En la prestigiosa Academia de Artes Arcanas, el poder es la única moneda de cambio y el linaje lo es todo. Selene, una joven con un pasado fragmentado y un poder latente que no logra comprender, intenta pasar desapercibida entre lobos sedientos de sangre y vampiros de hielo. Sin embargo, su destino cambia para siempre cuando el Vínculo de Plata, una marca ancestral y prohibida, comienza a arder en su piel.
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Revelación
-¿¡Un vampiro!?- repitió Selene -Pero eso es imposible.. Ellos no existen…¿o sí?- Leo se levanta y mira el cuerpo de la chica -Ves esas marcas en su cuello? Son mordidas de un vampiro. Su cuerpo está así porque la mordida absorbió toda la sangre que tenía el cuerpo- Selene seguía sorprendida -Es increíble y a la vez aterrador..., no puedo creerlo..¿alguien sabe de esto?- preguntó Selene. -Supongo que muchos saben, pero lo ocultan- respondió Ethan
-¿Tienes algo que decir?- preguntó Dorian, cruzando los brazos. Su actitud defensiva solo aumentaba la tensión en el aire.
Selene apretó los dientes y trató de mantener la compostura -Ya dije no sé por qué está muerta... No sé quién es...- sus palabras se desvanecieron en un sollozo.
En ese momento, el profesor de matemáticas, que había estado observando la escena con una mezcla de horror y confusión, finalmente decidió intervenir.
-Todos tranquilos- dijo con voz firme -Necesitamos mantener la calma y pensar con claridad. No podemos quedarnos aquí parados-
Selene sintió un leve alivio al escuchar la autoridad en su voz. Quizás él podría ayudar a aclarar la situación. Pero antes de que pudiera articular sus pensamientos, Lía regresó, seguida por el director de la escuela, un hombre alto y delgado con una expresión grave.
-¿Qué ha sucedido aquí?- preguntó el director, sus ojos recorriendo rápidamente la escena.
Lía miró con firmeza al director -Selene..la encontramos aquí abajo con el cuerpo...-
El director frunció el ceño y se acercó al cuerpo tendido en el suelo. Selene sintió que su corazón se detenía al ver cómo él examinaba la escena. La sensación de culpa y desesperación se apoderaba de ella.
-¿Alguien ha tocado algo?- preguntó el director sin mirar a nadie en particular.
-No... yo solo...- comenzó a decir Selene, pero las palabras se le atascaban en la garganta -..yo.. tropecé con el cuerpo, asi que.. seguramente lo toqué por accidente..-
El director levantó una mano para silenciarla. -Necesitamos llamar a las autoridades y asegurarnos de que esto se maneje correctamente-
Selene sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. ¿Iban a llamar a la policía? ¿Iban a pensar que ella era culpable? La idea de ser acusada de un crimen tan horrible la llenaba de terror.
Mientras el director se alejaba para hacer una llamada, Selene miró a su alrededor. Los rostros de sus compañeros estaban llenos de confusión y miedo, pero también había una chispa de desconfianza en sus miradas. Ella sabía que debía hacer algo para demostrar su inocencia antes de que fuera demasiado tarde.
Con determinación renovada, Selene se acercó al cuerpo nuevamente. Había algo más allí, algo que podría ayudarla a entender lo que había sucedido. Se agachó y comenzó a examinar las marcas en el cuello de la mujer. Eran extrañas y familiares al mismo tiempo; había visto algo similar en un libro antiguo sobre magia oscura.
-Espera...- murmuró Selene para sí misma mientras trataba de recordar lo que había leído. Si podía encontrar una conexión entre esa mujer y lo que había estudiado, tal vez podría desviar las sospechas de ella.
Mientras tanto, las voces del grupo se desvanecieron en un murmullo distante. Selene se concentró en las marcas y comenzó a recordar las advertencias sobre los peligros del sótano, sobre los secretos que habían estado ocultos por generaciones.
La verdad estaba allí, esperando ser descubierta. Y Selene estaba decidida a encontrarla antes de que fuera demasiado tarde.
Leo tocó su hombro -Selene, es tarde. Mejor te acompaño a tu habitación- Selene se levanta y mete en su bolsillo algo que había encontrado cerca del cuerpo -Sí.. Supongo que sí- Lía, Ethan, Max y Alex la miran y le dedican una sonrisa tranquilizadora -No te preocupes, todo se arreglará, Selene- dijo Ethan con una voz firme -Sí, pero ahora debe de descansar. Ha sido una noche muy larga y…estresante- agregó Alex.
Leo miró a Ethan, Max y Alex -Cuiden a Lía, acompañarla a su habitación por si las moscas-. Los tres asienten y caminan en dirección contraria a Leo y Selene.
Selene caminaba junto a Leo en silencio, llegan a los dormitorios y él le habla con una voz algo seria -Que descanses- se voltea para irse,, pero Selene le sujeta la manga de su pulóver. Este se voltea y la mira con sorpresa -¿Sucede algo?- preguntó preocupado -Tú... ¿me crees.. Verdad?- preguntó Selene con una voz baja y ojos deprimentes.
Leo le acaricia la cabeza -Claro que sí, tonta. Ya te dijimos que no fuiste tú, no pareces una vampira, mucho menos peligrosa- sonríe ligeramente -¿Qué tal si me quedo esta noche contigo? Así, sabrás que confío en ti-
Selene se sonroja levemente y agita las manos -¿Qué? No, no hace falta, yo…no quiero que te regañen por mi culpa… Este…- Leo la interrumpe y abre su puerta -No lo harán, pasaré primero que tú, por si acaso- Selene asiente -Está bien- Leo camina frente a ella y Selene sujetándose de él mira el alrededor.
La habitación estaba como mismo Selene la dejó -Vaya, que organizada. Recuerdo que la habitación de Lía es mucho más desordenada que la de Ethan- ríe ligeramente y Selene se le queda mirando -¿Has entrado en la habitación de Lía?- Leo la mira y asiente -Sí, tuve que entregarle unos apuntes, ese día faltó porque estaba lesionada, motivo por el cual dejó las artes marciales-
-Entiendo- dijo Selene sentándose en la cama y mirando a Leo, este camina hacia ella con una manta -Bueno, a dormir pequeña- Selene estiló el labio inferior -Oye, no soy una niña- Leo ríe ligeramente, eso me queda muy claro, señorita Selene- le guiña un ojo, pero Selene le tira una almohada -Ey ey, tramposa- este hace la misma acción, pero forzando cae sobre ella.
Selene ríe un poco, pero al notar la respiración agitada de Leo se le quedó mirando -Leo..¿estás bien?- preguntó Selene preocupada por la mirada de Leo.
El cuerpo de Leo se pone tenso, su respiración agitada, sus ojos color miel se vuelven brillantes, como antorchas, por último..sus colmillos, tan largos y brillantes, sobre todo, puntiagudos.