El terror llega a la escuela, un jóven es asesinado y su mejor amigo, un estudiante de secundaria, tendrá que resolver el misterio antes de perder él mismo su vida... ¿Lo logrará?
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Capitulo 23
Los elementos estaban reunidos. Había muchos más de los que me imaginaba. En algo no me equivoqué y era que se tenía que hacer dentro de un símbolo, este era para retener la energía ahí y evitar que se fugara o que alguien más entrara. Según mi hermana, al ser tanta la energía, los entes cercanos se acercan para alimentarse por eso las parejas acaban mucho más cansadas. El sexo natural debe ser una fortalecer, algo que te hace tener balance y recupera tu energía, pero si no se hace correctamente puede haber fugas o algún ser se la puede robar, por eso es ideal protegerse y más en caso de un ritual así.
Estaba muy nervioso, trataba de no pensar en el acto en si, me ocupé en distraer mi mente Para no verme urgido, ella me lo estaba dejando ver como un acto espiritual, una ceremonia y no solo como deseo carnal.
En ese instante comencé a cuestionarme, ¿en verdad haría algo así con mi hermana? Nunca habíamos sido cercanos, no tuvimos una relación especial, sabíamos que existíamos pero no nos hacíamos caso. Aún así, cuando la llevaba a ver y conforme crecía, podía notar que su cuerpo cambiaba. Sus senos comenzaron a salir de su pecho, ese fue el primer cambio notorio que percibí en ella tiempos atrás cuando comenzó a volverse una adolescente. Ella era mayor que yo así que todo lo iba a experimentar primero, pero yo fuí el primero en notarlo. Había días que no la veía pero desde ese cambio en su cuerpo, procuraba mirarla cada vez que podía.
El hecho es que nunca había sentido por ella lo que por otras chicas, o quizá si pero mi mente lo mantenía reprimido pensando que estaba mal.
Pero en ese momento el tiempo se había detenido, era como si el mundo exterior no existiera, como si él tiempo estuviera congelado y lo que ahí sucediera no tendría repercusiones. Me sentía muy aliviado y sin miedo a lo que estaba a punto de suceder.
Todo quedó listo, los elementos estaban dentro del símbolo que dibujó en su cuarto con gis blanco, era lo bastante grande para poner todas las cosas en su interior. Lo que seguía llamando mi atención más que lo demás era la colchoneta que puso con cobijas para cubrirla. Eran sus cobijas, esas que consideré tan femeninas por mucho tiempo, esas que tenían su aroma y su calor. Mi mente solo pensaba en meterme ahí con ella.
El resto de cosas eran espeluznantes, casi me hacían dudar de lo que estábamos por hacer, no del acto en si, sino de como lo íbamos a hacer rodeados de todo aquello. Sin duda le quitaba un poco lo romántico pero ninguno de los dos pensaba en eso. Ella quería hacer su ritual escalofriante mientras que yo deseaba saciar mis deseos... En esos momentos me comencé a sentir sumamente excitado y aumentó conforme el momento de hacerlo se acercaba.
Colocó varias velas alrededor, unas de color rosa y otras rojas, ambas para formar un círculo completamente alineado.
En cuanto al contenedor, eligió una cabeza de madera, tenía ojos y barba, no sabía que era exactamente, cuando le pregunté me dijo que era una deidad africana, la de la pasión, con eso bastó para convencerme de que todo estaba alineado para ese punto.
Había varias botellas de aceite y diversos aromas, todos para ser usados en el momento adecuado.
Con todo el ajetreo y movimiento no me hubiera imaginado que ella se dió el tiempo para retocarse, principalmente lo hizo con el cabello, lo peinó y acomodó. Fue ahí que recordé que tras el evento anterior había quedado totalmente despeinada, quizá ella lo notó y le agradecí el detalle de arreglarlo. Aunque sinceramente no me hubiera importado, pero se veía muy bien.
Además del cabello, también se cambió de ropa, se puso un blusón para cubrir su pecho y parte de las piernas, debajo de ellas no se puso nada...
Quizá era para evitar el calor que hacía bastante en su habitación, la tela de su blusón era muy ligera y al ser largo cubría las partes importantes de su cuerpo. Lo único que quedó libre fueron sus piernas, aquellas habían tomado más volumen de lo que recordaba. Al ser lo único visible, no pude evitar poner toda mi atención en ellas, eran morenas pero muy claras, lisas y agradables, quería tocarlas y pasar mis manos en ellas, me quedé mirando por varios segundos hasta que me hizo reaccionar diciendo.
—Vamos a empezar.—Estaba de espaldas a mi.—Entra al circulo.
Caminé lentamente hasta el interior, quería disimular lo máximo posible mis deseos de hacerlo. Al entrar, ella ya estaba sentada mostrándome aún más sus piernas, eso me desconcertó aún más haciendo perder mi mente.
Se colocó un poco de los aromatizantes que había llevado, estaban en un frasco color ámbar, era un sprite que rocíó un par de veces. Al terminar me pidió que hiciera lo mismo. Me rocíe tres veces en todo mi cuerpo, el aroma era dulce y agradable, a los pocos segundos entendí su efecto. El nerviosismo desapareció de mi, me sentí completamente relajado, mis hormonas se pusieron como locas, mis deseos se habían potenciado pero ya no tenía el temor de afrontarlos.
No supe si el efecto en ella fue similar, se mostraba muy dispuesta, ví en sus ojos que deseaba ser penetrada por mi. Me dispuse a acercarme para ponerme encima de ella, comencé a besarla. No hubo tiempo para la timidez, la besé con un buen ritmo. Al estar cerca y oler su fragancia me hizo perderme aún más. Me sentí loco, no dudé en poner mis manos en sus piernas, las presioné fuertemente pero ella me detuvo..."Espera, primero debes untarme el aceite"
Giré para alcanzar la botella, la abrí rápidamente y dejé que el líquido cubriera mis manos. Cuando las sentí humectadas, comencé a deslizarlas por sus piernas.
Entré en un modo en el que creí que nada me detendría, estaba listo para hacer todo, pero el destino nos interrumpió... Mis padres tocaron la puerta de su habitación.
Les agradezco mucho!