en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 23
Zaidymar frunció el ceño y si quería decirle que no era una empleada, hacerle saber que era la concubina del emperador, hasta se sentía tentada a decirle que su favorita, pero al final lo sintió innecesario, discutir con mujeres tan arrogantes como ella, sentía que era una pérdida de tiempo, algo que no valía la pena.
Empezó a caminar a la puerta al mismo tiempo que le dijo. – Me equivoco de camino y termine en este lugar tan desagradable.
Siguió caminando y estaba a unos pasos de la puerta cuando la mujer la sujeto del brazo, la jalo al mismo tiempo que le dijo. – arrodíllate y pídeme perdón por tu falta de respeto.
Soy la princesa del reino del zorro, tú eres solo una esclava de este maldito imperio, tienes que hacerme una reverencia cuando me mires.
Zaidymar jala su brazo con brusquedad, la hizo tambalearse hasta el punto de que casi cae al suelo; se le quedo mirando y le dijo. – Deja de presumir tu estatus, aquí solo eres una simple concubina y sin valor, porque el emperador no quiere a ninguna.
Todas las concubinas son tratadas peor que esclavos, son insignificantes, solo sirven para mantener a los reinos sometidos, para mostrarles que él tiene el poder, que está por encima de todos.
Ya deja esa arrogancia, aquí no eres nadie y si yo una simple empleada del palacio decido golpearte, el emperador solo me va a recompensar; entiende tu lugar y no me molestes.
Se da media vuelta para salir de ese lugar, pero apenas dio el primer paso la mujer la vuelve a jalar del brazo, quiso darle una bofetada, algo que la enfureció, aunque no logro golpearla, ella no se iba a quedar con esa ofensa.
Zaidymar era un cerillo, que a la primera provocación se encendía y termino dándole dos bofetadas, la princesa cayó al suelo, pero no termino ahí. Zaidymar termino encima de ella dándole le golpes en el rostro, en el cuerpo, hasta termino arrancándole algo de cabello.
Las dos empleadas tratan de detenerla, pero no tenían la fuerza para separarlas, una de ellas sale corriendo para ir a buscar ayuda; se encontró con el ama de llaves y ella rápido fue al despacho a informarle a Dante.
Cuando escucho que estaban peleando se preocupó por Zaidymar y salió corriendo para protegerla, pero en el momento que llego, al ver que era ella quien le estaba dando una buena golpiza a la princesa se quiso reír.
Estaba feliz de que su Zaidymar fuera fuerte, que pusiera en su lugar a esa mujer arrogante y la pensaba dejar que siguiera, pero Rene le pregunto. - ¿Dejaras que la mate a golpes?
Dante soltó el aire con fuerza, no por que le importara la princesa, si moría era algo que no importaría, pero lo que no quería era que Zaidymar se sintiera mal por matar a una persona, no quería que perdiera su alegría si manchaba sus manos con la sangre sucia de esa mujer.
Sin nada de ganas la toma de la cintura y la levanta con una facilidad, como si levantara una pluma, la deja en sus brazos al mismo tiempo que le dice. – Mi hermosa mujer, no sigas lastimaras tus manos y no puedo permitirla.
Tus hermosas manos solo deben ser para acariciarme, vámonos de aquí, no pierdas el tiempo con alguien tan insignificante.
La saco de la torre y la llevo a la habitación de él, ordeno al ama de llaves de que le llevaran agua tibia para lavarle las manos, que tenían algo de sangre de la princesa; al entrar a la habitación la sentó en la silla, en ese momento ella le dice. – si quieres castigarme por golpear a una de tus concubinas solo hazlo, la verdad no me importa y si lo disfrute, esa mujer se merecía esos golpes.
Dante tomo un poco de su cabello y lo acerco a su nariz, para oler su aroma, en ese momento le dijo. – Fue lindo verte pelear, aunque es mejor que no lo vuelvas hacer, me da miedo que una de esas mujeres locas te llegue a lastimar, mejor ordénale a uno de los empleados que lo haga por ti.
Daré la orden para que los empleados del castillo te obedezcan y te protejan, no dejare que nadie te menosprecie o te trate mal, era la única mujer de este palacio que tiene todos los derechos de hacer lo que quiera.
Al momento de decir esas palabras pensó «con esto seguro ella se va a sentir conmovida y me recompensara con un beso, porque me va a ver como su salvador, la persona que la puede consentir, se va a aferrar a mí eso es seguro» no podía dejar de sonreír mientras pensaba en esto, pero ella no era como las demás mujeres.
Zaidymar levanta su mano y quita el mechón de cabello que él sostenía, al mismo tiempo que sé para sobre la silla para quedar a su altura, verlo a la cara al momento de decirle. -No soy alguien débil, soy fuerte y se pelear, ya sea con mis manos o con una espada.
Vamos afuera y te mostrare lo buena que soy con la espada, solo que tenemos que hacerlo donde no este nadie viéndonos, para cuando te derrote nadie se burle de ti.
Dante negó con la cabeza, no podía creer lo que escuchaba, esa pequeña pelirroja cada día que pasaba lo sorprendía más y lo dejaba sin palabras, porque no actuaba como se suponía debía ser una mujer de buena familia, pero lo que más le dolía que nada de lo que pensó se hizo realidad, ni siquiera hubo recompensa, no le dio ese beso.
La hizo que bajara de la silla y se sentara al momento que le dice. – No quiero pelear contigo, prefiero protegerte y cuidarte.
No hagas nada que haga que te lastimes, trata de cuidarte y deja que los empleados te atiendan; recuerda que eres alguien importante para mí, quiero que estes feliz en este lugar, para que nunca me pidas que te deje ir, porque eso es lo único que nunca podre darte, ere mía.
Zaidymar se quedó callada, miro a un lado, se sentía molesta y si era lindo que él quiera darle todas las comodidades hasta el punto de tratarla como si fuera una princesa, pero al final no escuchaba lo que realmente quería, eso era que le preguntara ¿te quieres quedar a mi lado? Lo que deseaba era tener la oportunidad de elegir, no ser obligada a quedarse, aunque últimamente si deseaba estar a su lado, de descubrir que era lo que sentía por él, aun así, deseaba esa pregunta y ser ella quien lo decidiera.
El ama de llaves llego con el agua y Dante le Lavo las manos para quitarle la sangre, tambien ordeno que les trajeran algo para cenar, ya se había hecho de noche; los dos estuvieron hablando sobre libros que habían leído.
Empezaron hablando sobre libros de guerra, para terminar hablando sobre las leyes que oprimían al pueblo, los dos demostraban su descontento sobre la esclavitud y la falta de humanidad de los emperadores; fue una conversación intensa, tanto que las horas se pasaron rápido y cuando menos pensaron ya pasaba de media noche.
Zaidymar quiso irse a su torre para dormir, pero apenas le dio las buenas noches y dio el primer paso, cuando él la brazo pasando sus enormes brazos por su diminuta cintura, al mismo tiempo le susurra al oído. – Hoy dormirás aquí…
Ella no esperaba eso y aunque no era la primera vez durmiendo juntos, se sintió algo nerviosa, pensaba que esto era diferente, por que aquella vez fue porque no había más opciones, pero esta vez estaban solos y en su habitación, donde había una cama suabe, bastante grande, que la hizo pensar de más, eso la puso más nerviosa sin saber que contestarle.
no me imagino en el parto
siempre tendrán amenzas 🙄
su reino al que le debe respeto no lo merece