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El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Él huele a lluvia de verano. Él casi no huele a nada.

Nico es un alfa de veinte años que nunca se ha enamorado. Cree que el amor es un vendaval que lo arrasa todo el primer día.
Jean es un omega de veintiocho que sí amó, y perdió, y se arrancó la marca. Ahora apenas huele. Ahora no espera nada.

Pero Nico vuelve al cibercafé. Cada tarde. Con excusas tontas.

Y poco a poco descubre que el amor no es solo felicidad. También es miedo. Espera. Dolor. La paciencia de quedarse cuando el otro no puede devolver la mirada.

Porque a veces el amor no es un vendaval. A veces crece lento, en silencio, y cuando menos lo esperas ya te ha arrasado.

Porque a veces el amor no ruge. A veces es solo lluvia suave que despierta el musgo que parecía muerto.

Una novela Omegaverse sobre aprender a esperar y atreverse otra vez.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21 — El umbral

Jean leyó el mensaje otra vez.

El teléfono se le resbaló en la mano, lo dejó sobre la mesa, junto a la hiedra, lad hojas verdes brillaban bajo la luz de la bombilla. La había elegido con cuidado, pensando en él, y ahora le parecía una tontería, una tontería pequeña, como todo lo que él podía ofrecer. No había llorado, no había roto nada, solo se había sentado en el borde de la cama, con las manos vacías, mirando la maceta y se había quedado así, sin moverse, hasta que sonó el timbre.

No se levantó de inmediato, escuchó el primer timbrazo, el segundo, el tercero. Sabía que era Nico, nadie más llamaba a su puerta.

Se levantó despacio, fue hasta la entrada, abrió.

Nico estaba en el rellano. Tenía el pelo revuelto, la respiración agitada, como si hubiera subido las escaleras de dos en dos. Olía a lluvia de verano, pero también a club, a humo ajeno, a una noche que Jean no había vivido.

—Hola —dijo Nico.

—Hola.

Jean no se apartó para que entrará, tampoco cerró la puerta, se quedó en el umbral, como si ya no tuviera fuerzas para decidir nada.

—Mauro me dijo que estuviste allí —dijo Nico—. Que me viste ganar y que te fuiste.

Jean asintió, no dijo nada, no tenía nada que decir.

—¿Por qué no te acercaste?

—Estabas ocupado.

—¿Con Sasha?

Jean no respondió, miró al suelo.

—No era nada —dijo Nico, y su respuesta sonaba a prisa, a querer arreglar algo que no entendía del todo—. Sasha solo me dio un ramo y organizó una fiesta, pero yo no pedí nada de eso.

—Ya lo sé.

—Entonces, ¿por qué te fuiste?

Jean levantó la vista, sus ojos estaban cansados. No había lágrimas, pero parecía que hubiera llorado, o que hubiera estado a punto de hacerlo y se hubiera quedado a mitad de camino.

—Porque vi lo que él puede darte —dijo, en voz baja—. Y supe lo que yo no puedo.

—¿Qué no puedes?

Jean movió la cabeza, despacio, no era un gesto de negación, era un gesto de cansancio.

—Nico —dijo, y su nombre le salió sin fuerza—. No estés aquí, no deberías estar aquí.

—¿Por qué no?

—Porque soy demasiado viejo para esto.

—No eres viejo.

—Estoy roto.

Nico abrió la boca para decir algo pero no supo qué responder.

—No es tu culpa —dijo Jean, y ya no miraba a Nico, miraba la hiedra sobre la mesa, al fondo del apartamento—. No es culpa de nadie, solo que yo ya no sé hacer esto. Ilusionarme, creer que alguien como tú va a quedarse.

—No me voy a ir —dijo Nico.

—No lo sabes.

—Lo sé. Yo…

No terminó la frase porque Jean volvió a mirarlo, y esa mirada no era de reproche, era de una tristeza tan quieta que dolía más que cualquier grito.

—Me gusta verte —dijo Nico, con la voz más baja—. Me gusta estar contigo, me gusta que me hagas dibujos en el café. Me gusta cómo miras las cosas cuando crees que nadie te ve.

Jean no respondió, sus manos colgaban a los costados, inmóviles.

—Nunca me había pasado esto —continuó Nico, y su voz temblaba un poco—. Nunca había esperado tanto por alguien, nunca me había importado tanto que alguien se quedara.

—Eso es porque eres joven —dijo Jean.

—¿Y qué tiene que ver?

—Que con el tiempo aprenderás que la gente se va, que no hay que aferrarse.

—No quiero aprender eso.

Jean no dijo nada, se quedó allí, en el umbral, con los hombros hundidos. Nico quiso tocarlo, quiso agarrarlo del brazo, sacudirlo, hacerle entender de alguna forma, pero no se movió. Sabía que Jean no necesitaba que lo sacudieran, necesitaba que lo esperaran.

