🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
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CAPÍTULO 2 — La noche que los unió… y los separó
La nieve caía más fuerte ahora.
Nueva York se había convertido en un paisaje blanco, brillante… casi irreal.
Pero dentro de la limusina, el ambiente era completamente distinto.
Oscuro.
Cálido.
Peligroso.
—¡A otro lugar! —gritó Bret, golpeando suavemente el techo del vehículo—.
¡La noche apenas empieza!
Aby soltó una carcajada.
—¡Definitivamente eres un problema!
—Y tú te ves como alguien que necesita uno.
—No me conoces.
—Quiero hacerlo.
El juego entre ellos era rápido, eléctrico.
Mientras tanto…
Yzzi estaba sentada junto a Ethan, con la respiración ligeramente agitada, aún sintiendo el eco del beso.
—Esto… no debió pasar —murmuró, mirando por la ventana empañada.
Ethan no respondió de inmediato.
La observaba.
Analizando.
Sintiendo algo que no le gustaba… porque no podía controlarlo.
—Entonces olvídalo —dijo finalmente.
Ella giró.
—¿Así de fácil?
—Para mí sí.
Pero no era cierto.
Y ambos lo sabían.
El viaje impulsivo
El jet privado estaba listo.
Literalmente.
—No puedes hablar en serio —dijo Yzzi, mirando la pista iluminada—. ¿Vamos a… viajar?
Bret levantó las manos.
—Técnicamente… ya estamos viajando. Solo que más rápido.
—¡Esto es una locura!
—Exacto —respondió Aby, sorprendentemente emocionada—. Por eso vamos.
Yzzi la miró incrédula.
—¿Estás de su lado?
—Estoy del lado de la experiencia.
Ethan se acercó a Yzzi, con calma.
Demasiada calma.
—Puedes irte.
—¿Y tú?
—Yo me voy.
—Entonces… no es opción.
Ethan inclinó ligeramente la cabeza.
—Entonces deja de fingir que tienes control.
Yzzi lo sostuvo con la mirada.
—No te necesito para perder el control.
—Perfecto.
Hizo un gesto hacia el avión.
—Demuéstralo.
Minutos después… Estaban en el aire.
Destino: Las Vegas.
Dentro del jet, todo se volvió más íntimo.
Luces suaves.
Música baja.
Copas llenándose constantemente.
Las risas comenzaron a fluir sin filtro.
—Brindemos —dijo Bret—. Por las malas decisiones.
—Y por sobrevivirlas —añadió Aby.
—Y por no arrepentirse —concluyó Ethan, mirando directamente a Yzzi.
Ella levantó su copa… sin apartar la mirada.
—Eso lo veremos mañana.
La ciudad del caos
Las Vegas brillaba como una ilusión.
Luces intensas, ruido constante, energía desbordada. Todo invitaba a perderse.
Y ellos lo hicieron.
Entraron a un casino.
Risas.
Dinero.
Apuestas absurdas.
—¡Todo al negro! —gritó Bret.
—¡Estás loco! —respondió Aby.
—Por eso gano.
Perdió.
—…o no.
Aby no pudo evitar reír.
Yzzi estaba en medio de todo… pero también en su propio mundo.
El alcohol corría por sus venas.
La música la envolvía.
La adrenalina la hacía sentirse viva… como nunca.
Ethan apareció a su lado.
—Te estás divirtiendo.
—No debería.
—Pero lo haces.
—Sí.
Silencio.
—Eso me asusta.
—A mí no.
—Porque tú no tienes nada que perder.
Ethan la miró fijamente.
—Eso crees.
El punto de no retorno
La madrugada los encontró en una pequeña capilla iluminada con luces neón.
Ridícula.
Improvisada.
Perfecta para un error.
—¡Esto es épico! —decía Bret, grabando con su celular.
—¡No deberíamos estar aquí! —repetía Yzzi, riendo sin poder detenerse.
—Exactamente por eso estamos aquí —respondió Aby.
El hombre disfrazado de Elvis los miró.
—¿Quiénes son los valientes?
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Ethan dio un paso al frente.
—Nosotros.
Yzzi lo miró.
—¿Estás loco?
—Probablemente.
—Esto es un error.
—Los mejores lo son.
Ella respiró profundo.
Su corazón latía rápido.
Demasiado rápido.
Pero en ese momento…
Nada parecía importar.
Ni el futuro.
Ni las consecuencias.
Ni la lógica.
—Está bien —dijo finalmente.
—¿Sí?
—Sí… hagámoslo.
Bret gritó.
Aby se llevó las manos a la cabeza.
—¡No puedo creer que esté pasando!
Y entonces…
Pasó.
—¿Aceptas a este hombre…? —dijo Elvis.
Yzzi miró a Ethan.
Sus ojos ya no eran solo arrogancia.
Había algo más.
Algo real.
Algo peligroso.
—Sí.
—¿Y tú?
Ethan no dudó.
—Sí.
Anillos improvisados.
Risas.
Un beso.
Más largo.
Más intenso.
Más real de lo que debería haber sido.
El amanecer
El silencio.
Eso fue lo primero.
Yzzi abrió los ojos lentamente.
Dolor de cabeza. Confusión.
Una habitación de hotel lujosa.
Cortinas abiertas dejando entrar la luz del amanecer sobre la ciudad.
Se incorporó. Miró a su alrededor.
Vestido arrugado.
Tacones en el suelo.
Y entonces lo vio.
Un papel sobre la mesa.
Acta de matrimonio.
Su corazón se detuvo.
—No…
Miró a su lado.
Vacío.
Ethan ya no estaba.
Lo que uno olvida… y otro no
Horas después.
Aeropuerto.
Silencio incómodo.
—No puedo creerlo… —decía Yzzi, pálida—. Me casé…
—Sí —respondió Aby—. Con un completo desconocido.
—¿Dónde está?
Bret miró hacia la pista.
—Se fue antes.
—¿Por qué?
Bret sonrió ligeramente.
—Porque él sí sabe… que esto no fue un error cualquiera.
Yzzi se quedo viendo por la ventana del avión y no escucho lo que Bret dijo, pero lo que Bret no contaba es que Aby lo había escuchado a la perfección. Antes de despegar Bret se despide de ambas y se baja. Después de unos momentos sube a otro avión privado… Ethan miraba por la ventana.
La ciudad alejándose.
La noche terminando.
—¿Vas a anularlo? —preguntó Bret, sentado frente a él.
Silencio.
Ethan apretó ligeramente el documento en su mano.
—No.
—¿Por qué?
Ethan cerró los ojos un instante.
—Porque ella… no fue un accidente...
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