"–. Buscaba algún rastro de luz en él. Pero lo que encontré fue el amor–"
Evangelina intenta demostrarle a su padre que es lo suficientemente capaz de dirigir la mafia como su hermano menor Pietro.
En su camino conoce a Hugo, quien criado por su abuelo está lleno de maldad y oscuridad, la llegada de Evangelina a su vida le da un giro de 180°.
NovelToon tiene autorización de Thais Perdida para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
23. ESPOSO
HUGO.
Espero frente al juzgado con Dong la llegada de Evangelina.
—. Haz perdido por completo la cabeza, Hugo —me mira.
—. Te dije que me vengaría —digo—. Aquí empieza mí venganza.
—. ¿Casandote con Evangelina? —dice confundido—. ¿Que piensas hacer?.
Justo cuando estaba por hablar con él, un auto llega. Evangelina justo a Darwin bajan. Este no me quita el ojo de encima.
—. Ya llegaron, era hora —digo.
—. Recuerda que me prometiste, Hugo —me dice Evangelina—. No tocarás a mí familia.
—. Soy un hombre de palabra, Evangelina —digo sonriendole.
Entramos al juzgado y vamos a nuestra sala, nos sentamos en las mesas hasta que traen los papeles.
—. ¿Estás segura de esto, Eva? —escucho que Darwin le pregunta a Evangelina—. Estamos a tiempo de irnos.
—. ¿Te estás arrepintiendo? —me giro hacia ellos.
—. No, claro que no —ella niega—. Theo solo quiere cuidarme. Voy a estar bien, no te preocupes.
—. Es difícil no hacerlo con este tipo —me señala.
Idiota. ¿Quien carajos se cree?.
—. Voy a estar bien —le vuelve a decir—. No tienes de que preocuparte.
—. Yo siempre voy a estar para ti. ¿Si? —la mira.
—. Gracias, Theo —le sonríe.
Nos acercamos a la mesa, los papeles ya están ahí.
—. Saltemos las preguntas —digo—. Firmemos de una vez.
Evangelina y yo nos sentamos, Darwin y Dong frente a nosotros.
—. Bueno, ya que debemos saltar las preguntas pueden pasar a firmar —extiende el papel hacia Evangelina.
Ella mira los papeles, con sus manos temblando toma el bolígrafo. Me mira una última vez y firma el papel con dificultad.
—. Listo —dice y me pasa el bolígrafo con el papel—. Aquí tienes.
—. Gracias —digo.
Tomo el bolígrafo, mí mano roza la suya, trato de ignorar la corriente que pasa por mí cuerpo en ese momento.
Firmo el papel y luego los testigos. Theo mira una vez más a Evangelina asiente con la cabeza. Ambos firman, el juez le entrega el acta de matrimonio a Evangelina.
—. Bien, ya estamos —dice el juez—. Señor y señora Salvador.
—. Muchas gracias —estrecho su mano.
—. Gra-gracias —Evangelina lo saluda temblando.
...****************...
Salimos del juzgado finalmente casados... Jamás pensé que lo haría y si lo hizo.
Bajamos las escaleras de la entrada.
—. Espera un poco —la detengo.
—. ¿Ahora que es lo que pasa? —pregunta.
De mí chaqueta saco una caja la cual abro mostrando dos alianzas.
—. Esto ya lo puedes usar —le digo y saco su alianza.
Ella mira el anillo y lo toma poniéndolo así en su anillo anular.
—. ¿Ahora que? —pregunta.
—. ¡EVANGELINA! —grita Leone.
Nos giramos hacia Renzo Leone y los demás. Se acerca a nosotros... Comenzamos.
—. ¿¡Que has hecho, hija!? —pregunta—. ¡DIME QUE NO LO HICISTE!.
—. Papá... —se acerca a él—. Déjame que te explique.
—. ¿Que me vas a explicar, hija? —toma sus hombros—. ¿¡COMO PUDISTE HACERNOS ESTO!?.
—. Hija —su madre le habla—. ¿Cómo puedes casarte con alguien que ni siquiera conoces?.
Evangelina cierra sus ojos y luego los mira.
—. Si, lo conozco —admite—. Lo conocí.
—. ¿Cómo que lo conociste, Evangelina? —le pregunta Aleskei Petrov—. ¿¡De dónde conoces a este tipo?.
Renzo Leone no aguanta su rabia y viene hacia mí. Desenfunda su arma para apuntar directo a la cabeza.
—. ¡PAPÁ, NO! —Evangelina se pone entre nosotros—. Espera... Lo conocí hace casi cuatro años, pero hace dos que no nos vemos.
Este mira a su hija con enojo.
—. ¿Que tanto llegaron a conocerse? —pregunta molesto.
Ella baja su mirada y Renzo Leone baja su arma.
—. ¿Que has hecho, hija? —le pregunta con decepción—. ¿Permitiste que te tocará?.
—. Él no sabía nada, no sabía que era tu hija... —lo mira con lágrimas en los ojos—. Perdoname, papá. Lo siento tanto... Pero era para impedir que se mataran entre ustedes.
Este me mira con furia, yo no me rebajo y lo miro fijamente. Entonces Aleskei saca su arma y se acerca a mí.
—. ¡TÍO NO! —grita Evangelina—. Es mí esposo ahora.
—. ¿Tu esposo, Evangelina? —le pregunta—. No puedo creerlo.
—. Perdoname, papá —se arrodilla ante él—. Perdona a tu hija.
Renzo se inclina hacia ella y acaricia su mejilla.
—. Yo ya no tengo una hija —dice y se aleja.
—. Papá... —llora—. Papá.
Se gira y se va.
Su madre quiere quedarse pero, Beliath Ivanov toma su brazo y se la lleva. Así suben a los autos y se van.
Theo camina hacia ella y toma sus hombros.
—. Yo los llame —admite—. Tenía la esperanza que llegaran a...
—. ¿¡POR QUE HICISTE ESO!? —lo empuja—. ¡No quería que se enteren así!.
—. Es mejor que nos vayamos —digo.
Ella se levanta y camina hacia dándome una gran bofetada.
—. Eres un... —se calla—. Vámonos.
—. Ya me lo han dicho —arqueo una ceja—. Soy un gran vámonos.