“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.
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Capítulo 14 Bajo la misma sombra
El silencio que quedó después de la huida del Cazador era más inquietante que el combate mismo.
El viento nocturno seguía entrando por la ventana abierta, moviendo las cortinas como si algo invisible respirara dentro de la habitación.
Darian Valerius todavía sostenía la espada en su mano.
Sus ojos estaban fijos en la oscuridad del jardín.
Aren Solaris lo observaba.
Había visto peleas antes.
Pero nunca una como esa.
La velocidad de Darian.
La precisión.
La violencia contenida en cada movimiento.
Ahora entendía por qué lo llamaban el alfa más peligroso del reino.
Finalmente habló.
—¿Siempre peleas así?
Darian no respondió inmediatamente.
Sus ojos seguían analizando la oscuridad.
—Solo cuando alguien intenta llevarse lo que estoy protegiendo.
Aren levantó ligeramente una ceja.
—Eso suena posesivo.
Darian finalmente se giró hacia él.
Sus ojos brillaban todavía con la adrenalina del combate.
—Eso es exactamente lo que es.
Elric rompió la tensión.
—Esto es peor de lo que pensaba.
Aren lo miró.
—¿Por qué?
—Porque ese hombre no vino a matarte.
Darian respondió.
—Vino a evaluarlo.
Elric asintió.
—Exactamente.
El silencio cayó nuevamente.
Aren apoyó una mano sobre la mesa.
—Entonces ahora saben qué soy.
Elric negó lentamente.
—No del todo.
—Pero saben suficiente.
Darian guardó su espada lentamente.
—Lo suficiente para volver.
Elric frunció el ceño.
—Y la próxima vez no enviarán a un explorador.
Aren cruzó los brazos.
—Entonces enviarán un equipo.
Darian respondió con calma.
—Un escuadrón.
Elric negó.
—No.
Ambos lo miraron.
—Enviarían a un ejecutor.
El silencio se volvió más pesado.
Aren suspiró suavemente.
—Eso suena desagradable.
Darian lo miró con incredulidad.
—¿Eso es todo lo que tienes que decir?
—Es una descripción adecuada.
Darian negó con la cabeza.
—Eres imposible.
Aren respondió con tranquilidad.
—Eso ya lo sabemos.
Los guardias del palacio reforzaron la vigilancia durante la noche.
Patrullas dobles.
Arqueros en las murallas.
Sin embargo…
Darian no estaba convencido.
Los Cazadores no eran el tipo de enemigos que atacaban de forma directa.
Eran pacientes.
Esperaban.
Aren terminó de preparar un vendaje.
—Tu hombro.
Darian lo miró.
—¿Qué ocurre con él?
—Estás sangrando.
Darian miró hacia abajo.
La manga de su camisa estaba rasgada.
Un corte profundo atravesaba su hombro.
Había ocurrido durante la pelea.
Pero la adrenalina había ocultado el dolor.
—No es grave.
Aren ya estaba acercándose.
—Si no lo trato, lo será.
Darian lo observó en silencio mientras el omega preparaba el vendaje.
Cuando Aren levantó la mano para limpiar la herida…
Darian se tensó ligeramente.
El contacto fue suave.
Pero inmediato.
La calma que Darian había sentido antes volvió.
Esa extraña sensación de equilibrio.
Como si el caos dentro de él se apagara.
Sus ojos se movieron hacia Aren.
—Otra vez.
Aren levantó la mirada.
—¿Qué?
—Eso que haces.
—No estoy haciendo nada.
Darian soltó una pequeña risa.
—Exactamente.
Elric observaba la escena con atención.
Había visto ese efecto antes.
Hace muchos años.
—El vínculo Solaris —murmuró.
Aren lo miró.
—¿Qué significa eso?
Elric respondió lentamente.
—Los Solaris no solo equilibraban a los alfas.
—¿Entonces?
—Creaban vínculos.
El silencio volvió.
Darian frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué tipo de vínculos?
Elric dudó unos segundos.
—Profundos.
Aren levantó una ceja.
—Eso es muy ambiguo.
Elric suspiró.
—La presencia de un Solaris podía fortalecer la lealtad de quienes lo protegían.
Darian miró a Aren.
—Eso explicaría algunas cosas.
Aren continuó limpiando la herida.
—¿Como cuáles?
Darian respondió con calma.
—Como el hecho de que todavía estoy aquí.
