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Atrapado En Un Objetivo

Atrapado En Un Objetivo

Status: Terminada
Genre:Acción / Romance / Contratadas / Mafia / Completas
Popularitas:224.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Qué harías si después de una desastrosa relación conocieras al hombre perfecto, pero éste te pide algo imposible, que elijas entre él y al padre que nunca has conocido, pero que has amado siempre.
¿Qué harías?

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tomás

–Hola, Tomás. Ayer tuvimos muchos movimientos en la web, no sé si te enteraste.

–Hola, Javier. Sí, lo sé. El jefe me llamó.

–No estaba feliz, eso te lo puedo asegurar. El jefe está muy nervioso por algo. Cada día lo veo más preocupado. Creo saber por qué –asegura con su sonrisa de listillo.

Me hace sonreír, a este chico nada se le escapa. Es uno de los más jóvenes de la brigada, pero también es el mejor activo que tenemos. Es un verdadero genio. Siempre ha recibido ofertas del sector privado, todos lo quieren, pero es muy fiel con nosotros y eso que las ofertas son muy tentadoras.

–Desembucha –le digo.

Me acerco y me siento en la silla al lado de él.

–Creo que nuestro jefe se enamoró –dice haciendo una mueca. Me rio, este chico tiene algo en contra del romance. No sabe lo que se pierde, pienso, al recordar a mi Ángel. Alejo ese pensamiento–. Eso no es lo peor, lo importante es de quién –dice.

Y ahí está esa cara, esa cara que pone cuando se topa con un misterio o una conspiración como le gusta llamarle.

–Ya conseguiste que me picara la curiosidad. Habla.

Mueve sus cejas de arriba hacia abajo rápidamente.

–Nuestro jefe se enamoró de la mujer que están usando para atrapar a Carrasco. La chica esa, que la tienen trabajando en una de las oficinas de ese tipo.

Mi boca se abre, no sé si podré cerrarla algún día. No puedo creer que Bernales se haya enamorado, ya eso es difícil de creer. El tipo parece hecho de piedra, como si no tuviera sentimientos, por lo menos no buenos, sólo lo mueve la venganza. Pero lo más sorprendente es que se haya enamorado de alguien involucrado en su investigación.

–No puede ser –consigo decir después de un rato.

–Lo es, estoy seguro.

Javier nunca se equivoca.

Bernales siempre me ha dicho que no debemos involucrarnos sentimentalmente con nadie en el trabajo, que ese es el peor error de un policía. No entiendo cómo puede decir eso si hace exactamente lo contrario. Es muy peligroso involucrarse con un infiltrado, sobre todo si es un civil.

–Conseguiste sorprenderme, chico. –Me da su sonrisa de suficiencia–. Tenemos un problema grave –recuerdo de pronto–. Si revisaron todo lo que hay de Benjamín Castillo, también tuvieron que haber hecho una búsqueda de mi patente, el auto está a mi nombre –digo sintiéndome un estúpido.

Su sonrisa sólo crece más.

–Sí que la hicieron –confirma. Mierda–. Tranquilo, Tomás, no soy idiota. Cambiamos los datos de tu auto cuando empezamos, está al nombre de tu supuesto papá. Revisaron hasta lo que almorzaste ayer. También tenemos una búsqueda de hace un tiempo, hecho de uno de los servidores de la Universidad. Alguien compró el certificado vigente de vehículos motorizados de tu auto. Una tal Emilia Fuentes –agrega.

Sonrío. Esa es Emilia, no decepciona. Realmente me gusta esa chica, es una gran amiga.

–Gracias, hombre –digo golpeando su hombro–. Necesito un favor. ¿Desde cuándo vigilan la vida de la sujeto? –pregunto.

–En terreno de hace unos seis meses ya. Pero la carpeta investigativa tiene datos desde su nacimiento.

–Genial. Necesito saber una información de un novio que tuvo hace un tiempo. Un tal Felipe –digo en un gruñido. Javier me mira sospechando. Mierda, no puede darse cuenta, este chico ve debajo del agua–. Es importante para la investigación –miento.

–Sí, claro, para la investigación. –Se gira hacia su computadora y comienza a teclear–. Sí, Felipe Alberto Muñoz Garrido. –Mierda, ya odio su nombre–. Tuvo una relación con la sujeto, no mucho tiempo. La estimación es de unos 6 meses.

