Cada final es un regreso… pero el dolor nunca desaparece.
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Capítulo 20: La guardiana que nadie ve
El tiempo pasó lento.
Demasiado lento.
Kenji, sentado entre estanterías antiguas, tomó uno de los libros.
—…A ver qué hay aquí.
Lo abrió.
Lenguaje extraño.
Pero entendible… a medias.
—Magia, historia, criaturas…
Pasó páginas.
—Este lugar está lleno de cosas peligrosas.
Lilia no respondió.
Pero lo observaba de reojo.
Kenji siguió leyendo un rato más.
Hasta que cerró el libro con un pequeño suspiro.
—Oye…
Lilia no se movió.
—¿Qué?
Kenji levantó la mirada hacia ella.
—Me doy cuenta de algo.
Pausa.
—Estás muy sola aquí.
Silencio.
Lilia no respondió de inmediato.
Pero su expresión cambió apenas.
Muy poco.
—…
Kenji continuó.
—Quiero decir… este lugar es enorme.
Miró alrededor.
—Y no parece que nadie venga.
Lilia cruzó los brazos.
—No tienen por qué venir.
Su tono volvió a ser frío.
—Me encargo de proteger el castillo.
Kenji levantó una ceja.
—¿Proteger?
Lilia asintió.
—Con barreras.
Sus ojos brillaron levemente.
—Espacio, tiempo… distorsión.
Kenji parpadeó.
—…Ok.
—Eso suena muy roto.
Lilia no reaccionó al comentario.
—Es mi función.
Kenji se quedó en silencio unos segundos.
—Entonces…
Miró la puerta por donde entró.
—¿Por qué nadie ha venido?
Lilia respondió sin dudar.
—Porque nadie sabe que existe.
Silencio.
Kenji la miró.
—…¿Cómo?
Lilia señaló la entrada.
—Esa puerta.
Hizo una pausa.
—Está oculta.
—No se percibe.
—No se recuerda.
El ambiente se volvió más extraño.
—Nadie se da cuenta de ella.
Kenji frunció el ceño.
—…¿Y yo sí?
Lilia lo miró directamente.
—Sí.
Pausa.
—Solo tú.
Silencio.
Kenji bajó la mirada.
—…Eso tampoco me gusta.
Lilia no respondió.
Kenji volvió a hablar.
—Entonces llevas todo este tiempo aquí…
Miró alrededor.
—¿Sola?
Lilia dudó.
Muy levemente.
—…Sí.
Kenji apoyó la espalda contra la estantería.
—Eso sí está peor que lo mío.
Lilia lo miró.
—No necesito compañía.
Kenji la miró de reojo.
—Sí… claro.
Lilia frunció ligeramente el ceño.
—Es la verdad.
Kenji cerró los ojos un segundo.
—Ajá.
Pausa.
—Y yo soy una persona normal.
Silencio.
Lilia no respondió.
Pero no insistió.
Kenji abrió los ojos.
Miró el libro en sus manos.
—…Gracias por no echarme.
Lilia desvió la mirada.
—No puedes irte aún.
Kenji sonrió un poco.
—Sí, pero aún así.
Pausa.
—Gracias.
Silencio.
Lilia no dijo nada.
Pero por primera vez—
No se veía completamente distante.
Y en esa biblioteca olvidada—
Había algo que no era magia.
Era…
Compañía.
Capítulo 20: La guardiana que nadie ve (Parte 2)
Los pasillos del castillo estaban en silencio.
Pero no en calma.
Pasos rápidos.
Miradas inquietas.
Las trillizas avanzaban juntas.
Cecilia iba con ellas.
—No está aquí… —murmuró Airi.
Kaede frunció el ceño.
—Revisamos su habitación, los pasillos principales y el ala este.
Mio habló en voz baja.
—No hay rastro.
Cecilia apretó ligeramente el collar.
—…No puede desaparecer así.
El ambiente se volvió más tenso.
Había pasado más de una hora.
Y eso—
No era normal.
Kaede se detuvo.
