmediato y comenzó a caminar de un lado a otro por la habitación.

De repente se sentía extrañamente incómoda.

No solo estaba encerrada con Maximiliano, sino que además él seguía allí, sin camisa, intentando aparentar tranquilidad cuando era evidente que aquella situación también lo incomodaba.

—No puede ser... no puede ser... —murmuró pasándose una mano por el cabello.

Soltó un suspiro frustrado.

—Definitivamente mis días no pueden ser peores.

Maximiliano la observó con evidente incomodidad.

—No hay de otra. Tendremos que pasar la noche aquí los dos.

Pamela abrió los ojos de par en par.

—¿Qué?

Sin perder tiempo, caminó hasta quedar frente a él.

Con el ceño fruncido, le apuntó el pecho con un dedo.

—¿Compartir habitación contigo?

Negó varias veces con la cabeza.

—No. No, no, no.

Volvió a señalarlo.

—Esto no puede estar pasando.

—Créeme, yo tampoco estoy encantado con la situación —replicó Maximiliano con paciencia forzada.

—¡Tu abuela nos encerró!

—Ya me di cuenta.

—¡Y tú lo dices como si fuera algo normal!

—¿Y qué quieres que haga? ¿Que derribe la puerta?

Pamela se quedó callada un segundo.

—Bueno... ahora que lo mencionas...

Maximiliano cerró los ojos y soltó un largo suspiro.

—Ni lo pienses. No voy a derribar ninguna puerta.

Sin darle más importancia al asunto, caminó hasta la cama y se dejó caer sobre ella.

El aroma característico de Pamela estaba presente en la habitación y especialmente en la cama, algo que no pasó desapercibido para él.

Apartó rápidamente ese pensamiento.

—Dormiremos aquí —sentenció.

Pamela se quedó mirándolo como si acabara de perder la razón.

—¡Oye! ¡Bájate de mi cama!

Se acercó rápidamente y lo señaló con un dedo.

—Si piensas quedarte aquí, busca otro lugar donde dormir. Porque yo no voy a compartir mi cama contigo.

Maximiliano la observó apenas unos segundos antes de acomodarse mejor sobre la almohada.

—Mejor acuéstate. Mañana hay trabajo.

Luego bostezó, intentando mantener esa actitud fría y controlada que parecía conservar incluso en las situaciones más absurdas.

Pamela abrió la boca, indignada.

—¿Me estás ignorando?

—Estoy intentando dormir.

Pamela, resignada y claramente molesta, comprendió que discutir con Maximiliano no serviría de nada.

Con un resoplido de frustración, se acostó en el extremo opuesto de la cama.

Antes de acomodarse, tiró de toda la sábana hacia su lado, dejándolo prácticamente sin nada con qué cubrirse.

Ambos permanecieron de espaldas, dejando la mayor distancia posible entre ellos.

El silencio se apoderó de la habitación.

Horas después, los dos ya dormían profundamente.

Sin embargo, Pamela comenzó a tener un sueño extraño.

Al principio solo fueron imágenes confusas, pero poco a poco el sueño se volvió inquietante y terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla.

Inconscientemente, se removió entre las sábanas.

Buscando una sensación de seguridad que ni siquiera sabía que necesitaba, comenzó a acercarse poco a poco hacia el otro lado de la cama.

Sin despertar, terminó reduciendo la distancia que había puesto entre ambos al acostarse.

Y, guiada únicamente por el miedo que sentía en su sueño, se acercó cada vez más a Maximiliano, como si buscara refugio.

1
Yadira
Me gusta la historia pero lo que me molesta es que Pamela sea tan berrinchuda, eso enfada
Yadira
Me encanta la pareja,a esperar haber que pasa en el siguiente capítulo esperemos y se reconcilien
Vale Kim
Mas capítulo por favor 🙏🏾
Estefanía Vanesa Flores Espino
hay que pena😭😭😭😭 no me pierdo ni un capítulo 🥰🥰
BRESCIA BRENDA MIRANDA MARAZA
eso es todo, falta terminar
Yadira
Me encanta la historia y me gusta que la protagonista no sea una mujer sumisa que tenga carácter
Vale Kim
🥰🥰🥰 estoy encantada 🤩 felicidades a la autora ✍️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play