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Latidos Que Se Esconden

Latidos Que Se Esconden

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Romance
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Autor lucia

Desde la ventana de su habitación, Mireya aprendió a escapar sin salir de casa.

A sus dieciséis años, el mundo le quedaba grande: discusiones detrás de las paredes, una bebé llorando en la habitación contigua y la palabra separación flotando como una sombra imposible de ignorar. Pero al otro lado de la calle había algo distinto. O alguien.

Ryan.

Veintiuno. Cabello castaño arrulado. Ojos verdes imposibles de olvidar. Siempre tranquilo. Siempre ajeno a la mirada que lo observaba cada tarde.

Él nunca la notaba.

Hasta que el destino decidió que una ventana no sería suficiente para mantenerlos separados.

Y lo que comenzó como simple curiosidad... estaba a punto de cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Capítulo 22: Mi salvador.

Pov: Ryan

Después de hablar con Mireya me quedé un momento quieto. No fue una conversación fácil, pero sí necesaria. Tenía que decirle la verdad sin rodeos. No podía dejar que las cosas se enredaran ni que ella interpretara señales equivocadas. Ian me había dicho, borracho, sin filtros. “Está enamorada de ti.” No quería que esa idea creciera ni que se convirtiera en algo que la hiciera sentir mal. Mireya es buena persona. No merece pasar por incomodidades por un malentendido.

Por eso fui directo. “No estoy enamorado de ti.” No lo dije con dureza, pero tampoco con suavidad excesiva. A veces la claridad duele, pero es mejor que dejar las cosas en el aire. Vi su expresión cambiar. No fue un gesto de rabia ni de devastación, sino algo más sutil: una mezcla de sorpresa y un pequeño destello de decepción. Eso me hizo sentir un leve peso en el pecho. No porque hubiera mentido —no lo hice— sino porque la honestidad puede ser incómoda. Sin embargo, también es necesaria.

No puedo fingir sentimientos que no existen. Estoy con Ashlie, y eso es verdad. Sería injusto con ella y también con Mireya dar a entender otra cosa.

Cuando ella asintió, supe que comprendió. No estaba feliz, pero tampoco furiosa. Simplemente aceptó la realidad. Y eso fue un alivio. Las cosas podían seguir sin rarezas. Amistad, nada más. No hay motivo para complicarlo. Podemos llevarnos bien, hablar cuando sea necesario, sin tensiones ni expectativas. Esa fue la intención desde el principio: claridad.

Respiré hondo y seguí con lo mío. El hospital seguía igual: gente entrando y saliendo, máquinas sonando, conversaciones en voz baja. El mundo no se detuvo por la charla y eso está bien. No todo debe cambiar por una conversación. No todo tiene que volverse extraño. Le ofrecí amistad a Mireya porque no hay razón para tratarla con distancia. Es una persona decente, y podemos llevarnos bien sin complicaciones. Eso es suficiente.

No tiene que ser más. Y tampoco para mí.

Pov: Mireya

Recibí la llamada de Chelsy. Su voz sonaba animada, como siempre cuando planeaba algo.

—¡Mireya!

—Tienes que venir si o sí. No importa como.

Reí por su forma animosa de hablar.

—¿De qué hablas, Chelsy?

—Este fin de semana vamos a la casa de playa. Será genial: sol, música, comida… todo. ¿Te animas a venir?

Parpadeé. No lo esperaba.

—Ah… no sé. Mis papás son estrictos con esas cosas.

Chelsy rió.

—Vamos, no es tan lejos. Y mis papás estarán ahí. Podemos pasarla bien sin complicaciones. Hace tiempo que no salimos.

Me mordí el labio. La idea sonaba bien: la playa, aire diferente, un descanso de todo, pero también conocía a mis padres. Eran estrictos. Siempre preguntaban a dónde iba, con quién, a qué hora regresaba. No era imposible pedir permiso, pero tampoco fácil.

—Voy a pedirlo —dije—. No prometo nada.

Chelsy sonrió.

—Perfecto. Diles que será seguro. Mis papás se encargan.

Colgué la llamada y me quedé pensando. La playa podría ser buena. Un fin de semana sin escuela, sin hospital, sin las cosas que últimamente me daban vueltas en la cabeza, pero mis padres no solían dejarme salir sin muchas preguntas.

Respiré hondo y fui donde estaba mi mamá. Lilian atendía pacientes. El hospital seguía en movimiento: gente entrando, saliendo, conversaciones en voz baja. Me acerqué con cuidado.

—Mamá… ¿puedo hablar un segundo?

Ella me miró.

—Estoy con un paciente. Dame un minuto.