La rabia se apodera de mi cuerpo y comienzo a temblar. Trato de serenarme, pero fallo, 6 meses estuvo con mi Ángel, 6 malditos meses la hizo sufrir.

–¿Tienes algo más? –Me mira y sonríe. Su mirada lo dice todo, ya sospecha.

–Tuvo una detención hace un par de meses por consumir alcohol y drogas en la vía pública. Estuvo detenido una noche en la comisaría, lo dejaron ir al otro día, en el control de detención.

Bingo, esto es lo que necesito, esas parias viciosas siempre lo son.

–Necesito que levantes una orden de allanamiento de su casa, por una denuncia anónima por sospecha de venta de drogas –pido.

Me mira un buen rato, luego sonríe.

–Dalo por hecho –dice y comienza a teclear.

–Cuando esté detenido, me avisas.

Asiente.

–Claro, Tomás.

–Recuerda… –Levanta su mano interrumpiéndome.

–Ya lo sé, debo llamarte al número que está protegido. Ya envié la orden, deberían procesarla hoy a más tardar mañana, le di prioridad máxima. El jefe dejó estos paquetes, se supone que tendríamos que hacértelos llegar, pero ya que pasaste… ahí están –dice apuntando hacia el escritorio de metal.

Me acerco al escritorio, tomo todo lo que hay. Lo llevo al lado de Javier y abro los paquetes. Es documentación, una gran cantidad, me tomará por siempre leer todo esto.

–¿Tienes una idea de que es esto? –pregunto a Javier, éste se gira y mira los papeles.

–Es la información que hemos recopilado de los movimientos financieros de El Emperador, hay unas sorpresas en esos papeles. Además, encontré la cuenta donde les deposita a los peces gordos. Entre esos está el Director General de Carabineros, el prefecto General de la PDI. –Lo miro sorprendido, sin poder creer lo que me dice–. Sí, nosotros también estamos asombrados. Hay varios ministros de la corte, entre ellos nada más ni nada menos que el presidente de la Corte Suprema y que decir de los políticos, te aburrirías. Por lo menos no está involucrado el alto mando del gobierno central, sólo quien encabeza el ministerio de justicia.

Comienzo a leer los papeles, me sorprende ver nombres que escucho en las noticias todos los días hablando sobre seguridad. Reviso los movimientos de las cuentas, se gastan el dinero en cosas más terribles aún. Drogas, prostitutas, pornografía infantil, son realmente asquerosos, creo que podríamos arrestarlos simplemente por el contenido de las cosas que compran. Hay algunos pocos que se salvan, hay pagos de estadías médicas en otros países por enfermedades graves y la sospecha de un pago por secuestro.

–¿Qué es esto? –pregunto sorprendido a Javier.

Mira o que le muestro y sonríe.

–Esa es la sorpresa, son los movimientos de El Emperador y sus empresas, tiene varias para lavar el dinero. ¿Viste sus egresos? Increíble, es como el famoso Pablo Escobar, pero sin tanta publicidad.

Asiento.

Sus egresos personales son muy pocos. Hay una cuenta en la que deposita una suma mensual a la mamá de Ángel, pero es muy poco comparado con lo que creíamos, realmente parece una pensión de viudez, alcanza para vivir cómodamente, pero sin grandes lujos. Gasta un gran porcentaje en sueldos, tiene bastante personal. Pero lo más sorprendente es que tiene 2 fundaciones, una que entrega casas a quienes no la tienen y otra que ayuda a niños que han quedado huérfanos y han tenido problemas en el sistema. Usa sus empresas para donar y trabaja directamente con las fundaciones.

–Javier, ¿esto está verificado?, ¿no será una forma de lavar dinero? A lo mejor los proyectos no existen.

No puedo creer esto.

–Yo también me sentí así, pero lo verifiqué. En el otro sobre encontrarás las fotos de las villas construidas y de las casas de acogida. –Me mira–. ¿Puedes guardar un secreto?

–Sabes que sí –respondo.

–Fui a una de las casas. Entré, hablé con los encargados, con varios niños y adolescentes, están realmente bien cuidados, es todo impecable. Les costean los estudios y promueven la educación superior, ellos pagan todo. Únicamente se les pide que se mantengan alejados de las drogas, el alcohol y que cumplan con sus deberes como estudiantes. Traté de buscar algo oscuro en esto, pero no encontré nada, sólo niños felices. Lo que me hizo cuestionarme varias cosas y averigüé un poco más.

