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Casi Algo.

Casi Algo.

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Romance / Polos opuestos enfrentados / Chico Malo
Popularitas:877
Nilai: 5
nombre de autor: Yoany

¿Cuánto tiempo toma borrar a una persona que nunca fue realmente tuya?
Alba tiene cuarenta y dos canciones guardadas en una playlist titulada simplemente "Nuestra". Cuarenta y dos fragmentos de una historia que siempre vivió en el "tal vez", en las miradas a escondidas y en las promesas que se quedaron a mitad de camino.
Mateo no fue su novio. No fue un error. Fue su "casi algo": ese espacio gris donde los sentimientos son más intensos porque nunca llegan a ser oficiales. Pero ahora que el silencio entre ellos es más fuerte que la música, Alba ha tomado una decisión: cada noche borrará una canción. Y con cada canción, intentará borrar un recuerdo.
Desde el primer acorde bajo la lluvia hasta el último mensaje sin responder, Alba recorrerá el mapa de su corazón roto para entender en qué momento el "nosotros" se convirtió en un "casi".
A veces, el desamor más difícil de superar es aquel que nunca tuvo un nombre.

NovelToon tiene autorización de Yoany para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El precio del silencio.

Capítulo 22: El precio del silencio.                                                                                                                                    [Presente]

No he pegado ojo. El amanecer se cuela por las rendijas de la persiana como cuchillas de luz gris, recordándome que el tiempo se acaba. La cafetera echa humo y el sabor amargo del café negro me quema la lengua, pero es lo único que me mantiene cuerda.La caja de cenizas sigue en el fregadero. Verlas ahí, mezcladas con el agua jabonosa, las hace parecer lo que realmente son: basura. Sin embargo, mi teléfono vibra de nuevo. Esta vez no es una foto. Es un recordatorio de calendario compartido que había olvidado borrar hace meses: “Cena de aniversario – Reserva en L’Oasis”.Un escalofrío me recorre la nuca. Maldito seas, Mateo. Incluso cuando no estás, te aseguras de ocupar espacio.Necesito purgar ese recuerdo. Busco mis auriculares entre los restos de la noche. Al ponerme uno, dejo que un tema cualquiera me arrastre. No importa cuál, lo que necesito es ruido, un escudo contra el silencio que amenaza con devorarme. Al primer acorde, el mundo real se desdibuja.                                            [Pasado]

—¿Por qué lloras, Alba? Si solo te he dicho la verdad.Mateo me sujetaba por el mentón, obligándome a mirarlo. Estábamos en el salón de su ático, después de una de esas fiestas interminables donde yo había pasado tres horas sonriendo hasta que me dolieron las mejillas. Me había atrevido a decir que me sentía sola entre sus amigos.—Es que... a veces siento que si desapareciera, nadie en esta sala se daría cuenta —susurré con la voz rota.Él soltó una carcajada seca, sin rastro de humor, y me acarició la mejilla con el pulgar. Fue una caricia que dolió.

—Nadie se daría cuenta porque eres mi sombra, cariño. Y las sombras no tienen voz propia. Deberías estar agradecida; ahí fuera, el mundo te devoraría en un segundo. Aquí, conmigo, eres especial. Aunque sea solo para mí.Esa noche, en el coche, puso una canción solo para burlarse. “Escucha qué patética suena”, dijo. “Esa necesidad de gritar para sentirse escuchada... es de gente débil”. Yo bajé la cabeza y acepté su juicio como si fuera una ley divina.

El ritmo explota en mis oídos y esta vez no bajo la cabeza. La levanto. Grito la letra inventada en mi mente, palabras que no existen en ninguna canción, pero que son mías. Desafío a las paredes, al silencio, al miedo que él me implantó como un chip bajo la piel.Él quería sombras. Pues va a tener un eclipse.Dejo la taza en la encimera con un golpe seco. Cojo el móvil. Ya no me escondo. Entro en la lista de contactos que juré no volver a tocar: el antiguo contable de Mateo, un hombre al que él despidió y arruinó la vida solo porque “sabía demasiado”.Antes de marcar, entro en la playlist. Mis dedos vuelan sobre la pantalla. Ya no hay rastro de duda, solo una urgencia eléctrica.

Click.

“¿Eliminar canción?”

Confirmar.El contador baja con una frialdad deliciosa.

Quedan 20 canciones.Veinte pasos más. Veinte latidos. El recuerdo de aquella cena de aniversario se disuelve en mi mente como humo. Ya no soy su sombra. Soy la persona que tiene los documentos de la “Liquidación”, y es hora de ver cuánto está dispuesto a pagar Mateo por su precioso silencio.Aprieto el botón de “Llamar”. El tono de marcado suena tres veces antes de que alguien conteste.

—¿Diga? —responde una voz ronca al otro lado.

—Hola, Sergio. Soy Alba. Tenemos mucho de qué hablar sobre Mateo Sterling.[Pasado]

Recuerdo la primera vez que vi a Sergio. Era un hombre discreto, siempre con un maletín de cuero gastado y una mirada que parecía medir cada palabra antes de soltarla. Mateo lo trataba como a un sirviente, nunca como a un profesional. Una vez, durante una cena, lo humilló delante de todos por un error mínimo en las cuentas. Yo vi cómo Sergio apretaba los labios, tragándose la rabia. Esa noche entendí que él también era una sombra, pero una sombra que no había elegido serlo.

—Alba... —su voz titubea, como si mi nombre fuera un fantasma que no esperaba escuchar—. ¿Qué quieres de mí?Respiro hondo.

—Quiero justicia. Y sé que tú también la quieres.El silencio al otro lado del teléfono se prolonga. Puedo imaginarlo sentado en su despacho improvisado, rodeado de papeles viejos, con el corazón latiendo como un tambor. Finalmente, responde:

—Si hablas en serio, necesito pruebas.Sonrío.

—Las tengo. Y no solo pruebas. Tengo la llave para hundirlo.El silencio se convierte en un pacto invisible. Sé que Sergio está tan roto como yo, y que juntos podemos reconstruirnos a través de la caída de Mateo.Cuelgo el teléfono y miro la caja de cenizas en el fregadero. Ya no me parecen basura. Son el recordatorio de que cada sombra puede convertirse en fuego.El precio del silencio no es solo lo que Mateo tendrá que pagar. Es lo que yo estoy dispuesta a arriesgar para recuperar mi voz.Quedan 20 canciones.

Y cada una será un golpe más contra el imperio que construyó sobre mis cicatrices.

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Adhara lovers
muy bonito me está gustando
Yoany: Que bueno me alegra mucho
total 1 replies
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