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Derritiendo El Ducado

Derritiendo El Ducado

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Mundo de fantasía / Época / Completas
Popularitas:27.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

El Ducado de Valerius es conocido como la tierra del invierno eterno, y su gobernante, el gran Duque Cédric, como un hombre despiadado que combate a los monstruos de las fronteras con magia de hielo. Tras la muerte de su esposa, el ducado se volvió aún más frío, y su pequeño hijo, Theo, crece imitando la severidad de su padre, privado de toda infancia.
Por un antiguo pacto de sangre y gratitud, el Conde Kalen ofrece la mano de su amada hija, Alissa, una joven tímida pero rebosante de alegría y una sutil bendición de luz. Cédric acepta: él necesita una madre perfecta para su heredero, y ella desea proteger a su padre.
Alissa llega a un palacio gris decidida a cumplir una misión: devolverle la sonrisa al pequeño Theo y demostrarle que la calidez puede derretir incluso el hielo más grueso.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23: La noche de los aliados y una promesa en la capital

El carruaje con las insignias del norte cruzó los portones de la imponente residencia que el Ducado de Valerius poseía en los barrios más exclusivos de la capital. Tras la agotadora y tormentosa audiencia en el salón del trono, el silencio se apoderó del trayecto, roto únicamente por los balbuceos alegres del pequeño Theo. El niño, completamente ajeno al peligro legal que se cernía sobre su futuro y a las oscuras intenciones de su tía, estaba radiante de felicidad por haber visto a su tío, el Emperador. Había pasado la tarde relatando cómo los guardias reales le habían mostrado los grandes escudos imperiales, sin notar la tensión que aún flotaba entre sus padres.

Una vez instalados, y tras asegurarse de que Theo cenara y se durmiera con una sonrisa en el rostro, la enorme residencia quedó sumida en una quietud sepulcral.

Alissa, sin embargo, no lograba encontrar paz. La presión de la "prueba final" dictada por el Emperador pesaba sobre sus hombros como una losa de mármol. En solo dos días tendría que enfrentarse al Consejo Imperial y a la despiadada alta sociedad de la capital, un terreno hostil del que desconocía las reglas. Sintiéndose abrumada, se deslizó fuera de las sábanas, vistiendo un camisón de seda blanca, y salió al balcón de la habitación principal. El aire de la capital era menos frío que el del norte, pero la brisa de la noche la hizo estremecer mientras apoyaba las manos en la barandilla de piedra, contemplando las luces de la ciudad con la mirada perdida.

De pronto, un calor reconfortante barrió la frialdad de la noche. Cédric la había encontrado.

Sin hacer ruido, el imponente general acortó la distancia y la abrazó por la espalda, envolviéndola por completo en sus brazos fuertes y posesivos. Alissa soltó un suspiro de alivio, dejándose caer contra su firme pecho. Cédric inclinó la cabeza y comenzó a besar su cuello con una lentitud agónica, rozando la piel sensible con sus labios calientes, haciéndola temblar de inmediato. Con suavidad, la tomó de la cintura y la hizo girar para que quedara frente a él, obligándola a mirarlo a los ojos. En las pupilas oscuras de Cédric se mezclaba una ternura desbordante con la pasión indomable que habían descubierto esa misma mañana en el palacio del norte.

—Estás temblando, mi duquesa —susurró Cédric, su voz un eco ronco que acarició los oídos de Alissa—. No dejes que el miedo a esos burócratas te robe la luz. No estás sola.

Sin esperar respuesta, Cédric la levantó en vilo, uniendo sus labios en un beso profundo, hambriento y cargado de una devoción que rozaba la adoración. Alissa se aferró a sus hombros mientras él la transportaba hacia el interior de la habitación, depositándola con infinita delicadeza en el centro de la gran cama de dos plazas.

Esa noche, el deseo no fue una explosión de rabia o dominio salvaje como en la mañana, sino una entrega pausada, sagrada y de una intensidad desgarradora. Cédric se deshizo de sus prendas y, con dedos trémulos por la emoción, deslizó la seda blanca del camisón de Alissa hacia abajo, dejando su cuerpo al descubierto bajo la luz dorada de las velas. Volvió a recorrerla con la mirada, pero esta vez sus ojos no reflejaban el hambre de un cazador, sino la veneración de un hombre que contempla su único santuario.

Con paciencia infinita, Cédric comenzó a besar cada centímetro de su piel. Sus labios descendieron por sus mejillas, su barbilla, bajando por la línea de su garganta hasta detenerse en sus pechos, donde se demoró en delinear sus formas con la lengua, arrancándole a Alissa gemidos dulces y entrecortados. Sus manos, firmes y cálidas, se deslizaron por sus muslos, abriéndolos con suavidad mientras sus dedos exploraban su intimidad con una delicadeza que hacía que Alissa arqueara la cadera, perdiéndose en un océano de sensaciones ardientes.