–¿Qué encontraste? –Se levanta de la silla, camina hacia un mueble con muchos cajones, saca la llave de su bolsillo del pantalón y abre el último cajón. Saca una carpeta y me la entrega–. Revisa tú mismo.

Tomo la carpeta y me sorprendo. Hay una foto de Ángel mucho más joven, pero se ve delgada y demacrada, sus ojos son unos pozos de miseria y tristeza.

No, no puede ser ella.

–No es quién crees –me aclara–. Es la mamá de la sujeto, se parecen mucho. Estuvo en el sistema de menores, sus padres murieron cuando apenas tenía 11 años. Una familia la acogió, pero el jefe de hogar era un sádico, disfrutaba golpeando a su familia, por supuesto ella se llevó la peor parte. Por eso se escapaba siempre que podía. En uno de esas escapadas se topó con El Emperador y comenzaron a trabajar juntos. Quedó embarazada a los 13 años. El hombre que la cuidaba la golpeó salvajemente cuando se enteró. Hubo una denuncia, pero a los días ella

misma la retiró. ¿A que no adivinas que pasó con ese tipo? –pregunta.

–Espero que este muerto o en la cárcel –digo furioso al pensar que alguien pueda dañar a una chica así, sobre todo a alguien que se ve igual a un ángel.

–Desapareció, tan sólo unas semanas después de lo sucedido con la mamá de la sujeto. Si me preguntas, este hombre es la primera víctima fatal de El Emperador.

Miro la foto de la chica y sé que no puedo culparlo por haber hecho eso, yo lo haría también.

No quiero sentirme así, este hombre ha hecho mucho daño, sus fundaciones, toda la ayuda social es sólo la manera que tiene de limpiar su conciencia. Pero también es cierto que podría gastar su dinero en otras cosas, como los hacen los supuestos hombres distinguido que leí antes.

–¿Cuál es la historia de El Emperador?

Javier me mira y sonríe.

–Sabía que me preguntarías eso. Su mamá murió en el parto, su padre tenía dos vicios, el alcohol y las prostitutas. No tuvo una buena infancia, hay varios registros de él en distintos hospitales por caídas, lo más probable es que haya sido maltratado. Nunca tuvo un hogar fijo, por como cambiaban de casa, parecían gitanos, no se quedaban más de 8 meses en la misma localidad. Cuando cumplió 12 años, huyó de casa. Lo sé porque hay una denuncia de presunta desgracia hecha por su padre. No le digas al jefe, se molestaría. Además, está concentrado en la operación de Carrasco.

Aprieto los puños cuando escucho ese nombre, ese es el tipo que está armando un atentado en contra de Alicia y su familia. Sobre mi cadáver lastimará a Ángel.

–Tranquilo, Javier. Es un secreto. Gracias por compartir tus hallazgos.

Veo como se concentra en su computador nuevamente. Reviso los papeles en cada hoja me sorprendo más. Los alcances que tiene el papá de Alicia son increíbles. Es casi intocable.

Me pregunto si Bernales ha pensado en la posibilidad de que nadie acepte nuestra investigación, con lo que veo aquí hay comprado varios medios de comunicación, si hasta los jefes están metidos hasta el cuello. Tenemos que buscar la forma de hacerlo, si lo logramos, sería el operativo de mi vida, lograría lo que muchos ni siquiera se atreven a soñar.

Tomo la foto y pienso en Ángel, esos ojos tristes que veo en su madre son los mismos que recuerdo de la tarde de ayer. Yo la destrocé y con esto que estoy haciendo solo la lastimaré más. Aunque ella no esté involucrada, su vida nunca será la misma.

Rechazo ese pensamiento. No puedo renunciar a esto, es la oportunidad que he estado esperando todos estos años, no debo arruinarla.

–Vaya, eso fue rápido. –La voz de Javier interrumpe mis pensamientos–. Fue efectiva la alerta de prioridad máxima. Ya allanaron la casa. Tenías razón, encontraron algunos gramos de marihuana, cocaína y varias pastillas de LSD. Está en la comisaría ahora.

Me acerco a Javier y golpeo su hombro.

–Gracias, amigo. Eres genial. Debo irme.

Me apresuro a recoger la información, luego pienso en mi vigilancia y vuelvo a dejarla sobre la mesa.