—Piénsenlo.
Miró a las otras.
—No es alguien que se esconda sin motivo.
Airi asintió.
—Sí… no parece el tipo.
Mio añadió:
—Algo ocurrió.
Cecilia levantó la mirada.
—¿Creen que…?
No terminó la frase.
Pero todas entendieron.
El recuerdo del ataque aún estaba fresco.
Kaede negó.
—No hay señales de combate.
—Ni de intrusión —añadió Mio.
Airi miró alrededor.
—Entonces… ¿dónde está?
Silencio.
Cecilia dio un paso adelante.
—Kenji…
Su voz fue baja.
Casi un susurro.
Kaede observó a la princesa.
—No se alejaría sin avisar.
Cecilia negó.
—Lo haría.
Las trillizas la miraron.
—Cuando se siente incómodo… se va.
Airi bajó la mirada.
—…Eso es cierto.
Mio analizó.
—Entonces no está perdido.
—Está evitando.
Kaede cruzó los brazos.
—Eso no cambia el problema.
Cecilia levantó la mirada.
Más decidida.
—Tenemos que encontrarlo.
Kaede asintió.
—Dividámonos.
Airi dudó.
—¿Y si pasa algo?
Kaede respondió firme.
—Será más rápido.
Mio habló:
—Mantendremos comunicación.
Cecilia negó.
—No.
Las tres la miraron.
—Voy con ustedes.
Kaede suspiró.
—Princesa—
—No.
Su voz fue firme.
—No me quedaré esperando.
Silencio.
Airi asintió lentamente.
—Entonces nos quedamos juntas.
Mio también.
Kaede, tras unos segundos—
—…Bien.
El grupo volvió a moverse.
Más rápido.
Más atento.
Porque aunque no había señales claras—
Todas sentían lo mismo.
Algo no estaba bien.
Y por alguna razón—
El nombre de Kenji…
No dejaba de pesar en el aire.
Capítulo 20: La guardiana que nadie ve (Parte 3)
El silencio en la biblioteca se había vuelto… tranquilo.
Kenji estaba sentado en el suelo, con un libro abierto sobre las piernas.
Más relajado.
Más enfocado.
Por un momento—
Olvidó todo lo demás.
Hasta que—
—…Ya.
Lilia habló.
Kenji levantó la mirada.
—¿Eh?
Lilia lo observó.
—Se fue.
Kenji parpadeó.
—¿Qué cosa?
—El olor de la maga oscura.
Hizo una pequeña pausa.
—Tienes suerte.
Kenji soltó el aire.
—…Por fin.
Se estiró un poco.
—Pensé que iba a quedarme atrapado aquí más tiempo.
Lilia no respondió.
Kenji cerró el libro con cuidado.
—Gracias por dejarme estar aquí.
Se levantó.
—Estos libros están muy interesantes.
Miró los estantes una vez más.
—Demasiado.
Lilia lo observó en silencio.
Sin decir nada.
Kenji caminó hacia la puerta.
Se detuvo frente a ella.
Su mano se acercó a la manija.
Pero antes de abrir—
Habló.
—Oye.
Lilia no respondió, pero lo escuchaba.
Kenji no se giró.
—Cuando quieras…
Hizo una pequeña pausa.
—Puedo venir aquí a leer contigo.
Silencio.
—Si tú quieres.
Lilia no dijo nada.
Kenji continuó.
—Nadie merece estar solo… o sola.
El aire cambió.
Muy levemente.
Kenji abrió la puerta.
La luz del pasillo se filtró dentro.
Antes de salir—
Giró un poco la cabeza.
—Nos vemos, Lilia.
Y salió.
La puerta se cerró.
Silencio.
La biblioteca volvió a quedarse quieta.
Inmóvil.
Lilia no se movió.
Por varios segundos.
Luego—
—…Tonto.
Murmuró.
Pero su voz…
No sonaba igual que antes.
Y por primera vez en mucho tiempo—
Ese lugar ya no se sentía completamente vacío.