Aren levantó la mirada.
—¿No estarías aquí de todas formas?
Darian sonrió levemente.
—Tal vez.
Pero su mirada decía algo diferente.
El silencio entre ellos cambió.
Se volvió más denso.
Más personal.
Aren terminó de ajustar el vendaje.
—Listo.
Darian no se movió inmediatamente.
Sus ojos seguían en el rostro del omega.
—Gracias.
Aren se encogió ligeramente de hombros.
—Eres mi paciente.
Darian respondió con voz baja.
—Eso no es lo único que soy.
Aren lo miró fijamente.
Elric decidió mirar hacia otro lado.
—Voy a revisar el perímetro.
Salió de la habitación.
El silencio que dejó detrás fue incómodo.
Darian habló primero.
—Ese Cazador…
Aren levantó la mirada.
—¿Qué ocurre con él?
—Te observaba.
—Lo noté.
—No con odio.
Aren frunció ligeramente el ceño.
—¿Entonces?
—Con curiosidad.
Aren apoyó las manos sobre la mesa.
—Eso es preocupante.
Darian se acercó un paso.
—¿Por qué?
—Porque la curiosidad suele venir antes de la obsesión.
Darian lo observó.
—Interesante forma de verlo.
Aren sostuvo su mirada.
El aire entre ellos parecía más pesado.
—Darian.
—¿Sí?
—Si las cosas empeoran…
Darian levantó una ceja.
—¿Sí?
—No quiero que mueras protegiéndome.
Darian soltó una pequeña risa.
—Eso sería inconveniente para mí.
—Lo digo en serio.
Darian se acercó un poco más.
Ahora estaban muy cerca.
—Yo también.
Aren levantó la mirada hacia él.
Darian continuó.
—Porque no tengo intención de morir.
Sus ojos se suavizaron ligeramente.
—Y tampoco de dejar que te lleven.
El silencio entre ellos se volvió intenso.
Por un momento…
Ninguno se movió.
Hasta que—
Un cuerno de alarma resonó en el palacio.
El sonido atravesó la noche como un trueno.
Darian se giró inmediatamente hacia la ventana.
—Maldita sea.
Aren habló.
—¿Qué ocurre?
Elric volvió a entrar corriendo.
—Muralla norte.
—¿Qué pasó?
Elric respiraba con dificultad.
—Un grupo.
Darian frunció el ceño.
—¿Cuántos?
Elric respondió con voz tensa.
—Demasiados.
El silencio cayó sobre la habitación.
Aren miró hacia la ventana.
Las antorchas del palacio comenzaban a encenderse.
Soldados corriendo.
Arqueros preparándose.
La noche tranquila había terminado.
Darian tomó su espada.
—Se acabó la espera.
Aren lo miró.
—¿Cuántos crees que son?
Darian respondió con calma peligrosa.
—Los suficientes para empezar una guerra.
Elric añadió algo más.
—Y eso no es lo peor.
Darian lo miró.
—¿Qué quieres decir?
Elric respondió con voz baja.
—El ejecutor viene con ellos.
El silencio cayó.
Aren frunció ligeramente el ceño.
—¿El ejecutor?
Elric lo miró.
—El Cazador que nunca falla.
Darian sonrió.
Pero no era una sonrisa amable.
Era peligrosa.
—Perfecto.
Aren levantó una ceja.
—No pareces preocupado.
Darian respondió mientras caminaba hacia la puerta.
—No lo estoy.
Luego miró a Aren.
—Porque esta vez…
Sus ojos brillaron.
—Voy a estar listo.
Y en ese momento…
La primera explosión sacudió la muralla del palacio.
La guerra había comenzado.
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Por leer el capítulo 14 🌻
Ahora la situación se volvió mucho más peligrosa.
Los Cazadores ya llegaron al palacio… y no vinieron solo a observar.
Darian está decidido a proteger a Aren, pero ahora aparece algo aún más peligroso: el ejecutor, el Cazador que nunca falla.
Además, parece que el poder Solaris está comenzando a despertar poco a poco…
👀 Quiero saber qué piensan ustedes:
1️⃣ ¿Creen que Aren despertará su poder durante la batalla?
2️⃣ ¿Darian podrá detener al ejecutor?
3️⃣ ¿O alguien dentro del palacio los está traicionando?
Los leo en los comentarios.
Sus teorías siempre me ayudan a imaginar lo que podría pasar después.
— Annyely
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