–Mientras estén sospechando de mí, voy a dejar esto aquí, no es bueno tomar más riesgos.

Javier asiente de acuerdo conmigo.

–Es lo mejor. Si el jefe pasa por aquí le explicaré.

Le agradezco y salgo. Reviso el espejo retrovisor, pero no hay nadie siguiéndome, acelero hacia la comisaría, tengo que darle un tratamiento al nuevo detenido.

Sonrío.

Llegó el momento en que me pagará el daño que le hizo a mi Ángel.

Durante todo el camino una imagen de Ángel herida, llorando por mi culpa, juega en el primer plano de mi mente. Trato forzosamente borrarla de mi mente, concentrarme en conducir y llegar al cuartel sin tener un accidente, pero es difícil.

Reviso

mi espejo retrovisor estudiando por el vehículo que antes perdí y por cualquier otro que pudiera estar siguiéndome. Lo último que necesito es que me vean llegando al cuartel y que las alarmas que ya activé, aumenten. Sin embargo, nada me llama la atención. Y aunque es un alivio, tomo la precaución de dar unas cuantas vueltas, mientras me dirijo a mi destino.

Al tiempo que estoy en eso, pienso en la información que tenía Javier y las dudas me asaltan, ¿está el Emperador tratando de pagar sus culpas? Confío en Javier, pero quizás debería ver con mis propios ojos estas supuestas ayudas. Las dudas llegan por otro flanco también, después de ver todo el poder que tiene este delincuente y todas las personas involucradas, quizá esto es un caso perdido, un imposible. Llevo en esta investigación unas semanas y no he conseguido nada, además de enamorarme y destruir a su hija.

Llego al cuartel y luego de estacionar, apresuro el paso hasta la entrada. El Emperador queda relegado hasta más tarde, mientras toma lugar la anticipación. No puedo creer que por fin conoceré al ex novio de Alicia, ese que le hizo tanto daño. Hago una mueca cuando pienso que ahora me uní al club. No quiero creer que soy tan malo como él.

Abro la puerta abatible y llego a la recepción, donde tres de mis colegas trabajan detrás de un gran mesón de roble. Me acerco a uno en particular.

–Pérez, ¿cómo está la mañana? –pregunto cuando llego a su altura.

–Bueno, mira quien se pasa por aquí. Has estado desaparecido últimamente –dice mientras miro alrededor, estudiando el lugar. Aparte de unos cuantos civiles y colegas, todo parece normal.

–Es confidencial –digo y cabecea entendiendo. Aquí se llevan a cabo muchos casos de los que no se puede dar información–. Voy a las celdas, necesito obtener algo de información –agrego, aparentando indiferencia.

Podría haber pasado sin más y saltarme esta pequeña charla, pero por lo general me detengo a hablar con Pérez cuando estoy en el cuartel. Pérez es de los colegas más cercanos que tengo, ya que llegamos al mismo tiempo a Chillán, él como un novato y yo trasladado desde Santiago. Además, hemos trabajado juntos en varias ocasiones.

Si necesitara a personas para cuidar mi espalda, él y Javier serían mis elegidos.

–Creo que sólo hay un par allá atrás –comenta mientras termina de escribir en el computador frente a él.

–Bien, nos vemos más tarde –digo antes de continuar mi camino.

–Sí –dice, pero ya está concentrado en otra cosa.

Camino por el pasillo que lleva a las celdas, tratando de controlar el temblor que se instaló en mis manos. Las apuño con fuerza y trato de calmarme. ¿Soy mejor que él?

Paso a otros colegas y los saludo, pero no me detengo otra vez. No hasta llegar.

Camino por delante de un par de celdas vacías, luego una con un hombre de mediana edad, quien se sostiene la cabeza con ambas manos, sentado sobre el catre y que levanta la vista cuando escucha mis pasos. Lo descarto de inmediato, no puedo imaginar a Alicia estando con un hombre que podría ser su padre.

–Oye, necesito hacer una llamada –dice el tipo, medio desesperado–. Tengo derecho a una llamada –exige cuando no me detengo. Como si me importara lo que quiere. Lo único importante es llegar a este tipo, Felipe y darle un escarmiento. Los gritos y exigencias del tipo continúan, pero queda relegado de mi mente, cuando llego a un par de celdas más allá.