—Te compré algo —dijo Jean, de repente.

Nico parpadeó.

—¿Qué?

—Para celebrar tu victoria. Pero luego…

Señaló hacia la mesa. Nico siguió su mirada hacia la hiedra pequeña, envuelta en papel de estraza, con las hojas verdes asomando.

Nico se acercó, la miró, la desenvolvió con cuidado.

—Es bonita —dijo.

—Es pequeña.

—No importa.

Jean se quedó junto a la puerta. No avanzó, no retrocedió.

—No quería que me vieras así —dijo, en un hilo de voz.

—¿Así cómo?

—Triste. Patético. Un tonto que se ilusiona otra vez, con un alfa joven de una familia acomodada.

Nico dio la vuelta a la maceta entre sus manos, las hojas le rozaban los dedos.

—No eres patético —dijo—. No eres un tonto.

—Lo soy, porque sabía que esto podía pasar y aún así…

Se calló, apretó los labios.

Nico dejó la maceta sobre la mesa, dio un paso hacia él. Jean no se apartó, pero tampoco avanzó.

—No sé qué tengo que hacer para que lo entiendas —dijo Nico—. No sé si tengo que esperar más tiempo o menos, no sé si tengo que hablar más o quedarme callado. Solo sé que no quiero estar en ningún otro sitio que no sea donde estés tú.

Jean levantó la cabeza, sus ojos se encontraron.

—No soy lo que mereces —dijo.

—No eres tú quien decide eso.

Nico dio otro paso, estaban muy cerca ahora. Jean sintió su olor, esa lluvia de verano que ahora estaba mezclada con algo más. Con cansancio, con una tristeza que no era la suya.

—No me gusta verte así —dijo Nico, y su voz se quebró un poco—. No me gusta verte pensar que no vales.

—Es la verdad.

—No lo es.

Nico no sabía qué más decir, las palabras se le acababan. Había corrido hasta allí, había subido las escaleras de dos en dos, había llamado tres veces y ahora, frente a Jean, con esa mirada apagada y esos hombros hundidos, se sentía impotente.

No podía arreglarlo con palabras.

Así que se inclinó., despacio, dejándole tiempo para apartarse.

Jean no se apartó.

El beso fue suave, nada que ver con la urgencia con la que Nico había subido las escaleras, fue un beso tembloroso, casi una pregunta. Los labios de Nico presionaron contra los de Jean con una delicadeza que dolía, porque era la de alguien que no quiere romper más lo que ya está roto.

Jean no respondió, no apartó la cara, no hizo nada. Solo se quedó allí, inmóvil, con los ojos cerrados, recibiendo el beso como quien recibe una lluvia que no ha pedido.

Nico se apartó, apoyó la frente contra la de Jean.

—No te vayas —susurró—. No te cierres.

Jean abrió los ojos, los tenía húmedos.

—No puedo prometer que no lo haré —dijo.

—Entonces prométeme que intentarás no hacerlo.

Nico sentía las pestañas de Jean rozándole las suyas, su respiración, entrecortada.

—Intentaré —dijo Jean.

Fue poco, fue casi nada, pero era más de lo que Nico había tenido antes.

Se separaron, Nico cogió la hiedra de la mesa.

—Me la llevo —dijo.

—Es tuya.

—¿De verdad?

—Sí.

Nico la guardó en la mochila, se acercó a la puerta, se detuvo.

—Mañana voy a desayunar a Offline —dijo—, antes de clase.

—No hace falta que vayas todos los días.

—Lo sé, pero voy a ir igual.

Jean no dijo nada.

Nico salió al rellano.

—Buenas noches, Jean.

—Buenas noches, Nico.

La puerta se cerró.

Jean se quedó apoyado contra la madera, cerró los ojos, la boca todavía le sabía a Nico.

No fue un beso apasionado., no fue un beso que resolviera nada, pero era un beso que le decía: estoy aquí y no me voy.

No estaba seguro de si eso era suficiente, pero por primera vez en mucho tiempo, quiso que lo fuera.

———

Nico bajó las escaleras despacio. No sabía si lo que había hecho estaba bien, el beso había sido un impulso, no un plan, pero no se arrepentía.

Jean no lo había apartado, no le había dicho que se fuera, solo se había quedado allí, con los ojos húmedos, diciendo "intentaré".

Eso era algo.

Salió a la calle, el aire era fresco, el cielo seguía cerrado, amenazando lluvia. Metió las manos en los bolsillos., sacó el móvil, escribió el mensaje antes de pensarlo.

Lo envió, guardó el teléfono.