Asentí y esperé. No quería interrumpir. Cuando terminó, se acercó.

—¿Qué pasa?

Tragué saliva.

—Chelsy me invitó a la casa de playa este fin de semana. Es una salida con amigos. Sus papás también van. Pensé que podría ir.

Mi mamá frunció el ceño.

—Casa de playa… ¿con quiénes?

Sentí la tensión en su tono.

—Con Chelsy, Ian y otros compañeros. No será nada peligroso. Solo pasar el fin de semana.

Ella me observó con esa mirada que usan los padres para evaluar si hablas en serio.

—No sé.

El estómago se me hundió un poco.

—Puedo comportarme y mis amigos estarán ahí.

Mi mamá suspiró.

—No es eso.

—Entonces, ¿qué?

Ella cruzó los brazos.

—Eres joven, Mireya y esas salidas pueden salirse de control.

Fruncí el ceño.

—No va a pasar nada malo.

Mi mamá negó.

—No es que no confíe en ti, pero no conozco bien a los padres de tus amigos y la playa… no siempre es un lugar tranquilo. No puedo controlar todo lo que pueda pasar.

Sentí frustración.

—Mis amigos son responsables.

Ella me miró.

—Eso espero.

Respiré hondo.

—Solo será un fin de semana. Volveré cuando digas.

Mi mamá dudó.

—Tendría que hablar con tu papá.

Asentí rápido.

—Está bien. Que hablen.

Ella suspiró otra vez.

—No prometo nada.

El corazón me dio un pequeño salto. No era un sí, pero tampoco un no. Era incertidumbre.

—Gracias —dije.

Mi mamá asintió.

—No te ilusiones.

Tragué saliva.

—Lo sé.

Pero igual quería ir. La playa, los amigos, un descanso. Quizá mis padres dirían que no. Quizá no sería posible, pero al menos lo intentaría y eso ya era algo.

Llegué a casa y hablé con mis papás sobre el permiso. No fue una conversación larga, pero sí con preguntas. Mi papá quería saber con quién iba, dónde sería la casa de playa y si estaríamos solos o con adultos. Le expliqué que iría con Chelsy y otros amigos, que los papás de ella también estarían y que no sería nada peligroso. Mi papá suspiró, dudó un segundo, pero al final asintió.

—Está bien —dijo—. Puedes ir. Pero te cuidas. Si pasa algo, llamas. Nosotros vamos a recogerte.

Asentí, sintiendo un pequeño alivio. Era la primera vez que mis papás se preocupaban por mi y no peleaban.

—Gracias.

Mi mamá añadió:

—Y no te olvides del teléfono. Quiero saber que estás bien.

—Lo llevaré —respondí.

No fue un permiso sin condiciones, pero tampoco un no. Era suficiente.

Después fui a mi habitación y empecé a hacer la maleta. Doblé ropa para la playa, un par de mudas, mi toalla y cosas básicas. Mientras guardaba todo, leí nuevamente el mensaje de Chelsy.

“Mi hermano te va a recoger. Él nos lleva. No lo conoces, pero es buena onda. Es pelinegro, con ojos negros. Puede ser un poco grosero a veces, sí, pero no en mala forma. Al final cae bien y es algo parecido a mí.”

Parpadeé.

No conocía al hermano de Chelsy. Solo lo que ella había dicho: que era un chico lindo en su forma, no perfecto ni extremadamente amable, pero tampoco alguien desagradable. Un poco grosero, un poco mujeriego, según sus palabras, pero con esa personalidad que termina cayéndote bien con el tiempo. Algo parecido a Chelsy, pero en versión masculina.

Me mordí el labio.

La idea de que fuera él a recogerme me ponía un poco nerviosa. No sabía cómo sería. ¿Hablaba mucho? ¿Era de los que hacen bromas? ¿O de los que se quedan callados? Tampoco importaba demasiado. Era el hermano de mi amiga. Solo iba a llevarnos a la casa de playa.

Aun así, me pregunté cómo sería conocerlo.

Negué con la cabeza.

No tenía sentido darle tantas vueltas.

Era un viaje con amigos.

Y él solo sería el conductor.

Nada más.

Seguí haciendo la maleta.

Ropa, toalla, cargador y pequeñas cosas.

Mientras guardaba todo, imaginé la playa: el sonido del mar, la arena bajo los pies, el sol. Un fin de semana distinto. Sin escuela, sin hospital y sin conversaciones complicadas.

Quizá sería bueno.

Quizá necesitaba eso.

Un descanso.

Respiré hondo.

Estaba lista.

O al menos lo intentaba.