Lo estudio y me sorprende la oleada de celos que siento al pensar en que tuvo sus manos sobre mi Ángel. Él me observa desde su catre, con una mirada escrutadora. Un segundo después se levanta con un movimiento fluido, mostrando su envergadura. Diría que es de estatura media, alrededor de 1.74, en forma y con ropa cara, además de tener una cara llamativa, atractiva la describiría una mujer.

Los celos, dan lugar a la rabia. Rabia por cada cosa que le hizo a Alicia y que la dejó sintiéndose insegura. Quiero saber cada cosa que le dijo y hacerle pagar por ellas y si soy honesto desquitarme también por mis faltas.

Él por su parte, parece imperturbable mientras se acerca a mí.

–Así que tú eres Benjamín, Alicia me ha hablado muchas cosas buenas de ti –dice con un tono amigable–. Es un gusto conocerte por fin –termina con una sonrisa que a simple vista parece sincera y me tiende la mano en saludo.

¿Pero qué…?

Me quedo mirando su mano un poco confundido por este recibimiento. Puedo imaginar que me haya visto alrededor de Alicia, pero no entiendo el tono amigable.

Cuando no le devuelvo el saludo, se encoje de hombros y baja la mano de vuelta a su costado.

–Soy Felipe, por cierto, aunque por supuesto eso ya lo sabes –continúa como si nada hubiera pasado.

–Lo sé. Eres el ex de Alicia –digo, obligándome a sacar las palabras. No entiendo a que está jugando.

Afirma con la cabeza, sin darle mayor importancia.

–Es una desafortunada situación para finalmente conocernos, pero encontraron algo de droga en mi casa. –Se ríe un poco, como diciendo “tonto de mi”–. Es para consumo personal, por supuesto, nunca me dedicaría a la venta. Sólo fumo para relajarme los fines de semana. Luego de todo el trabajo que tengo que soportar del explotador de mi jefe, es la única manera de no perder la cordura. Luego de esto, por supuesto, prometo no volver a hacerlo, sé que está mal.

Pego una sacudida a mi cabeza, para traer la rabia que tenía de vuelta. Estoy confundido. Se porta agradable, hasta encantador, distrayéndome de lo que vine a hacer aquí.

–Mira me importa una mierda tu trabajo y tus problemas, vine a hablar de Alicia. Ahora dime, maldito hijo de puta, ¿qué fue exactamente lo que le hiciste? –pregunto con voz acerada, esa que utilizo en los interrogatorios.

Él en cambio me mira sorprendido.

–¿A qué te refieres con que le hice algo? –pregunta–. ¿Y qué estás haciendo aquí de todos modos?

–Estaba alrededor y te vi –respondo sin comprometerme–. Eso no importa, no te hagas el desentendido, maldita sea. Ella me dijo todo –digo con rabia una vez más mientras golpeo con mi palma los barrotes.

–Qué raro. No sé qué te pudo decir para que estés tan disgustado. Sé que está algo molesta porque terminé con ella, pero no podía seguir soportando ese problemita que tiene con querer llamar la atención –dice mientras mueve su cabeza en negación–. Mira, Benjamín, si te soy sincero estaba algo cansado de los dramas. Ella armaba uno cada vez que no le prestaba la atención que quería. Sé que es privado lo que te voy a contar, pero tú eres su amigo y como yo, quieres lo mejor para ella. Alicia me mintió muchas veces sobre diferentes cosas, si hasta me dijo que era virgen la primera vez que estuvimos juntos, pero no era verdad. Cuando la encaré me dijo que había estado con un par de hombres antes de mí, pero que yo era el único que en realidad contaba. No te diré que no me molesté, pero estaba enamorado y se puso a llorar y la perdoné.

Lo miro sin poder creer lo que dice. Medio con incredulidad y medio con duda. Lo dice con tanta convicción que en este punto no sé en realidad que creer. Pero no puede ser. Si él dice la verdad, eso quiere decir que Ángel me mintió y eso no pasó, ¿o sí?

–Creo que necesita llamar la atención, si tengo que suponer, diría que es porque no se crio con su padre –continúa con cara triste–. Me sorprende que no sea peor, pobre niña. Tú quizás puedas ayudarla, traté de hacerle ver que un especialista era una buena idea y que eso no significa que esté loca, pero no quiso entender razones, puede que tengas más suerte y te escuche.