Cuando entró en ella, lo hizo de un solo movimiento lento y profundo, uniendo sus cuerpos en un encaje perfecto. Alissa ahogó un grito contra el hombro de su esposo, sintiendo una plenitud abrumadora que le llenó los ojos de lágrimas de felicidad. Cédric comenzó a moverse con un ritmo pausado pero implacable, buscando el fondo de su ser, mientras sostenía sus manos con los dedos fuertemente entrelazados sobre las almohadas. Cada embestida era una caricia, cada roce una confesión silenciosa. El sudor brillaba en la piel del general mientras aceleraba el ritmo ante los ruegos inaudibles de Alissa, quien enterraba sus uñas en sus hombros, balanceándose con él en un vaivén perfecto de amor y fuego.

En el clímax de la entrega, cuando el espasmo del placer los sacudió a ambos dejándolos sin aliento, Cédric se derrumbó a su lado, abrazándola contra su pecho húmedo. Pasó sus dedos por los cabellos enredados de Alissa y, mirándola con una solemnidad inquebrantable, le hizo una promesa que selló su destino.

—Mírame, Alissa —le pidió, besando su frente—. Que lo sepa el Emperador, el Consejo y todo el Imperio... Tú ya eres la única dueña de mi vida, de mi corazón y de mi Ducado. Mañana iremos a ese banquete y les demostraremos que nadie puede destruir lo que Dios ha unido.

Alissa se durmió con el rostro pegado a su corazón, sintiéndose la mujer más protegida y amada del mundo.

A la mañana siguiente, la luz del sol de la capital inundó la habitación, disipando la magia de la noche. Alissa se levantó sintiendo el cuerpo renovado y una nueva fuerza en su interior. Cédric ya había bajado a reunirse con los caballeros de la guardia para coordinar la seguridad de Theo.

Sin embargo, la burbuja de paz se rompió cuando una de las doncellas de la residencia entró a los aposentos con una bandeja de plata. No traía el desayuno. En el centro de la bandeja descansaba un sobre de papel tosco, sin remitente, cerrado con un sello de cera negra sin insignia.

Alissa, con el corazón dándole un vuelco repentino, tomó el papel y rompió el sello. La caligrafía en el interior era apresurada, angulosa y anónima. La carta decía:

> *"Duquesa Valerius:*

> *La fiera herida es más peligrosa cuando se sabe acorralada. Lady Elene ha perdido el favor de los jueces, pero no su veneno. Está planeando un movimiento desesperado para forzar la situación y humillarla públicamente antes de que el Emperador dicte el fallo definitivo en el Consejo Imperial. El banquete benéfico de esta noche en el Palacio de Cristal no será una fiesta; será su ejecución social. Prepárese, porque el invierno de Elene no caerá sin intentar congelar sus raíces primero."*

>

Alissa apretó el papel entre sus manos, sintiendo que el presentimiento lúgubre del mercado regresaba. Elene estaba lista para jugar su última carta, y el misterio de su siguiente ataque quedaba formalmente servido sobre la mesa.

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Alexandra Hurtado Armero
Me encantó esta historia, y sin temor a equivocarme es lamprima que leo de esta autora y estubo muy buena, el diálogo, la trama, todo el contenido en si estuvo excelente. Entonces felicidades por tu entrega y dedicación 🥰🥰🥰
Ericka L GONZALEZ
excelente
Marisel Rio
💕💕💕💕💕 excelente historia como todas tus novelas un placer leerlas
Ali
muy bonita tu novela felicidades
me gustó porque tuvo de todo y también un dicho más vale muy corto y hermoso que largo y frustrarte
👏
Sabri Nahir Zapata Zini
Hermosa historia!!
Marisel Rio
💕💕💕💕💕💕💕
Marisel Rio
💕💕💕 Que bello capítulo 💖💖💖
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Amor en el aire
Marisel Rio
💕💕💕💕Guauu que comienzo ya me atrapó 🤦🤦😅😅😅😅💕💕💕
ERICA ESTRADA PEREZ
Que paso con el padre de Ella ni una carta nada de nada
Yolanda Fernandez
Que bella historia, mil felicidades autora 👏🏻
Luisa Esperanza Bautista Angarita
felicitaciones
Luisa Esperanza Bautista Angarita
excelente novela
Luisa Esperanza Bautista Angarita
pobre niña con ese padrino
Luisa Esperanza Bautista Angarita
si con alguien que lo ponga a sudar
Gloria Rodríguez
También me quedó la incertidumbre del papá, que pasó con el, no se vio en este cuadro de felicidad
Judy
Magníficamente hermosa!!!!
Judy
Que historia tan pero tan bella!!! Me cautivó totalmente!!! Bien narrada, creativa en su género, no todo lo que se necesita para crear una obra literaria magnífica! Felicitaciones estimada autora! Quedo ansiosa por seguir con la próxima!
ERICA ESTRADA PEREZ
La bueno de tener una amiga puedas decir eso con confianza
Maria Garrido
el papá de ella no se supo nunca de él.
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