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Linaje De Sombras: El Pacto Blackwood

Linaje De Sombras: El Pacto Blackwood

Status: En proceso
Genre:Acción / Dominación / Amor-odio
Popularitas:29.6k
Nilai: 5
nombre de autor: EJ CB

​Elena Vargas vive para un solo propósito: destruir a la familia que le arrebató todo. Armada con un odio forjado en cenizas y protegida por la lealtad inquebrantable de sus dos "hermanas", Valeria y Maira, Elena se infiltra en el imperio de los Blackwood para desenterrar un misterio que lleva diez años sangrando.
​Sin embargo, en el centro de la red la espera Samael Blackwood, un hombre cuya dominación es ley y cuya presencia es un abismo. Entre ellos estalla un amor salvaje y prohibido; una guerra de voluntades donde la pasión se confunde con la venganza y cada caricia es un duelo a muerte.

NovelToon tiene autorización de EJ CB para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: El Convento de las Sombras

El agua azotaba el techo de la nueva casa de seguridad con un ritmo constante, como un tambor de guerra, un sótano industrial en las afueras de la ciudad que olía a humedad, hierro y al humo de los cigarrillos que Valeria fumaba sin parar. Elena estaba sentada frente a una mesa de metal, con el diario de Antonio abierto. Por primera vez, su mirada no era un arma, sino un reflejo de su propia fragilidad.

—Lo encontré, Leni. Por fin lo decodifiqué —la voz de Maira rompió el silencio. Sus dedos pálidos temblaban ligeramente sobre el teclado de su computadora avanzada—. No era un código financiero. Era una ubicación geográfica disfrazada de una oración fúnebre.

Elena se levantó, su cuerpo moviéndose con la gracia de una loba que ha detectado el rastro de su presa. Se acercó a la pantalla, donde un mapa satelital mostraba un punto perdido en las montañas de Antioquia: el Convento de la Inmaculada Concepción.

—¿Un convento? —preguntó Valeria, acercándose con el ceño fruncido y su fusil al hombro—. ¿Qué carajos tiene que ver una iglesia con todo este mierdero de los Blackwood?

—No es la iglesia, Val —respondió Maira, ajustándose las gafas con un gesto nervioso—. Es quién está adentro. Antonio no quemó a la madre de Elena en el incendio. La escondió. El diario dice que "el secreto vivo debe permanecer tras los muros de piedra para que la Reina de Ceniza no pueda devorarlo".

Elena sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Su madre. La mujer que ella creía hecha cenizas desde hacía veinte años, la causa de su pesadilla recurrente y de la cicatriz en su omóplato, estaba viva. El misterio de su vida acababa de dar un giro de 180 grados. Ya no era solo una misión de venganza; era una misión de rescate.

—Tenemos que movernos ya —dijo Elena, su voz recuperando ese filo de acero.

—No pueden irse así como así —una voz profunda y autoritaria surgió de las sombras de la entrada.

Elena no necesitó mirar para saber quién era. El aroma a sándalo y tormenta lo precedía. Samael Blackwood estaba allí, apoyado contra el marco de la puerta de acero, con su imponente figura de 1.90 metros llenando el espacio. Su mandíbula cuadrada estaba tensa y sus ojos gris acero brillaban con una advertencia clara.

Valeria reaccionó por instinto, apuntándole al pecho con su fusil.

—Un paso más, Blackwood, y te juro que te abro un tercer ojo.

Samael ni siquiera parpadeó ante la amenaza. Su mirada depredadora estaba fija únicamente en Elena.

—Si cruzan esa puerta hacia el convento, Lady Morgana sabrá que tienen la última pieza del rompecabezas. Sus hombres ya están vigilando las rutas. Silas tiene órdenes de matar a cualquier mujer que se acerque a esos muros.

—¿Y tú qué haces aquí, Samael? —escupió Elena, acercándose a él hasta quedar a escasos centímetros. El calor que emanaba de su cuerpo la golpeó, despertando esa chispa de amor salvaje que ella tanto intentaba apagar—. ¿Viniste a salvarnos otra vez o a asegurarte de que nos quedemos encerradas?

—Vine a darte una opción que tus amigas no pueden darte —respondió él, bajando la voz a un susurro que solo ella pudo escuchar—. La única forma de entrar a ese convento sin ser detectada es por el túnel de suministros que solo mi familia conoce.

Elena miró a sus aliadas. La ternura en los ojos de Maira gritaba precaución, mientras que la ferocidad de Valeria pedía sangre. Elena tomó una decisión que sabía que le costaría el alma.

—Déjanos solos —ordenó Elena.

—¡¿Estás loca, Leni?! —protestó Val.

—Dije que nos dejen solos. Es una orden.

A regañadientes, Val y Maira se retiraron a la habitación contigua, cerrando la pesada puerta tras de sí. El silencio en el sótano industrial se volvió asfixiante, cargado de una tensión sexual que amenazaba con hacer arder el lugar.

......................

Samael no perdió el tiempo. En un movimiento que mezclaba la urgencia de la guerra con la posesividad de un dueño, la agarró por la nuca y la estampó contra la pared de concreto frío. Elena soltó un jadeo, no de miedo, sino de una excitación traicionera. Sus manos buscaron la camisa de él, desgarrando los botones mientras buscaba el contacto de su piel caliente.

—Me odias por lo que soy, pero me deseas por lo que te hago sentir —gruñó Samael, hundiendo su rostro en el cuello de Elena, mordiendo la piel suave justo encima de la clavícula, dejando una marca roja que reclamaba su territorio.