Cuando miro confundido y dudando de todo, él pone el clavo al ataúd.

–Sí, ella te escuchará, lo sé sobre todo por la manera en que habla de ti. El otro día, por ejemplo, cuando hablamos por teléfono, me contó sobre el viaje que hicieron a las montañas y como la ayudaste en cada momento del camino, ya sea dándole ánimo o tu mano cuando necesitó de impulso para subir. Si no recuerdo mal me dijo que cuando terminó la subida, la abrazaste y le dijiste que sabias que lo lograría –termina con una sonrisa.

Pero…

No sé qué diablos pasa aquí, esto es de locos. Eso que describió es justo como pasó, mis palabras exactas y el abrazo también sucedió. Estábamos solos en ese momento, la única manera de que lo sepa es que Alicia se lo contara.

Me cruzo de brazos en postura defensiva, inseguro. Los descruzo cuando me percato de lo que hago.

–Mira, Benjamín, si la quieres, lucha por ella y llévala a por ayuda. Probablemente te contará alguna historia triste, donde ella sea la víctima y tú caerás en su juego, pero confío en que seas más inteligente y fuerte de lo que fui yo. Mi relación con ella era difícil en el mejor de los casos, soporté y sufrí mucho, pero cuando me di cuenta de lo destructivo que era ese noviazgo y que no podía ayudarla, lo di por terminado. Pero, aun así, le tengo cariño y hablamos regularmente.

No. Mierda, no puedo. No puedo escuchar más, ni una maldita cosa más. Mi cabeza va a explotar por tantos pensamientos dando vueltas. ¿Me mintió Alicia?, ¿de qué otra manera este sujeto sabría sobre ese momento, arriba en la montaña?

No puedo más. No quiero escuchar más.

Doy media vuelta y salgo de allí sin decirle nada. Confundido más allá de lo que nunca estuve.

¿Será que yo no era el único con una doble identidad?

1
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
quién es
Cecy Castorena Castorena
a mí me lo hicieron mis hermanas y hasta ahorita a mis 67 años siempre digo que soy fea no me gusta tomarme fotos ni sonreír es frustante
Maria Alexandra La Cruz
Ahora quien es este?
Luirma Pineiro Ramos
🤔🤔🤔
Critian Lanzas
Que mujer más terca es Emilia 🤔🤔
Lorely Romero
Los libros de esta autora me encantan, presentan una excelente redacción, ortografía y coherencia, cada una de sus historias te atrapa, además de que las sagas de libros pueden comprenderse muy bien de manera independiente.
valeria fuentes
bellísima novela la super recomiendo 💐💐💐🌹🌹🌹🌹
Graciela Saiz
y ahora que pasa con lo que le dijo Felipe 🤔🤔🤔🤔🤔
Graciela Saiz
yo creo que Emi debe confesar sus sentimientos, 😞
Graciela Saiz
Ay LPM que calor ! entre Tomas y Nico me acalore 🔥🔥🥵🥵🫠😜
Graciela Saiz
que sentirá cuando se entere quien es en realidad,y pose acerco a ella 😞
Graciela Saiz
cómo no tiene papá 😳 no es a el a quien quieren agarrar 🤔
Cecy Castorena Castorena: ella cree que está muerto
total 1 replies
Alma
Ese tonto de Nicolás es un inseguro y la a perder🤭
Dani Alvarez
La alumna superó al profesor 🥰🤭
Dani Alvarez
😂😂😂
Elia Barreto
Excelente
Sylvia Farias
me encantó la historia muy bella,te felicito
Yelitza Goyo
fue buena aunque me encantó la historia de Emili y Nico más que la de Alicia imagino que no había mucho que contar pues la primera fue extraordinaria y allí se contó casi todo ahora voy por la tercera vamos a ver la historia de David y la Rodríguez esa viene pendiente de la primera novela felicitaciones a la autora
Yelitza Goyo
tengo una pequeña crítica la verdad lo de Fernando no me gustó fue una locura estúpida pensé que el odio del acosador era algo mucho más complejo sencillamente era un psicópata o sociopata pues una persona que agarre ese odio cuando sencillamente podía tomar un camino menos tortuoso el emperador s demostrado ser una persona humana bueno no se digo el rollo debió ser más profundo más creíble
Yelitza Goyo
coño es Fernando fue el y yo pensaba que era el otro tremendo pelón me eche 🤭 jajaja
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