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“El Ryokan Sakura: La Humana Y El Oni”

“El Ryokan Sakura: La Humana Y El Oni”

Status: En proceso
Genre:Pareja destinada / Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:779
Nilai: 5
nombre de autor: Cube Things

Hola, soy CubeThings.

Me gusta escribir historias que se sienten… más que solo leerse. Historias que mezclan fantasía, romance y emoción, donde los personajes no son perfectos, pero sí intensos.

Amo los mundos tipo anime: yokais, magia, destinos entrelazados… y amores que no se construyen de un día para otro.

Mis historias suelen ser slow burn, con tensión, misterio y personajes que se marcan entre sí de formas que no siempre entienden.

Si te gustan las historias que te hacen sentir, que te envuelven poco a poco… entonces estás en el lugar correcto.

NovelToon tiene autorización de Cube Things para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cuando Kuro dejó de contenerse

El aire se rompió.

No hubo transición.

No hubo aviso.

Solo… poder.

Kuro avanzó un paso más.

Y el mundo cambió.

El vapor explotó hacia los lados, como si algo invisible lo hubiera empujado con violencia. La madera vibró bajo los pies de Hikari, y el agua de las tinas se agitó con fuerza, formando ondas caóticas que golpeaban los bordes.

Hikari no pudo moverse.

No porque no quisiera.

Sino porque su cuerpo… simplemente dejó de responder.

—Rita.

La voz de Kuro fue baja.

Pero no era la misma.

Era más profunda.

Más oscura.

Más… antigua.

—Sácala. Ahora.

Rita reaccionó al instante.

Tomó la muñeca de Hikari con firmeza.

—¡Vámonos!

Pero Hikari no apartaba la mirada.

No podía.

Porque la criatura—

la estaba mirando.

Directamente.

Y algo en ese vacío oscuro…

respondía a ella.

—…espera…

susurró.

Error.

La cosa se movió.

No caminó.

No se deslizó.

Se deformó.

Como si el agua misma la empujara hacia adelante.

Más rápido.

Más cerca.

—¡Hikari!

Rita tiró de ella.

Pero esta vez—

no alcanzó.

Kuro desapareció.

Literalmente.

Un instante estaba en la entrada.

Y al siguiente—

ya estaba frente a la criatura.

—No.

Una sola palabra.

Pero cargada de algo que no era humano.

El impacto no fue físico.

Fue… presión.

El aire explotó.

La criatura se detuvo de golpe, como si hubiera chocado contra algo invisible.

El vapor retrocedió violentamente.

El agua se elevó en una ola que no llegó a caer.

Porque todo—

todo—

se congeló en ese punto.

Los ojos de Kuro brillaron.

Violetas.

Pero no como antes.

Más intensos.

Más vivos.

Más peligrosos.

Y entonces—

su energía se liberó.

Hikari sintió el golpe en el pecho.

No fue dolor.

Fue… peso.

Como si algo gigantesco hubiera descendido sobre el lugar.

Su respiración se cortó.

Sus piernas cedieron ligeramente.

—¿Qué…?

No entendía.

Pero lo sentía.

Hasta los huesos.

La criatura retrocedió.

Por primera vez.

Como si reconociera algo.

Como si supiera.

—…

Un sonido.

Distorsionado.

No palabras.

Pero intención.

Miedo.

Kuro avanzó.

Lento.

Controlado.

Pero cada paso…

pesaba.

—No te acerques a ella.

Su voz no era para Hikari.

Era para eso.

El aire tembló.

Y entonces—

Kuro levantó la mano.

El agua respondió.

Se alzó.

Violenta.

Como si obedeciera.

Como si no tuviera opción.

Se convirtió en una lanza líquida que atravesó el espacio en un instante.

Impacto.

La criatura se rompió.

No explotó.

Se deshizo.

Como si nunca hubiera tenido forma real.

El vapor se dispersó.

El peso desapareció.

El silencio regresó.

Todo terminó.

Hikari cayó de rodillas.

Respirando con dificultad.

Su cuerpo temblaba.

—…¿qué… fue eso…?

Pero nadie respondió.

Porque Kuro—

no la estaba mirando.

Su espalda estaba rígida.

Sus hombros tensos.

Y por un segundo…

pareció que algo en él seguía fuera de control.

Luego—

exhaló.

Y todo volvió.

El peso desapareció.

El aire se estabilizó.

El agua cayó de golpe en las tinas.

El sonido regresó.

El mundo… volvió a la normalidad.

Pero Hikari no.

Porque lo había visto.

Todo.

Kuro giró lentamente.

Y entonces—

sus ojos se encontraron.

Silencio.

Hikari sintió algo en el pecho.

Fuerte.

Doloroso.

No de miedo.

De… impacto.

—…tú…

No terminó la frase.

Porque no sabía cómo.

Kuro la observó.

Un segundo.

Dos.

Y en ese instante—

algo pasó.

Muy leve.

Pero real.

Preocupación.

Pero desapareció.

Tan rápido como vino.

Su expresión volvió a cerrarse.

Fría.

Controlada.

—¿Estás herida?

Directo.

Sin rodeos.

Como si nada hubiera pasado.

Hikari negó lentamente.

—No…

Pero su voz no era estable.

Rita la soltó finalmente.

Aún tensa.

—Eso no era un yokai común…

Kuro no respondió.

Sus ojos volvieron a Hikari.

Más suaves.

Apenas.

—Te dije que no te involucraras.

