Ella renace en un nuevo mundo, y quiere ser la mejor hermana menor.. en esta nueva oportunidad para vivir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
*Todas las novelas son independientes**
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Nelson
Los pasos se detuvieron frente a la puerta.
Durante un segundo hubo silencio, como si la persona al otro lado dudara en entrar.
Luego la puerta se abrió con cuidado.
—Naomi… —dijo una voz familiar, llena de preocupación.
Naomi levantó la vista.
Y lo vio.
El joven que estaba en la entrada de la habitación era alto, de postura firme, vestido con ropa sencilla pero elegante propia de un joven noble que trabajaba. Su cabello negro liso caía ligeramente sobre su frente, algo despeinado como si hubiera pasado la mañana demasiado ocupado para preocuparse por eso.
Pero lo que hizo que el corazón de Naomi se detuviera un instante…
Fueron sus ojos.
Ámbar claro.
Exactamente del mismo color que los suyos.
Durante un momento ninguno de los dos se movió.
Nelson Darcy había entrado esperando encontrar a su hermana aún débil en la cama. Pero en cambio la vio sentada frente al escritorio, sosteniendo una pluma.
Despierta.
De pie.
Mirándolo.
Primero la sorpresa cruzó su rostro.
Luego el alivio.
—Naomi… ¿Por qué estás levantada? El doctor dijo que debías descansar.
Pero Naomi apenas escuchó las palabras.
Porque mientras lo observaba, algo dentro de su pecho comenzó a temblar.
No era solo el parecido físico.
No era solo el cabello oscuro ni los ojos casi dorados.
Era algo más profundo.
La forma en que fruncía ligeramente el ceño cuando estaba preocupado.
La manera en que inclinaba un poco la cabeza al hablar.
Incluso la forma en que sus hombros se relajaron cuando vio que ella estaba consciente.
Esa expresión…
Era exactamente la misma.
Las mismas expresiones que tenía su hermano en su vida anterior.
El aire pareció desaparecer de sus pulmones.
—Hermano… —susurró Naomi, casi sin darse cuenta.
Nelson frunció un poco el ceño.
—¿Sí?
Pero antes de que pudiera decir algo más, Naomi se levantó.
Sus piernas aún estaban algo débiles, pero no le importó.
Caminó directamente hacia él.
Nelson apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando su hermana lo abrazó con fuerza.
Sus brazos rodearon su torso con una necesidad desesperada, como si temiera que desapareciera si lo soltaba.
El joven se quedó completamente inmóvil por un segundo.
—Naomi…
Pero ella no lo soltó.
Porque en ese momento…
Todo volvió.
El recuerdo de su vida pasada.
El hospital.
El vacío que dejó la muerte de su hermano.
Los meses de dolor.
Las noches en las que pensaba que nunca volvería a sentir ese tipo de cariño.
Y ahora…
Ahora estaba allí.
Un hermano mayor.
Uno que la abrazaba.
Uno que estaba vivo.
El rostro de Naomi se hundió contra su pecho.
Entonces lo notó.
Su aroma.
Un olor suave, limpio, ligeramente amaderado.
El mismo.
Exactamente el mismo aroma que recordaba de su hermano en su primera vida.
Sus manos comenzaron a temblar.
[Es igual… Es demasiado igual…]
Nelson todavía estaba confundido, pero cuando sintió el leve temblor en el cuerpo de su hermana, su expresión cambió.
La preocupación regresó a su rostro.
—Naomi…
Y entonces dijo las palabras que rompieron por completo la frágil calma que Naomi había estado intentando mantener.
—Pequeña… ¿qué pasa?
La palabra cayó en su corazón como una llave que abría una puerta llena de recuerdos.
"Pequeña."
Así era exactamente como su hermano la llamaba en su vida pasada.
El mismo tono.
La misma suavidad.
La misma forma de decirlo, como si fuera lo más natural del mundo.
Las lágrimas brotaron inmediatamente de sus ojos.
Naomi comenzó a llorar.
No era un llanto ruidoso.
Era profundo.
Silencioso.
Como si años de tristeza estuvieran saliendo de su pecho al mismo tiempo.
Nelson se tensó un poco, sorprendido.
—Naomi… ¿te duele algo? ¿La fiebre volvió?
Pero ella negó con la cabeza contra su pecho, aferrándose más a él.
No podía explicarlo.
No podía decirle que había vivido otra vida.
No podía decirle que había perdido a un hermano… y que ahora sentía que lo había encontrado otra vez.
Nelson no entendía lo que estaba pasando.
Pero tampoco intentó apartarla.
Después de un momento de duda, levantó una mano y la apoyó suavemente en la cabeza de Naomi.
Como si fuera lo más natural del mundo.
Como si hubiera hecho ese gesto cientos de veces.
—Está bien… Está bien, pequeña.
Sus dedos comenzaron a acariciar suavemente su cabello negro.
Un gesto lleno de paciencia.
De cariño.
De protección.
Naomi cerró los ojos mientras seguía abrazándolo.
Y en ese momento entendió algo.
Nelson Darcy no era su hermano de la vida pasada.
Era una persona diferente.
Un hombre con su propia historia.
Pero el destino…
Le había dado otra oportunidad de sentir ese amor.
De tener un hermano mayor.
De no estar sola.
Nelson suspiró suavemente mientras seguía sosteniéndola.
—Si vas a llorar así, pensaré que la medicina del doctor fue terrible..
Naomi dejó escapar una pequeña risa entre lágrimas.
Y sin darse cuenta, lo abrazó aún con más fuerza.
Nelson seguía sin entender qué había causado ese repentino ataque de emociones.
Pero había algo que sí sabía.
Si su hermana necesitaba llorar…
Entonces él se quedaría allí.
Sosteniéndola.
El tiempo que fuera necesario.
Porque para Nelson Darcy…
Su hermana pequeña siempre había sido lo más importante.