Una joven pierde el conocimiento tras un accidente, en sus últimos momentos le pide a los dioses poder ver una vez más aquella novela que solía ver con su madre.
En un pestañeo, renace como uno de los seres más débiles de la novela, un simple y adorable slime.
Ahora ese pequeño slime tendra que derrotar a God el rey de los monstruos, si es que quiere regresar a la Tierra con sus seres queridos.
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Capitulo #23: Serenidad
Después de una noche donde pude usar la pluma para algo que no fuera intentar sobrevivir, las dos terminamos agotadas y acurrucadas contra la otra, estando llenas de cosas que es mejor no describir por el bien de todos.
Lo que hizo que mi madre al día siguiente se llevará una sorpresa, pegó un grito tremendo que nos hizo saltar de la cama. Enfurecida nos forzó a limpiar los baños del templo con un cepillo de dientes, y a cortar el césped.
—¡¡Es mejor que piensen en lo que hicieron fuera del matrimonio!! ¡¡No saben lo que les hará el rey si se entera!! ¡¡Nos mataría a todos!!
—Perdón, maestra, me dejé llevar por mi deseó de ser bendecida por Moon ¡¡Lo siento!! ¡Le fallé al acostarme con Redy!—se disculpó Akane con lágrimas en los ojos—
—Si no te preocupes mi niña hermosa, lo entiendo, tú solo estás desesperada por la bendición de Moon y así vivir feliz con tu matrimonio, lo entiendo…
—¡¡Gracias!! ¡¡Maestra!! —sollozó Akane, roja de la vergüenza—.
—No hay de que, además a tu edad es difícil controlarse, pero en cuanto a ti… ¡¡Sabes lo que hubiera pasado si ella no fuera tan tonta!!
—¡Oiga! —se quejó Akane—
—¡Ma-Mamá!, pero si fue ella quién entro a mi habitación
—¡No me importa! Tenemos suerte que su cerebro sea del tamaño de un cacahuete y no se haya dado cuenta de que eres mujer, así que escucha Red… es mejor que tengas cuidado y no andes de calenturienta, que puede costarnos caro
—Psh, bien, prometo que no sucederá de nuevo
—¡Maestra! Y yo prometo mantener mis deseos carnales hacia Red lejos, solo por favor, no nos regañes —dijo Akane—
—Ay, perdóname, fui tan dura contigo —dijo mi madre mientras abrazaba a Akane para consolarla—
—Ma…
—¡¡Tú cierra la boca!! ¡¡No me hables!! —me regaño mientras enrojecida a causa de la ira—
Mientras cumplía el castigó de mi madre, pude ver a lo lejos a una silueta que estaba enfrentando a Xian Zhu. Sin pensarlo me acerque a él para ver quién estaba llevando a cabo el entrenamiento del señor Antonio, ella… ¡¡¿Ella era una niña con pupilas moradas?!!
La niña de forma sorprendente pudo esquivar las espadas y como si fuera un acto de magia una ráfaga de fuego morado la hizo aparecer detrás de Xian Zhu, con la manzana en sus manos.
—¿Qué? —susurramos Xian y yo al mismo tiempo paralizados por la habilidad de esa simple niña—.
—¡Qué bien! ¡Y justo tenía hambre! —le dio un mordisco a su manzana—. ¡¡Sabe mucho mejor que las manzanas del castillo!!
“¿Quién es esa niña? ¡¿Y cómo fue que venció a la armadura con facilidad?!” Pensé temblando por el asombro
—¿Huh? ¿Tú quién eres? —preguntó mientras me apuntaba con su dedo—. ¿Y por qué tú rostro se me hace muy familiar? —preguntó caminando hacia mi—.
