El día de nuestra boda había llegado, ahora era la señora Lennox, a Travis Lennox no le importaba que su madre la gran señora Renata Lennox no me aceptara para ser la esposa de su único hijo, y el heredero del imperio INNÓVATE SOLUTIONS, heredado por su padre, pero para guardar toda apariencia quedó en acuerdo, la peor pesadilla que pude tener durante poco más de cinco años, después de que Travis tenía que irse al extranjero, ahí empezó mi verdadero calvario.
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Viaje
El mayordomo vio alejarse al jardinero mientras él se había quedó pensativo, volvió su mirada hacia el estudio, ahí estaba el señor y la señora, no tenía que estar husmeando nada en esa área.
Los siguientes días, la pareja convivía como al principio de casarse, Travis de regreso a casa le llevaba siempre un ramo de rosas, era su manera de decirle que siempre pensaba en ella. Pero una tarde Travis recibió una llamada justo cuando estaba besando a su esposa. Pero en los siguientes días Travis estaba muy distraído. Algo que su esposa notó.
— Tienes días que te levantas más temprano de lo habitual. - ¿pasó algo?
Travis le mostró el nuevo informe del exterior.
Kenda lo miró con atención.
— Esto es importante, será una gran oportunidad para tu preparación.
— Bebé no podré llevarte. - lo rechacé por esa razón, si fuera solo un lugar podría llevarte conmigo. Pero será tres o cuatro cedes, y son en diferentes países.
— Amor no me parece justo que desperdicies tu talento, yo estaré bien. - forzó una sonrisa, yo estaré feliz y esperando por ti, sólo no veas chicas lindas. - bromeó.
— No hay ninguna mujer que se te iguale, eres mi vida.
Después de pensarlo entre los dos y el apoyo que siempre le daba su esposa, decidió contestar que sí iría, iba hacer cerca de seis meses.
La misma respuesta llegó a manos de Renata quien esbozó una sonrisa de triunfo.
MANSIÓN MATRIARCA.
Amara llegó al llamado de Renata.
— Travis va a salir en una semana. - expresó la mujer que le dio la vida.
— ¿Y que piensas hacer? - preguntó la rubia.
— Para eso te mandé llamar, tenemos que elaborar un plan qué pueda darnos resultados.
Las dos mujeres empezaron a tejer su telaraña.
EN UNA VILLA DE ITALIA.
— Señora hemos conseguido los videos del hospital de hace diecinueve años. También de los alrededores. - anunció un detective que la familia Dixon había contratado.
Mi esposo está por llegar. - esperó ya dar con mi hija que me quitaron de mí lado. Una lágrima resbaló por su mejilla.
— ¿Mamá encontraron a mi hermana? - preguntó Maheo hermano menor de Kenda quien apenas tenía dieciséis años.
— Espero que muy pronto tengamos noticias cariño.
Salomé Dixon jamás había olvidado ese día, y el infierno que vive desde entonces pensar que pudo haber sido de su adorable hija.
19 AÑOS ANTES.
El matrimonio Dixon originario de Italia, habían viajado a territorio estadounidense. Por asuntos de su empresa.
Andrew Dixon no quería separarse de su esposa, debido a su embarazo avanzado con ocho meses y una semana, cabía la posibilidad de que el bebé llegara antes o después de la fecha. Así que la llevó con él, pues no estarían más de una semana. Pero todo cambió, después de que se alargará la negociación.
Una madrugada antes de marcharse Salomé empezó con un dolor en el vientre, seguido de eso rompió la fuente, y empezaron las carreras de aquí a allá.
Su asistente arregló los trámites en un hospital del condado de Manhattan. Donde la ingresaron de emergencia.
Dos horas después tuvieron que practicarle una cesárea debido a la dificultad para que la bebé naciera.
Cuándo le llevaron a la bebé, Salomé lloró por la emoción, tiempo después llegó una enfermera o al menos se creyeron que era, con la excusa que la llevaría al chequeo rutinario de los bebés. Segundos después entró otra enfermera quien le preguntó dónde estaba la bebé.
Ya se la llevó una enfermera haciendo que la mujer se alertara pues solamente ella tenía permitido llevársela. Inmediatamente puso en alerta al hospital, Salomé gritaba a punto de volverse loca. Se habían llevado a su pequeña.
La falsa enfermera alcanzó a cruzar la avenida, que al ver el alboroto y tanto policía tuvo miedo qué la atraparan y colocó a la bebé en un basurero desapareciendo de la escena.
Los policías buscaron por doquier pero no pudieron dar con ella ni con la niña, ya habían incluso buscado en el mismo basurero, pero un hombre la había recogido viajó en el tren, lejos del hospital, llevándola a una tienda donde la abandonó pues el no tenía casa ni nada era un hombre sin hogar, los dueños de la tienda la llevaron a una estación que en los alrededores era de mal a muerte el lugar había mucho peligro por esa zona, ahí permaneció por veinticuatro horas, y nadie la había reclamado, por lo que la llevaron a un albergue.
Andrew y sus hombres y policías habían buscado por debajo de la tierra, había desaparecido completamente.
Durante años dieron seguimiento a la búsqueda, por cielo mar y tierra. Apenas habían encontrado las antiguas grabaciones porque alguien se había encargado de silenciarlas.
Habían sido una red de secuestradores, traficante de personas y menores. Pero la familia no se dió por vencida.
TIEMPO PRESENTE.
— Confío en que mi hija está viva por ahí. - reflejó su tristeza la mujer de cuarenta años.
— Hasta encontrarla mi amor. - apoyó Andrew su esposo.
MIENTRAS TANTO.
Faltaban tres días para que Travis partiera a su viaje. Esa noche Kenda notó su reticencia a hablar lo que tenía en su mente. Sabía la desconfianza que le tenía a su madre, sólo que la joven quería hacerlo olvidar, no quería frenar su vida, tenía un gran futuro por delante y ella no se interpondría para su superación.
Se duchó saliendo del cuarto de baño en una bata transparente. Travis revisaba a la luz de la lámpara un manual que había pedido a su asistente que redactara.
Fue entonces cuando el de percató de lo sexy que estaba. Cerró la computadora y la jaló de la mano hacia él.
— ¿Traviesa que pretendes?
Ella se le colgó del cuello.
— Nada, ¿porque lo piensas? - le sonrió más coqueta.
— Eres perfecta bebé, y eso te hace deseable. - le besó el cuello haciendo que ella hiciera un sonido suave de su garganta.
Ella se puso sobre las puntas de sus pies, hacia él, con sus labios rozando su oído.
Los ojos de la chica capturaron la oscuridad de esas fosas color avellana que casi habían desaparecido, llenos de promesas que rozaban lo intenso, y esa llama que quemaba todo lo que tocaba.
En nanosegundos ya tenía la espalda contra la puerta, con Travis abriendo su bata dejando sus senos descubiertos y esas manos apretando sus caderas con fuerza, aún así no quiso ponerse un alto. Quería más.
— Cuidado con lo que provocas. — se apartó ligeramente, sus dedos trazando un camino lento y deliberado por su pecho. Sus ojos se clavaron en sus labios. — Podrías obtener más de lo que esperas.
— Eso es exactamente lo que espero.
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