Mi mamá salió a la puerta y volvió al rato.

—Hay alguien afuera con un carro —dijo—. Supongo que es quien te va a llevar.

Parpadeé.

—Ah… sí. Debe ser el hermano de Chelsy.

Mi mamá frunció el ceño, no de mala manera, pero sí con esa expresión de madre que quiere estar segura.

—No lo conozco. ¿Quién es?

Tragué saliva.

—El hermano de mi amiga. Me va a llevar a la casa de playa.

Ella cruzó los brazos.

—Eso ya lo dijiste. Quiero saber quién es. No me gusta dejarte ir con desconocidos.

Asentí.

—No es un desconocido. Es el hermano de Chelsy.

Mi mamá levantó una ceja.

—Eso no me dice mucho.

Respiré hondo.

—Es buena persona. Chelsy dice que es un poco grosero a veces, pero no en mala forma.

Mi mamá no se relajó del todo.

—Eso es lo que ella dice. Yo quiero verlo.

Parpadeé.

—¿Verlo?

—Sí. Quiero que entre y se presente.

Sentí un pequeño nerviosismo.

No porque fuera algo malo.

Solo porque no esperaba la insistencia.

—Mamá… no es necesario.

Ella negó.

—Sí lo es. Si va a llevarte, quiero saber con quién.

No podía discutir.

Era razonable.

Asentí.

—Está bien.

Abrí la puerta y salí. El chico seguía junto al carro. Era pelinegro, ojos oscuros, con esa expresión relajada que no decía mucho. Supuse que era Anderson, el hermano de Chelsy. Me acerqué un poco, intentando no parecer nerviosa.

—Hola… supongo que tú eres el hermano de Chelsy —dije.

Él me miró. No sonrió de inmediato, pero tampoco se veía molesto.

—Ajá. Anderson.

Su tono fue un poco seco, pero no agresivo. Solo… directo. Me mordí el labio, tratando de hacer conversación.

—Soy Mireya. Ella me dijo que venías a recogerme para la casa de playa.

Anderson asintió.

—Sí, me tocó el taxi hoy.

No sabía si era broma o no. Sonaba medio serio, medio sarcástico. Sonreí apenas.

—Bueno, gracias por venir. Mis papás son un poco estrictos con eso de dejarme ir con gente que no conocen.

Él levantó una ceja.

—Lógico. Yo tampoco dejaría a mi hermana irse con desconocidos.

Asentí.

—Por eso quería que entres un momento. Así puedes presentarte y mi mamá se queda tranquila.

Él levantó una ceja.

—No hace falta.

Sonreí.

—Sí hace. Solo será un saludo. Nada raro.

Anderson dudó un segundo, luego suspiró.

—Está bien, pero rápido.

Me alegró que aceptara.

—Perfecto.

Lo guié hacia la puerta. Mi mamá, Lilian, estaba en la sala. Cuando entramos, ella nos miró con atención, como hacen los padres cuando evalúan a alguien.

—Mamá —dije—. Él es Anderson. El hermano de Chelsy. Me va a llevar al viaje.

Mi mamá lo observó.

No sonrió de inmediato, pero tampoco se veía hostil.

—Mucho gusto —dijo con educación.

Anderson se comportó como todo un caballero.

Se acercó un poco, sin invadir el espacio.

—El gusto es mío, señora. Soy Anderson. Trabajo y estudio. Nada demasiado emocionante, la verdad. Me encargo de algunas cosas en la universidad y ayudo a mi familia cuando puedo.

Mi mamá levantó una ceja.

—Eso suena responsable.

Anderson asintió.

—Intento serlo. Sé que es importante que usted se sienta tranquila con el viaje. No quiero causar problemas. Solo voy a llevar a Mireya y asegurarme de que llegue bien.

Mi mamá lo evaluó un segundo más.

—Bien. Eso me deja más tranquila.

Sentí un pequeño alivio.

Anderson continuó, con tono respetuoso.

—Chelsy me habló del viaje. Dijo que será en la casa de playa con amigos y mis padres también estarán. No habrá nada peligroso. Solo un fin de semana para descansar.

Mi mamá cruzó los brazos.

—Eso espero. No me gusta que se vayan sin supervisión.

Anderson asintió.

—Lo entiendo y si en algún momento necesita hablar conmigo, no hay problema. Puedo darle mi número o mantenerla informada.

Mi mamá lo miró con más atención.

No era arrogante.

No hablaba de más.

Solo se comportaba con seguridad.

—Aprecio eso —dijo ella finalmente—. No todos los chicos se toman la molestia de presentarse.

Anderson sonrió apenas.

