Ilan tiene un grave complejo con su persona, el cual lo lleva al hospital y, luego, a terapia con Aidan, quien lo ayudará a superar su complejo y le enseñará que su auto percepción no es impedimento para lo que está por venir.
NovelToon tiene autorización de Yaoi-Hands-Mio para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22
Aidan
Sentí como si me hubieran golpeado directamente en el rostro al escucharlo decir aquello. Sentí que mis manos sudaban; ¿esto quería decir que ya no tendríamos a nuestro bebé? De verdad me había ilusionado con tenerlo. Quería ver su pequeña carita y tenerlo en mis brazos.
—¿Por qué te sientes inseguro? —pregunté consiguiendo que él se apartase de mí y se sentara al borde de la cama dándome la espalda.
—S-siento que seré como mi padre —dijo con voz temblorosa—. S-siento que lo maltrataré o lo ignoraré como han hecho conmigo; después de todo es lo único que he conocido de ellos.
Me senté detrás de él y crucé mis brazos por su cintura.
—No creo que lo seas, Ilan. Has aprendido como no debes ser con nuestro bebé —acaricié su vientre suavemente, pero él apartó mi mano.
—A-Aidan, ¿te quedaste conmigo por qué te doy pena? —subió su mano hasta su rostro, seguramente estaba llorando—. U-un niño idiota, sin apoyo y con muchos problemas, y-y ahora embarazado por error.
Me quedé callado sin saber que decirle. Era cierto que no planeamos que se embarazara, ni siquiera sabíamos que podía hacerlo, pero no creía que nuestro hijo fuera un error. Me separé, me levanté y me puse en cuclillas delante de él, noté que por sus mejillas resbalaban unas cuantas lágrimas.
—Ilan... —tomé sus manos, pero él las apartó desviando la mirada de mí—. Te amo —su rostro se ruborizó completamente en cuestión de segundos—. Los amo, a ti y a nuestro hijo. No me he quedado contigo por pena, sino porque me gustas —posé mi mano por su mejilla—. Ilan, no voy a obligarte a tener un niño que consideres un error —negó con la cabeza comenzando a sollozar.
—S-solo no quiero que sufra lo mismo que yo. S-siento que no estoy listo para tener un bebé —cubrió su rostro con sus manos—. S-siento que tu solo estás conmigo por pena. ¿Por qué estarías con alguien como yo siendo pretendido por una mujer tan bonita? —comprendí de repente cual era el inicio de su repentina inseguridad.
—¿Lyubina? —asintió—. Ilan... —solté un suspiro pesado—. Escucha, no estoy contigo por obligación del bebé, ni porque siento pena. Estoy contigo porque realmente te amo —tomé con suavidad sus manos y las aparté de su rostro de la misma manera que las había tomado—. Además, eres infinitamente más lindo que Lyubina. Definitivamente me gustas más de lo que me puede gustar ella en millones de años —con esto último logré sacarle una pequeña sonrisa—. ¿Crees que nuestro pequeño es un error? —negó con la cabeza, colocando mi mano en su vientre, lo acaricié con cariño, acercándome a su rostro—. Ya no llores, Ilan. No por eso.
Dicho esto lo besé. Me correspondió con algo de dificultad, dado que se encontraba un poco agitado. Nos separamos unos instantes después y nos miramos en silencio. Me rodeó por el cuello y se inclinó hacia mi colocando su cabeza en mi hombro.
—L-lo siento, Aidan —dijo pegado a mí—. A-aún no puedo evitar sentirme inseguro en todo —lo separé un poco de mí para mirarlo de nuevo.
—Debes olvidarte de todo lo que te ha dicho tu padre. Solo él ve defectos en ti —le acaricié la mejilla—. Yo solo veo al lindo chico que tendrá a mi bebé —sonrió tomando mi mano—. Ahora, acuéstate a dormir. Es tarde y necesitas dormir.
Una vez que se acostó, me acosté a su lado rodeando su cintura con mi brazo. Ilan se acomodó contra mi pecho, abrazándose a mí, le acaricié el cabello suavemente intentando que estuviera tranquilo.