Pero esta vez…

no sonó como regaño.

Sonó como algo más.

Hikari bajó la mirada.

—…lo siento…

Silencio.

Y entonces—

—No te acerques a cosas que no entiendes.

Su voz bajó.

—Porque no siempre voy a llegar a tiempo.

Eso la golpeó más que todo lo anterior.

Hikari levantó la mirada de inmediato.

—Pero sí llegaste.

Error.

Porque eso—

lo detuvo.

Kuro no respondió.

Pero tampoco se movió.

El aire cambió.

Otra vez.

Pero distinto.

Más… cercano.

—…no siempre será así.

Su voz fue más baja.

Casi personal.

Y por un segundo—

demasiado corto—

su mirada…

no fue la del dueño del ryokan.

Fue la de alguien que…

realmente no quería perderla.

Hikari lo sintió.

Y eso—

fue mucho más peligroso que la criatura.

Kuro no dijo nada más.

Después de ese breve instante en el que sus miradas se encontraron, simplemente giró sobre sus talones, como si todo hubiera terminado ahí. Como si lo que acababa de pasar no tuviera peso. Como si no hubiera nada que resolver.

—Rita —ordenó con voz firme—. Encárgate del área.

Ella asintió de inmediato, pero no lo miró. Había algo en el ambiente que incluso ella prefería no tocar.

Kuro no volvió a ver a Hikari.

Ni un solo segundo.

Y eso… le dolió más de lo que esperaba.

Él comenzó a caminar hacia la salida con pasos seguros, firmes, pero demasiado rígidos. Como si cada movimiento estuviera contenido, calculado, forzado a mantenerse bajo control.

Hikari lo siguió con la mirada sin darse cuenta.

Algo dentro de ella se movía.

Algo incómodo.

Algo que no sabía nombrar.

—…Kuro…

El nombre escapó de sus labios sin intención.

Bajo.

Casi un suspiro.

Pero suficiente.

Kuro se detuvo.

No giró.

No habló.

Solo se quedó ahí.

Por un segundo.

Tal vez dos.

El aire volvió a tensarse entre ellos.

Hikari sintió el impulso de decir algo más, de romper ese silencio, de alcanzarlo antes de que se fuera.

—Gracias…

La palabra salió suave, pero clara.

Sincera.

Hubo una pausa.

Una breve.

Pero pesada.

Y entonces—

—No fue por ti.

Su voz llegó sin voltearse.

Fría.

Cortante.

Como si quisiera cerrar algo.

Pero no lo logró.

Porque no sonó real.

Hikari lo sintió.

No con lógica.

Con algo más.

Algo más profundo.

Kuro reanudó el paso sin esperar respuesta.

Esta vez no se detuvo.

La puerta se deslizó tras él.

Y con eso…

el espacio cambió.

Se sintió más grande.

Más vacío.

Más frío.

Hikari bajó lentamente la mirada, sus manos aún ligeramente temblorosas.

—…no fue por mí…

repitió en voz baja.

Pero no se lo creyó.

Rita la observó en silencio, sin burlas, sin comentarios inmediatos.

Por primera vez… completamente seria.

—Ese ogro…

murmuró finalmente.

Hikari levantó un poco la mirada.

—¿…qué?

Rita cruzó los brazos, desviando la vista.

—Nunca miente peor… que cuando intenta hacerlo.

El silencio volvió a caer.

Pero esta vez…

no era incómodo.

Era denso.

Hikari sintió algo crecer dentro de su pecho.

Lento.

Constante.

Porque ahora ya no era solo confusión.

Era curiosidad.

Y algo más.

Algo que se intensificaba cada vez que él la miraba…

y cada vez que se alejaba.

En el pasillo, Kuro no se detuvo de inmediato.

Siguió caminando, pero su ritmo comenzó a cambiar.

Más lento.

Menos firme.

Hasta que finalmente se detuvo.

Apoyó una mano contra la pared, bajando ligeramente la cabeza.

Su respiración no era completamente estable.

—…tch.

Chasqueó la lengua, molesto.

Consigo mismo.

Cerró los ojos por un momento.

Y la imagen regresó sin permiso.

Hikari.

Su expresión.

Su cercanía.

Ese instante en el que todo estuvo a punto de romperse.

—…esto no.

Su voz salió baja.

Tensa.

—No ahora.

Su mano se tensó contra la madera.

Porque lo entendía.

Perfectamente.

Ese impulso.

Esa reacción.

Esa necesidad de acercarse…

era un problema.

Uno que no podía permitirse.

Abrió los ojos.

El brillo violeta volvió.

Pero más contenido.

Más frío.

Más controlado.

—Mantente al margen.

Se dijo a sí mismo.

Pero en el fondo…

muy en el fondo…

sabía la verdad.

Ya había cruzado la línea.

Y no había forma de deshacerlo.

1
Edith 💋💕
carai este capítulo fue un poco intenso 🫣🫣🫣
Edith 💋💕
que estraño jaja las palabras se puede transformar en otra cosa /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Edith 💋💕
sigue subiendo esta muy bueno ☺️☺️
Cube Things: Gracias por el apoyo claro que seguiré subiendo un saludo
total 1 replies
Edith 💋💕
a las bestias 😱😱😱😱😱
Edith 💋💕
me sorprendió y me lo imagine es 🫣🫣🤩🤩Wouuu
Edith 💋💕
Wou lo sentí real me gusto el capitulo ☺️
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