Y mientras caminaba hacia su casa, con la hiedra en la mochila y el sabor de Jean todavía en los labios, se dijo que ya no iba a contener las ganas de escribirle.

Porque contenerse no había servido de nada.

Jean seguía teniendo miedo, pero al menos ahora sabía que no estaba solo.

———

Jean estaba sentado en su cama cuando el movió vibró

Lo leyó, no respondió, pero guardó el teléfono junto a la almohada.

Y esta vez, cuando se acostó, no apagó la luz del todo.

1
Julissa Jimenez
espero que te vaya bien y te adaptes rápido y pronto para continuar con tus novelas que don hermosas😍
Julissa Jimenez
que emoción 😍😍😍😍Nico es muy paciente y sincero y eso enamora a cualquiera 💕💕💕💕💕
Nidia Mojica
Estos me emocionan cada vez mas, disfruto su interacción. Me encanta la historia.
Julissa Jimenez
me gusta la sinceridad de Nico 😍😍😍😍😍😍 que él los se den una oportunidad, pero así como se está dando lento, no allá otras personas que les hagan daño por envidia o que se yo😢😢😢😢plis autora que no sufran😢😢😢😢
Nidia Mojica
Me gusto que Nico fuera sincero con Sasha. Me encanta la historia; espero Jean se empiece a abrir cin Nico y se de la oportunidad de volver a amar y ser amado.
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢😢 autora me hizo llorar 😢 😢😢😢de pesar todo lo que a sufrido Jean 😢😢😢😢😢 pero lo que más me encanta es que Nico es más maduro de lo que cree. otro capítulo por fis
Nidia Mojica
Muuucha paciencia Nico algo roto no se arregla al 100%.
Nidia Mojica
Me entristecio ver como le pego lo de Sasha a Jean pero mas me gusta Nico y ser sincero todo el tiempo.
☆Nanu☆
cuanto dolor, Jean!!! pero vez que no estas solo??? Nico te espera, está ahí 💪🥰
☆Nanu☆
siiii, espero ambas juntas o separadas con ansias!!!
☆Nanu☆
siiii, la re veo!! 💪
☆Nanu☆: Es que tu trabajo es super creativo y emocionante!! Así que siempre sí!! Espero muchas historias más, todos los personajes son muy ricos!!🥰
total 2 replies
Julissa Jimenez
autora no me puedo quejar de tus novelas me encantan 😍😍😍😍😍claro que si👏👏👏👏👏👏👏👌👌👌👌👌
Hanabi Montano: ❤️ Me encanta tu energía. Gracias por confiar siempre en mis historias, saber que te divierten y te emocionan es de las mejores cosas que me pasan como escritora. Ojalá las nuevas que vengan te sigan gustando tanto como esta. ¡Un abrazo enorme! 💕
total 1 replies
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢joda 😢😢😢😢😢porqueéeeeeerrrrrrrr😢😢😢😢Dios que si hablen plis siíiiiiiiiiiiii😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢
Nidia Mojica
Cada una de tus historias ha prometido y cumplido, así que adelante.
Hanabi Montano: Nidia, qué bonito leer eso, saber que sientes que he cumplido lo que prometí es de las cosas que más valoro como escritora, significa mucho que lo digas. Así que, si tú confías, yo le pongo más ganas todavía. Gracias por estar siempre ahí. ❤️
total 1 replies
Nidia Mojica
Nooooooo, tienen que verse hablar. Me entra la angustia.
😈(⁠◠⁠‿⁠◕⁠)🫦
Claro que me encantaría leer la historia de cada uno de los amigos de Nico ya que ellos lo apoyan y cada uno tiene su propia historia con momentos que se cruzan entre los tres, espero que si llegues a realizarlas yo encantada y ansiosa por leerlas😉🙂
Hanabi Montano: Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de escribir eso, me alegra muchísimo saber que te gustaría leer las historias de Mauro y Leo. Tienes toda la razón: ellos también tienen sus propios caminos, sus propios miedos y sus propias ganas de amar y aunque ahora todo el foco está en Nico y Jean, yo también les tengo mucho cariño a esos dos. Tus palabras me motivan muchísimo a seguir planeando sus historias. Prometo terminar bien esta primera, y después… ya veremos. Un abrazo grande ❤️
total 1 replies
☆Nanu☆
por favor no nos dejes así!!!
Nidia Mojica
Es entendible el que Jean aún quiera crear una barrera fue lastimado y consciente e inconscientemente busca protegerse 🥺. Y Nico quiere acercarse mas a él. Me dio la chipilera al terminar el capitulo.
Nidia Mojica
Estos dos me matan de ternura 😍🥰.
☆Nanu☆
acercarse cuando hay tanto miedo a equivocarse es difícil
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