—Es lo correcto.

Mi mamá relajó un poco la expresión.

—Bien. Me cae bien.

Sentí una pequeña sonrisa.

No porque fuera gran cosa, sino porque mis papás estaban más tranquilos.

—¿Satisfecha? —me dijo Anderson, mirándome.

Asentí.

—Sí, gracias.

Él se encogió de hombros.

—No es gran cosa.

Mi mamá lo observó otra vez.

—Y dime, Anderson. ¿A qué te dedicas?

Él se enderezó un poco.

—Estudio para ser cirujano. Estoy en prácticas. Mi mamá trabaja en el hospital, así que desde chico me interesó la medicina. No es fácil, pero me gusta ayudar a la gente, aprender cosas nuevas… eso me motiva.

Mi mamá levantó una ceja, interesada.

—Eso es bueno. Ser cirujano no es sencilla.

Anderson asintió.

—No, señora. Pero vale la pena.

Mi mamá sonrió levemente.

—Me gusta tu actitud.

Anderson devolvió la sonrisa, sin exagerar.

—Gracias.

Mi mamá lo observó otro segundo y luego añadió:

—Cuidar a los pacientes requiere paciencia. No todos lo entienden, pero si realmente te gusta, vas por buen camino.

Él asintió.

—Eso espero.

Mi mamá finalmente relajó la postura.

—Bien. Me da tranquilidad saber con quién va mi hija.

Sentí alivio.

Todo había salido bien.

Anderson se portó como un caballero, educado y respetuoso.

No fue grosero ni desinteresado.

Habló con seguridad, pero sin soberbia.

Y por primera vez, mi mamá pareció convencida.

—Gracias por recibirnos —dijo él.

Mi mamá asintió.

—Cuídala en el viaje.

Anderson me miró.

—Lo haré.

No fue exagerado.

Solo sincero.

Y por alguna razón, eso me hizo sentir un poco más tranquila.

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Mary Ney
Que triste espero que Ryan no valla carce el no la toco😭
Mary Ney
muy buenos capitulo escritora gracias por el maratón ☺️
Mary Ney
gracias escritora por los capítulos
Mary Ney
Al fin enfrentarte lo que siente Ryan gracias por el capitulo escritora
Azastyle: Sii, ya era hora. Al fin se da cuenta 😭
total 1 replies
Mary Ney
Gracias por el capitulo escritora ☺️
Maredys Marquez
JODER....🙄🙄..UNA MADRE CLASISTA Y UN TONTO CELOSO...🤣🤣
Mary Ney
Ryan verdaderamente no te entiendo primero la ignorante haya ahora viene con tu cosa de preocupado gracias escritora por el capitulo queremos más si puede☺️
Mary Ney
Que quedran los padres, pensé que eran los amigos gracias por capitulo escritora ☺️
Mary Ney
Fue capitulo triste , pero también que puso a prueba la amistad de los verdaderos amigos, eso fue encantador gracias escritora fue capitulo de enseñanza de que no todos encontramos ese amigo que esta aunque tubiese que cruzar el mar. excelente, si puede uno más ☺️
Azastyle: Si, claro con gusto. Me encanta q disfrutes la lectura 😭
total 1 replies
Maredys Marquez
Woow. .. que historia tan intensa...
Mary Ney
Que tristeza por Jack y lo de su madre ,esa es una amistad Mireya y jack que será todo terreno gracias por este capitulo 🥰
Mary Ney
Que buen capítulo Así Ryan ves que no eres único que Mireya puede tener amigo muy bueno gracias escritora.
Mary Ney
ok escritora revisaré ☺️
Mary Ney
Gracias escritora por complacernos con otro capítulo ☺️
Azastyle: Si, más bien por la espera. Te recomiendo q leas mi nueva novela " Plantada En El Altar" espero q te guste 🥰😭
total 1 replies
Mary Ney
Gracias por el capitulo escritora ☺️ si puede un pequeño maratón
Mary Ney: Gracias escritora 🥰
total 2 replies
Mary Ney
El libro es excelente recomendado 100%
Mary Ney
Gracias por el capitulo, no quiero interpretar nada creo Ryan la acompaño porque la novia no estaba, si no no la fuese visto Anderso si fuese estado acompañado hay que esperar como se desenvuelve
ana
Empecé a leer se ve interesante la trama
Mary Ney
Que bueno Ryan que lo tomas así, Mireya merece Buenos amigos ☺️
Mary Ney
Gracias por capitulo si puedes que sea un maratón
Azastyle: Sí, claro. Pensaba hacerlo porque ya tengo capítulos listos. 🤭
total 1 replies
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