Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
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Capitulo 8: Lista de Defectos
No me podía levantar, y sentía mucho dolor; realmente me sentía como una vil cucaracha en este momento, donde estoy otra vez indefensa; me doy cuenta de que, más que la pierna, me dolía el corazón.
—¡Lara!, ¿estás bien?, ¿qué pasó?
Alexis corrió a ayudarme; mientras lanzabas preguntas, después que me ayudó a sentarme en el taburete, me pasó la muleta que estaba usando para moverme, que estaba un poco alejada de mí, por lo que tomé eso de excusa.
—Es que estoy algo torpe, intenté tomar la muleta y, al no alcanzarla, me caí, y me golpeé, así que me fue muy difícil levantarme después.
—Debes tener más cuidado, sabes que estás lastimada todavía, ¿qué le diré a mi padre si te vuelve a pasar algo?
Después de esa corta conversación, nos fuimos a casa. Al llegar, fui directo a mi habitación, me di un baño y, luego de salir del baño, me puse un pijama y me tiré en la cama a mirar el techo.
El celular estaba vibrando sobre la cama; yo no tenía ánimo de tomar llamada, lo tomé de mala gana, miré la pantalla y me di cuenta de que era mi madre, así que tomé la llamada.
— Ma.
—¿Por qué estás tan decaída? ¿Te pasó algo? Realmente, quiero que regreses a casa; creo que no vale la pena que estés lejos. Cuando tu tío llamó y dijo que te torciste un pie, no estaba convencida de lo que nos dijo; en mi corazón sentí que mi pequeña la estaba pasando mal.
«Mi madre no era tan inteligente como mi padre, pero tiene eso que le llaman inteligencia emocional; ella parece saber cuál es el estado emocional de una persona solo con verla o hablarle, parece atravesar a las personas solo con la mirada y saberlo todo; eso es parte de su encanto»
—Hoy los extrañaba a todos; además, me caí otra vez, sin querer, pero no pasó nada, no te preocupes, madre, tu hija es una persona muy fuerte.
«Realmente, eso de ser fuerte, ni yo misma me lo creo»
—¿Cómo es ese chico?
«Un monstruo, era lo que quería decir, pero no quería preocupar a mi madre»
—No estoy segura, aunque estamos incluso en la misma aula, no hemos pasado casi palabra, y no tenemos nada en común que nos acerque.
Se quedó en silencio un rato; estaba pensando, seguro cómo ayudarme, acércame.
—Tengo una idea que te puede ayudar. Eso yo lo hice con tu padre; llevaba un diario donde escribía sus gustos, lo que no le gustaba, sus defectos y sus virtudes, además de cosas que sabía de él por lo demás, y la suma de todas esas cosas me ayudó a conocerlo mejor.
«Mi madre tenía un punto: para acabar con el enemigo, primero tengo que conocerlo mejor, llevar notas sobre él; no es una mala idea»
—Entiendo, madre, gracias por la idea.
—Me alegra el poder ayudar a mi pequeño tesoro. Te dejo, tu padre me está haciendo caras porque no le he puesto atención en todo el día. Duerme bien, te quiero.
La llamada terminó; solo quedó el sonido de la línea cerrando. Puse el celular sobre la cama, me senté, abrí el cajón de la mesa de noche, saqué una de las agendas que tenía vacías, tomé un bolígrafo y escribí en la primera página.
“Lista de sus DEFECTOS”
Lo primero después de pasar la página fue escribir una gran A, en la página siguiente y tres puntos suspensivos, ya que era la palabra que no iba a escribir, pero la que revolvía todo en mí, ASESINO.
Puse la página y comencé a escribir otra vez, arrogante, superficial, agresivo, malvado, cruel, vengativo…
Me comenzó a doler un poco la cabeza, cerré la agenda y me fui a dormir. Todavía faltaban varios días para que llegara el fin de semana. Antes no me sentía cansada, pero ahora siempre estoy cansada, así que cerré los ojos y me puse a dormir.
Al día siguiente me levanté animada; esa conversación con mi madre me dio un camino que seguir para llegar a mi meta, que un día, hacer que ese Ricardo Ross tenga la humillación más grande de su vida gracias a mí.
—Lara, mi tío me dijo que eres un genio para tocar el piano, ¿puedes tocar algo en mi cumpleaños?
—Entonces el profesor de música y tu tío, y ahora quieres aprovecharte de mí, para que te haga un espectáculo gratis.
—Vamos, no seas mala, ¿está bien?
—Está bien, ese será tu regalo; al final cedí ante Karina, por su mirada suplicante.
Los días estaban pasando lentamente, pero yo seguía con mi misión; incluso utilicé a Karina para que me ayudara a investigar sobre Ricardo. Lamentablemente, tuve que mentirle para que me ayudara; simplemente le dije que a él le gustaba, pero que ya tenía novia y que, además, él y mi primo Alexis no se caían bien. Era como algo inalcanzable para mí, y por eso solo me conformaría con saber cosas de él.
Pero detrás de mi palabrería engañosa, tenía la finalidad de acabar con Ricardo; verlo de rodillas a mis pies era mi mayor sueño.
—¡Yo nunca saldría con alguien sin dinero! —de pronto gritó Beatriz en la cafetería.
Estaba en la cafetería en la última mesa comiendo con Karina, cuando la voz chillona de Beatriz resonó por todas partes. Al parecer estaba molesta con una de sus amigas porque estaba saliendo con un chico que no era de su nivel, y además vociferó que ella nunca saldría con un pobre, lo que me dio una idea más.
Le iba a ayudar a Ricardo a probar si su novia lo quería a él o quería la posición que él tiene por su familia, y nada más confiable que decir cosas delante de una persona comunicativa.
—Supe que la familia Ross está pasando por una crisis económica; me pregunto si sabrá esto Beatriz
—¿Cómo? —me preguntó Karina de inmediato.
—Nada, solo estaba pensando en voz alta, vamos, que casi es hora de la clase.
«La semilla estaba cebrada, solo voy a esperar a que germine por su cuenta»