—Te odio más de lo que puedes imaginar —respondió ella, aunque sus piernas ya se estaban enredando en la cintura de él, buscando su firmeza.

Samael la alzó del suelo, su cuerpo atlético y fibroso sosteniéndola sin esfuerzo alguno. La llevó hacia la mesa de metal donde antes descansaba el diario. Con un movimiento brusco de su brazo, barrió todo al suelo: papeles, café, herramientas; solo quedaba el metal frío esperando el calor de sus cuerpos. Sentó a Elena con un golpe seco y se situó entre sus piernas, abriéndolas con una dominación absoluta.

Él no fue delicado. Le arrancó la camiseta táctica de un tirón, dejando sus pechos firmes y erizados expuestos a la luz tenue del sótano. Samael bajó su cabeza, devorando sus pezones con un hambre que le arrancó a Elena un grito de pura agonía y placer. Sus manos grandes y de dedos largos recorrieron los muslos de ella, subiendo por debajo de sus pantalones de combate hasta encontrar la humedad que ella ya no podía fingir.

—Dime que eres mía, Elena —le exigió él, mirándola fijo con sus ojos azul tormenta mientras sus dedos la trabajaban con una cadencia experta y agresiva, llevándola al borde de un abismo de sensaciones.

—Soy mi propia dueña —logró decir ella, con la respiración entrecortada, antes de bajarle los pantalones a él con una urgencia salvaje.

Elena lo poseyó con la misma fuerza que él aplicaba. Lo atrajo hacia ella, guiándolo mientras él la penetraba de una sola estocada profunda que hizo que el metal de la mesa vibrara bajo ellos. Fue una colisión de dos fuerzas de la naturaleza. Samael la sujetaba por las caderas, sus músculos marcados moviéndose con la eficiencia de un depredador, mientras marcaba un ritmo frenético y posesivo que no permitía que Elena pensara en nada más que en él.

Ella le clavaba las uñas en los hombros anchos, dibujando surcos de dolor y deseo en su espalda, mientras sus gemidos se mezclaban con los gruñidos de satisfacción de él. Cada embestida de Samael era un reclamo, un recordatorio de que, aunque ella se entrenara con Valeria para matarlo, su cuerpo siempre respondería a su llamado. En ese sótano, rodeados de armas y secretos, se entregaron a un acto de amor salvaje que era más una guerra que una caricia. El clímapx los alcanzó con una violencia demoledora; Elena arqueó la espalda, apretando sus piernas alrededor de Samael mientras el placer la quebraba, y él se hundió en ella una última vez, reclamando su esencia con una intensidad que parecía querer fundir sus almas malditas.

......................

Minutos después, el único sonido era el de sus respiraciones volviendo a la normalidad. Samael todavía la rodeaba con sus brazos, su frente pegada a la de ella. Hubo un destello de ternura real en la forma en que le apartó un mechón de cabello oscuro de la cara, pero se desvaneció tan rápido como apareció.

—El túnel está en el cementerio trasero del convento —dijo él, su voz volviendo a ser el frío acero de los Blackwood—. Estaré allí a las tres de la mañana. No lleves a tus amigas, Elena. Si ellas van, Silas las matará antes de que pongan un pie en el túnel.

Samael se levantó y se vistió con la misma elegancia peligrosa de siempre. Antes de salir, miró hacia el diario que estaba en el suelo.

—Tu madre no es la mujer que recuerdas, Leni. Ten cuidado con lo que deseas encontrar. A veces, la muerte es más misericordiosa que la verdad.

Sin mirar atrás, Samael desapareció en la lluvia. Elena se quedó sentada en la mesa de metal, con el cuerpo ardiendo y el corazón pesado. Valeria y Maira entraron de inmediato, encontrándola en ese estado de desorden y confusión.

—¿Qué te dijo ese malparido? —preguntó Val, su mirada llena de una preocupación protectora.

—Nos va a ayudar a entrar —respondió Elena, aunque por dentro se preguntaba si acababa de firmar su sentencia de muerte o la de su madre.

Elena miró a sus amigas, el "Círculo de Lealtad" que la había mantenido viva. Sabía que les estaba mintiendo al decir que Samael era su aliado, pero el misterio de su madre era un fuego que la consumía. Esa noche, el destino de los Vargas y los Blackwood se sellaría en los muros de piedra de un convento que guardaba pecados más oscuros que el mismo infierno.

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Alma Guentes
más capítulos autora está buenísimo 👏👏👏
Camila Nava
maraton maraton otra vez
♡ Dayana💕
me encantaron los capítulos 🤭 quiero más
♡ Tu y yo bebe 🫦
que forma de traer un recado 🤭 quiero que me den las noticias así 🤣
♡Maye
las capítulos🤭 si no es mucha molestia 🤭
♡ Lau
esta muy buena, espero pronta actualización 🤭
♡ ^Majo^
yo elijo por ti🤣 me quedo en los brazos de él y en lo que no son los brazos también 🤭
♡ ^Majo^
waoooo que entrega ☺️/Awkward/
♡ ^Majo^
/Awkward//Awkward//Awkward/ me sonroje
♡ Tasharen ^_^
quiero más 🤭
Ley Ruiz
MARATON MARATON MARATON
Camila Nava
maraton maraton maraton
Lola Dolores
maraton maraton 👏
Ivonne selva k
más capítulos 😭
Camila Nava
tremenda presentación 👏
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