Dos amigos, un destino marcado por la sangre y una búsqueda desesperada. Cuando su amiga de la infancia desaparece sin dejar rastro, Joan y Ralph deberán despertar el poder oculto de sus linajes. Desde las sombras de la Hermandad del AMO hasta los secretos prohibidos de civilizaciones ancestrales, descubrirán que la realidad es solo un velo... y que para rescatar a quien aman, primero deben aceptar quiénes son en realidad.
En el juego del AMO, la lealtad es un mito y la sangre es la única moneda. ¿Estás listo para cruzar el umbral?
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CAPÍTULO 23: KALAKMUL.
Por la noche, llegaron a un pantano. Se sentaron exhaustos, pero con la certeza de que a la otra parte del pantano se encontraba Kalakmul. Estaban comiendo algunos frutos silvestres que habían recolectado por el camino. Tres de los matones se sentaron cerca del lago para hablar.
Las chicas se sentaron juntas a los pies de un enorme tallo, Sally en medio de las dos, a las que abrazó con cariño. Los sollozos de Annie y Vicky regresaron, sin poder controlarlo.
- Dejar de llorar, no sirve de nada. – dijo serena.
- Lo siento Sally, yo pensé que… - se disculpó Vicky, unos pasos se acercaron.
- ¡ Levanta ! – la alzó con brusquedad Bruno a Vicky tomándola del brazo.– ahora dame el mapa y dime todo lo que sepas sobre el AMO.
Se mantuvo callada, sin mirarle a los ojos. Bruno iracundo por haber sido engañado la golpeó tirándola al suelo. Luego le dio un fuerte puntapié en la boca del estómago. Annie rápidamente fue abrazarla para que se detuviera en su paliza.
- ¡Basta! No tienes derecho a hacerle eso – le recriminó Annie. Bruno sin compasión se preparó para dar otro fuerte puntapié, pero esta vez a Annie. Tras coger impulso fue a descargar la pierna cuando notó que algo golpeaba de manera seca pero contundente a la altura de su nuez, cortándole la respiración y nublando la visión. Cayó al suelo con una moderada asfixia, poniéndose en un tono azulado.
- Vuelve a tocar a mi amiga y te mato. - Le amenazó Sally tras darle una patada. Entonces los matones se acercaron para golpearla junto con Frank Coppola.
Ni Annie ni Vicky daban crédito, era como estar viendo una peli de artes marciales en las que el protagonista hacía lo que se le antojaba con los malvados. Con movimientos precisos y quirúrgicos los iba dejando en caos. Cuando finalizó se las llevó lejos de allí. Selva adentro por el lado izquierdo, ya que sabía que la zona que buscaban estaba al otro lado del pantano. Siguieron por la orilla con mil ojos para no llamar la atención de los cocodrilos o caimanes.
Llegaron a un lugar seguro, para esconderse. Sally miró con ternura las heridas que le había provocado Bruno al golpearla.
-Vicky, ¿te encuentras bien?
-Gracias, Sally, estoy bien. Creo.
- ¿No tienes el mapa verdad?
- No – dijo bajando la mirada – se lo dije para que dejara tranquilo a Joan. No soportaba verlo sufrir.
Escucharon pasos y se silenciaron. Camufladas entre el follaje vieron que en la zona de la orilla se acercaban tres hombres. Miraban hacia el otro lado del pantano.
- Kalakmul está al otro lado del pantano – dijo Ralph.
- Sí, pero antes de cruzar el pantano debemos encontrar a las chicas. – opinó Joan.
- Puede que ya hayan cruzado el pantano, queda poco tiempo para el ritual. – fue la observación de Jack.
- No lo creas, primero deben superar a los guardianes y no es fácil.- insistió Joan.
- ¡Chicos estáis bien! – Exclamó Sally feliz saliendo a su encuentro. Los chicos volvieron y las vieron salir de su escondite.
El abrazo entre Sally y Jack llenó el lugar de una emoción incontenible. Los chicos se quedaron mirando a Annie y Vicky, a Joan no le gustó ver magullada a Vicky. Se le acercó y le acarició la parte de su rostro herido.
- Vicky, mentiste, ¿verdad? - le preguntó con dulzura. Ella rompió a llorar amargamente recordando la paliza que había recibido Joan de Bruno y se le abrazó escondiendo su llanto en el pecho cálido de él.
- Lo siento, quise detenerle no quería verte morir. Perdóname. - Joan la consoló con un tierno abrazo.
- Has sido muy valiente, demasiado para mi gusto. Pero ya todo pasó, no lo vuelvas hacer.