Por la mañana, me levanté antes que Ilan, me dirigí al baño, me aseé y duché, para luego volver al cuarto. Él seguía dormido y no parecía que se despertaría pronto. Me acerqué a él, le besé en la frente con sumo cuidado, tomé mi celular, mis llaves y me dirigí a la cocina. Ivana se encontraba allí desayunando, en cuanto me vio, me saludó sonriéndome.
—Preparé café —me anunció apuntando a la cafetera, asentí y me serví una taza—. ¿Planeabas irte? —preguntó cuando me senté.
—Sí, saldré unos momentos. Tengo que ir a ver que mi perro no haya dado vuelta mi casa —de repente, sentí que me rodeaban el cuello por la espalda. Creí que Ilan dormiría un poco más, luego de haberse desvelado anoche.
—¿Puedo ir a ver a Cocoa contigo? —colocó su cabeza en mi hombro.
—Claro —acaricié su cabello—. Desayuna algo antes de salir —tomé un sorbo de café.
Luego de desayunar, Ilan y yo salimos camino a mi casa. Dado al frío que hacía, él se aferró a mi intentando mantener el calor. Por mi parte, solo lo rodeé con mi brazo, frotando su espalda de vez en cuando para que no tuviera tanto frío. Cuando llegamos a mi casa, Cocoa se nos acercó moviendo la cola alegremente, como solía hacer. Ilan comenzó a acariciarlo mientras yo buscaba la correa. En cuanto la encontré, me acerqué a ellos nuevamente, le coloqué la correa a mi perro y miré a Ilan haciéndole una seña para que saliéramos. Tomé su mano haciendo que se sobresaltara, pero, al instante, entrelazara nuestros dedos. Caminamos apenas un par de cuadras, cuando nos topamos con Lyubina de nuevo. Ella me miró e intentó abalanzarse hacia mí, pero Ilan me abrazó; parecía que ni siquiera íbamos a poder salir sin verle la cara a esta loca obsesiva. Definitivamente nos mudaríamos en cuanto naciera el bebé, no quería que le hiciera algo a mi hijo.
—Veo que estás de pasea perros, Aidan —escupió dirigiendo la mirada directamente a Ilan.
—Te comportas como una adolescente. ¿Puedes madurar de una vez? —rodeé por la cintura a Ilan—. Pareces loca persiguiéndome por todos lados —noté como sus ojos se ponían vidriosos—. Deja las lágrimas de cocodrilo para quien quiera creerte, Lyubina —dije sintiéndome realmente molesto con su presencia.
—Aidan —la voz de Ilan sonó de repente, desvié la mirada hacia él—. Se me antojan dulces y helado. ¿Podemos ir a comprar? —asentí sonriéndole.
—Vamos —me llevé a Ilan todavía abrazándolo.
—Aidan, no me dejes hablando sola —comenzó a seguirnos—¡Aidan! ¿De verdad me dejaste por un niño mimado? —Ilan soltó un suspiro pesado, se apartó de mí y se giró hacia ella.
—Lo siento, loca, pero Aidan ya es mío —no pude evitar sonreír al escucharlo—. Ya déjanos en paz. —tomó mi mano—. Acepta de una vez que él está conmigo, que ya no te quiere y que llamaré a la policía si sigues molestándonos.
Dicho esto, se dio la vuelta y comenzó a caminar haciendo que lo siga. Nos mantuvimos en silencio hasta llegar a un parque, donde le quité la correa a Cocoa, que comenzó a corretear alejándose un poco de nosotros. Mientras, tomé de la mano a Ilan y lo llevé hasta un banco, donde ambos nos sentamos. Lo miré unos instantes, él se encontraba con los brazos cruzados sumamente serio. Solté un pequeño suspiro para luego cruzar mi brazo por alrededor de sus hombros.
—¿Te encuentras bien?
—Sigo odiándola por andar detrás de ti —noté que fruncía el ceño—. Entrenaré a Cocoa para que la ataque —solté una pequeña risa recibiendo su mirada seria.