—S-soy Re-Red Har-Harper —respondí aún temblando—
—Red, eh, mi nombre es Violet —curiosa levantó la cabeza y puso sus manos en su panza, similar a lo que hace una suricata cuando tiene curiosidad— ¿Tú también eres una reencarnada? —añadió con la boca llena—. Porque yo vengo de la Tierra aunque debido a una enfermedad desperté en este mundo como un bebé otra vez
—¿Q-Qué? ¿Violet? Espera… ¿Tú padre se llama Jade?
—¡Sí! ¡¿Cómo lo sabes?! ¡¿Lo conoces?! ¡¿Sabes dónde está?! —me pregunto desesperada mientras me agarraba de mi abrigo esperando a que le respondiera—.
“Está niña… Mm… Es la hija diabética de mi hermano mayor…” pensé al verla con más claridad
—¡¿Lo conoces?! Porque quisiera disculparme con él ya que el lloro mucho cuando los doctores me llevaron lejos de él, él prometió llevarme al preescolar pero termine aquí
—Violet —me agache para acariciarla de la cabeza—. Soy Sydney ¿Me recuerdas? Tu tía
—¿Mi tía? —susurró para después verme con más detalle—. ¡¡Tía Syd!! —gritó con voz llorosa mientras se lanzaba hacia mis brazos—.
Quería alegrarme por verla de nuevo, sin embargo no pude sentirme mal por mi hermano mayor, ya que si Violet estaba aquí, significaba que en la Tierra ella… ella…
“Jade… te prometo darle la vida que Violet no vivió contigo” pensé abrazando con más fuerza a mi sobrina
—Violet ¿Cómo fue que llegaste aquí? ¿O mejor aún cómo fue que pudiste sobrevivir a Xian Zhu? —le pregunté confundida mientras me separaba de ella—
—Jaja, mi abuelito dragón me trajo hasta este lugar y él me enseñó a usar —agarró una espada que estaba sujeta a su cintura— ¡Esto! Es por eso que fue pan comido, porque él me enseñó a dominar mis llamitas
—¿Tu-tu abuelito?
—¡Sí! ¡¡Es un inmenso dragón emplumado!! Él me dejó aquí y dijo que buscará a mi hermana gemela, pero solo te encontré a ti jaja
—Ya veo, dime, ¿Crees que puedas enseñarle a tu tía cómo dominar sus llamitas?
—Sí, pero solo si me traes más manzanas ¡Es que tengo mucha hambre!
—Jajaja, claro, te las traeré pero antes debo terminar una tarea
—¡¿Eh?! ¡¿Aquí hay escuelas?! —preguntó asustada por la idea de volver a la escuela—.
Con ayuda de mi sobrina pude comenzar otro entrenamiento para así, superar la armadura de madera del señor Antonio.
—Bien, Violet dime qué hacer
—¡Tía Syd! —cerró sus ojitos y envolvió su cuerpo en un brillo morado—. ¡Tienes que brillar! ¡Brilla! ¡Cómo lo hago yo!
—¿Qué? ¿So-solo eso?
—¡Sí! Solo eso, debes ser capaz de brillar durante todo el día como yo, aunque yo soy la excepción porque soy una dragón muy poderosa
—¿Qué? ¡¿E-Eres un dragón?!
—Sí, ahora brilla ¡¡Brilla!!
—Tsh, bien, brillare
Creí que eso de brillar era solo el delirio de un niño pequeño cuando intenté mantener el brillo azul de mi Chi en todo mi cuerpo por el resto del día. Parecía sencillo pero ese simple juego de niños te dejaba con el cuerpo al límite, después de una hora brillando sentía como si la gravedad se duplicará con cada minuto que pasaba.
—¡Es imposible! —jadeé agotada en el suelo sin nada de fuerzas—.
—¡Tía! ¡Levántate! ¡¡Y brilla!! ¡Brilla!
—¡¡Qué te levantes!! —rugió el señor Antonio mientras me levantaba mediante bruscas patadas—. ¡¡Deja de perder el tiempo y brilla!!
—¡S-sí, lo haré! ¡Brillare!