Se le acercó despacio, saboreando verla ante él con sus ojos cafés llenos de lágrimas y ternura. La abrazó arropando ese dolor y calmando la tensión acumulada de tanta adrenalina en poco tiempo.
- Siempre cuidaré de ti Annie.
- Ralph. – susurró soltando toda la tensión y dejando que el abrazo de Ralph la hiciera sentir de nuevo segura.
El momento quedó roto al escuchar los gritos de Bruno, dándoles órdenes a sus matones para que empezaran a buscar a las chicas. Los chicos las tomaron de la mano y siguieron pantano arriba para rodearlo. Jack fue el que encabezó de nuevo la expedición. Lograron avistar un viejo y mugriento puente de cuerda, lo cruzaron con cuidado.
Una vez en la otra parte del pantano, buscaron un refugio en unas ruinas de piedra. Se sentaron, los chicos apoyando la espalda en la pared mientras que las chicas lo hicieron entre sus piernas.
La humillación, era tan grande que Bruno nada más incorporarse a uno de sus hombres, lo tomó del cuello y le dio un fuerte puñetazo. Pero No contento con eso, le volvió a dar otro puñetazo que lo derribo, una vez en el suelo le estuvo dando patadas, cada vez con más rabia.
Ninguno lo detuvo, miraban el esperpéntico espectáculo avergonzados y asumiendo que se merecían ser ese pobre desgraciado de Parker que estaba recibiendo la paliza más brutal de su vida.
- Que os sirva de ejemplo, malditos inútiles – dijo cuando le dio la última patada y éste no se movió. Se dirigió como un loco con mirada psicópata a Frank con el dedo amenazante. – En especial a ti, bastardo de mierda. Por tu culpa estoy perdiendo credibilidad ante mis enemigos, no olvides que eres mi hombre de confianza por hacerle un favor a tu difunto tío. Te doy la última oportunidad, o me encuentras a las chicas o el siguiente en morir eres tú.
- Sí, jefe - contestó entre rabia y miedo Frank.
- Lárgate de mi vista, estás tardando en buscar a las chicas.
- Brekford, Hallton, venís conmigo. – anunció Frank.
- No, te vas a ir tu solo. Ellos vienen conmigo y Simon a Kalakmul.
Se dio la vuelta con un aire de rabia contenida, desapareciendo entre el follaje en dirección contraria por donde se habían ido las chicas.
El grupo de Joan se dirigía hacia la zona de Kalakmul al amanecer, donde tenían la intención de entrar en el primer templo. Allí tenían que encontrar un conducto subterráneo que los llevara de manera segura a la ciudad Maya de Palenke sin necesidad de cruzar la tierra sagrada. Una vez allí deberían tener el primer contacto con el guardián Wytches o servidores del AMO.
Unas horas más tarde, cuando el sol empezaba a acomodarse en lo alto del cielo. Avistaron un lago que se abría paso, cuando llegaron a la orilla de este, decidieron tomar un descanso. Se sentaron, para comer y reponer fuerzas. Joan vio a la luz del día la cara marcada de Vicky y se auto culpó por haber dudado de ella.
- Esto no tenía que haber pasado. – le colocó su mano con dulzura sobre su mejilla.
- Lo volvería hacer si con eso salvo tu vida. – le respondió poniendo su mano sobre la suya con afecto.
- Te prometo que voy a cuidar de ti … ese miserable no volverá a rozar más tu piel. Antes muerto.
- Joan – le reclamó ella con dulzura mientras se acercaba a sus labios. Se rozaron con suavidad. El sonido de los pájaros al alzar el vuelo los volvió a la realidad.
El viento sopló con fuerza unos instantes. Ralph estaba golpeando un coco para abrirlo, bajo la atenta mirada de Annie. Cuando fueron alertados por el vuelo de los pájaros.Ralph se incorporó y tomando de la mano a Annie se dirigió hasta Joan y Vicky que miraban al cielo. Jack y Sally también se acercaron.
- Esto es un mal presagio – analizó Sally.
-Esperemos que no – rezó Joan. – aunque la dirección que llevan te da la razón.
- ¿Quiénes piensas que son, tal vez los hombres de Bruno o los voltors? - pregunto Ralph.
-Nadie en particular y en todos a la vez. – respondió mirando serio a los tallos y follaje que eran una buena barrera protectora.
- Presiento que algo está cerca – dijo Jack. Todos volvieron a él.
- ¿Desde cuándo percibes con tanta afinidad Jack? – se sorprendió Sally.
-En la caída por el desfiladero me vi envuelto en un aura dorada, cuando iniciamos vuestra búsqueda, ya sentía la intuición muy afinada.
Una voz susurró al viento "Se acercan".