—Está bien, pero no creo que Cocoa sea una amenaza —Ilan se volvió a mi perro soltando un pequeño suspiro.
—Necesitas un perro repele locas —volví a reír—. Lo digo en serio —colocó su cabeza en mi hombro—. Deberíamos decirle sobre nuestro bebé. Tal vez así deje de molestar —Tomó mi mano y la llevó a su vientre—. Tu bebé tampoco quiere que se te acerque —le sonreí besando su mejilla.
—Creo que si entrenaré a Cocoa para que la aparte de mí —Ilan sonrió. Parecía estar más tranquilo ahora.
Pasamos prácticamente toda la mañana en el parque viendo corretear a Cocoa de un lado al otro. Cuando pasó del mediodía, llevamos a mi perro hasta mi casa y volvimos a la casa de Ilan. Allí, Ivana nos esperaba con el almuerzo servido en la mesa.
------------------------------------------------------------------------------------
—¿Vendrás luego de trabajar? —preguntó cuando volví a la habitación.
—Claro, pero en la mañana me iré más temprano, dejé mis cosas del trabajo en mi casa.
Asintió, me acosté a su lado, colocando la alarma en mi celular. Luego me acomodé en la cama, Ilan colocó su cabeza en mi pecho y se abrazó a mí, crucé mi brazo por sus hombros. Comencé a acariciar su cabello suavemente, esperando que su mente se mantuviera calmada para que pudiera dormir tranquilo al menos una noche, ya que estos días no había podido descansar como debería. No pasó mucho hasta que sentí que Ilan estaba relajado y yo comenzaba a caer rendido.
Me desperté cuando la alarma de mi celular sonó, la apagué rápidamente al escuchar el quejido que soltó Ilan. Me acerqué a él y, con sumo cuidado, besé su mejilla. Luego me levanté y me alisté rápidamente para salir en dirección a mi casa y después hacia mi trabajo. Caminé a mi consultorio esperando no cruzarme con Lyubina en ningún momento. No tenía mucha suerte cuando se trataba de ella al parecer, ya que se encontraba esperándome en la puerta, solté un suspiro pesado cuando levantó la mirada hacia mí.
—Vete —le dije ni bien se acercó, ella me tomó de la mano mirándome con cara de perrito mojado intentando darme pena, volví a suspirar apartándola de mí—. ¿Puedes entender que no te quiero? No quiero estar contigo nunca más, ya tengo un novio, estoy bien con él, no quiero saber más de ti —no debería darle explicaciones de ningún tipo, debería entender sin más.
—Pero, Aidan... —su voz tembló al tiempo que sus ojos se llenaban de lágrimas.
—Nada de peros, no quiero que me montes una escena aquí, Lyubina. No quiero nada contigo, ni siquiera quiero trabajar en el mismo lugar que tú. Ahora vete, no tienes que estar de este lado de la clínica.
Me tomó del cuello e intentó besarme, pero me aparté rápidamente de ella, me metí en mi consultorio y cerré la puerta. Escuché las voces de Lyubina y un par de enfermeras más. ¡Mierda! Seguramente le diría a todo el mundo lo que sucedía. Estaba seguro que dirá todas las mentiras que se le ocurrieran solo para quedar mejor parada. Pasé mi mano por mi cara y esperé unos instantes hasta que la voz de Lyubina desapareció, luego salí a llamar a mi primer paciente. No me encontraba del todo bien, estaba algo alterado con toda la situación, pero tenía que seguir con mi trabajo.
Las horas pasaron lentamente, apenas era mediodía y yo ya estaba totalmente agotado de estar aquí. Tomé algo rápido de comer, una botella de agua mineral y me senté en mi escritorio. Tomé mi celular, lo desbloqueé logrando ver un mensaje de Ilan. Otra vez se quejaba por las náuseas que tenía por el embarazo, pero ahora agregó que eso no detenía sus antojos. Decidí no contarle lo que había pasado con Lyubina, prefería no darle más motivos para pensar cosas que no debería y que llorara por horas en la noche.
Ilan me encanto qele hicieras frente estás agarrando confianza eso me gusta.